Anciano en silla de ruedas: causas, barreras de acceso y soluciones

Las limitaciones de movilidad no tienen por qué convertirse en una limitación en el desarrollo de las rutinas. Las ayudas técnicas, ayudas de movilidad o dispositivos de apoyo son un amplio grupo de productos y sistemas especialmente destinados a la promoción de la autonomía en las personas dependientes. La promoción de la autonomía en personas que empiezan a experimentar ciertas dificultades de movimiento debe ser uno de los objetivos prioritarios en la asistencia domiciliaria, ya sea con un cuidador con experiencia o con algún miembro de la familia.

La tercera edad es una etapa complicada para muchos adultos mayores, especialmente para aquellos que no alcanzan la vejez en plena disposición de sus capacidades motoras. Con los productos de apoyo, quienes tienen dificultades para realizar algunas de las tareas de la vida cotidiana recuperan parte de su autonomía. Por otro lado, la autonomía personal es también sinónimo de inclusión, de participación y de igualdad de oportunidades.

Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay alrededor de mil millones de personas que requieren de una o más ayudas técnicas para el desarrollo de una vida normal. La edad media de la población está aumentando considerablemente, lo que supone un reto añadido. No todas las personas que necesitan de ayudas técnicas para la movilidad tienen acceso a ellas. Este es un aspecto que puede derivar en el aislamiento, la marginación y la pobreza. Por todo ello, es muy importante identificar las necesidades de cada individuo y tratar de ofrecer soluciones inmediatas a limitaciones que, de no ser debidamente atendidas, acabarán teniendo una repercusión negativa más allá de las cuestiones de movilidad.

El empleo de elementos auxiliares para la promoción de la movilidad tiene una doble repercusión. Para la promoción de la movilidad en un entorno seguro, las ayudas técnicas al movimiento se combinan con otra serie de productos de apoyo destinados a garantizar la accesibilidad, como las barras de ayuda, los asientos para la ducha o los espejos de aumento, entre muchos otros ejemplos. En este caso, nos estamos remitiendo a un catálogo de productos específicamente orientado a mejorar las habilidades funcionales del paciente y su capacidad para desplazarse de forma autónoma.

La adaptación del entorno domiciliario a las personas con movilidad reducida presenta algunas limitaciones a nivel estructural, de espacio y también presupuestarias. La falta de información acerca del funcionamiento de muchos de estos productos, así como el desconocimiento de ayudas económicas para su compra, tanto a nivel estatal como autonómico, impiden que muchas personas accedan a la solución que verdaderamente necesitan.

Hay algunos elementos muy comunes en la promoción de movilidad de las personas mayores que no presentan grandes dudas. Son artículos como las muletas, los bastones y los andadores. Cuando la movilidad es más reducida y no permite que la persona se mantenga erguida, habrá que recurrir a las sillas de ruedas y los scooters eléctricos. Las alternativas son tan extensas que es conveniente asesorarse con un técnico o terapeuta ocupacional.

Infografía sobre las diferentes ayudas técnicas para la movilidad, como sillas de ruedas, andadores y scooters eléctricos.

Causas de la movilidad reducida en ancianos

Diversos problemas de salud pueden causar discapacidad y movilidad reducida en ancianos. Entre ellos se encuentran aquellos que tienen un componente de dolor e inflamación, como las enfermedades reumáticas. También hay que tomar en cuenta otras discapacidades secundarias que no producen dolor, como las debidas a amputación o un accidente.

