La muerte de Lissette Villa, una niña de 11 años en un hogar de menores regentado por el Estado chileno, en abril de 2016, destapó una profunda crisis en estos centros. Según datos oficiales, entre 2005 y 2016, se estima que fallecieron 865 niños y adolescentes atendidos por el servicio de asistencia infantil.
El Caso de Lissette Villa: Un Detonante de la Crisis
Contexto y Muerte de Lissette
Lissette Villa, a quien le faltaban solo dos semanas para cumplir 12 años, vivía en un hogar de menores desde 2014. La perspectiva de ser trasladada a un centro conocido por su dureza en la comuna de Pudahuel, en Santiago, le generaba angustia. Sin embargo, Lissette nunca llegó a conocer ese hogar, ya que el 11 de abril de 2016, murió de un paro cardiorrespiratorio en circunstancias que aún son objeto de investigación. Un informe de la Policía de Investigaciones sugiere que "el actuar imprudente e inobservante de sus cuidadoras le provoc(ó) un cuadro de asfixia", y la autopsia reveló "lesiones faciales" al momento de su fallecimiento.
Su historia de pobreza, precariedad y violencia, al hacerse pública, obligó a los chilenos a interesarse por la situación de los cerca de 100.000 niños más vulnerables que cada año buscan protección y ayuda psiquiátrica en el Servicio Nacional de Menores (Sename).
Hallazgos y Estadísticas Alarmantes
En octubre de 2016, Solange Huerta, entonces directora del Sename, reveló datos "demoledores": entre 2005 y 2016, 865 niños y adolescentes bajo el cuidado del servicio de asistencia infantil fallecieron. Esta cifra se desglosa en:
- 249 adolescentes mayores de 14 años que habían infringido la ley.
- 406 niños bajo la custodia de sus padres o parientes, en programas ambulatorios de protección de derechos.
- 210 menores que, como Lissette, vivían en recintos de protección porque sus padres o familiares estaban inhabilitados para cuidarlos. De este último grupo, más de la mitad presentaba alguna discapacidad y cerca de un tercio tenía menos de seis años. Para 47 de ellos, la causa de muerte no fue concluyente.
Según Sebastián Lafaurie, abogado de la madre de Lissette Villa, "el caso de Lissette ha ayudado a abrir la caja de pandora. A través de su muerte se logró una investigación del Ministerio Público a todos los centros del país (cerca de 260) y se han podido descubrir las fallas y negligencias que tiene el sistema". Lafaurie añadió que "hoy sabemos que hay cientos de niños que murieron, pero no se denunciaban sus muertes. Quedaban ahí en el olvido, porque son niños que no le importan a nadie".

Los "Niños Invisibles" y la Respuesta del Estado
Reconocimiento Presidencial y Medidas
La presidenta Michelle Bachelet se refirió a estos niños como "olvidados" e "invisibles" en octubre de 2016. Anunció una inyección adicional de 3.7 millones de dólares al presupuesto de 2016 para los hogares de menores y el envío de dos proyectos de ley para reformar la institucionalidad a cargo de la infancia. Declaró: "Haremos que los niños vulnerables dejen de ser los invisibles del sistema".
Contexto de la Protección Infantil en Chile
Chile ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990 y ha desarrollado políticas como los 12 años de escolaridad obligatoria, la ley de filiación, la creación de tribunales de familia, la ampliación del sistema de vacunación gratuito y la ley de responsabilidad penal adolescente. Sin embargo, un grupo de niños no se ha visto beneficiado.
Anuar Quesille, oficial de protección de Unicef Chile, señala que "pese a todo eso, el Estado, independiente del gobierno de turno, se olvidó de los niños que son los más desfavorecidos en Chile: los que han sido víctima de alguna vulneración en sus derechos y que están al cuidado del Estado". Atribuye esta situación a la falta de recursos y la marginalidad de las familias de origen, lo que impide que estos niños accedan a beneficios de salud, educación y apoyo. Asegura que "las medidas que se han tomado con este grupo no han sido suficientes. No ha habido una visualización económica adecuada y no existen programas pertinentes a su realidad social".
Historias Estremecedoras y el Fracaso del Sistema
Casos de Negligencia y Abuso
La crisis del Sename ha revelado historias impactantes, como la de Jean Alejandro, quien murió al año de vida por neumonía aguda debido a negligencia. También se han documentado casos de adolescentes que huyen de los hogares y prefieren vivir en condiciones insalubres, así como denuncias de golpizas, abusos sexuales, violaciones y prostitución dentro de los centros. Entre los fallecidos, varios se suicidaron.

