La vejez es un proceso natural, gradual e inevitable en el que la persona experimenta cambios físicos, psicológicos y sociales que se hacen más evidentes con el paso de los años, y que lleva asociadas algunas connotaciones como enfermedad o soledad. Sin embargo, alcanzar una edad avanzada, como los 80 años, no es sinónimo de inservible. El estado vital no depende solo de la edad cronológica, sino también de cómo se sienta la persona y de su estado de salud física y mental.
De esta forma, el sentimiento de vejez es muy subjetivo y cada uno puede sentirse viejo a una edad muy diferente según sus circunstancias. Por ejemplo, podemos encontrar personas con problemas de salud que pueden sentirse viejas con solo 60 años y otras que con 80 años desprenden tanta vitalidad que se ven mucho más jóvenes.
La Ciencia de la Vejez: Edades Biológicas y Cambios Proteicos
Al margen de las percepciones subjetivas, la ciencia indica que existen factores biológicos que marcan el inicio de la vejez y la sitúan en una edad concreta. Esta es la conclusión a la que llegaron investigadores de la Facultad de Medicina de Stanford (EEUU) tras analizar el plasma de más de 4.000 personas con edades comprendidas entre los 18 y los 95 años.
En su investigación, los expertos analizaron la producción de proteínas en el plasma sanguíneo y concluyeron que sus niveles, a partir de una determinada edad, cambiaban de forma sustancial, produciendo un proceso de envejecimiento acelerado. Conforme se van cumpliendo años, las proteínas pasan de ser constantes a disminuir lentamente, para al final dejar de producirse debido a la baja capacidad de reparación del ADN. Esto implica una mayor vulnerabilidad a los efectos del envejecimiento en varios órganos del cuerpo.

Etapas de la Vida Según Criterios Biológicos
El estudio diferencia, a partir de los 34 años, tres etapas de la vida del ser humano basándose en criterios biológicos:
- Primera etapa: Edad adulta (34 a 60 años). Presenta cambios biológicos leves.
- Segunda etapa: Madurez tardía (60 a 78 años). Está marcada por una mayor aparición de señales de envejecimiento.
- Tercera etapa: Vejez (a partir de los 78 años). Los cambios físicos y psicológicos se vuelven más pronunciados.
A partir de los 95 años, el estudio constató que los niveles de ciertas proteínas en el plasma sanguíneo muestran cambios sustanciales que reflejan un envejecimiento acelerado.
Aspectos Clave del Envejecimiento
Achaques y Consecuencias de la Vejez
Los investigadores concluyeron que una persona se puede considerar vieja, es decir, que ingresa en la etapa de la vejez, a los 78 años, en términos biológicos. Algunos de los problemas de salud que se asocian a esta nueva etapa vital incluyen:
- Envejecimiento celular y disminución del metabolismo.
- Cambio de la estructura corporal y debilitamiento óseo.
- Disminución de la masa muscular o problemas de movilidad.
- Pérdida de memoria y algunos tipos de demencia.
- Deterioro de la visión y de la audición.
- Modificación de los patrones del sueño.
- Aparición de arrugas y manchas en la piel por la pérdida de elasticidad y de hidratación.
Aunque a veces nos dé un poco de nostalgia cumplir años, hay que reconocer que es un enorme privilegio. Lo principal es saber envejecer con salud y con orgullo y disfrutar de unos años llenos de vida.
Tipos de Edad: Cronológica, Biológica y Psicológica
No hay una edad determinada que convierta al individuo en un anciano o en una persona de edad avanzada. Tradicionalmente, la edad de 65 años se considera como el comienzo de la vejez, no por fundamentos biológicos, sino históricos, relacionada con la edad de jubilación en Alemania y la elegibilidad para seguros como Medicare en Estados Unidos.
La pregunta de cuándo envejece una persona se puede responder de varias maneras:
- Edad cronológica: Se fundamenta únicamente en el paso del tiempo. Es la edad de una persona expresada en años. Tiene poco sentido en términos de salud, pero se emplea en el campo legal y económico debido a su contribución a predecir muchos problemas de salud.
- Edad biológica: Se refiere a las modificaciones que experimenta el organismo y que se presentan, generalmente, con el paso de los años. Algunas personas son viejas biológicamente a los 65 años, mientras que otras no lo son hasta una década o más tarde. Las diferencias notables en la edad aparente suelen ser causadas por el estilo de vida, los hábitos y los efectos de ciertas enfermedades, más que por el envejecimiento real.
- Edad psicológica: Se refiere a cómo se comportan y se sienten las personas. Un octogenario que trabaja, hace proyectos, espera con ilusión acontecimientos futuros y participa en muchas actividades es considerado una persona joven psicológicamente.
