Factores de Vulnerabilidad de Mujeres en la Trata de Personas

La trata de seres humanos es un fenómeno global que se manifiesta en múltiples formas y se asienta fundamentalmente sobre la vulnerabilidad de las personas. Combatir este crimen complejo implica analizar en profundidad las causas que originan dicha vulnerabilidad.

Una hipótesis de trabajo esencial requiere indagar por qué muchas personas son susceptibles de convertirse en víctimas de trata de seres humanos y qué factores específicos las hacen vulnerables a estas acciones. Una respuesta precisa a esta cuestión es crucial para determinar las acciones necesarias y, sobre todo, a quién corresponde actuar. Tanto la pregunta como su respuesta están impregnadas de la premisa de que son múltiples los derechos humanos que se vulneran, y por tanto, muchos los que deben ser protegidos, garantizados y reparados.

La Trata de Personas: Un Fenómeno Global con Múltiples Caras

La trata de seres humanos es un delito que puede afectar a cualquier individuo, sin importar su edad, género, nacionalidad o condición social. No obstante, existen factores que aumentan la probabilidad de que algunas personas sean víctimas, siendo la presencia de condiciones de vulnerabilidad determinante en los procesos de captación, traslado, acogida y explotación.

Mapa global de rutas de trata de personas y países de origen/destino

El Informe sobre Trata de Seres Humanos de junio de 2016 del Departamento de Estado de los Estados Unidos señala, al referirse a España, que el grupo de sujetos vulnerables para la explotación lo componen hombres, mujeres y niños sometidos a trabajos forzados y al comercio sexual. Las mujeres víctimas proceden principalmente de Europa del Este (Rumania, Bulgaria, Ucrania y Rusia), Sudamérica (Paraguay, Brasil, Colombia y Ecuador), China y Nigeria. Hombres y mujeres de China, India y Pakistán también son sometidos a trabajos forzados en sectores como el servicio doméstico, textil, agrícola, construcción, industria y servicios. Los menores no acompañados (MENAS) constituyen un colectivo especialmente vulnerable al comercio sexual y la mendicidad forzada.

En México, los sujetos vulnerables incluyen a mujeres, niños, personas indígenas, personas con discapacidad mental y física, personas migrantes y miembros del colectivo LGBTI. Las mujeres, los niños y, en menor medida, las personas transgénero son víctimas del comercio sexual en México y Estados Unidos. Otras formas de trata, como el trabajo forzoso en la agricultura, servicio doméstico, manufactura, procesamiento de alimentos, construcción, mendicidad forzada, economía sumergida y venta ambulante, afectan a hombres, mujeres y niños. La mayoría de las víctimas extranjeras de trabajo forzado y explotación sexual en México proceden de América Central y del Sur, aunque también se han identificado víctimas del Caribe, Europa Oriental, Asia y África, algunas en ruta hacia los Estados Unidos. El turismo sexual infantil sigue siendo un problema, especialmente en zonas turísticas y ciudades fronterizas del norte.

Estos ejemplos ponen de relieve que la trata de seres humanos es un fenómeno global que se aprovecha de la vulnerabilidad de las personas, determinada por razones diversas.

Variables Clave de Vulnerabilidad: Pobreza y Perspectiva de Género

Para comprender la situación de muchas personas, principalmente mujeres y niñas, que caen en redes de organizaciones criminales y son sometidas a explotación, es fundamental considerar dos variables interconectadas: la escasez de recursos, o pobreza, y la perspectiva de género, en concreto la violencia de género.

La Pobreza como Multiplicador del Riesgo

La pobreza, independientemente de su concepto, afecta a las condiciones materiales (limitación de recursos, necesidades, patrón de privaciones), económicas (nivel de vida, desigualdad, posición económica) y sociales (clase social, dependencia, exclusión, falta de seguridad básica, ausencia de titularidades). Estos aspectos, tanto por separado como en conjunto, representan una privación inaceptable. Desde una perspectiva de derechos humanos, estas múltiples privaciones implican la vulneración de derechos sociales, económicos y culturales, así como civiles y políticos.

Las posibilidades de sufrir violencia se incrementan debido a estructuras de dominación culturales, religiosas, políticas y económicas. El Informe de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (Consejo Económico y Social de ONU) destaca que la crisis financiera y económica mundial dificulta el progreso en la igualdad de género. Aunque más hombres pierden su empleo, el desempleo entre las mujeres es más persistente. Grupos como las mujeres migrantes y las trabajadoras domésticas son especialmente vulnerables en tiempos de crisis económica. La disminución de las remesas afecta negativamente a los hogares de los países de origen.