Enfermedades y condiciones comunes

  • Sistema músculo-esquelético: Osteoartrosis, artritis (gota), osteoporosis, fracturas de cadera y miembros inferiores, enfermedad de Paget, patología podológica (hallux valgus, hiperqueratosis) y ungueal. La disminución de la elasticidad de la pared torácica y pulmonar, la reducción de la capacidad vital, la CV, CVF y del VEMS, y la disminución de la PO2, también pueden afectar la movilidad.
  • Sistema nervioso: Accidentes cerebrovasculares, enfermedad de Parkinson, demencias (como el alzhéimer, que afecta la coordinación y la capacidad de retener información).
  • Enfermedades cardiorespiratorias: Insuficiencia cardíaca severa, cardiopatía isquémica (III y IV), enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Enfermedades neurosensoriales: Pueden afectar el equilibrio y la coordinación.
  • Causas psicológicas: Depresión, delirio, síndrome de la incapacidad aprendida (comportamiento regresivo psicomotor).
  • Causas endocrino-metabólicas: Diabetes mellitus (que puede provocar úlceras en los pies), hipotiroidismo.
  • Debilidad generalizada: Incluye sarcopenia (pérdida de masa muscular), malnutrición, anemias.
  • Neoplasias en fase terminal.
  • Causas yatrogénicas: Fármacos (antihipertensivos, hipnóticos, sedantes, neurolépticos).

Consecuencias de la inmovilidad prolongada

Tras una inmovilidad prolongada se producen cambios en los diferentes órganos y sistemas que tienden a perpetuar el síndrome de inmovilidad:

  • Sistema cardiovascular: Hipotensión ortostática, disminución de la tolerancia al ejercicio, reducción del volumen circulante y de la reserva funcional.
  • Sistema respiratorio: Disminución de la capacidad vital, aumento de la producción de moco, disminución de la movilidad ciliar, menor reflejo tusígeno, atelectasias.
  • Sistema musculoesquelético: Debilidad muscular, atrofia por desuso, contracturas, rigidez y deformidad articular, osteoporosis por inmovilización, tendencia a las fracturas, retracciones tendinosas.
  • Sistema nervioso: Deprivación sensorial, mayor deterioro cognitivo, alteración del equilibrio y la coordinación.
  • Sistema digestivo: Pérdida de apetito, trastornos de la deglución y enlentecimiento digestivo, tendencia al reflujo gastroesofágico.
  • Sistema genitourinario: Retención, incontinencia, cálculos.
  • Alteraciones metabólicas y hormonales: Balances minerales negativos (N, Ca, S, P, Mg, K, Na), mayor resistencia a la insulina, elevación de la parathormona.
  • Piel: Áreas cutáneas dolorosas y eritematosas, maceración y atrofia, úlceras por presión.

Complicaciones orgánicas y psicológicas

  • Complicaciones orgánicas: Atrofia de la musculatura, contracturas y anquilosis articulares, úlceras por decúbito, trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar, incontinencia esfinteriana.
  • Complicaciones psicológicas: Trastornos depresivos, delirium, síndrome de la incapacidad aprendida (comportamiento regresivo psicomotor).
  • Complicaciones sociales: Aislamiento social, incapacitación en el autocuidado.

Inmovilidad en el Adulto Mayor

Barreras de acceso y uso de ayudas técnicas

Un estudio cualitativo realizado en México y Colombia con 15 pacientes usuarios de sillas de ruedas (con y sin dolor crónico) identificó problemas de uso y accesibilidad. Los participantes presentaban diagnósticos como espondilitis anquilosante, artritis reumatoide o eran amputados.

Temas clave identificados

Se identificaron 6 temas asociados a los problemas de uso desde la perspectiva del paciente:

  1. Barreras que limitan el empleo de las sillas de ruedas (uso y aceptabilidad): Especialmente en usuarios con dolor, los cambios físicos repercuten en sus funciones corporales, accesibilidad y participación social. El pavimento irregular o el desgaste de la cadera por el movimiento de la silla son ejemplos de estas barreras.
  2. Adaptaciones creativas: Los usuarios a menudo realizan modificaciones para mejorar la funcionalidad de sus ayudas técnicas.
  3. Independencia: La capacidad de moverse y tomar decisiones de forma autónoma es crucial. Los usuarios sin dolor crónico tienden a tener mayor independencia.
  4. Potencial de uso de las ayudas técnicas: La silla de ruedas, por ejemplo, debe ser adecuada a las necesidades del usuario para maximizar sus beneficios.
  5. Percepción del cuerpo y ayudas técnicas: La relación del usuario con su cuerpo y con los dispositivos de apoyo influye en su experiencia.
  6. Barreras arquitectónicas: Obstáculos físicos en el entorno que limitan la movilidad.