La mayoría de las personas sanas y activas no necesitan acudir específicamente a un geriatra (un médico que se especializa en el cuidado de las personas de edad avanzada) hasta que cumplen 70, 75 o incluso 80 años, aunque algunas pueden necesitarlo antes debido a su estado de salud.
Envejecimiento Normal vs. Trastornos
Aunque las personas envejecen de forma distinta, algunos cambios son el resultado de procesos internos por la edad en sí misma. Estos cambios, aunque no deseados, se consideran normales y se denominan envejecimiento natural o senescencia. Se producen en todo el mundo que vive lo suficiente y son esperados e inevitables.
Por ejemplo, a medida que la persona cumple años, el cristalino de los ojos se vuelve más delgado y rígido, y tiene más dificultad para enfocar objetos cercanos (presbicia). Este cambio se produce en casi todas las personas mayores y es considerado normal con la edad.
Lo que constituye el envejecimiento normal no siempre está claro. Los cambios asociados hacen a las personas más propensas a desarrollar determinados trastornos, pero a menudo se pueden adoptar medidas para compensarlos. Por ejemplo, aunque las personas mayores son más propensas a perder dientes, acudir al dentista, una dieta equilibrada y la higiene bucal regular pueden reducir significativamente este riesgo.
En algunos casos, el deterioro de las funciones que conlleva el envejecimiento normal es similar al de un trastorno. Por ejemplo, un deterioro leve de la capacidad mental es casi universal en personas de edad avanzada y se considera parte del envejecimiento normal. Sin embargo, el deterioro en la demencia es mucho más grave. Las personas que envejecen de forma normal pueden extraviar cosas, pero las que padecen demencia olvidan acontecimientos enteros y tienen dificultades para realizar actividades cotidianas. Por lo tanto, la demencia se considera un trastorno, aunque es frecuente en las etapas tardías de la vida.
La distinción entre el deterioro funcional que forma parte del envejecimiento y el que forma parte de un trastorno a veces parece arbitraria. Por ejemplo, el aumento de los niveles de azúcar en sangre después de comer carbohidratos es normal con la edad, pero si supera un nivel determinado, se diagnostica diabetes; en este caso, la diferencia es solo de grado.
Esperanza de Vida y Envejecimiento Saludable
La esperanza de vida media ha aumentado considerablemente en el último siglo. En España se vive de media 83 años (85,7 años en el caso de las mujeres y 80,3 en el de los hombres). Un varón nacido en 1900 tenía una esperanza de vida en torno a los 46 años, y la de una niña cerca de los 48 años. En 2021, la esperanza de vida media en Estados Unidos para la población total era de 76 años. Una mujer de 65 años, por ejemplo, tiene actualmente una esperanza de vida de unos 86 años.
A pesar de este aumento en la esperanza de vida, la duración máxima de la vida (la edad más avanzada que pueda alcanzar un ser humano) ha cambiado poco. La posibilidad de vivir hasta los 120 años es muy pequeña, siendo Madame Jeanne Calment la persona con la vida más larga documentada: 122 años (1875 a 1997).

Factores que Influyen en la Esperanza de Vida
- Herencia: Relacionada con la posibilidad de desarrollar enfermedades. Heredar genes que aumentan el riesgo de niveles elevados de colesterol puede acortar la vida, mientras que los que protegen contra enfermedades coronarias y el cáncer pueden alargarla.
- Estilo de vida: Hábitos saludables pueden mitigar predisposiciones genéticas.
Envejecimiento Saludable
La expresión «envejecimiento saludable» hace referencia al aplazamiento o a la disminución de los efectos no deseados del envejecimiento. Los objetivos son mantener la salud física y mental, evitar los trastornos y continuar en un estado activo e independiente. Para la mayoría de las personas, mantener un buen estado general de salud requiere más esfuerzo a medida que aumenta la edad.
El desarrollo de ciertos hábitos saludables puede ser beneficioso:
- Seguir una dieta nutritiva.
- Evitar fumar cigarrillos y consumir alcohol en exceso.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Mantenerse mentalmente activo.
Cuanto antes se desarrollen estos hábitos, mejor, aunque nunca es demasiado tarde para comenzar. Hay evidencias que sugieren que el envejecimiento saludable va en aumento, con una disminución del porcentaje de personas de entre 75 y 84 años con discapacidades y un aumento de las personas de edad avanzada (85 años o más, incluyendo centenarias).