La Visión Crítica de los Expertos
María José Ortúzar, psicóloga y mediadora familiar, describe la situación como "terrible", destacando la "muerte real" de cientos de niños y su "muerte simbólica" por invisibilización. Ortúzar, con experiencia en programas de reparación, critica el sistema de protección: "Hemos sabido por la prensa sobre algunos casos en que niños que presentan agitaciones psicomotoras, han sido amarrados a la cama como medida de contención, aún existiendo tratamientos farmacológicos para tratar esas agitaciones".
La psicóloga también enfatiza la insuficiencia de recursos: "No cuentan en todos los hogares con psiquiatras dentro de la institución; hay escasez de cuidadores y, según las informaciones reveladas en el último tiempo, no todos ellos están capacitados para trabajar con niños tan dañados y para absorber tanta violencia. Además, debemos considerar que las remuneraciones son bajas. Hoy, en vez de reparar el daño que se les ha hecho a los niños, el Sename los vuelve a vulnerar".
La Salud Mental de Lissette y la Sobremedicación
Historial Clínico de Lissette
El caso de Lissette Villa ejemplifica estas deficiencias. Abusada sexualmente y golpeada por su padre, Lissette ingresó al Sename a los cinco años. Su salud mental y física era tan delicada que, además de su tratamiento farmacológico regular, entre mayo de 2013 y diciembre de 2015, fue atendida 17 veces en servicios de urgencias por "crisis emocional", "constatación de lesiones", "depresión y trastorno de personalidad, auto y heteroagresión". Su diagnóstico incluía trastorno de estrés postraumático complejo, trastorno del desarrollo de la personalidad y retardo mental leve.
Según Lafaurie, Lissette "era una bomba de tiempo, podía morir en cualquier minuto. Ella estaba siendo sobremedicada, existía una denuncia por abuso sexual de su papá, tenía graves problemas psiquiátricos, se descompensaba seguido, no era una chica sana. Pero lo que también gatilló su muerte fue el mal manejo de las cuidadoras, el hecho que no le prestaron los auxilios adecuados y la violencia con la que la trataron".
Denuncias por Negligencia y Recursos Judiciales
El psiquiatra Rodrigo Paz, presidente de la Corporación Sofini, ha sido crítico con el tratamiento farmacológico de Lissette, señalando que los cuatro médicos imputados por cuasi delito de homicidio le suministraron dosis de Olanzapina de 30 mg al día, cuando la dosis máxima recomendada para adultos es de 20 mg y el fármaco no está aprobado para niños. Además, Paz afirma que, según la Carpeta Investigativa, al menos una doctora (Laura Kamei) indicó "contenciones físicas a Lissette Villa en el Cread Galvarino del Sename, procedimientos que están expresamente prohibidos" fuera de recintos hospitalarios y sin supervisión médica directa.
En octubre de 2019, la Corte de Apelaciones decretó el sobreseimiento definitivo de los cuatro médicos, un fallo que Rodrigo Paz considera ilegal por no recoger todos los argumentos presentados. Un recurso de queja fue presentado para hacer ver a los magistrados que la sentencia incurre en una serie de ilegalidades, incluyendo el hecho de que de 11 argumentos presentados, solo se recogió uno de manera parcial. Paz recalca que "la causa de muerte de la niña va a ser tema en el Juicio Oral", y que la participación de los médicos no puede ser descartada.

La Noche de la Muerte de Lissette
El 11 de abril de 2016, pasadas las 20:00 horas, Lissette sufrió una crisis. Una cuidadora relató que, en medio de la crisis, la niña se golpeó la cabeza y comenzó a sangrar, desvaneciéndose poco después. Ni ella ni su compañera, a cargo de 20 niñas, tenían conocimientos en primeros auxilios. Para cuando se dieron cuenta de la gravedad, Lissette ya había fallecido, sin que se aplicara ningún protocolo internacional. La directora del CREAD Galvarino, que era la psicóloga de Lissette, recibió la llamada de la jefa técnica cerca de las 20:20 horas, informándole de la "descompensación". Al llegar, Lissette estaba siendo reanimada por el equipo del SAPU y Bomberos, pero a las 21:05 horas confirmaron su muerte. La directora de la época del Sename, Marcela Labraña, atribuyó inicialmente el fallecimiento a una "crisis emocional" por la ausencia de un familiar, una explicación que le costó el puesto.

