La Violencia Familiar y la Vulnerabilidad de las Mujeres

La violencia contra las mujeres y niñas es un fenómeno global profundamente arraigado que persiste en todas las sociedades, afectando su bienestar, seguridad, posibilidades de educación y desarrollo personal. A pesar de los esfuerzos mundiales por erradicarla, las cifras se mantienen alarmantemente estables, y su impacto se ve exacerbado en grupos de mujeres particularmente vulnerables.

Infografía: Datos globales de violencia contra las mujeres

Magnitud Global de la Violencia contra las Mujeres

Se calcula que, en todo el mundo, aproximadamente 840 millones de mujeres -casi una de cada tres- han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja, de violencia sexual fuera de la pareja o de ambas al menos una vez en su vida (el 30 por ciento de las mujeres de 15 años o más). Esta cifra, que no incluye el acoso sexual, se ha mantenido prácticamente sin cambios en los dos últimos decenios. Los avances en la reducción de la violencia de pareja han sido muy lentos en dicho período, con un descenso anual de tan solo un 0,2 por ciento.

La violencia sexual ejercida por una persona distinta de la pareja está muy extendida, pero el nivel de denuncia es muy bajo. En todo el mundo, el 8 por ciento de las mujeres de 15 años o más (es decir, 263 millones) declaran haber sufrido violencia sexual por parte de alguien que no era su pareja al menos una vez en su vida.

En 2024, unas 50.000 mujeres y niñas murieron a manos de sus parejas u otros familiares en todo el mundo. Esta cifra significa que el 60 por ciento de las casi 83.300 mujeres y niñas asesinadas de manera intencionada a lo largo del año murieron a manos de sus parejas u otros familiares.

Factores de Vulnerabilidad y Desigualdad

Disparidades Regionales y Socioeconómicas

Aunque la violencia afecta a las mujeres en todas partes, existen disparidades significativas entre regiones y países. Las mujeres que viven en países clasificados como de ingreso más bajo, afectados por conflictos o en entornos vulnerables al clima, se ven afectadas de forma desproporcionada. Las mujeres que padecen múltiples formas de discriminación enfrentan un mayor riesgo de violencia y son más vulnerables a sus consecuencias.

Ciclo de Vida de la Violencia

La violencia contra las mujeres empieza pronto, y los riesgos persisten a lo largo de toda la vida. Las adolescentes corren más riesgo de sufrir violencia de pareja que las mujeres adultas; casi 1 de cada 6 adolescentes de 15 a 19 años (el 16 por ciento) que han tenido una relación han sufrido ya abusos físicos o sexuales por parte de su pareja. A su vez, entre el 4 y el 5 por ciento de las mujeres de 60 años o más han experimentado violencia de pareja, aunque la cifra real podría ser mayor, puesto que no se contemplan otros tipos de violencia como la retención de medicación o equipo de asistencia, el maltrato económico o la negligencia.

Raíces de la Violencia: Desigualdad de Género y Misoginia

La desigualdad de género y la misoginia contribuyen directamente a la violencia de pareja. Un análisis regional en la Comunidad del Caribe (CARICOM) reveló que las mujeres que mantenían una relación con hombres de actitudes y comportamientos que reforzaban la posición dominante de los hombres sobre las mujeres y perpetuaban la desigualdad de género, tenían más probabilidades de haber experimentado violencia de pareja. Los comportamientos destinados a controlar el cuerpo, la autonomía y el contacto de las mujeres con otras personas también están fuertemente correlacionados con un mayor riesgo de violencia de pareja.

Asimismo, la proliferación y normalización de contenidos misóginos a través de la machosfera en los espacios digitales está propagando normas sociales dañinas que se utilizan para justificar la violencia contra las mujeres y niñas tanto en el espacio en línea como en el mundo real.

Vulnerabilidades Específicas

  • Mujeres con discapacidad: Presentan una tasa más alta de todas las formas de violencia de pareja que las mujeres sin discapacidades, existiendo un fuerte vínculo entre la discapacidad y un mayor riesgo de violencia.
  • Mutilación genital femenina (MGF): Sigue siendo una práctica profundamente arraigada que afecta a millones de mujeres y niñas. Al menos 230 millones de mujeres y niñas de 15 a 49 años han sido sometidas a la MGF, lo que representa un aumento del 1 por ciento (30 millones más de niñas y mujeres) con respecto a los datos de hace ocho años. El 63 por ciento de los casos se producen en África. Esta práctica plantea graves riesgos para la salud, viola derechos humanos fundamentales y perpetúa la desigualdad de género.

