Mantenerse en movimiento es vital, especialmente para las personas mayores. Es fundamental adaptar la forma de desplazarse con el tiempo, comenzando con pequeños movimientos dentro de casa. El uso de bastones y andadores es muy útil, ya que disminuyen significativamente el temor a caerse, facilitando el desplazamiento y la sensación de seguridad. Repartir el peso del cuerpo sobre estas ayudas mejora la calidad y extensión del movimiento. Es común que los mayores se resistan a usarlos, aduciendo que "no los necesitan", pero el temor a las caídas es una de las principales causas por las cuales comienzan a restringir sus desplazamientos, lo que aumenta su inmovilidad.

Otra recomendación clave es un buen manejo del dolor. Si se controla el dolor, el adulto mayor no tendrá miedo de moverse e irá recuperando poco a poco actividades perdidas. Se debe consultar con el médico sobre el medicamento más recomendable para el manejo crónico del dolor. Una vez que se recupera la movilidad en casa, es importante empezar a caminar trayectos cortos, aumentando la extensión progresivamente. Caminar es un excelente ejercicio al alcance de todos.
Esta información es respaldada por Francisca Palma, diplomada en kinesiología cardiovascular y en atención gerontológica, con más de 14 años de experiencia trabajando con personas mayores y en atención primaria de salud.
¿Qué son las técnicas de movilización de pacientes?
Las técnicas de movilización de pacientes son todos aquellos procedimientos que utilizan los profesionales de la salud y de la atención sanitaria para movilizar a los pacientes. Estas técnicas son clave a la hora de atender a personas que tienen dificultad para moverse. Se utilizan en entornos de atención sanitaria como centros hospitalarios o residencias geriátricas, y están diseñadas para:
- Prevenir lesiones tanto en el paciente como en el cuidador.
- Facilitar la comodidad y dignidad del paciente al minimizar cualquier situación que pueda afectarla durante la movilización.
- Fomentar la proactividad del paciente: Siempre se intentará que el paciente participe lo máximo posible con el fin de fomentar su autonomía y autoestima, adaptando las técnicas al grado de colaboración posible.
- Mayor seguridad y menor estrés: Estos procedimientos están diseñados para maximizar la seguridad del paciente y el cuidador, reduciendo las posibilidades de situaciones de estrés físico o emocional.
Técnicas de movilización de pacientes
Tipos de movilizaciones
Las técnicas de movilización pueden clasificarse según el grado de participación del paciente en movilizaciones activas o pasivas.
Técnicas de movilización activas o con colaboración del paciente
Las técnicas de movilización activas son aquellas en las que el paciente participa activamente, aunque puede requerir cierta ayuda. Algunos ejemplos son:
- Transferencia de cama a silla o viceversa: El paciente puede realizarlo por sí mismo, pero puede requerir asistencia mínima.
- Levantarse de la cama: El paciente puede levantarse solo, pero necesita la ayuda de personal o de algún tipo de dispositivo.
- Caminar con ayuda: Cuando el paciente puede caminar, pero necesita un soporte adicional (una persona que le acompañe, muletas, bastones, andador, etc.).
- Ejercicios de estiramiento o fortalecimiento: Cuando el paciente puede realizar determinados ejercicios para favorecer la movilidad o fortalecer la musculatura, pero requiere la ayuda de terceros.
Técnicas de movilización pasivas o sin colaboración del paciente
Cuando el paciente no puede participar de forma activa en los movimientos, es el cuidador o el personal médico de asistencia quien realiza estos movimientos. Algunos ejemplos incluyen:
- Cambios de posición en la cama: Necesarios para pacientes postrados y evitar llagas y problemas de circulación sanguínea. Es importante evitar fricciones en la piel sensible, para lo cual sábanas deslizantes pueden ser de gran ayuda.
- Elevación y traslado: Técnicas para mover al paciente de un lugar a otro o elevarlo, siendo habitual y recomendable el uso de grúas o elevadores.
- Movilización, estiramientos y masajes terapéuticos: Para prevenir la rigidez muscular o mejorar la circulación sanguínea en pacientes que no pueden mover sus extremidades. Estas técnicas deben realizarse con extremo cuidado para garantizar la comodidad y bienestar del paciente y prevenir lesiones.

Técnicas y protocolos de movilización más utilizados
Existen diversas técnicas específicas para movilizar a los pacientes de manera segura y eficaz.
