Envejecimiento Saludable en la Mujer

El siglo XX fue testigo de un notable incremento en la longevidad humana. Gracias a los avances en los conocimientos médicos y tecnológicos de los últimos 50 años, la esperanza de vida al nacer ha aumentado en todo el mundo en aproximadamente 20 años, alcanzando los 66 años. Actualmente, la mayor parte de la población mundial goza de una esperanza de vida igual o superior a los 60 años, y todos los países están experimentando un incremento tanto en la cantidad como en la proporción de personas mayores.

Generalmente, los 60 años de edad es el umbral a partir del cual gobiernos y organizaciones internacionales comienzan a definir a la persona como «adulto mayor». No obstante, las expectativas de vida varían considerablemente en diferentes escenarios y hay muchos factores que afectan el proceso de envejecimiento individual. Mientras algunas personas podrían considerarse «viejas» a los 35 años, otras viven de forma plena y productiva habiendo superado los 100 años.

Cambios Demográficos y la Feminización de la Vejez

Incremento Global de la Población Mayor

El segmento de más rápido crecimiento de la población de adultos mayores es el de las personas de 80 años o más, cuyo número asciende a 70 millones y se espera que se quintuplique en los próximos 50 años. En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años a nivel mundial.

Las proyecciones indican un crecimiento continuo y acelerado: en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y este grupo demográfico pasará de 1.000 millones en 2020 a 1.400 millones. Para 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se habrá duplicado, alcanzando los 2.100 millones, y se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta los 426 millones.

Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en países de ingresos altos, como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años. Sin embargo, los cambios más significativos se observan actualmente en países de ingresos bajos y medianos, donde para 2050 residirán dos tercios de la población mundial mayor de 60 años.

Gráfico de barras mostrando el crecimiento de la población mayor de 60 y 80 años a nivel mundial por décadas

La Feminización de la Senectud

En casi todos los países del mundo, las mujeres viven más que los hombres. El número de mujeres de edad supera al de los hombres, y esta diferencia es más pronunciada en las edades más avanzadas. Actualmente, se estima que hay 81 hombres por cada 100 mujeres mayores de 60 años, proporción que disminuye a 53 hombres por cada 100 mujeres de 80 años o más.

Este fenómeno de la feminización de la senectud implica que las mujeres tienen una mayor expectativa de vida y menor mortalidad. En Brasil, por ejemplo, la esperanza de vida para las mujeres supera la de los hombres en 7,6 años. En Chile, la esperanza de vida promedio es de 83 años para las mujeres y 78 años para los hombres, lo que posiciona al país como el segundo con mayor esperanza de vida en América, después de Canadá.

Este crecimiento demográfico, con una mayor proporción de mujeres en edades avanzadas, presenta grandes desafíos que van más allá de la simple adición de años, adquiriendo dimensiones muy complejas y multifacéticas para la vida de las personas y las sociedades.

Desafíos del Envejecimiento en América Latina

El envejecimiento de los habitantes es un indicador más del estado de la población de un país. América Latina será el continente que más rápidamente envejecerá en los próximos años. Sin embargo, a diferencia de los países desarrollados de Europa, Canadá y Estados Unidos, que se enriquecieron antes de envejecer, en América Latina el proceso de envejecimiento ocurre aún en condiciones de pobreza, lo que plantea un desafío único para la región.

Se ha comprobado que el crecimiento numérico del segmento de población de personas mayores de 60 años es más acelerado en las últimas décadas en nuestros países. Se prevé que el índice de envejecimiento, medido por la relación de personas mayores por cada 100 jóvenes menores de 15 años, se duplicará o triplicará en los próximos años. Estas proyecciones de incremento de la longevidad a escala planetaria encarnan desafíos presentes y futuros en cada aspecto de nuestra sociedad.

Definición y Enfoques del Envejecimiento Saludable

¿Qué es el Envejecimiento Saludable y Activo?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento como "un proceso gradual de cambios que se inicia en la edad adulta y que lleva a un descenso de las capacidades físicas y mentales". Sin embargo, el envejecimiento saludable es mucho más que la mera ausencia de enfermedades.