Infografía sobre el impacto de la crisis económica en la vulnerabilidad de las mujeres

El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), en su Recomendación General Nº 19 sobre violencia contra la mujer, subraya que la pobreza y el desempleo aumentan las oportunidades de trata. Se mencionan nuevas formas de explotación sexual, como el turismo sexual, la contratación de trabajadoras domésticas de países en desarrollo en naciones desarrolladas y el matrimonio de mujeres de países en desarrollo con extranjeros. La pobreza y el desempleo obligan a muchas mujeres y niñas a prostituirse, incrementando su vulnerabilidad, exposición a la violencia y marginación.

La Violencia de Género y la Discriminación Estructural

Las mujeres y las niñas son las más vulnerables en el contexto de la trata. Mientras los niños son utilizados con frecuencia para actividades relacionadas con el tráfico, venta de drogas y acciones violentas, las niñas generalmente son víctimas de violencia sexual y de género. Este delito nos lacera como sociedad y se manifiesta en todas partes: en los campos de cultivo, en fábricas clandestinas, en talleres ilegales y en nuestras propias calles.

La Trata en Contextos de Conflicto y Post-Conflicto

El Informe de la Relatora Especial sobre la trata de personas de 2016 (A/71/303) analiza la trata de personas en situaciones de conflicto y post-conflicto, con un enfoque en la protección de las víctimas, especialmente mujeres y niños. El informe evalúa cómo los conflictos y la trata interactúan y se intersectan, presentando tres perspectivas:

Trata de Personas que Huyen de Conflictos

La urgencia e intensidad de la huida de un conflicto empujan a las personas a asumir riesgos inaceptables en circunstancias normales. Los conflictos debilitan las estructuras estatales, eliminan las protecciones y permiten que las redes delictivas operen con mayor libertad, incluso a través de las fronteras. La trata puede ocurrir dentro de la zona de conflicto o en otra parte del país afectado al que las víctimas han sido desplazadas.

Fotografía de un campo de refugiados o desplazados internos

Los desplazados internos, al carecer de documentación, tienen acceso limitado a la educación, recursos y oportunidades de autosuficiencia, haciéndolos especialmente vulnerables a los tratantes que prometen empleos y oportunidades. Miles de ellos han desaparecido, probablemente secuestrados con fines de explotación. Tras huir, los niños se ven obligados a trabajar para mantenerse a sí mismos o a sus familias.

Las políticas de inmigración restrictivas y discriminatorias, la criminalización de migrantes irregulares, la insuficiencia de canales para la migración regular y la falta de acceso al mercado laboral para solicitantes de asilo, refugiados y migrantes, conducen a la explotación de los migrantes, incluida la trata. La falta de rutas seguras les obliga a buscar quienes les eviten los controles. A lo largo de su viaje y al llegar a destino, los migrantes, incluidos refugiados y solicitantes de asilo que huyen de conflictos armados, son muy vulnerables a la violencia física, agresión sexual, extorsión y trata. El viaje de las mujeres migrantes y los niños no acompañados es particularmente peligroso.

Trata Durante los Conflictos

En este contexto, la vulnerabilidad y las situaciones preexistentes, como la discriminación estructural por razón de género y otros tipos de discriminación que afectan a mujeres, niños y no ciudadanos, se agudizan. Las oportunidades de explotación aumentan y las protecciones se debilitan. La trata de personas no solo es una consecuencia de los conflictos, sino que también puede provocarlos, ya que los actores pueden prolongar los conflictos para beneficio personal mediante actividades lucrativas como la trata.

El impacto de la vulnerabilidad en la salud de las personas | Investigación y tendencias

El reclutamiento forzoso de niños a menudo implica secuestro o coacción, pero los reclutadores también apelan a ideas de sacrificio, factores socioeconómicos, engaño o adoctrinamiento. Las niñas reclutadas por la fuerza o secuestradas para el servicio militar suelen ser víctimas de trabajo doméstico forzado y violencia y explotación sexuales, como el matrimonio forzado o la esclavitud sexual.

Según el ACNUR, las mujeres en situaciones de conflicto son vulnerables a prácticas discriminatorias que aumentan su dependencia (por ejemplo, raciones alimentarias más pequeñas o falta de documentos acreditativos a su nombre) y están desproporcionadamente expuestas a la violencia sexual. Las violaciones se emplean como táctica de guerra para humillar, debilitar la moral enemiga, llevar a cabo limpieza étnica, desestabilizar comunidades y forzar la huida de civiles. La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, incluyendo la esclavitud sexual, el matrimonio forzado, la prostitución forzada y el embarazo forzado, es parte del panorama general de violencia sexual perpetrada contra la población civil durante y después de los conflictos.