El Rol de la Psiquiatría y la Sobremedicación
El psiquiatra Rodrigo Paz afirma que Lissette estaba "sobremedicada", recibiendo un fármaco (benzodiazepina) que, en las dosis administradas, actuaba como antipsicótico. Además, estuvo expuesta a antidepresivos por años, a pesar de que no está demostrado su efecto en niños, y algunos, como la sertralina, pueden tener efectos adversos como aumentar la agresividad. Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, menciona la "poca prolijidad" en la manipulación de medicamentos y problemas de dosificación. El senador Alejandro Navarro reportó que el 63% de los niños en Sename estaban con tratamiento farmacológico, y más de 3.000 sin atención especializada. Estrada añade que "Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región y no tiene camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil".

Imposibilidad de que una Crisis Emocional Cause un Paro Cardíaco
El psiquiatra Juan Salinas Veliz de la Facultad de Ciencias Médicas, desmiente que una frustración o problema emocional pueda causar un paro cardiorrespiratorio en un menor. Advierte que los decesos repentinos tienen un correlato con afecciones previas, como problemas cardíacos no detectados. Califica las declaraciones de la directora del Sename como "arriesgadas", enfatizando que la posibilidad de un paro por frustración o maltrato es "remota, por decir casi imposible", a menos que existan antecedentes clínicos.
Otros Casos Relevantes y el Caos Estadístico
Guillermina: Un Suicidio en un Centro del Sename
En agosto de 2012, Guillermina, de 16 años, murió por ahorcamiento en el Centro de Protección Alborada de Temuco tras un reingreso violento. Pese a un historial de intentos de suicidio, consumo de alcohol, drogas y depresión, no fue llevada a un hospital para estabilizarla. Su muerte fue registrada como un "egreso" del sistema, evidenciando un sistema que, según María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, se encuentra en "estado terminal".

El Caos de las Cifras
La falta de claridad en las estadísticas de menores fallecidos bajo tutela del Estado es un problema persistente. Un informe del Ministerio de Justicia de 2016 indicó 185 muertes entre 2005 y mayo de 2016, mientras que un reporte de Unicef reveló que en 2010 la cifra era cinco veces mayor. El gobierno aclaró que las cifras solo incluían el área de "protección". BBC Mundo analizó anuarios del Sename de 2010 a 2014, arrojando 318 fallecimientos, sumando un total de 395 con los datos de Justicia. Sin embargo, estas cifras no son confiables, incluso para quienes las publicaron.

El diputado René Saffirio, miembro de la comisión investigadora del Sename, denuncia: "El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales". A pesar de haber presentado un informe con 200 medidas urgentes, "ninguna se han cumplido", asegura Saffirio.
Francisco Estrada, exdirector del Sename, advierte sobre la replicación de información en las cifras: "Si un niño ingresó a distintos programas y murió, su muerte será contabilizada como egreso en todos ellos". Más allá de los números exactos, las investigaciones han puesto en evidencia un sistema donde niños vulnerables son cuidados por personal sin capacitación, con quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia.