Según la OMS, el envejecimiento activo es el proceso a través del cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental a lo largo de toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez. Este concepto implica un estado de salud o ausencia de enfermedad, habilidad funcional o ausencia de discapacidad, y un óptimo funcionamiento cognitivo y físico, acompañado de un alto compromiso con la vida.

El mensaje clave es que si se adoptan comportamientos y estilos de vida saludables desde la niñez, se puede esperar que la edad adulta y los años posteriores sean especialmente estimulantes y productivos. El envejecimiento satisfactorio, en su sentido más amplio, es una condición de salud que permite a las personas de edad satisfacer sus expectativas personales y cubrir las exigencias del entorno en el que viven.

Infografía:

Políticas y Prioridades de Salud

Muchos gobiernos han impulsado un enfoque global de la temática de los adultos mayores, reconociéndolos como personas valiosas en el proceso de desarrollo y promoviendo la solidaridad entre generaciones y un envejecimiento más activo y saludable como contrapunto a la dependencia. Para lograrlo, se busca involucrar a las propias personas mayores en este proceso.

La Política Nacional de Salud de la Persona Mayor y la Política de Salud sobre el Envejecimiento Activo amplían las estrategias para un envejecimiento saludable, priorizando el mínimo riesgo de enfermedades y discapacidades funcionales, un funcionamiento mental y físico excelentes, y el compromiso activo con la vida. Estas políticas buscan optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.

A pesar de estas iniciativas, la mayoría de los países latinoamericanos, según análisis de organismos internacionales, aún priorizan la inversión en salud pública para adolescentes y niños, lo que evidencia una brecha en la atención integral a la población mayor.

Factores Clave para un Envejecimiento Femenino Saludable

La Visión de la Mujer Mayor sobre el Envejecimiento Saludable

Un estudio cualitativo realizado en un Centro de Convivencia para Adultos Mayores en Rio de Janeiro, Brasil, reveló que la mayoría de las ancianas participantes entienden el envejecimiento como un proceso saludable, con experiencias buenas y provechosas. Los testimonios reflejaron que el envejecimiento saludable se asocia con:

  • Estar sano, sin enfermedad.
  • Tener derecho a caminar, pasear y divertirse.
  • Mantener la mente sana para relacionarse con personas, vecinos y familiares.
  • No quedarse en casa, buscando compañía, ideas y conocimientos.
  • Poder bailar con amigos y compartir momentos.
  • Participar en grupos de convivencia y practicar otras actividades, buscando siempre la salud y el entretenimiento.

Importancia de la Autonomía e Independencia

Muchas mujeres destacaron la autonomía y la independencia como aspectos fundamentales de un envejecimiento saludable. Expresaron que la mejor edad es la actual, ya que les brinda oportunidades y libertades que antes no tenían, como pintar, hacer artesanías, cuidar la casa, resolver sus asuntos y disfrutar de la vida sin pedir permiso a nadie. Esta autonomía les permite buscar placer y satisfacción en las actividades diarias con confianza, además de cuidar el cuerpo con ejercicio físico y distraer la mente.

Asimismo, la importancia de una alimentación saludable fue señalada como clave para mantener la vitalidad, realizar tareas domésticas con disposición y controlar enfermedades crónicas como la diabetes, sin depender de otros.

Retos y Dificultades Percibidas

A pesar de la visión positiva de la mayoría, algunas mujeres no percibieron la senectud como un proceso de vida inherentemente saludable y positivo. Vivenciaron situaciones de malestar, enfermedades, pérdidas familiares y personales, soledad, viudez, así como la depresión y el sentimiento de desvalorización social tras la jubilación. También mencionaron una posible disminución en los hábitos alimentarios debido a cambios en el contexto de la dieta y la reducción de ingresos.

La feminización de la longevidad puede promover situaciones desventajosas para las mujeres mayores, como la soledad causada por la viudez y el sentimiento de desvalorización social. Además, el climaterio, una etapa de la vida de la mujer entre 45 y 65 años, se asocia con manifestaciones psicológicas como irritabilidad, cefalea, ansiedad y depresión, que pueden disminuir la satisfacción personal e influir en las relaciones personales y familiares. Factores sociales como la proximidad de la jubilación y las preocupaciones económicas también inciden negativamente en esta etapa.

