La movilidad reducida en ancianos con artrosis: causas, impacto y manejo

La artrosis es un trastorno crónico degenerativo caracterizado por la pérdida progresiva del cartílago articular y alteraciones en los tejidos circundantes. Se posiciona como la cuarta enfermedad que más calidad de vida resta a los pacientes y es la causa más importante de discapacidad funcional en el aparato locomotor a nivel mundial, afectando a gran parte de la población mayor de 65 años.

Esquema anatómico mostrando el desgaste del cartílago en una articulación de la rodilla sana frente a una con artrosis

Epidemiología y factores de riesgo

La artrosis suele comenzar entre los 40 y 50 años, afectando a casi todas las personas a partir de los 80 años. Si bien el envejecimiento es un factor clave, existen diversas causas:

  • Primaria (idiopática): De causa desconocida, afecta articulaciones específicas como rodillas, caderas o manos.
  • Secundaria: Derivada de lesiones, trastornos metabólicos (como hemocromatosis), infecciones o enfermedades como la gota y la artritis reumatoide.
  • Factores de riesgo: La obesidad (especialmente en rodillas y caderas), la carga de trabajo repetitiva, la predisposición genética y los traumatismos previos.

Datos recientes indican que, en 2019, alrededor de 528 millones de personas padecían artrosis. El 60% de los afectados son mujeres, y la rodilla es la articulación más frecuentemente comprometida, seguida de la mano y la cadera.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico

La enfermedad se manifiesta gradualmente mediante:

  • Dolor: Profundo e intenso, que empeora al cargar peso.
  • Rigidez: Común al despertar o tras periodos de inactividad, desapareciendo generalmente tras 30 minutos de movimiento.
  • Limitación funcional: Dificultad para estirar o doblar la articulación completamente.
  • Signos físicos: Hinchazón, crujidos, ruidos articulares y presencia de excrecencias óseas (nódulos de Heberden y Bouchard).

El diagnóstico se basa en la evaluación de los síntomas y radiografías, aunque estas últimas no siempre reflejan la gravedad del dolor percibido por el paciente. En casos necesarios, la resonancia magnética o la extracción de líquido sinovial permiten descartar otras patologías.

Infografía comparativa: nódulos de Heberden (articulaciones distales) y nódulos de Bouchard (articulaciones medias de los dedos)

Evaluación de la movilidad en adultos mayores

Investigaciones realizadas en centros de atención geriátrica, como el Centro de Servicios Residencial Dr. Agustín Campobianco Sánchez, han demostrado mediante test de goniometría que muchos adultos mayores presentan rangos de flexión y extensión significativamente inferiores a los parámetros normales (90°-120° en flexión). Esta reducción en la amplitud articular impacta directamente en la autonomía, aumentando el riesgo de caídas y limitando actividades cotidianas.

Variable Impacto en el grado de discapacidad
Edad (56-75 años) Mayor prevalencia y progresión.
Sexo femenino Representa una mayor proporción de casos.
Actividad productiva La inactividad se asocia a mayor grado de discapacidad.
Comorbilidades Hipertensión, diabetes y obesidad agravan el pronóstico.

Estrategias de manejo y tratamiento

El tratamiento busca aliviar el dolor, mantener la flexibilidad y optimizar la función. No existe una cura definitiva, pero el enfoque multidisciplinario es fundamental:

Medidas físicas y rehabilitación

  • Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento, flexibilidad y resistencia son cruciales.
  • Actividad acuática: Practicar ejercicio en el agua reduce el impacto y facilita el movimiento al reducir la rigidez.
  • Adaptaciones: Uso de calzado adecuado, bastones, muletas o andadores para mejorar la seguridad al caminar.
  • Higiene postural: Evitar muebles demasiado blandos y el uso excesivo de almohadas bajo las rodillas.

Ejercicio de Bajo Impacto para personas con ARTROSIS (Cardio para Adultos Mayores) | Mariana Quevedo

Intervenciones médicas

El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), ya sea vía oral o tópica (gel de diclofenaco), ayuda a controlar los síntomas. En casos de afectación grave donde la calidad de vida se ve severamente comprometida, la sustitución articular (cirugía) permite recuperar la movilidad funcional.

La clave del éxito en el manejo de la artrosis reside en la regularidad de las actividades físicas y el apoyo psicosocial. El acompañamiento de terapeutas ocupacionales, psicólogos y fisioterapeutas permite diseñar planes de rehabilitación adaptados a cada necesidad, promoviendo un envejecimiento activo y reduciendo la frustración asociada a la pérdida de autonomía.

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