El Significado del Lenguaje Corporal: Gestos y Posturas

La comunicación no se limita únicamente a las palabras. De hecho, el impacto de un mensaje es un 45% verbal (la voz, la palabra, los silencios, el cambio de tonos, el volumen) y un 55% no verbal, es decir, nuestros gestos, posturas y ademanes, según explica la periodista y locutora Belén Castellino.

Aunque hoy en día existen múltiples formas de expresarse e interactuar a través de teléfonos inteligentes, redes sociales y foros, la conversación "cara a cara" sigue siendo la más importante y, a la vez, la más compleja. Entrevistas, eventos sociales, ventas directas, discursos, debates, reuniones laborales o conferencias son muestras diarias de la necesidad de saber "decir" lo que se piensa de la manera más efectiva.

La Verdad del Cuerpo

Muchas veces, intentamos convencer a otros con nuestros argumentos, ya sea al contar una anécdota o al ofrecer un producto o servicio. Sin embargo, aunque lo que se dice parezca sincero, hay algo inconsciente que nos permite creer o no, algo que abre el juego a la duda.

"Cuántas veces incluso desconfiamos de los argumentos de nuestra pareja, porque hay algo en sus gestos que no condice con su palabra. Eso se llama la verdad del cuerpo. Nuestro cuerpo está preparado para decir la verdad siempre, incluso cuando mentimos. Nacemos con el 'sí', con la verdad más pura, y con el paso del tiempo aprendemos a mentir", agrega Castellino, profesora universitaria de oratoria moderna.

Cuando se observa a un niño que miente, se pueden apreciar una serie de gestos inconscientes que lo delatan. Seguramente bajará la cabeza, mirará hacia otro lado, a veces se reirá efusivamente y muy probablemente se tapará la boca, tratando de evitar que la mentira salga. A medida que crecemos, perfeccionamos la forma de engañar, y ese gesto tosco y natural se transforma en uno mucho más sutil, como tocarse la boca varias veces al pronunciar la mentira o darse pequeños golpecitos con los dedos en la punta de la nariz para evitar que la mentira sea detectada.

Tipos de Gestos

Los gestos se pueden clasificar en tres grandes grupos:

Gestos Innatos

Estos gestos son genéticos y forman parte de nuestro instinto de supervivencia. Incluyen:

  • La succión: Un bebé sabe succionar el pecho materno sin necesidad de que se le enseñe.
  • La sonrisa: Incluso los bebés sordos y ciegos de nacimiento saben sonreír ante el estímulo adecuado.
  • El gesto de negación: Deriva de rechazar el pecho, ladeando la cabeza de izquierda a derecha cuando se está satisfecho.
Bebé sonriendo

Gestos Adquiridos

Son aquellos que se incorporan por enseñanza o imitación de las personas que nos rodean.

Gestos Regionales

Son gestos originados en una región o zona específica y exclusivos de quienes viven en ese lugar. Un ejemplo es el "inclinarse" como señal de respeto en los países orientales.

La Fuerza de las Manos en la Comunicación No Verbal

"Analizaremos algunos gestos que realizamos inconscientemente con las manos. Es importante entender que un gesto aislado de otro no dice nada, sino que vale como parte de un contexto", aclara Castellino.

Un ejemplo claro es el de cruzarse de brazos y piernas en una conversación. Generalmente, es una señal de incomodidad, sentimiento de inferioridad, falta de confianza y negación frente a lo que se está escuchando. El cuadro se agrava si la persona se respalda en su silla, tomando distancia. Pero si ese mismo gesto lo realiza la persona en la calle, esperando un taxi en un día de invierno, su significado es simplemente frío. De allí la importancia del contexto para leer y analizar los gestos.

Lenguaje corporal. Lo que tus manos dicen de ti.

Significado de Gestos Específicos con las Manos

Palmas Abiertas y Hacia Arriba

Mostrar las palmas abiertas y hacia arriba cuando se expone una idea (en movimiento circular, nunca estáticas) es señal de franqueza y transparencia, generando una satisfacción inconsciente de aceptación en el oyente. Significa: "Soy sincero, no tengo nada que esconder".

Esconder las Manos

Esconder las manos, por ejemplo, en los bolsillos o debajo de la mesa mientras se está hablando, genera la idea de que algo se esconde. Esta percepción se agrava si la persona mueve la mano dentro de los bolsillos, como jugando con monedas.