Foto temática de una mujer mayor sentada sola, mirando por la ventana, con un tono melancólico

Factores que Influyen en el Envejecimiento Saludable

La ampliación de la esperanza de vida brinda oportunidades no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Sin embargo, el alcance de estas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud. La evidencia indica que la proporción de la vida disfrutada en buena salud se ha mantenido constante, lo que significa que los años adicionales pueden estar marcados por la mala salud.

La "salud" de un adulto mayor se mide en términos de función más que de patología. La buena salud y el envejecimiento satisfactorio se definen por la "capacidad para funcionar de manera autónoma en un contexto social determinado".

Hábitos de Vida Saludables

Aunque algunas variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores más influyentes están relacionados con el entorno físico y social, así como con características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El mantenimiento de hábitos saludables a lo largo de la vida, como una dieta equilibrada, actividad física regular y abstinencia de tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental, y retrasar la dependencia de los cuidados.

Un estudio de la Universidad de Harvard, que siguió la salud física y mental de 724 personas durante 60 años, identificó siete factores que predecen un envejecimiento saludable y feliz:

  • El consumo moderado de bebidas alcohólicas.
  • No fumar.
  • Un matrimonio estable.
  • El ejercicio.
  • El peso adecuado.
  • Mecanismos positivos para lidiar con las dificultades.
  • La ausencia de depresión.

Entorno Físico y Social Propicio

Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, facilitan que las personas puedan llevar a cabo actividades importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. Ejemplos incluyen la disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, y lugares por los que sea fácil caminar. El entorno en el que se vive durante la niñez, e incluso en la fase embrionaria, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.

Es fundamental tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también aquellos que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.

Afecciones Comunes y Fragilidad en la Vejez

Afecciones Típicas Asociadas con la Edad

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una variedad de daños moleculares y celulares que conducen a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un mayor riesgo de enfermedad y, finalmente, a la muerte. Los cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica es relativa.

Entre las afecciones más comunes de la vejez se incluyen la pérdida de audición, cataratas y errores de refracción, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. Con la edad, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.

La vejez también se caracteriza por la aparición de síndromes geriátricos, estados de salud complejos que suelen ser consecuencia de múltiples factores subyacentes, como la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

Ilustración de las afecciones comunes en la vejez, como problemas de visión, audición, movilidad y memoria

El Concepto de Fragilidad y Dependencia

La falta de un envejecimiento saludable puede desembocar en una vejez «patológica». Una proporción de adultos mayores, que aumenta con la edad, se vuelve frágil y necesita apoyo, atención o institucionalización, a menudo por el resto de sus vidas. Si no se enfatiza en la prevención y en un envejecimiento saludable, se predice un incremento de la población con enfermedades crónicas o limitantes que dependerán de otros para su cuidado.

La repercusión funcional de la enfermedad es un indicador altamente significativo en la planificación asistencial y la asignación de recursos. La fragilidad del individuo depende de su salud física, situación social y estado mental. La fragilización se gesta a lo largo de décadas y su principal consecuencia es la dependencia en varios niveles: económica, afectiva y, eventualmente, física, comprometiendo el desempeño de las actividades más elementales de la vida cotidiana. La disminución de la capacidad funcional y la consiguiente dependencia conducen a un deterioro de la calidad de vida de los adultos mayores.

Cambios Fisiológicos que Predisponen a la Fragilidad

Diversos cambios relacionados con el envejecimiento predisponen a la fragilidad física:

  • Disminución de la fuerza muscular: Se ha descrito una disminución de la fuerza muscular de hasta un 40% entre los 30 y los 80 años. La evaluación de la función de los miembros inferiores, a través de pruebas de equilibrio, velocidad de la marcha y habilidad para sentarse y levantarse de una silla, demuestra el nivel de fuerza muscular.
  • Alteraciones del funcionamiento articular: El cartílago articular se vuelve menos elástico y menos capaz de soportar sobrecargas sin presentar fisuras.
  • Obesidad: Aumenta tres veces el riesgo de fragilidad física, ya que reduce la tolerancia al ejercicio, lo que se traduce en sarcopenia (pérdida de masa muscular).