Puente holandés (Movilización holandesa)
Es un método utilizado por las enfermeras para trasladar a los pacientes de un lugar a otro sin levantarlos completamente. Minimiza el riesgo de lesiones y requiere de dos personas que actúen de manera coordinada, utilizando sábanas deslizantes. Requiere cierta colaboración del paciente, por lo que no es válida para pacientes inmóviles o con movilidad muy limitada.
Rotación
Técnica para cambiar la posición del paciente con la ayuda de sábanas deslizantes, girando al paciente en la cama. Los cuidadores también necesitarán almohadas o cojines para proporcionar apoyo y comodidad. En casos de pacientes con serios problemas de movilidad, puede ser necesario el uso de dispositivos de elevación. Algunos colchones especiales permiten una rotación automatizada.
Traslado en bloque
Esta técnica facilita el traslado del paciente de un lugar a otro como una unidad completa, manteniendo el cuerpo en una posición relativamente rígida. Requiere sábanas antideslizantes y de dos personas que actúen de manera coordinada. A diferencia del puente holandés, el traslado en bloque es para personas sin movilidad o con movilidad muy limitada.
Cambios posturales
Son movimientos que tienen como objetivo un cambio de postura del paciente, como rotación en la cama, elevación de la cabeza o extremidades inferiores, transferencia de cama a silla de ruedas, o cualquier cambio postural que facilite al paciente moverse mínimamente y realizar movimientos simples.
Materiales y dispositivos para la movilización
Existen diversos equipos diseñados para facilitar las técnicas de movilización, mejorando la seguridad y comodidad para el paciente y el cuidador.
- Grúas: Dispositivos resistentes (a menudo de acero) que permiten mover al paciente de una superficie a otra de manera segura mediante sistemas de elevación (hidráulico, eléctrico o manual) y arneses. Suelen incorporar ruedas giratorias y con freno. Es crucial verificar la capacidad de peso y realizar ajustes ergonómicos.
- Sábanas deslizantes: Fabricadas con materiales (nylon, poliéster, polietileno) que facilitan el deslizamiento del paciente, a menudo con asas para el cuidador. Reducen la fricción, mejoran la seguridad y minimizan el riesgo de lesiones.
- Camillas: Dispositivos clave para el traslado del paciente, garantizando estabilidad y seguridad. La mayoría tienen una superficie acolchada y barandillas laterales plegables. Algunas son compatibles con otros equipos médicos.
- Cinturones: Utilizados durante el movimiento de pacientes con movilidad limitada para facilitar la seguridad y sujeción durante el traslado.
- Otros accesorios: Incluyen correas de sujeción, sistemas de fijación de cabeza, dispositivos de retención lateral para evitar deslizamientos y dispositivos de inmovilización de extremidades.

Estos productos son esenciales para los cuidadores de personas con problemas de movilidad, ayudando a prevenir tirones, luxaciones, reumatismo y el cansancio que, con el tiempo, podría convertirse en un problema más grave.
Principios básicos y normas generales para las movilizaciones
Al movilizar a un paciente, es fundamental seguir una serie de principios para garantizar la seguridad y el bienestar de todos:
- Comunicación con el paciente: Explicar en todo momento qué se va a hacer y resolver sus dudas u objeciones.
- Planificación: Antes de la movilización, planificar cómo se llevará a cabo, cuántas personas participarán, el estado de salud del paciente, su peso y los dispositivos necesarios.
- Precauciones y medidas de seguridad: Valorar y prevenir riesgos, como caídas o movimientos bruscos.
- Cómo actuar ante un paciente no colaborador: Hablar con el paciente, empatizar y explicar la movilización. Si persiste la falta de colaboración, ofrecer opciones o modificar la técnica. Distraer al paciente con temas agradables (música, conversación) también puede ayudar. Si el paciente se muestra agresivo o excesivamente nervioso, es necesario pedir ayuda y reevaluar la situación.
- Minimizar riesgos de lesiones dorsolumbares: El cuidador debe tener formación específica y saber cómo realizar las técnicas de manera segura y ergonómica, evitando movimientos repetitivos. Se debe usar el equipo de asistencia adecuado y distribuir el peso del paciente uniformemente.
- Conocimientos de mecánica corporal: Imprescindible para realizar las movilizaciones de forma segura.
- Higiene de manos: Del cuidador y del paciente.
- Identificación del paciente: Asegurarse de que se está atendiendo a la persona correcta.
- Informar al paciente y familia: Sobre el procedimiento a realizar.
