La ocurrencia de incendios, ya sean de gran magnitud como los forestales o incidentes focalizados en estructuras, expone reiteradamente la profunda vulnerabilidad de las personas mayores. Esta situación se agrava cuando no cuentan con redes de apoyo sólidas o se encuentran desvinculados de su entorno habitual. Desde instituciones benéficas como Fundación Las Rosas, el llamado es a “no dejarlos solos”, según afirma el Jefe de Rehabilitación, Álvaro Catanzaro.
Es normal que las personas mayores sientan miedo e impotencia ante este tipo de catástrofes. Sin embargo, también les cuesta pedir ayuda y, por lo mismo, quedan propensos a estados de angustia o depresivos. La mejor forma de ayudarlos es escucharlos, preguntarles por sus necesidades inmediatas, que pueden ser desde cosas básicas como ropa, agua, alimentos o medicamentos, hasta implementos tales como pañales, anteojos, una silla de ruedas o un andador para poder desplazarse. Otra de las grandes preocupaciones de las personas mayores en estos desastres es “ser víctimas de delincuentes”, ante lo cual la ayuda de vecinos resulta clave. La posibilidad de caer en depresión también es alta. En tragedias anteriores se han producido casos de personas mayores que no soportaron ver su casa quemada y cayeron enfermos de gravedad, por eso, insiste Catanzaro, hay que evitar el aislamiento, el desamparo o la exclusión social de las personas mayores.
Incidentes Específicos y sus Consecuencias
Incendio en una Residencia de Providencia
Durante la noche, un incendio afectó a una residencia de adultos mayores en la comuna de Providencia, en la Región Metropolitana, dejando una persona fallecida y al menos cinco lesionados. La emergencia se registró en un recinto ubicado en la intersección de Luis Videla Herrera con Avenida Diego de Almagro, hasta donde acudió el Cuerpo de Bomberos de Santiago con unidades de 12 compañías para combatir las llamas.
Al respecto, el tercer comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Sergio Yévenes, detalló que se enfrentaron a un incendio en un asilo de ancianos, donde hubo 17 adultos mayores afectados. De ellos, 16 se lograron rescatar y se confirmó que un adulto mayor quedó en el interior, sin poder ser rescatado en el minuto adecuado. Según explicó, al arribo de los equipos la prioridad estuvo en contener el avance del fuego y rescatar a los residentes del hogar. En cuanto a los lesionados, indicó que dos personas se encontraban en “estado grave”, mientras que otras tres presentaban lesiones de “mediana consideración”. El resto de los afectados recibió atención en el lugar antes de ser trasladado a distintos centros asistenciales. Sobre el origen del siniestro, Yévenes señaló que existe un punto de inicio preliminar, el que estaría en una de las habitaciones donde había una estufa.
La Tragedia del Hogar Santa Marta
La madrugada del 14 de agosto de 2018, un incendio desproporcional en el pabellón 2 del Hogar Santa Marta en Chiguayante, dejó a 10 mujeres mayores fallecidas. En este pabellón dormían 11 mujeres y se suponía que debían haber dos funcionarias cuidándolas. La mayoría de las residentes se encontraban durmiendo y muchas padecían de condiciones como Alzheimer avanzado, demencia senil, glaucoma o movilidad reducida, lo que incrementó su vulnerabilidad y dificultad para escapar.

El Incidente y la Respuesta de Emergencia
Horas antes del incendio, la dueña del Hogar se quedó hasta las 23:00 horas esperando al personal que venía en camino. Ordenó que cargaran la estufa con poca leña y que la dejaran apagarse porque ya todos estaban durmiendo. La mayoría de las residentes usaban frazadas térmicas o guateros. Las cuidadoras se encontraban en el salón del comedor, donde tenían la perspectiva de todo el pasillo, incluida la estufa. Casi cuatro horas más tarde, la misma estufa que debió estar apagada a esa altura, comenzó a recalentarse y provocó el incendio en el pabellón 2.