Cabe destacar la trata de personas relacionada con el personal de mantenimiento de la paz, ya que las fuerzas extranjeras pueden aumentar este daño y, en ocasiones, contribuir directamente a él.

El Engaño y la Explotación de las Redes Criminales

Dadas las circunstancias descritas, la desesperación, combinada con falsas promesas, el engaño y las amenazas, conduce a las víctimas a caer en manos de redes criminales de trata de seres humanos con el fin de ser explotadas. El engaño se realiza a través de medios que varían según los ámbitos culturales, de modo que desde el vudú hasta el enamoramiento por chicos jóvenes (conocido como "lover boy") son instrumentos habituales de captación.

La invisibilización en la que son sumidas muchas veces las víctimas dificulta la tarea de cuantificar la trata de personas, aunque se estima que a nivel global ascienden a millones. Sudamérica es considerada una región de origen, tránsito y destino para la trata, afectando a todos sus países. Los grupos delictivos organizados obtienen miles de millones de dólares de la trata y explotación, y sus víctimas suelen ser objeto de abusos como violación, tortura, servidumbre por deuda, privación ilegítima de la libertad y amenazas contra sus familiares, además de otras formas de violencia física, sexual y psicológica.

La OIM aborda la trata de personas desde una perspectiva global dentro del contexto de la gestión migratoria, combatiendo todas las formas de explotación de migrantes y las graves violaciones de derechos humanos que sufren las víctimas. Sus actividades se implementan con aliados de la sociedad civil, otros organismos internacionales y con instituciones gubernamentales.

Factores de Riesgo y Prevención de la Trata

Es importante destacar que la víctima no necesariamente debe ser sacada de su hogar o trasladada a otro lugar para que ocurra la trata, ya que la explotación y el sometimiento pueden darse incluso dentro de su entorno habitual. Cuando la víctima es trasladada de su lugar de origen, se considera trata interna si no hay cruce de fronteras, y trata transnacional si sí lo hay. En Chile, por ejemplo, se ha evidenciado que la mayoría de las víctimas comparten un contexto previo de alta vulnerabilidad social y económica, lo que las expone a un mayor riesgo. Estas personas, en muchos casos, buscan legítimamente mejorar sus condiciones de vida, migrando con la esperanza de encontrar oportunidades laborales y estabilidad.

Ilustración de personas migrando en busca de oportunidades

En el caso de niños, niñas y adolescentes (NNA), los tratantes suelen captar a sus víctimas engañando a los padres sobre las condiciones y cuidados que recibirán sus hijos. El conocimiento sobre las señales de trata es clave para prevenir este delito. Uno de los grandes desafíos es desmontar la desinformación y los mitos que distorsionan su entendimiento. Las narrativas que centran la atención exclusivamente en secuestros violentos y traslados forzados, a menudo impulsadas por redes sociales y teorías conspirativas, no representan la realidad de la mayoría de los casos. Para reducir el riesgo de trata, es esencial fomentar la comunicación, la educación sobre el delito, el uso responsable de redes sociales y fortalecer las redes de apoyo comunitarias.

El Marco Internacional para la Protección de los Derechos de la Mujer

La sociedad civil mundial y local, los gobiernos nacionales, los tribunales e instituciones regionales e internacionales reconocen cada vez más los derechos de la mujer mediante instrumentos como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), el Protocolo de Maputo en África o las Directivas de Igualdad de Género de la Unión Europea. Los 185 Estados Miembros que han ratificado la CEDAW tienen prohibido cometer discriminación directa e indirecta contra la mujer por motivos de sexo y género, tanto en la legislación como en la práctica, por el Estado y por agentes privados en todos los ámbitos de su vida.

Durante años, las Naciones Unidas enfrentaron desafíos para promover la igualdad de género globalmente, incluyendo una financiación inadecuada y la falta de un único impulsor reconocido. Todas las cuestiones relacionadas con el desarrollo humano y los derechos humanos tienen una dimensión de género. La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer es el principal organismo intergubernamental mundial dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Una iniciativa mundial de "formación para formadores" busca empoderar a jóvenes como agentes proactivos de cambio en sus comunidades, escuelas y familias, a través de foros de aprendizaje entre pares para combatir el racismo y la discriminación. Cada día, mediante acciones, liderazgo, diálogo y cuestionamiento, se desafían las normas, se transforman hábitos, se cambian leyes y se inspira a otros para crear un mundo sin discriminación de género.

En 2013, la Asamblea General de Naciones Unidas designó el 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata, reconociendo que la trata de personas es un mal mundial que afecta a adultos (hombres y mujeres), niñas, niños y adolescentes. Es un delito que lastima a la sociedad, por lo que es imperativo el apoyo social para su eliminación.

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