Estrategias para Promover un Envejecimiento Saludable y Activo

Recomendaciones Clave

Para alcanzar una longevidad satisfactoria, debe lograrse un envejecimiento saludable, etapa que comienza mucho antes de los 60 años. La clave está en una "construcción vital" desde temprana edad, aunque siempre es beneficioso cambiar hábitos y modos de vida para hacerlos más saludables. Académicos y especialistas sugieren llevar una vida "en modo saludable", una práctica que debe ser favorecida, permitida y garantizada por las políticas públicas.

  1. Nutrición Adecuada

    Una dieta saludable y balanceada es fundamental para que el cuerpo obtenga los nutrientes necesarios para funcionar y crecer. Los nutrientes, que incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua, son importantes a cualquier edad. A medida que se envejece, las necesidades nutricionales cambian; por ejemplo, se pueden necesitar menos calorías, pero más nutrientes o proteínas.

    Lorena Rodríguez, de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, recomienda consumir alimentos variados, preferiblemente cocinados en casa, y eliminar al máximo los alimentos ultraprocesados, especialmente aquellos con altos sellos en calorías, grasas, sodio o azúcares. La nutrición es crucial para mantener saludables el cerebro, el corazón, los músculos y los huesos. Se debe preferir la dieta mediterránea, que incluya frutas, verduras, pescado, legumbres y aceites vegetales, realizando tres comidas al día.

    Es importante preferir alimentos bajos en colesterol y grasas, evitando las saturadas de origen animal y las trans procesadas. También es vital mantenerse hidratado, ya que algunas personas pierden la capacidad de sentir sed con la edad. Si existen dificultades para comer sano (por cansancio, problemas de deglución o enfermedad), se debe consultar a un profesional de la salud.

  2. Actividad Física Regular

    En toda etapa de la vida es importante realizar alguna actividad física. Lo más simple es caminar, preferiblemente en compañía, lo que ejercita el cuerpo física y cognitivamente. Los ejercicios que potencian la fuerza muscular, especialmente de los miembros inferiores y el tronco, son los más importantes para un envejecimiento saludable. La inactividad física acentúa la pérdida muscular, pudiendo llevar a la sarcopenia, un marcador central de fragilidad. Mantenerse medio día en cama aumenta en un 20% el riesgo de dependencia anual en mayores de 70 años.

  3. Estimulación Mental y Propósito de Vida

    La psicóloga Daniela Thumala, especialista en envejecimiento, destaca la importancia de "para qué me levanto todos los días". Muchas personas mayores tienen mucho tiempo libre y necesitan sentir que siguen siendo útiles, que pueden aportar y tienen algo que entregar. La educación es un determinante muy fuerte de cómo funcionará el cerebro en edades avanzadas; es un proceso que se adquiere a lo largo de toda la vida, no algo que se comienza a resolver en la vejez.

  4. Redes Sociales y Apoyo Afectivo

    Socializar, tener amigos y redes de apoyo es una contribución importante a la salud física y mental. Cuidar, fortalecer y generar mayores redes afectivas es fundamental. Mantenerse activo, participando en clubes y actividades comunitarias, es altamente recomendable para combatir la soledad.

  5. Políticas Públicas y Educación Continua

    Las políticas públicas tienen un rol crucial en favorecer, permitir y garantizar una vida saludable para todas las edades. Además, la conciencia sobre la importancia de los hábitos saludables debe inculcarse desde la niñez, para que las futuras generaciones comprendan cómo su alimentación y actividad física impactarán en la segunda mitad de su vida, que será cada vez más larga.

Foto de un grupo de mujeres mayores realizando ejercicios de bajo impacto en un parque o centro comunitario

Medidas Preventivas y de Tratamiento para la Fragilidad

Para prevenir la fragilidad y promover un envejecimiento robusto, se recomiendan:

  • Comer poco, pero bien, prefiriendo la dieta mediterránea.
  • Beber moderadamente.
  • Evitar el tabaco y otros tóxicos.
  • Mantener la actividad física moderada.
  • Cuidar la salud y prevenir enfermedades.
  • Evitar la soledad.