Violencia en el Espacio Público y Digital

Las mujeres en la vida pública, incluidas las parlamentarias y periodistas, se enfrentan a altos niveles de violencia psicológica, acoso y amenazas, a menudo relacionados con su género. Una de cada cuatro mujeres periodistas en todo el mundo y una de cada tres mujeres parlamentarias en la región de Asia y el Pacífico declararon haber recibido amenazas de violencia física en línea, incluidas amenazas de muerte. En cinco regiones, el 82 por ciento de las parlamentarias declararon haber sufrido algún tipo de violencia psicológica durante su mandato. Estas formas de violencia no solo amenazan su seguridad personal, sino que también obstaculizan la igualdad de género y la participación democrática.

Esquema: Tipos de violencia contra mujeres en espacios públicos y digitales

Impacto en la Salud y Consecuencias

Las tasas de depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y VIH son más elevadas entre las mujeres que han experimentado violencia que entre las que no la han sufrido, al igual que ocurre con muchos otros problemas de salud que pueden perdurar una vez que ha cesado la violencia.

La violencia contra las mujeres deteriora la calidad de vida y genera muertes evitables. Las personas agredidas, usualmente, no dejan a quienes las hacen sufrir, porque ven esta situación como algo natural, porque fueron víctimas de la violencia cuando niños o porque necesitan de la otra persona (económica y emocionalmente) para poder vivir. La violencia psicológica, por el trauma que causa, puede ser tan o más terrible que la violencia física, siendo más difícil de detectar y, por tanto, impidiendo que la víctima reciba ayuda con facilidad.

Definición y Categorías de la Violencia de Género

Toda agresión perpetrada contra una mujer tiene alguna característica que permite identificarla como violencia de género. Esto significa que está directamente vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino. El factor de riesgo o de vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer. La violencia de género puede adoptar diversas formas:

  • Violación sexual e incesto.
  • Acoso sexual en el trabajo y en las instituciones de educación.
  • Violencia sexual contra mujeres detenidas o presas.
  • Actos de violencia contra las mujeres desarraigadas.
  • Tráfico de mujeres.
  • Violencia doméstica (o intrafamiliar).

"La sociedad aún no entiende lo que es la violencia de género". Marina Marroquí, educadora social

La Violencia Intrafamiliar: Características y Agresores

La violencia intrafamiliar (VIF) es un tipo de violencia que se ejerce entre personas con vínculos familiares o afectivos. Se considera violencia intrafamiliar si la víctima es el cónyuge o conviviente civil, conviviente, pareja de carácter sentimental o sexual sin convivencia, o el padre o la madre de un hijo o hija en común del agresor. También se considera VIF si la víctima es pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive del agresor, su cónyuge o su actual conviviente. Esto implica que es VIF cuando se ejerce contra padres, madres, hijos e hijas, hermanos y hermanas, abuelos y abuelas, nietos y nietas, tías, tíos, sobrinos y sobrinas, bisabuelos y bisnietos. Los familiares pueden ser consanguíneos (comparten sangre) o parientes políticos (familia del cónyuge o conviviente).

Entre las principales causas de la violencia intrafamiliar se encuentran la falta de control de los impulsos por parte del agresor, la falta de comunicación y capacidad para resolver algún problema, la historia de violencia en el agresor, el abuso de alcohol o alguna droga. La personalidad del agresor puede mostrar un perfil de inmadurez, dependencia afectiva, inseguridad, inestabilidad emocional, impaciencia e impulsividad. La violencia intrafamiliar puede manifestarse como abuso verbal, abuso emocional, abandono físico, abandono educativo, intimidación, amenaza, abuso sexual o aislamiento.

La figura perpetradora de maltrato o violencia que más predomina son los esposos. La violencia conyugal es la más frecuente, tan extendida como oculta, debido a las amenazas del victimario, el uso de poder y fuerza, y la reproducción de relaciones de pareja violentas transmitidas de generación en generación, donde la desigualdad ha estado presente, llevando a las mujeres a asumir una posición de subordinación.

Marco Legal y Medidas de Protección

Instrumentos Internacionales

Para proteger a los grupos vulnerables, se han establecido instrumentos concretos, derechos, medidas y políticas específicas. Algunos de los convenios internacionales relevantes incluyen:

  • La Convención Americana sobre Derechos Humanos.
  • La Convención sobre los Derechos del Niño.
  • La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.
  • La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer.
  • La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

La protección especial a los grupos vulnerables no debe entenderse como práctica de discriminación, sino como un interés por superar las condiciones de desigualdad que impiden el ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales en condiciones de igualdad.

Legislación Nacional y Avances

En 2022, solo el 14 por ciento de todas las mujeres y niñas (alrededor de 557 millones) vivían en países con una sólida protección jurídica para garantizar los derechos humanos fundamentales de las mujeres. Los países que cuentan con leyes contra la violencia doméstica presentan tasas más bajas de violencia de pareja (9,5 por ciento frente al 16,1 por ciento). Pese a ello, solo alrededor del 55 por ciento de los países disponen de leyes que aborden la violencia doméstica de manera integral. Aunque en 151 países existen leyes que prohíben el acoso sexual en el lugar de trabajo, solo 39 cuentan con leyes que lo prohíben en los espacios públicos.