El Envejecimiento Global y el Rol de las Personas Mayores
Según las Perspectivas de la población mundial de 2019, para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en 2019. La población mundial envejece, y se estima en un 80% la probabilidad de que el crecimiento poblacional alcance su punto álgido antes de finales de siglo. Para finales de la década de 2070, se prevé que la población mundial de 65 años o más alcance los 2.200 millones, y supere en número a los menores de 18 años. A mediados de la década de 2030, habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, más que niños.
3. Foro Envejecimiento - Impacto del Envejecimiento Poblacional
La pandemia de COVID-19 repercutió en todos los aspectos del cambio demográfico, incluyendo la mortalidad. En 2021, la esperanza de vida al nacer a nivel mundial se redujo a 71 años frente a los 72,8 de 2019, debido principalmente a los efectos de la pandemia. En 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó los 73,3 años.
Las Naciones Unidas han puesto un énfasis especial en los derechos y el potencial de las personas mayores. En 1991, la Asamblea General adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, que enumeraban 18 derechos relativos a la independencia, la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad. En 2002, la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento adoptó una Declaración Política y el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento de Madrid, abogando por un cambio de actitud y políticas para aprovechar el enorme potencial de las personas mayores.
Mujeres Superancianas: Resistencia Cognitiva a los 80 Años y Más
La capacidad de la memoria disminuye inevitablemente con la edad debido al encogimiento cerebral. Alrededor del 40% de las personas mayores de 65 años tienen problemas de memoria asociados con la edad, y casi el 1% de estos casos progresan hacia la demencia cada año.
Sin embargo, un estudio descubrió a un grupo de adultos mayores, a los que llamaron “SuperAgers” o “Superancianos”, cuyos cerebros mostraron resistencia al deterioro. Estas personas tienen más de 80 años pero conservan características cognitivas de un adulto de entre 20 y 30 años más joven. Un estudio realizado en la Universidad de Northwestern, publicado en la revista The Journal of Neuroscience, encontró que las neuronas situadas en la corteza entorrinal, responsables de la memoria, son considerablemente más grandes en estas personas. Este descubrimiento podría ser clave para prevenir la enfermedad de Alzheimer.
El doctor Lisandro Olmos, director del posgrado de Rehabilitación Neurológica de Fundación Barceló, explicó que este estudio demuestra que se puede llegar a edades avanzadas de la vida con la capacidad cognitiva preservada. “Han asociado el número de neuronas en la corteza entorrinal y en el hipocampo y el tamaño de esta corteza respecto a gente joven y han observado que estos “superancianos”, tienen un aumento del número de neuronas en estas áreas del cerebro tan sensibles y que tanto influyen en los mecanismos de memoria”.
Por su parte, el neurólogo Alejandro Andersson señaló que la longevidad es el mantenimiento de la capacidad funcional de nuestro organismo, nuestro cuerpo y cerebro, a lo largo del tiempo. Los “superancianos” poseen un grupo de neuronas más grandes de lo normal en una estructura del cerebro involucrada en la memoria, lo que se asocia con la reserva cognitiva. “Estas neuronas están justo en el primer lugar del cerebro donde se nota el Alzheimer, o sea, donde las neuronas normalmente se mueren y va avanzando la enfermedad porque se deposita una proteína anormal, la beta-amiloide”, destacó. Esto explicaría por qué la degeneración neuronal no se produce en los superancianos al mismo ritmo, manteniendo sus habilidades cognitivas.
Emily Rogalski, neurocientífica cognitiva y directora asociada del Centro Mesulam de Neurología Cognitiva y Enfermedad de Alzheimer, acuñó el término “superagers” hace 15 años. Ella destaca que “es estimulante saber que hay buenas trayectorias de envejecimiento” y que “es posible vivir mucho y bien”.

Ejemplo de Vitalidad: Elaine Paddor a sus 80 Años
Elaine Paddor, una mujer estadounidense de 80 años, es un claro ejemplo de una "superanciana". Ella decidió enfocarse en su salud para tener una vejez más sana y fuerte, y a sus 37 años comenzó a entrenar ejercicios de fuerza. Su rutina incluye ir al gimnasio al menos seis días a la semana, de 30 a 45 minutos por sesión, llegando en bicicleta y concentrándose en una buena técnica para evitar lesiones.
Paddor resumió su éxito en cuatro claves:
- Consistencia y buena forma: Dedica tiempo diario al ejercicio de fuerza, enfocándose en la técnica.
- Formar amistades en el gimnasio: Conoció personas que la ayudaron a mejorar su técnica y nutrición, compartiendo la importancia de la proteína en su dieta.
- Celebrar y aceptar el envejecimiento: Mantiene una mentalidad positiva y se siente capaz. "A mi edad, si dejo de hacer ejercicio, puede que no pueda volver a hacerlo, así que simplemente sigo adelante".