Existen tratamientos eficaces para la fragilidad física:

  • Ejercicio (resistencia y aeróbico): Incrementa el rendimiento funcional, la velocidad de marcha, el balance, reduce la depresión y el riesgo de caídas.
  • Suplemento calórico y proteico: La baja de peso es un componente importante de la fragilidad; los suplementos son efectivos para recuperar el peso, incrementar la masa y mejorar la fuerza muscular, siendo sinérgicos con los ejercicios de resistencia.
  • Vitamina D: Su suplementación en adultos mayores con déficit reduce caídas, fracturas de cadera y mortalidad, además de mejorar la función muscular.
  • Reducción de la polifarmacia: Es reconocida como uno de los principales contribuyentes a la fragilidad; la reducción de fármacos inapropiados disminuye los efectos secundarios.

La fragilidad en el adulto mayor / Bien y Saludable

El Papel de los Centros de Convivencia y la Atención Especializada

La Calidad de la Asistencia en Centros para Mayores

La atención de salud para los adultos mayores consiste en ayudarlos a mantener un comportamiento saludable, promover su bienestar y salud general, y dispensar cuidados continuos que abarquen desde enfermedades agudas y de largo plazo hasta el confort a la hora de la muerte.

El estudio realizado en el Programa de Asistencia Integral a la Persona Mayor (PAIPI) en Rio de Janeiro evidenció que las actividades integradas con la promoción y prevención de salud, junto con el apoyo social ofrecido en estos centros, proporcionaron una fase saludable en el proceso de envejecimiento de las mujeres participantes. Estas mujeres expresaron que la participación en el grupo de convivencia contribuyó significativamente a la mejora de sus condiciones de vida y salud.

Atención Geriátrica y Equipo Multidisciplinario

Si bien la mayoría de las personas de edad pueden satisfacer sus necesidades con los servicios habituales de salud, un grupo de ellos, los frágiles y los que se encuentran en estado de necesidad, demandan la especialización geriátrica de esta atención. Esto se debe a que tienen demandas de salud únicas y especiales y deben ser evaluados por un médico geriatra y por un equipo multidisciplinario con formación en gerontología.

Un Equipo Multidisciplinario de Atención Gerontológica está integrado al menos por un médico, enfermera y trabajadora social, especialmente capacitados en gerontología y geriatría, que complementan con atención especializada los servicios habituales en los diferentes niveles de atención a las personas de edad frágiles o en estado de necesidad.

Respuesta Internacional al Envejecimiento de la Población

Iniciativas de la OMS y ONU

Este crecimiento demográfico, con especial relevancia para la mujer mayor, plantea desafíos para todos los países, que deben garantizar que sus sistemas de salud y asistencia social estén preparados para afrontar esta transformación. En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) conmemoró el Día Mundial de la Salud en 1999 con el lema «Sigamos activos para envejecer bien», y las Naciones Unidas (ONU) declararon 1999 como el Año Internacional del Adulto Mayor bajo el lema «Una Sociedad para todas las Edades». Estas iniciativas buscaron estimular el diálogo intergeneracional y crear conciencia sobre la relación entre el envejecimiento y el desarrollo, buscando respuestas intersectoriales a los problemas asociados.

Los expertos de la OPS concluyeron que «en el siglo XXI, la salud de los adultos mayores será un elemento clave para el desarrollo económico y social de todos los países», lo que llevó al desarrollo de un plan de acción integrado en salud para adultos mayores para el período 1999-2002.

En un esfuerzo más reciente, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, solicitando a la OMS que lidere su implementación. Las agencias internacionales, incluyendo la ONU, la OMS y la OPS, recomiendan a todos los países «promover el mejoramiento de las condiciones de vida y bienestar de la población impulsando acciones orientadas al desarrollo humano a lo largo del ciclo vital y con énfasis en los grupos más postergados socialmente».

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