La legislación ha introducido innovaciones significativas para combatir la violencia intrafamiliar, como la creación del delito de maltrato habitual, que se define como el ejercicio habitual de violencia física, psíquica, sexual o económica respecto de las personas protegidas por la ley de violencia intrafamiliar. Asimismo, la ley aumentó en un grado las penas de cárcel en caso de lesiones causadas por violencia intrafamiliar y otorgó mayores garantías de obtener protección para quienes denuncien maltratos.

Se establecieron medidas de protección como la obligación del agresor de abandonar la casa; la prohibición de que se acerque a la víctima, a su casa o a su lugar de trabajo, así como a cualquier otro lugar al que la víctima concurra o visite habitualmente; la obligación de asistir a terapia; y la facultad concedida a las policías para incautarle toda clase de armas, aunque tenga autorización para tenerlas. Se considera circunstancia agravante del delito de maltrato habitual que se haya cometido en presencia de niños, niñas y adolescentes.

En los casos de violencia intrafamiliar que no constituyen delito, las sanciones pueden incluir la prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de trabajo o de estudio, así como a cualquier otro lugar al que la víctima concurra o visite habitualmente.

Rol de las Autoridades y Tribunales

El Ministerio Público (Fiscalía) actúa cuando los actos de violencia intrafamiliar constituyan un delito. Por su parte, el Tribunal de Familia que conozca de un juicio por violencia intrafamiliar, debe adoptar de oficio todas las medidas necesarias para llevarlo a su término, así como para dar protección a las víctimas. El tribunal debe cautelar especialmente los casos en que la víctima está embarazada, sea una persona con discapacidad o tenga una condición que la haga vulnerable.

Para adoptar medidas de protección, el tribunal de familia debe considerar situaciones de riesgo inminente, como que quien ejerce la violencia tenga antecedentes de drogadicción, alcoholismo, una o más denuncias por violencia intrafamiliar, condena previa por violencia intrafamiliar, procesos pendientes o condenas previas por crimen o simple delito contra las personas o por delitos sexuales o de la Ley de Control de Armas.

Sí, existe un registro de las personas que hayan sido condenadas por violencia intrafamiliar.

Centros de Atención y Denuncia

Los centros de atención tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades de los involucrados en situaciones de violencia intrafamiliar. Ellos auxilian, atienden consultas jurídicas o médicas, asesoran de acuerdo a su especialización, remiten a otras organizaciones y acogen ante hechos de maltrato.

En caso de ser víctima de este tipo de violencia, se debe acudir al Juzgado de Familia, a Carabineros de Chile o a la Policía de Investigaciones, quienes tienen la obligación de acoger la denuncia y orientar a la víctima en la posterior tramitación legal. Si se desea denunciar un caso de violencia intrafamiliar, se puede recurrir directamente al tribunal o a Carabineros y PDI, quienes remitirán la denuncia al Juzgado de Familia. Luego, a través de la interposición de la denuncia o la demanda, se da inicio al juicio por violencia intrafamiliar.

Costos de la Violencia

La violencia contra las mujeres puede suponer importantes costos para el Estado, las víctimas/supervivientes y las comunidades. Estos costos son directos e indirectos, tangibles e intangibles. Por ejemplo, los costos salariales de las personas que trabajan en los refugios son costos directos tangibles. Los costos son soportados por todo el mundo: por cada víctima, por los agresores, por el Gobierno y por la sociedad en general.

Algunos ejemplos del costo económico de la violencia de género a nivel mundial son:

  • En Viet Nam, los gastos directos y la pérdida de ingresos representan casi el 1,41 por ciento del producto interno bruto (PIB). Las mujeres que sufren violencia ganan un 35 por ciento menos que las que no sufren abuso.
  • En Egipto, se pierden cada año unas 500.000 jornadas de trabajo a causa de la violencia conyugal, y el sector sanitario soporta un costo superior a 14 millones de dólares de los Estados Unidos para atender a tan solo una cuarta parte (600.000) de las supervivientes.
  • En Marruecos, el costo total de la violencia física o sexual contra las mujeres se estimó en 2.850 millones de dírhams (unos 308 millones de dólares de los Estados Unidos) al año.
  • El costo de la violencia de género a escala de la Unión Europea se estimó en unos 366.000 millones de euros anuales.