Las necesidades ergonómicas y de uso, así como el nivel de independencia resultante, son diferentes entre los usuarios de sillas de ruedas que sufren dolor crónico y aquellos cuya discapacidad no involucra dolor. Estos últimos tienen más independencia en sus movimientos y decisiones.

Fotografía de una calle con barreras arquitectónicas como escalones sin rampa, dificultando el acceso a una silla de ruedas.

Soluciones y estrategias para mejorar la accesibilidad y la movilidad

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) reconoce la diversidad de las limitaciones de movilidad y la necesidad de adaptar los entornos para garantizar la accesibilidad universal.

Reconocimiento y derechos de las personas con movilidad reducida (PMR)

Una Persona con Movilidad Reducida (PMR) es aquella que tiene limitada su capacidad para desplazarse de manera autónoma y segura, debido a una discapacidad física, sensorial, intelectual o psíquica, o por otras razones como la edad, un embarazo de riesgo o una lesión temporal. El reconocimiento de la movilidad reducida se apoya en valoraciones médicas o funcionales y puede dar lugar a un certificado de discapacidad o una resolución de movilidad reducida, documentos oficiales que abren la puerta a adaptaciones y ayudas.

Los derechos de las PMR incluyen:

  • Plazas de aparcamiento reservadas: Tarjetas de movilidad reducida para estacionar cerca de destinos esenciales.
  • Prioridad y asistencia en transporte público: Asientos reservados y facilidades de acceso.
  • Accesibilidad universal: Diseño de edificios, espacios educativos, comercios y entornos digitales para el acceso y movilidad sin ayuda.
  • Ayudas técnicas y productos de apoyo: Acceso a sillas de ruedas, andadores, prótesis, audífonos, cubiertos parcial o totalmente por la Seguridad Social o programas de apoyo.
  • Reconocimiento legal y administrativo: Certificado de discapacidad para acceder a ayudas económicas o subvenciones y avalar la necesidad de adaptaciones.
  • Protección frente a la discriminación: Leyes que prohíben el trato discriminatorio por razón de movilidad reducida.

Adaptación del entorno y manejo de ayudas técnicas

La adaptación del entorno domiciliario es fundamental. Esto incluye:

  • Instalación de pasamanos en baños y duchas.
  • Asegurar que los frenos de las sillas de ruedas estén puestos y los reposapiés retirados al trasladar a la persona.
  • Evitar sillas o sillones muy bajos; colocar cojines para elevarlos.
  • Asegurar que el suelo no esté mojado o resbaloso y retirar obstáculos.

El manejo de sillas de ruedas, especialmente las manuales, puede provocar lesiones en manos y brazos. Para disminuir estos riesgos, se recomienda el uso de cubiertas acolchadas en los aros propulsores o guantes para el usuario, y en los apoyabrazos.

Las úlceras por presión son un problema crítico para quienes pasan largos períodos sentados. La prevención es clave mediante el uso de cojines antiescaras que distribuyen el peso de manera uniforme y mejoran el flujo sanguíneo. Fomentar cambios de posición regulares y realizar ejercicios de movilidad también son importantes.

La pérdida de fuerza muscular en los brazos puede limitar la capacidad para propulsar sillas de ruedas, afectando la autonomía. Implementar programas de ejercicios específicos que fortalezcan la parte superior del cuerpo puede ser muy beneficioso.

Contar con un entorno de apoyo y cuidados profesionales adecuados es clave para prevenir complicaciones y favorecer un mayor bienestar. La rehabilitación física, a través de sesiones de fisioterapia, mejora la fuerza muscular, la coordinación y la movilidad general. El apoyo familiar también resulta esencial; sin embargo, la sobreprotección o la asistencia excesiva pueden acelerar el deterioro.

Desde la correcta implementación de rampas y barras de seguridad hasta el uso de cojines antiescaras y programas de ejercicio, cada esfuerzo contribuye a crear un entorno más seguro y accesible. Es fundamental comprometerse a buscar siempre formas de mejorar la vida de quienes usan sillas de ruedas, promoviendo así una sociedad más inclusiva.

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