El cabo primero José Romero y su colega, quienes estaban de servicio nocturno, recibieron tres llamados. Los primeros dos alertaban sobre un principio de incendio, y el último confirmaba un incendio en un hogar. Tardaron entre 7 y 10 minutos, siendo los primeros en llegar. En ese lapso, el pabellón 2 ya “estaba declarado”, lo que significaba que nada se podía hacer para salvar a las personas atrapadas allí. Sin dudar, los carabineros comenzaron a sacar a los adultos mayores atrapados en los otros pabellones que estaban siendo alcanzados por el fuego, actuando por instinto natural. Cuando comenzó el incendio, la mayoría estaba durmiendo, totalmente desorientados. Lograron rescatar a 15 adultos mayores hasta que llegó ayuda. Del pabellón 2, sólo sobrevivió una abuelita, que logró escapar por la ventana con quemaduras, sin ayuda de nadie. El cabo Romero, al bajar la adrenalina, sintió miedo, pero no se considera un héroe, sino que simplemente hizo lo que pudo para salvar vidas.
Causas y Deficiencias del Hogar
Labocar de Carabineros concluyó en su informe que la causa basal del incendio fue el recalentamiento del cañón de la estufa, específicamente en la zona de unión con el entretecho, donde se requería una aislación especial. Aunque inicialmente se pensó que las 10 abuelitas murieron calcinadas, el informe de Labocar, junto al del Servicio Médico Legal, demostró que la causa de muerte fue por asfixia. Algunas de ellas fueron encontradas fuera de su cama, quizás en un intento desesperado de escapar o ayudar.
El Hogar Santa Marta, según la investigación, estaba construido de madera. El ancho de las puertas era más angosto que las camas donde dormían las abuelitas, lo que dificultaba la evacuación. Además, no contaba con alarmas de incendio. Existe una investigación para determinar si las funcionarias tenían o no capacitación para usar el extintor y actuar ante una emergencia.
El abogado querellante, Enrique Hernández, que representa a 7 familias, señala que fiscalía solicitó una nueva pericia para establecer con precisión la responsabilidad de carácter individual. La dueña del Hogar, Marta López, declaró que el incendio jamás se pudo prever y fue un accidente insospechado para ella. Afirmó que la estufa que se quemó era diferente a una nueva Amesti que se había instalado en otro sector, siendo la causante del siniestro una estufa sin marca, con soldaduras rotas y un cañón proveniente de una caldera.
Sequía y calor elevan riesgo de incendios forestales; negligencia causa 95% de casos
Consecuencias y Legado
Meses después del incendio, el Hogar Santa Marta cerró para siempre. La dueña del hogar expresó que es una herida abierta y latente por el resto de su vida, viviendo un calvario diario y despertando cada noche con las imágenes del incendio y las sirenas de los bomberos. Desde la Municipalidad de Chiguayante se ha intentado honrar la memoria de las abuelitas y fortalecer la oficina del adulto mayor, buscando forjar una alianza con la Corporación de Ayuda Diez Abuelitas para el Adulto Mayor, creada por los familiares de las víctimas. Gonzalo Díaz, alcalde subrogante de Chiguayante, expone que la sociedad y el Estado tienen una deuda pendiente con los adultos mayores, y es necesario honrar la memoria de estas víctimas.
Mario Castillo, yerno de una de las sobrevivientes, Marta Provoste, quien dormía en otro pabellón el día del incendio y padecía de demencia senil, expresa que su cuidado en una casa de reposo no fue abandono, sino una preocupación. Las familias, como la de Juanita Arriagada y Pierre, nunca dejaron de visitar a sus madres. Cada 14 de agosto, las familias se reúnen afuera del Hogar Santa Marta, haciendo una ceremonia, rezando y formando un círculo para contar anécdotas de las abuelitas, con una herida que siempre estará presente.
Factores de Riesgo y Causas Comunes de Incendios en Población Mayor
Según la investigación realizada por la doctora María Fernández-Vigil para su tesis doctoral, la probabilidad de fallecer en un incendio se multiplica por tres en personas mayores de 65 años y por ocho para quienes superan los 85. Así, la edad avanzada, la movilidad reducida o poseer algún tipo de discapacidad son los principales factores de riesgo a la hora de sufrir consecuencias fatales durante un fuego. Le siguen la antigüedad de los edificios, las poblaciones poco habitadas o unos ingresos bajos de los ciudadanos.
