Investigación sobre Cuidadores de Pacientes con Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer representa una problemática de salud pública global que afecta a millones de personas. Este trastorno neurodegenerativo no solo tiene consecuencias devastadoras para el paciente, sino también para sus cuidadores, cuya labor recae mayoritariamente en las mujeres. El deterioro crónico asociado a la enfermedad de Alzheimer genera problemáticas significativas para la persona cuidadora y su familia, donde convergen variables tanto psicológicas como situacionales.

Ante el envejecimiento poblacional acelerado a nivel mundial y en América Latina, la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer se incrementa, lo que a su vez exige una mayor atención al rol de los cuidadores familiares, quienes constituyen un grupo fundamental en la solución de los problemas de salud generados por enfermedades crónicas.

Esquema sobre el impacto multidimensional de la enfermedad de Alzheimer en pacientes y cuidadores

El Rol del Cuidador Informal y sus Implicaciones

El cuidado de los enfermos de Alzheimer es proporcionado normalmente por familiares, denominados cuidadores informales. Se conoce como cuidador informal aquella persona encargada de realizar el cuidado no profesional de los pacientes en situación de dependencia. No obstante, también pueden proporcionarlo otros agentes de la red de servicios de atención pública que ayudan de forma regular y continua a la persona dependiente. Las tareas que realiza el cuidador informal se orientan principalmente a facilitar el desarrollo de las actividades de la vida diaria, vigilar y controlar, así como acompañar y apoyar emocionalmente a los pacientes. La acción cuidadora, a su vez, cambia con el tiempo según evoluciona la enfermedad.

Conceptos Fundamentales del Cuidado

Diversas investigaciones y teorías han explorado la naturaleza del cuidado. Según Monea (1979), el cuidado es una característica de una relación de ayuda, destacando la responsabilidad, el compromiso y el establecimiento de la relación "yo-usted" como elementos importantes. Ser responsable implica conocerse a sí mismo y al otro, así como tener valor para aceptar las consecuencias de las propias acciones.

Por su parte, Ngozi Nkongho (1990) identificó conceptualmente el cuidado como multidimensional, con componentes cognoscitivos y de actitud, donde el potencial para cuidar está presente en todos los individuos, es cuantificable y se puede aprender. En este contexto, la habilidad de cuidado se define como la manera en que el cuidador se relaciona con el receptor del cuidado, requiriendo una intención de compromiso para interactuar y comprender la habilidad del cuidador como una forma de vivir, no como una tarea colateral. La habilidad y el significado que el cuidador tenga de la persona cuidada son definitivos para el sentimiento de bienestar de esta última.

Para un estudio específico, los conceptos clave fueron definidos así:

  • Conocimiento: Implica entender quién es la persona que se cuida, sus necesidades, fortalezas, debilidades y lo que refuerza su bienestar. Incluye conocer las propias fortalezas y limitaciones.
  • Valor: Se obtiene de experiencias del pasado; es la sensibilidad a estar abierto a las necesidades del presente.
  • Paciencia: Es dar tiempo y espacio para la autoexpresión y exploración; incluye el grado de tolerancia ante la desorganización y problemas que limitan el crecimiento de sí mismo y de otros.
  • Cuidado: Es un sentir personal y único que orienta el conocimiento para reconocer y apoyar al otro en su propia necesidad, manifestada verbal o no verbalmente. Es un tipo particular de relación entre dos personas, una que cuida y una cuidada, que puede ocurrir en un breve episodio o extenderse a través del tiempo.
  • Cuidador Familiar Principal: Se identifica como el agente primordial de cuidado que da asistencia básica a la persona en condición de enfermedad crónica, siendo el apoyo continuo que la asiste en lo cotidiano y quien asume las principales decisiones sobre su cuidado.