Restregarse las Manos, Sonarse los Dedos o Jugar con Objetos

Restregarse las manos, sonarse los dedos, jugar con la lapicera, un papelito o cualquier otro elemento, es una señal típica de alguien que está inseguro, nervioso y trata de no manifestarlo.

Manos Cerca de la Boca

En general, las manos cerca de la boca, tapándola con uno o más dedos, estirados o doblados, es señal de pensamiento negativo. La persona no está de acuerdo con lo que se está escuchando, pero la mano contiene la boca para no expresarlo (similar al niño que miente). Los chicos cuando mienten suelen taparse la boca para "que la mentira no salga". Los adultos muchas veces conservan este gesto para connotar lo mismo.

Tocarse o Rascarse el Lóbulo de la Oreja

Tocarse o rascarse el lóbulo de la oreja es señal de querer "dejar de escuchar" o "cerrar los oídos" a palabras que molestan, aburren o no interesan. Las mujeres, además, jugarán con sus aros o cabello cercano a la oreja. Para quienes dan conferencias, este es un punto muy importante a tener en cuenta. Se puede observar en el auditorio cuando los oyentes están aburridos y desean que la charla finalice cuando dos o varios se tocan el lóbulo de la oreja, gesto que generalmente se acompaña con las piernas cruzadas o posicionadas en línea recta hacia la puerta de salida.

Frotarse las Palmas Eufóricamente

Frotarse las palmas efusivamente es señal de expectativa positiva frente a un negocio o situación. A mayor velocidad o fuerza, mayor es la ganancia que se espera.

Frotar el Pulgar Contra los Otros Dedos

Frotar el pulgar contra los otros dedos de una misma mano es señal de que se está pensando en dinero. De allí surge el gesto que se hace cuando se habla de plata: "¿de cuánto hablamos?".

Cruzarse de Brazos

Cruzarse de brazos es un gesto de defensa, como el guerrero que en épocas antiguas necesitaba un escudo para proteger sus órganos vitales de la agresión. Hoy, nos cruzamos de brazos "como en escudo" frente a una situación comunicacional que consideramos hostil. Hay una frase de la kinésica o kinestésica que indica: "En mente cerrada, gesto cruzado". En cualquier situación, cuando alguien cruza los brazos, empieza la negativa. Más aún si cruza también las piernas; en ese caso, se le llama barrera total, y significa que la persona está incómoda y totalmente cerrada a cambios de pensamiento. Una buena forma de desbloquear dicha tensión corporal y mental es ofrecerle cambiar de lugar, un café o alcanzarle algún elemento o papel que lo obligue a desbloquear los brazos. Adrián Escandar señala que cruzarse de brazos indica una negativa, especialmente si también se cruzan las piernas.

Manos Entrelazadas

Hay una relación concreta entre la altura en la que se sostienen las manos entrelazadas y la actitud negativa. Las manos entrelazadas sobre la mesa, con los codos también apoyados, muestran un cierto grado de negatividad, que puede revertirse fácilmente si se distrae a la persona. Cuando están a la altura de la boca, casi tapándola, con los codos apoyados en la mesa, es señal de pensamiento negativo casi irreversible. Mientras que cuando se hace de pie, por las zonas bajas (cerca de los genitales), o apoyadas en la falda, sentado, manifiesta un estado de frustración e incomodidad.

El Gesto de Ojiva

El famoso gesto de ojiva, así denominado por Ray Birdwhistell (uno de los padres de la kinésica o estudio del lenguaje no verbal), consiste en unir la punta de los dedos de ambas manos formando una especie de triángulo. Se considera un gesto positivo que utilizan frecuentemente personas muy seguras de sí mismas, con un alto grado de confianza y poder. Es un gesto muy recomendable para dar una impresión de firmeza, por ejemplo, de un jefe a sus subordinados si quiere expresar órdenes claras. El señor Burns y Steve Jobs son cultores del gesto de ojiva.

Observando y Analizando el Lenguaje Corporal

El universo del lenguaje no verbal es casi tan inmenso como la cantidad de posturas o gestos que tiene el ser humano. Por ese motivo, la especialista y perito grafóloga Belén Castellino propone un simple ejercicio para poner en práctica: "Sólo demandará algunos minutos diarios: trate de prestar atención a los gestos cuando vea dos o más personas dialogando. Observe sus ademanes y posturas y trate de analizar lo que ve."

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