- Saber que tu mentalidad crea tu realidad: Cree que la gratitud, la felicidad y el deseo de sentirse bien requieren acción. "Si quieres empezar a entrenar con fuerza, simplemente preséntate y hazlo lo más sencillo posible. Empieza poco a poco y no te arrepentirás".
Elaine realiza ejercicios como elevaciones de piernas colgado de la barra, paradas de manos, flexiones y extensiones de tríceps, extensiones de piernas y dominadas con máquinas. Su ejemplo demuestra que "todos tienen el potencial de fortalecerse con el entrenamiento con pesas, incluso a los 80 años".
Claves para una Vejez Activa y Saludable
Los "superancianos" comparten un estilo de vida que contribuye a su resiliencia cognitiva y física. El doctor Olmos y la doctora Rogalski destacan las siguientes actividades:
- Mantenerse activo físicamente: El ejercicio físico mejora la ingesta de oxígeno, fortalece el corazón y los músculos, reduciendo el riesgo de caídas y manteniendo un peso saludable. El ejercicio regular puede reducir significativamente las posibilidades de contraer la enfermedad de Alzheimer.
- Desafiar el cerebro: La actividad mental, como sudokus, leer o aprender algo nuevo que nos saque de la zona de confort, estimula y hace "trabajar" al cerebro de nuevas maneras.
- Tener fuertes relaciones sociales: Las autopsias de superancianos han revelado una mayor cantidad de neuronas Von Economo, relacionadas con el procesamiento social. Mantener redes sociales sólidas, visitar familiares y amigos, y colaborar en organizaciones se asocia con una mejor función cognitiva y un menor riesgo de demencia.
- Disfrutar de la vida: Los superancianos son entusiastas del ejercicio físico y pueden disfrutar de una copa de vino con moderación, lo que ha sido asociado con un menor riesgo de Alzheimer. La clave es la moderación. También se recomiendan dietas para una salud cerebral óptima, como la Dieta MIND.
La Dieta MIND, una combinación de la dieta mediterránea y la DASH, fomenta el consumo de bayas, verduras de hoja verde, aceite de oliva, cereales integrales, legumbres e incluso vino. Esta dieta ha demostrado reducir el riesgo de deterioro cognitivo y Alzheimer.

Cuidados Esenciales para Mujeres Mayores de 80 Años
El envejecimiento es un proceso natural que trae consigo diversos cambios físicos, emocionales y mentales. Las personas mayores de 80 años requieren cuidados especiales para mantener su bienestar y calidad de vida. Un enfoque integral que aborde tanto su salud física como mental y emocional es fundamental.
Nutrición y Dieta Equilibrada
Una dieta equilibrada es crucial. Es fundamental asegurarse de que reciban los nutrientes necesarios para mantener su salud:
- Proteínas: Ayudan a mantener la masa muscular y la fuerza.
- Calcio y vitamina D: Esenciales para la salud ósea.
- Fibra: Mejora la digestión y previene el estreñimiento.
- Hidratación: Mantenerse bien hidratado es crucial para la función corporal.
Actividad Física y Mental
- Ejercicio regular: Ayuda a mantener la movilidad, la fuerza y el equilibrio, reduciendo el riesgo de caídas. El simple hecho de mover el cuerpo puede marcar una gran diferencia.
- Mantener la mente activa: Crucial para prevenir el deterioro cognitivo. Desafiar el cerebro con nuevas actividades o juegos mentales.
Atención Médica y Bienestar Emocional
- Visitas médicas regulares: Esenciales para monitorear la salud y detectar cualquier problema a tiempo.
- Interacción social: Vital para la salud emocional. Mantener relaciones con amigos y familiares puede prevenir la soledad y la depresión.
- Bienestar emocional: Tan importante como la salud física, buscando apoyo si es necesario.
Entorno Seguro y Apoyo
- Adaptaciones en el hogar: Las caídas son una de las principales causas de lesiones. Hacer adaptaciones en el hogar puede ayudar a que las personas mayores se sientan más cómodas y seguras.
- Tecnología: Puede ser un aliado importante en el cuidado de las personas mayores para su seguridad y comunicación.
- Cuidadores capacitados: Aquellas personas mayores que no puedan estar solas necesitan el apoyo de cuidadores que puedan atenderles y mantener una calidad de vida apropiada. Los cuidadores deben recibir la formación adecuada y su bienestar es fundamental para proporcionar un cuidado de calidad. Una comunicación abierta y clara entre el cuidador, la persona mayor y los profesionales de la salud es esencial.
Con la atención adecuada, es posible ayudar a las personas mayores, especialmente a las mujeres de 80 años y más, a vivir de manera saludable, segura y con dignidad.