La Feminización del Cuidado

A nivel mundial, se calcula que la asistencia informal asciende a aproximadamente 82.000 millones de horas anuales, de las cuales las mujeres asumen el 78 %. Esta desproporción agudiza las desventajas económicas y sociales para las mujeres en cuanto al trabajo remunerado, el acceso al mercado laboral, la exclusión de beneficios profesionales y la sobrecarga por la combinación del trabajo de cuidado y de mercado. En Colombia, por ejemplo, el 81.8 % de las personas que realizan al menos una hora diaria de cuidados directos, indirectos o pasivos pertenecen al género femenino.

Históricamente, se ha asignado a la mujer el rol de persona cuidadora y el soporte emocional en el núcleo familiar. La adjudicación de tareas domésticas, incluyendo el cuidado, se ha fundamentado en la idea de que las mujeres son más emocionales, amorosas y complacientes, con una "inclinación natural y biológica" para el cuidado. Estas concepciones han construido culturalmente una organización de tareas y funciones diferenciadas por género, silenciando la decisión de la mujer en la asunción de este rol.

Infografía sobre la distribución de las tareas de cuidado por género a nivel global

Metodologías de Investigación en el Cuidado de Alzheimer

La investigación sobre cuidadores de Alzheimer emplea una variedad de metodologías para capturar la complejidad de su experiencia. Se utilizan enfoques tanto cualitativos como cuantitativos para comprender las dimensiones psicológicas, socioeconómicas y de salud involucradas.

Enfoque Cualitativo

Un estudio, con el objetivo de describir la experiencia psicológica y socioeconómica de cuidadores informales de pacientes con Alzheimer desde una perspectiva familiar y de género, empleó una metodología cualitativa de diseño fenomenológico. Se realizaron entrevistas semiestructuradas a 14 cuidadores familiares, con edades entre 33 y 77 años; el 71 % de ellos eran mujeres y el 57 % solteros. Los datos fueron analizados con el software Atlas.ti, siguiendo los principios de la teoría fundamentada, que permite identificar, evaluar y reportar temas e intereses dentro de los datos mediante un análisis sistemático de relaciones y procesos entre conceptos.

Para estas entrevistas, los investigadores con experiencia en análisis cualitativo condujeron las llamadas telefónicas, que tuvieron una duración aproximada de una hora y fueron grabadas con previa autorización. Se utilizaron las notas de registro de las entrevistas como parte del análisis, garantizando el anonimato y la confidencialidad de los encuestados, de acuerdo con las normativas éticas y legales aplicables, como la Ley 1090 de 2006 de Colombia y el Decreto 1377 de 2013.

Enfoque Cuantitativo

Los estudios cuantitativos, a menudo de tipo descriptivo, permiten establecer características y habilidades de los cuidadores familiares, comparando esta información con la literatura científica. Para la recolección de información, se utilizan cuestionarios validados, como el "Inventario de la Habilidad de Cuidado (CAI)" de Ngozi Nkongho, cuya confiabilidad en versión en español ha sido validada, reportando una consistencia interna (alfa Cronbach) superior al 0,86.

Otros estudios cuantitativos han empleado diversas escalas clínicamente validadas para evaluar tanto a los individuos con demencia (como el IQCODE) como a los cuidadores (como la RUD-LITE para mensurar el costo de la enfermedad y la EQ5D para evaluar la calidad de vida). También se utiliza la escala de carga del cuidador de Zarit, junto con entrevistas estructuradas y modelos de efectos mixtos para el análisis de los datos.

Hallazgos Clave y Desafíos de los Cuidadores

La experiencia de ser persona cuidadora de pacientes con Alzheimer trae consigo importantes cambios en sus esferas psicológica, física, socioeconómica y familiar. Los hallazgos de diversas investigaciones confirman que los cuidadores enfrentan desafíos significativos.

Experiencia Psicológica y Emocional

Las personas cuidadoras describen su experiencia con el cuidado informal de pacientes con Alzheimer como “frustrante, dolorosa y poco satisfactoria”. Esto se acompaña de una serie de emociones negativas y un mayor riesgo de afectaciones psicológicas, incluyendo síntomas depresivos, cansancio, estrés, llanto, sobrecarga, impotencia, preocupación, sensación de vacío y desesperanza. Algunos cuidadores expresan: “Yo metida aquí. Yo muchas veces no salgo ni siquiera de la ventana. Yo ya me siento como vacía, ¿no? Yo ya no siento ánimo, no siento alegría, no me interesa salir o ir a la casa a pasar con mi hija, y tengo una nieta también de 24 años, pero igual me da lo mismo, no me interesa ir o no ir.”