La Vulnerabilidad como Fenómeno Integral

Qué Entendemos por Vulnerabilidad y Grupos Vulnerables

Para entender la problemática de los grupos vulnerables, se debe explicar primero qué debemos entender por vulnerabilidad, visto como un fenómeno integral, así como la forma en que dogmáticamente se abordan las clases de vulnerabilidad. La vulnerabilidad se refiere a la condición de una mayor indefensión en la que se puede encontrar una persona, grupo o una comunidad. Implica inseguridad, debilidad, exposición desventajosa frente a un peligro, lo que, dependiendo de la gradación de los pesos de la balanza entre vulnerabilidad y peligro, determina un riesgo.

Se entiende por grupos vulnerables a todos aquellos que, ya sea por su edad, raza, sexo, condición económica, características físicas, circunstancia cultural o política, se encuentran en mayor riesgo de que sus derechos sean violentados. Es aquel que por alguna característica, como la edad, la raza, o el sexo, se encuentra en mayor riesgo de que sus derechos humanos sean violados. Desde la perspectiva jurídica, son aquellos grupos a los que se les violan sus derechos y de alguna manera se les pone en una situación en la que la discriminación adquiere su nombre y origen. Es deber del Estado evitar tanto las causas como sus manifestaciones y sus consecuencias, proveyendo de todo aquello que sea necesario para garantizar a estos el goce y ejercicio de todos sus derechos en condiciones de igualdad y dignidad.

Las personas pueden ser vulnerables porque no cuentan con los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas del ser humano, como la alimentación, el ingreso, la vivienda, los servicios de salud y el agua potable, entre otros. Esta situación está en función de la capacidad de respuesta individual o colectiva frente a una situación determinada.

Factores y Características de la Vulnerabilidad

Se es vulnerable al daño ocasionado por situaciones como la crisis económica, el desempleo, la falta de igualdad de oportunidades, las conductas discriminatorias de los distintos sectores de la sociedad e incluso de los fenómenos naturales. La vulnerabilidad fracciona y, por lo tanto, anula el conjunto de derechos y libertades fundamentales, de tal suerte que las personas, grupos o comunidades vulnerables tienen estos derechos únicamente a nivel formal, ya que en los hechos no se dan las condiciones necesarias para su ejercicio.

La vulnerabilidad no se limita a la no satisfacción de las necesidades materiales. Incluye asimismo las conductas discriminatorias que atentan contra la dignidad de las personas o de los grupos sociales. Por ello, es necesario verla desde un enfoque sistémico, que involucra aspectos sociales y políticos, determinados tanto por los valores de la sociedad como por la estructura y funcionamiento del Estado y sus instituciones.

La vulnerabilidad reflejada en los miembros de las sociedades se ha venido incrementando y agravando, puesto que ya no solo abarca presupuestos económicos sino también el aumento de la violencia en sus diversas manifestaciones. El estado de vulnerabilidad atenta contra la dignidad humana y supone, a mediano y largo plazo, conflictos, violencia y otros problemas sociales que acabarán por afectar la estabilidad del Estado.

Desafíos en la Identificación y Prevención de la Vulnerabilidad

Resulta importante no restringir o ampliar demasiado nuestro criterio en cuanto a las formas en que tendemos a identificar la vulnerabilidad, es decir, no debemos referirla exclusivamente a la atención de los grupos más necesitados, puesto que puede haber otros que sufran de alguna causa de vulnerabilidad y que no se encuentren dentro de las prioridades de atención. El hacerlo de esta forma puede afectar la visión de la prevención y la atención de los afectados.

Existen cuatro formas en que esto puede ocurrir:

  1. Al asociar vulnerabilidad con debilidad, se pierde de vista la posibilidad de considerar la participación y fuerza del grupo o de las personas para poder desarrollar y aplicar medidas tendentes a erradicar y prevenir alguna forma de vulnerabilidad que las afecta.
  2. Cuando se considera a ciertos grupos siempre o invariablemente como vulnerables, cuando no lo son en todas las situaciones ni permanentemente respecto de las mismas. La vulnerabilidad real de las personas depende de las circunstancias específicas de cada contexto.
  3. Cuando se presta asistencia a los denominados falsos beneficiarios, porque frente a las acciones dirigidas bajo un criterio específico, se puede estar dejando de lado la visión amplia del grupo para trabajar sobre todas las vulnerabilidades que lo afectan.
  4. El criterio para designar o reconocer a los grupos vulnerables puede caer en el error de que al designar a un grupo o persona...

La falta de datos estadísticos que podrían revelar la verdadera magnitud del fenómeno en América Latina y el Caribe es un obstáculo que dificulta la mejor comprensión de la problemática de la violencia de género, a pesar de que los estudios del tema permiten inferir su carácter epidemiológico. Se necesita dar el espacio que se requiere en la conciencia individual y colectiva para poder detectar la violencia y detenerla a tiempo.

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