- Colocar la silla de ruedas: En la posición más apropiada para facilitar la transferencia de cama a sillón o viceversa.
- Mantener cargas cerca del centro de gravedad: Al sujetar, levantar y transportar cargas o cuerpos, deben mantenerse lo más cerca posible del centro de gravedad del cuidador, con presas firmes y cómodas.
- Postura de los pies: Separados a la altura de los hombros para mayor estabilidad y equilibrio.
- Solicitar ayuda: En momentos difíciles o cuando sea necesario.
- Moverse simultáneamente y en dirección al desplazamiento.
- Movilizar imitando el movimiento del cuerpo humano.
- No mover todo el cuerpo a la vez.
- No levantar pesos excesivos.
- No hacer daño al paciente: Evitar movilizar desde zonas sensibles al dolor como el cuello, cintura, caderas y hombros.
- Mantener el cuerpo del paciente bien alineado.

Técnicas de levantamiento en bloque específicas
Las principales movilizaciones que se realizan en el sitio tienen lugar en la cama o camilla, siendo variaciones de tres movimientos básicos. Es fundamental comprender estos movimientos para adaptarlos a cada situación.
Levantamiento desde la posición de acostado sobre la espalda a sentado al borde de la cama o camilla
En esta técnica, el paciente se encuentra acostado en decúbito supino. El cuidador de salud debe colocarse en el lado más útil para el pivote.
- Neutralizar la mano del lado más cercano colocándola sobre el vientre o utilizando la ropa de la persona.
- Superponer la pierna más próxima encima de la otra para prevenir tracciones no deseadas sobre las caderas y llevarla al borde de la cama.
- El cuidador de salud se coloca próximo al hombro del paciente, pasando la mano debajo de su cabeza hacia los omóplatos, con la cabeza del paciente reposando en la flexura del codo del cuidador.
- La otra mano va por encima de las piernas del paciente, en la cara lateral externa, lo más cerca posible de la rodilla más alejada, evitando traccionar sobre el hueco poplíteo.
- El movimiento se inicia desde la posición de banqueta, mediante un movimiento combinado de empuje del hombro y arrastre de la rodilla, pivotando sobre la cadera proximal.
- El gesto finaliza controlando la inercia del cuerpo del paciente con el propio cuerpo del cuidador, bloqueándolo con sus muslos.
Si el paciente controla su cabeza, se puede sustituir la protección de la cabeza por un empujón sobre el hombro proximal, seguido de una instrucción como “mírate la tripa”. Si el paciente puede mover el brazo más alejado, se le pide que intente “coger mi hombro”. Estas indicaciones buscan colocar el cuerpo del paciente en una posición similar a los movimientos espontáneos.
Levantamiento desde la posición de acostado en la cama o camilla a sentado en la misma
El objetivo es pasar de la posición de acostado a la de sentado en la propia cama o camilla, en una posición centrada.
- En la posición de partida, el paciente se encuentra acostado en decúbito supino. El cuidador se coloca en el lado que debe proteger o que resulte más doloroso.
- Superponer las manos del paciente, la más útil abarcando la menos útil, para evitar agarres en la ropa de cama. Si es posible, flexionar una pierna para prevenir tensiones excesivas en la columna.
- El cuidador se coloca próximo al hombro del paciente para realizar un gesto de finta, pasando una mano debajo de su cabeza hacia los omóplatos, con la cabeza del paciente reposando en la flexura del codo del cuidador.
- Colocar la otra mano, con los dedos unidos y el codo flexionado a noventa grados en perpendicular, en la cadera más alejada, manteniendo una presión firme para estimular los reflejos de flexión y refuerzo.
- Ejecutar el gesto de finta arrastrando de forma pasiva el cuerpo del paciente a la posición de sentado.
- Corregir la posición de finta uniendo las dos piernas en una postura de semiflexión para finalizar el movimiento de forma armónica.
En casos de pacientes alejados del cuidador, este puede apoyar una rodilla en la cama para recibir el peso. En personas muy voluminosas o por pautas del equipo de trabajo, esta técnica puede realizarse entre dos cuidadores, cada uno presionando una cadera y uniendo las otras manos debajo del cuerpo del paciente a la altura de los omóplatos.
Levantamiento desde la posición de sentado en una silla a la posición de pie
El objetivo es pasar al paciente de la posición de sentado a la de pie, utilizando los reflejos de apoyo y extensión ubicados en el antepié (principio de acción-reacción).