Estos sentimientos se deben a los cambios en el proyecto de vida, dificultades para el desarrollo personal, falta de redes de apoyo, y problemas socioeconómicos. Las mujeres cuidadoras, en particular, enfatizan los cambios en rutinas y prioridades, sintiéndose privadas de su libertad personal y vida social, lo que les lleva a perder la motivación. Los hombres, por su parte, mencionan afectaciones en su salud mental al no lograr cubrir todas las demandas de cuidado, como limpieza o alimentación, expresando sentimientos de inutilidad: “todo lo que hago a veces es inútil, o sea, que se cayó mi mamá y no estaba yo pendiente”. La impotencia ante el deterioro progresivo de la enfermedad es palpable: “Uno se siente impotente porque así uno se esfuerce, las cosas se van a empeorar y ya, a veces se le salen a uno las lágrimas, entonces ¿estará bien?, ¿esto irá a cambiar?, ¿irá a no cambiar? esta enfermedad la veo ya definida como un vegetal.”

Cuidemos al Cuidador de Alzheimer | Mara López Wortzman | TEDxBariloche

Salud Física y Estilos de Vida

La experiencia del cuidado también se asocia con riesgos importantes para la salud física. Las labores de cuidado y los estilos de vida poco saludables pueden desencadenar afecciones o complicaciones clínicas, como trastornos osteomusculares, fatiga muscular, lesiones articulares y dolores permanentes. La manipulación manual de cargas es uno de los principales factores de estas alteraciones: “Yo ando mala de una pierna, yo tengo el nervio ciático en la pierna derecha, entonces imagínese, yo coja y para coger a sostenerlo.”

Además, la falta de ejercicio físico y de capacitación para realizar maniobras con los pacientes contribuye a estos problemas. Algunos cuidadores incluso presentan condiciones de salud preexistentes, como síndrome de Raynaud o enfermedades hematológicas, que se ven agravadas por las exigencias del cuidado.

Dificultades Socioeconómicas y Familiares

Los cuidadores, tanto hombres como mujeres, señalan dificultades económicas en su familia, relaciones conflictivas, distantes y ausentes, así como la incomprensión de su núcleo cercano sobre el rol y la carga que asumen. Les preocupa que otros familiares les supediten la función del cuidado: “porque como saben que yo estoy con ella y ven que yo la tengo bien cuidada y que está bien conmigo, pues ellos se desentienden.” Esta situación limita el apoyo y la interacción en la tríada cuidador-paciente-familia. Algunos relatos reflejan la gravedad de estos conflictos: “Siempre ha sido el problema económico con mis hermanos y un hermano que es mi enemigo mortal completamente, ese hombre me ha amenazado… Mi familia es una gente demasiado agresiva, demasiado arbitraria para todo, demasiado soberbios, he tenido hasta amenazas de muerte con ellos, entonces eso es una cosa que me afecta a mi salud terriblemente.”

A pesar de estas dificultades, algunos cuidadores encuentran momentos de plenitud y esperanza en el vínculo con el paciente: “La plenitud, la felicidad. Veo cómo mi amor nos ama, en medio de todo, ella nos ama, nos quiere. Siente uno como una ilusión y una esperanza, siente uno una plenitud y una alegría que con ella no tenemos ni peleas.” No obstante, también pueden presentarse sentimientos de rechazo asociados a la incomprensión y la escasa información sobre la enfermedad y sus síntomas: “Hay días de que sí le provoca a uno como decirle ¡Váyase!”

La asunción del rol debido al familismo se da por la fuerte identificación y vínculo de las personas cuidadoras con sus familias, tal como lo expresa una participante: “la sangre tira, es mi hermana”. Este fenómeno implica una predisposición cultural a asumir responsabilidades familiares, a menudo sin un apoyo equitativo.