El Caso de "K": Ingesta de Medicamentos y Negligencia Médica
En junio de 2019, una joven de 16 años, identificada como "K", bajo el cuidado de un organismo colaborador del Sename, falleció tras ingerir más de 100 píldoras de medicamentos. Un doctor está formalizado por su muerte, acusado de dudar de su estado crítico y negarse a atenderla a tiempo. Mauricio, su hermano, relata una infancia de violencia intrafamiliar y abandono por parte de su madre adicta a las drogas. "K" asumió el cuidado de su hermana menor, "E", desde muy pequeña, desarrollando un vínculo maternal fuerte. Tras la salida de "E" a cargo de una tía, "K" entró en una depresión severa y tuvo al menos cuatro intentos de suicidio entre mayo y diciembre de 2018. Su cuidadora, quien renunció para atenderla mejor, y su hermano Mauricio intentaron apoyarla. Un día antes de su muerte, "K" se desestabilizó tras un encuentro con su madre biológica en deplorables condiciones. Esa noche, rompió un vidrio de la sala de medicamentos e ingirió una alta dosis. Mauricio la encontró ya fallecida en el hospital. Los abogados de los hermanos de "K" interpusieron una querella por homicidio simple contra el doctor Óscar Castro, añadiendo una agravante por la Ley Zamudio, destacando la vulnerabilidad social de "K". Testimonios indican que el médico insistió en que "K" fingía su estado, pese a las súplicas y las claras señales de intoxicación. El Servicio de Salud del Maule confirmó que el doctor Castro continúa ejerciendo, ya que hay un proceso judicial en curso. Mauricio busca que estos casos no se repitan y lucha por el bienestar de su hermana "E", de quien ahora tiene la tutela.
World Vision y su análisis sobre la crisis del Sename
Funcionamiento Interno y Desafíos del Sename
La Precaridad en los CREAD
La directora del CREAD Galvarino, en un testimonio, describe la precariedad y el trabajo solitario en los centros, así como la jerarquía y el diseño de orientaciones técnicas. Lamenta que la crisis del Sename haya "centrado todo el 'mal' del Sename en cinco o seis funcionarios inculpados", dejando fuera a otros responsables técnicos, de salud, supervisores, jueces de familia y parlamentarios que deciden presupuestos sin conocer la realidad. Ella intentó comunicar a la actual directora del Sename la precariedad del CREAD Galvarino y proporcionó documentos a la Fiscalía, que desconoce si están en la carpeta investigativa.
Falta de Protocolos y Orientaciones Técnicas
En un servicio jerarquizado como el Sename, toda orientación técnica proviene de su dirección nacional, específicamente del Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode). Este departamento elabora protocolos, orientaciones técnicas e instructivos. Sin embargo, este ente es "cerrado e impermeable a las sugerencias que se elaboran desde los equipos técnicos y profesionales de los centros".
En 2010, los Centros de Tránsito y Diagnóstico (CTD) pasaron a denominarse Centros de Reparación Especializado de Administración Directa (CREAD), con el mismo personal, pero con la "nueva" orientación de un trabajo "reparatorio", una meta imposible al ampliar las plazas de atención. El aumento de plazas generó hacinamiento, una práctica prohibida. Las solicitudes de la directora del CREAD a los Tribunales de Familia y al Sename sobre la alta dotación de niños varones y la falta de camas fueron ignoradas o recibieron respuestas "insuficientes, momentáneas y de parche".
Deficiencias en Personal y Atención Médica
El CREAD Galvarino recibe niños con trastornos autistas Asperger, dificultades motoras, enfermedades crónicas y con historiales de abandono y vulneración, lo que implica una "doble o triple realidad afectiva-emocional-intelectual". Estos niños requieren tratamientos altamente especializados. En febrero de 2016, la directora del CREAD solicitó la contratación de un pediatra o al menos horas pediátricas, pero no hubo respuesta al momento del fallecimiento de Lissette. Las diez horas semanales de atención psiquiátrica se lograron por solicitud de las duplas psicosociales en 2014. Solo dos enfermeras (una a media jornada y otra a jornada completa) estaban contratadas por honorarios, sin profesionales de la salud después de las 18:00 horas ni los fines de semana, y sin responsabilidad administrativa por mala praxis.
Propuestas de Solución y el Camino por Delante
Pilares para una Solución Definitiva
Francisco Estrada propone tres pilares para una solución definitiva:
- Unidades polivalentes con apoyo psiquiátrico adecuado: Niños "adecuadamente medicados, con personal dedicado que también trabaje con las familias y no que las aísle". La falta de psiquiatras infantojuveniles, especialmente en el sector público y en regiones, es un problema grave.
- Reunificación familiar: Que el objetivo final sea que los niños vuelvan con sus familias de origen, rompiendo el ciclo de maltrato y pobreza, en lugar de aislarlos. Estrada y Ortiz cuestionan la estigmatización de la pobreza en la internación de niños.
- Defensa jurídica adecuada: Niños vulnerados necesitan defensores que velen por sus derechos, a diferencia de los "infractores de ley" que cuentan con "muy buenos defensores". Los abogados que atienden a niños vulnerados a menudo ven el caso como un "trámite burocrático".

El Futuro del Sename
El Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y transicionar a un nuevo servicio antes de 2019. María José Ortúzar no pierde la esperanza: "Hoy por primera vez es un tema que sale a la luz pública y que ha estado meses en la palestra. El tema se abrió". Sin embargo, "los niños no pueden esperar".
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