En cuanto a las causas, los aparatos de calefacción, los problemas eléctricos y los cigarrillos se sitúan entre las más comunes. Estas conclusiones se obtuvieron tras crear una base de datos propia y contrastarla con informes de la Fundación Mapfre y APTB, dado que desde 1994 no se publican estadísticas oficiales al respecto.
Además, factores ambientales como las altas temperaturas, el viento y la baja humedad en una zona se suman a la alta densidad poblacional en sectores con una geografía accidentada y mala accesibilidad, facilitando la rápida propagación del fuego. La combinación de mucha gente, mala accesibilidad, vegetación muy seca, topografía difícil de trabajar (quebradas y cerros), y el viento, explican por qué estos eventos pueden ser tan dramáticos.
Marco Normativo y Medidas Esenciales de Protección contra Incendios

Centrándonos en los lugares donde suelen vivir las personas mayores, las residencias de ancianos se presentan como las instalaciones más vulnerables y con mayores necesidades en materia de protección contra incendios. Algunas de las acciones que se deberían implementar para asegurar la protección de las personas en estas estancias son:
- Sectorización: Habilitar compartimentos en todas las plantas donde el usuario pueda esperar el rescate de forma segura.
- Creación de planes de evacuación: Definir rutas y zonas seguras para su ejecución.
- Ignifugado de materiales: Aplicar tratamientos a alfombras, cortinas, sillones, etc.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) contempla los sistemas de Protección Contra Incendios (PCI) que deben instalarse en cada tipo de edificio, clasificando las residencias de mayores como uso hospitalario. Según el CTE:
“A los edificios, establecimientos o zonas de los mismos cuyos ocupantes precisen, en su mayoría, ayuda para evacuar el edificio (residencias geriátricas o de personas discapacitadas, centros de educación especial, etc.) se les debe aplicar las condiciones específicas del uso Hospitalario”.
Asimismo, “un centro de día para personas mayores debe asimilarse, en general, al uso Residencial Público, excepto cuando el grado de dependencia de los ocupantes en caso de incendio sea tan alto y generalizado que haga aconsejable asimilarlo a uso Hospitalario”.
En base a esto, los sistemas de protección contra incendios indicados son:
- Extintores portátiles: En las zonas de riesgo especial alto cuya superficie construida exceda de 500 m², deben disponer de un extintor móvil de 25 kg de polvo o de CO2 por cada 2.500 m² de superficie o fracción.
- Columna seca: Será obligatoria si la altura de evacuación excede de 15 m.
- Boca de Incendio Equipada (BIE): Es necesaria en todo caso (los equipos serán de tipo 25 mm).
- Instalación de detección y alarma: Debe disponerse en cualquier caso. El sistema contará con detectores y pulsadores manuales y debe permitir la transmisión de alarmas locales, de alarma general y de instrucciones verbales. El sistema de alarma transmitirá señales visuales además de acústicas, que serán perceptibles incluso en el interior de estancias accesibles para personas con discapacidad auditiva.
La Deuda Social y la Necesidad de Apoyo Continuo
A pesar de estas normativas y la evidente vulnerabilidad, existe una percepción generalizada de que la sociedad y el Estado tienen una deuda pendiente con nuestros adultos mayores. La preocupación por el envejecimiento de la población y la calidad de su cuidado en residencias es un tema recurrente, especialmente después de tragedias. La decisión de trasladar a un ser querido a una casa de reposo, a menudo motivada por la incapacidad familiar de brindar el cuidado necesario debido a condiciones como la demencia senil, no debería implicar una mayor exposición a riesgos evitables. Es fundamental que las instituciones y la legislación garanticen entornos seguros y dignos para esta población, quienes son, en muchos casos, los cimientos de nuestra sociedad.
tags: #muerte #de #anciano #incendiado