Estudios Clave sobre Cuidadores de Alzheimer

Diversas investigaciones han abordado la situación de los cuidadores de pacientes con Alzheimer, ofreciendo valiosos conocimientos sobre sus experiencias y necesidades.

Investigación sobre Habilidad de Cuidado en Cartagena

Un estudio descriptivo y cuantitativo realizado en Cartagena y pueblos aledaños investigó la habilidad de cuidado de 84 cuidadores familiares de pacientes con Alzheimer. Utilizando el "Inventario de la Habilidad de Cuidado (CAI)" y una encuesta de caracterización, los hallazgos confirmaron similitudes en los cuidadores en cuanto a género, edad y relación familiar. Se encontró una baja habilidad de los cuidadores familiares en las dimensiones de conocimiento, valor y paciencia. Los resultados sugieren la necesidad de fortalecer estas habilidades mediante la organización de grupos de apoyo, lo que permitiría a estos cuidadores desarrollar una visión diferente sobre la atención a las personas con Alzheimer en su ambiente familiar.

Este estudio, en un contexto donde no se contaba con estadísticas ni estudios previos sobre cuidadores de Alzheimer en Cartagena, buscaba describir la habilidad de cuidado que tiene el cuidador familiar principal, a través de la valoración del grado de conocimientos, de valor y de paciencia. Además, el estudio permitió conocer las necesidades del cuidador principal, reconocer su desempeño y revisar su salud física, proyectando la conformación de una red de apoyo social.

Estudio sobre Calidad de Vida en Cartagena

Otra investigación en Cartagena, con un diseño descriptivo y abordaje cuantitativo, se propuso describir la calidad de vida de 61 cuidadores familiares de pacientes con Alzheimer. Se utilizaron el instrumento QOL (medición de la calidad de vida) de Ferrell y Col (1997) y el formulario "Caracterización de los Cuidadores". Los resultados reportaron una calidad de vida positiva en el bienestar físico y social, pero negativa en las dimensiones psicológicas y espirituales, aunque el bienestar psicológico en su puntaje general mostró una alteración cercana a lo positivo.

El estudio evidenció que los cuidadores familiares inician los cuidados desde el diagnóstico del paciente, asumiendo roles diversos (padres, hijos, esposos, etc.), con edades entre 36 y 56 años, escolaridad media, dedicados al hogar, de estratos socioeconómicos 2 y 3 mayoritariamente, y con una dedicación de 6 a 12 horas de cuidado diario. Los resultados aportan datos para reflexionar sobre la calidad de vida y para mejorarla a través de recomendaciones a profesionales de enfermería e instituciones prestadoras de cuidados.

Investigación sobre Sobrecarga en Chile

Un estudio en Chile, financiado por el Servicio de Salud Metropolitano Oriente de Santiago, tuvo como objetivo medir el alcance y los determinantes de la sobrecarga en cuidadores primarios e informales de pacientes con demencia. La investigación prospectiva incluyó a 291 cuidadores informales, reclutados en Santiago y Temuco. Un 41,9% de ellos reportó estar los siete días de la semana al cuidado del paciente, y el 74,9% eran mujeres (hijas, esposas o nueras).

Entre los hallazgos más relevantes, se reportó severa sobrecarga en el 63% de los cuidadores y un 47% mostró morbilidad psiquiátrica (problemas de salud mental). Las principales conclusiones indicaron que la ansiedad, agitación y agresividad de los pacientes con Alzheimer son los síntomas que provocan la mayor sensación de sobrecarga y agotamiento en sus cuidadores, más que la severidad de la demencia. Además, se identificó la soledad percibida por los cuidadores, ya que la mayoría pertenece a grupos familiares reducidos y el 56% refiere no recibir ayuda.