- Como paso previo, romper el equilibrio estático adelantando las caderas hacia el borde de la silla mediante una acción de extensión del cuerpo. Esto se logra con una acción combinada de empuje-repulsión del tronco hacia el respaldo, apoyando una mano en el hombro para estimular los reflejos de extensión y de atracción en un gesto de arrastre y rotación de la nalga para facilitar la extensión.
- La posición del cuidador dependerá del grado de dependencia del paciente. Si se coloca en el lado a proteger, ofrecerá su mano al paciente para un apoyo en bastón. La otra mano irá por detrás, lo más próxima posible a la cadera opuesta. Un pie en transversal se opondrá al pie menos útil del paciente para evitar deslizamientos.
- Desde una posición de banqueta, dar una orden estimulando el apoyo para activar los reflejos de apoyo y extensión en el antepié, mientras se realiza el gesto de sacar al paciente de la silla para continuar con el levantamiento.
Si el cuidador se coloca enfrente del paciente, encuadrando con sus pies el pie más útil, realizará dos agarres sobre la ropa: uno sobre la cadera correspondiente a la extremidad inferior menos útil (neutralizándola con la muñeca) y otra sobre el antebrazo de la parte más válida. Desde una posición de banqueta, realizará un gesto de atracción del tronco hacia sí, echando hacia atrás la pierna más exterior, y luego un gesto de contrapeso para estimular el reflejo de extensión al separar al paciente en oblicuo de la silla.
Consideraciones generales para los levantamientos
Las técnicas de movilización siempre estarán supeditadas al grado de colaboración del paciente. Para una correcta ejecución, es necesario que el paciente quiera mover la cabeza, tenga un mínimo de orientación espacial y reflejos de sostén en al menos un pie.
- En el paso de acostado a sentado, es importante realizar un pivote sobre la cadera del paciente, aprovechando las "uniones de fuerza" y manteniendo las caderas del cuidador y del paciente libres de bloqueos.
- La posición del cuidador más próxima a los hombros del paciente que a las caderas permite una protección eficaz de la espalda.
- La posición extendida del brazo del cuidador más próximo a los pies del paciente, evitando el hueco poplíteo, permite una ejecución del movimiento en bloque, frenando en la posición de sentado mediante el bloqueo del cuerpo del paciente con la cadera y el hombro del cuidador.
- Las tracciones sobre la espalda del cuidador se evitan ejecutando el movimiento en posición de banqueta de cara al paciente y sin mover los pies.
- El pivote de las caderas del paciente se logra mediante un empuje sobre sus hombros, seguido de una presión continuada sobre el inicio del muslo por encima de las rodillas con el antebrazo del cuidador.
- Si el paciente no puede colaborar, se puede colocar su brazo en el hombro más próximo del cuidador, controlando su muñeca con el mentón.
- En el paso de sentado a de pie, es más eficaz suscitar reacciones automáticas al desequilibrio anterior que intentar un arranque brusco.
Como paso previo a todas las técnicas de levantamiento, es necesario aproximar las caderas del paciente al borde de la silla para facilitar el trabajo de los músculos de la pierna y estimular sus centros reflejos de extensión y sostén en la planta del pie. Esta posición de arrancada permite optimizar la neutralización de la masa del paciente, compensando el peso de las caderas con el de la cabeza, la cintura escapular y la extremidad superior extendida hacia delante.
Los pies del cuidador deben encuadrar el pie más útil del paciente, generando un polígono de sustentación amplio. El cuidador adopta la posición de banqueta con su codo apoyado en el muslo y la otra mano haciendo presa en la ropa del paciente a la altura de la ingle o sobre el cinturón de movilización. Una mala colocación del cuidador puede entorpecer la actividad del paciente.
En el levantamiento desde decúbito prono, es necesario colocar el cuerpo del paciente de lado en la cama para levantarlo mediante una atracción hacia sí con el apoyo de las manos del cuidador sobre la parte anterior de los hombros, manteniendo los brazos debajo de las axilas para dar seguridad.
Los levantamientos resaltan la necesidad de una correcta activación del paciente por parte del cuidador, utilizando instrucciones simples, sencillas y divertidas que busquen colocar el cuerpo del paciente en la posición adecuada. Es crucial coordinar las instrucciones y respuestas, teniendo en cuenta que el tiempo de respuesta del paciente se alarga y la contracción neuromuscular se mantiene solo tres segundos. Una mala coordinación puede resultar en un efecto de inhibición, aumentando los niveles de dependencia y la necesidad de técnicas pasivas.