Gráfico de barras mostrando los síntomas de Alzheimer más estresantes para los cuidadores

Factores de Sobrecarga en Bucaramanga

En Bucaramanga, Santander, Colombia, se realizó una investigación para identificar los factores que influyen en la sobrecarga de cuidadores informales de pacientes con Alzheimer. Este estudio transversal incluyó una muestra de 58 cuidadores, aplicando la escala de carga del cuidador de Zarit y una entrevista estructurada.

Se encontró que la edad media de los cuidadores era de 55.6 años, con una alta proporción de mujeres e hijos (70.7 %) y un bajo uso de redes de apoyo (8.6 %). La dedicación mediana al cuidado era de 24 horas al día. Los factores asociados a la sobrecarga incluyeron:

  • Una disminución de 0.5 puntos en la sobrecarga por cada año de edad del cuidador.
  • Mayor sobrecarga en cuidadores cuyos pacientes presentaban una mayor afectación del comportamiento.
  • Mayor sobrecarga en cuidadores que tenían otro empleo.
  • La falta de apoyo brindado por otros familiares.

Necesidades y Recursos para los Cuidadores

La literatura especializada evidencia que la principal necesidad de los cuidadores es la de información con respecto a la evolución y progreso de la enfermedad, así como formación sobre cómo afrontar actividades cotidianas como la higiene, alimentación, vestido, deambulación, incontinencia, movilización o desorientación del paciente. El escaso conocimiento de los cuidadores sobre los cuidados que deben realizar a los pacientes revierte negativamente en su salud y en la de la persona cuidada. Es necesario detectar las áreas de información que precisan los cuidadores familiares para facilitar una atención más efectiva, ya que las vivencias y necesidades pueden variar según las circunstancias y la etapa de la demencia.

Además de la formación, es conveniente que se les facilite ayuda física para las tareas diarias y atención al duelo. Otro aspecto crucial es la necesidad de apoyo social, definido como una práctica de cuidado que se genera en el intercambio de relaciones, caracterizado por expresiones de afecto, afirmación o respaldo, y la entrega de ayuda simbólica o material. Este apoyo puede venir del entorno familiar o de un cuidador sustituto que permita al cuidador principal tomar un descanso.

Recursos Sociosanitarios Disponibles

Entre los recursos disponibles para los enfermos y sus familias se encuentran:

  • Atención a domicilio: Ofrecida desde el sistema sanitario o servicios sociales, proporciona cuidados de salud integrales en el domicilio.
  • Atención diurna de no internamiento: Centros que ofrecen atención integral durante el día para mejorar o mantener la autonomía de las personas con discapacidades.
  • Grupos de Ayuda Mutua (GAM): Grupos formados por personas afectadas por un problema común, guiados por un profesional, cuyo objetivo es compartir información y dar apoyo emocional.

A pesar de la existencia de estos recursos, los cuidadores perciben que no se utilizan todos los recursos sociosanitarios disponibles, lo que señala una infrautilización de estos servicios.

El Papel Fundamental de la Enfermería en el Cuidado del Alzheimer

Los profesionales de la salud, y en especial la enfermería, deben considerar las estadísticas nacionales de la población adulta y las enfermedades crónicas, como el Alzheimer, para direccionar los cuidados de acuerdo con el grado de dependencia progresiva hacia los cuidadores familiares. Dada la creciente esperanza de vida y el aumento de la población envejecida, la formación de futuros profesionales de enfermería debe ajustarse a las nuevas tendencias poblacionales y a los requerimientos de la sociedad.

Hay que destacar que son escasos los artículos que profundizan sobre las aportaciones de las enfermeras en el bienestar del paciente y su familia. No obstante, la intervención enfermera más valorada y destacada en los estudios es el desarrollo de estrategias de educación sanitaria. Estas estrategias buscan aliviar la sobrecarga multidimensional del cuidador y favorecer la calidad del cuidado y de vida. La intervención enfermera puede centrarse en el desarrollo de técnicas de aprendizaje para mejorar la relación enfermo-cuidador, el manejo del estrés, la transmisión efectiva de información y la provisión de recursos.

Cuidemos al Cuidador de Alzheimer | Mara López Wortzman | TEDxBariloche

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