El Significado y las Dimensiones de la Vulnerabilidad Social

Las percepciones de vulnerabilidad en la población no son plenamente capturadas por las condiciones materiales de vida. Los indicadores de bienestar basados en el concepto de vulnerabilidad muestran niveles de dispersión en grupos intermedios de la sociedad que abren más preguntas que respuestas sobre los estudios de percepción de bienestar. Estos resultados evidencian que, bajo la notable estabilidad de las series de bienestar, existe una realidad heterogénea y dinámica que no se encuentra bien representada por los índices agregados y cuya potencial riqueza informativa no está siendo abordada. Esta observación ha motivado la continuación de la indagación por varios caminos paralelos.

La Percepción de la Vulnerabilidad y su Dispersión Socioeconómica

Una encuesta reciente, efectuada entre julio y agosto de este año, evaluó la sensación de vulnerabilidad por grupos socioeconómicos (GSE). Se pidió a los encuestados que calificaran su propia vulnerabilidad y que hicieran lo mismo respecto a una típica familia chilena, en una escala de 0 a 100. Los resultados muestran que, en los grupos socioeconómicos extremos, hay pocos casos fuera de los rangos esperados, pero en los grupos intermedios la dispersión aumenta significativamente.

Desde la clase media alta (C1a) hasta la clase baja (D), hay grupos significativos de encuestados que consideran que su propia vulnerabilidad está sobre 60 o 70 en una escala de 0 a 100. Esta percepción de alta vulnerabilidad en la clase media puede estar vinculada con sentimientos de malestar. Al comparar la percepción de vulnerabilidad propia con la de una típica familia chilena, se observa que, para grupos socioeconómicos menos acomodados, las distribuciones pueden traslaparse, lo que sugiere una complejidad en la identificación de la propia posición relativa.

Para entender mejor la relación entre ambas medidas de percepción de vulnerabilidad, se pueden construir grupos dependiendo de si la percepción de vulnerabilidad propia es mayor, menor o igual que la de una familia típica chilena. La distribución de estos grupos de vulnerabilidad relativa varía según la clasificación socioeconómica de las personas, lo que debe ser consistente con los patrones esperables por nivel socioeconómico. Esta dispersión en grupos intermedios de la sociedad plantea la pregunta sobre qué variables podrían estar explicando estas diferencias.

Gráfico comparativo de la percepción de vulnerabilidad propia versus la de una familia chilena típica, segmentado por GSE

La Vulnerabilidad de la Clase Media en Chile

Definición y Autopercepción

Es muy probable que al preguntar a un chileno si es de clase media, su respuesta sea afirmativa, pues el 70% de los chilenos y chilenas cree serlo. Sin embargo, cuando se consideran factores como la ocupación (cualificada o semicualificada), el nivel de ingresos (entre $600.000 y $2.000.000 por hogar, según la Asociación de Investigadores de Mercado en 2015), el nivel de consumo o de educación (media, técnica y universitaria), solo un 30% de la población tiene las características que definen a ese grupo. Los datos muestran que la mitad de quienes se identifican con la clase media pertenecen en realidad a grupos acomodados o populares (o clases trabajadoras).

La discrepancia entre la autopercepción y la realidad puede explicarse en parte porque declararse rico o pobre produce pudor. Además, los altos grados de segregación social y territorial en Chile limitan las oportunidades de interactuar con otros grupos sociales, lo que puede generar una idea errada de la propia posición o la creencia de que todos son como uno. Adicionalmente, hoy en día, ningún partido o sindicato apela ya a grupos sociales específicos, a diferencia de antaño.

Evolución Histórica de la Clase Media Chilena

La clase media apareció en Chile en el siglo XIX, a partir de un grupo de trabajadores independientes, empleados, comerciantes y profesionales liberales que emergieron como resultado de los procesos de modernización y urbanización. Este grupo aumentó fuertemente entre los años 1920 y 1960 debido a que el Estado comenzó a desarrollar políticas en educación, salud o fomento de la economía, las cuales requirieron nuevos contingentes de empleados.

Esta clase media consiguió cierta estabilidad económica porque, si bien su sueldo no era abultado, su presencia en la estructura estatal le aseguraba beneficios y prebendas en términos de educación, protección social, salud y pensiones. Este grupo alcanzó su auge en los años 1960, pero nunca superó el 30% de la estructura social. Por ello, Chile nunca ha sido un país mayoritariamente de clase media, y tampoco lo es ahora; en proporción, los sectores pobres y populares son más numerosos.

Características Actuales y Alta Vulnerabilidad

La clase media de hoy es muy variada, y es más correcto hablar de "las" clases medias. Actualmente, una familia de clase media generalmente gana entre $600.000 y $2.000.000 por hogar. Sus integrantes adultos suelen tener educación media completa, técnica o universitaria, y si ambos trabajan, lo hacen como empleados en el servicio público o privado, o son independientes o empleadores con pocos trabajadores. En general, todos tienen cierto nivel de calificación en las tareas que realizan.

Una característica distintiva de la sociedad chilena es que gran parte de su clase media exhibe una alta vulnerabilidad. Es una clase media poco asentada en un nivel de ingreso o estabilidad socioeconómica que le genere certidumbre a mediano plazo. En términos más simples, en Chile existen pocos elementos de protección social que sean robustos y resistentes a caídas de ingreso en la clase media. Tradicionalmente, casi todo el aparato público y la ayuda se focalizan en las personas de mayor pobreza.

Programas como el Plan de Acceso Universal a Garantías Explícitas (AUGE), la Jornada Escolar Completa o la gratuidad en la educación han sido beneficios directos para la clase media, generando cierto piso de sostenibilidad. Sin embargo, en Chile, basta que uno de los miembros del hogar pierda el empleo para que el impacto en los ingresos y la estabilidad socioeconómica sea muy fuerte. En otros países, donde el sistema de salud es mayoritariamente público y de alta calidad, o donde el sistema de educación sigue el mismo patrón y hay protección social más allá de las clases vulnerables, la clase media está más protegida. En Chile, esa situación es menos frecuente, por lo tanto, el nivel de vulnerabilidad que tienen las personas que están en clase media es bastante alto. Los datos muestran fluctuaciones significativas de ingresos para personas situadas en los deciles del cuatro al siete, lo que podría denominarse clase media.

Infografía: Comparación del apoyo social a la clase media en Chile vs. países desarrollados

La Trampa del Ingreso Medio y la Movilidad Social

El dilema de si Chile puede llegar a ser un país mayoritariamente de clase media se ha resumido como "la trampa del ingreso medio". Esta situación se da cuando países en desarrollo logran reducir sustancialmente su pobreza, utilizando mano de obra barata o exportando materias primas con alta demanda, pero esta ventaja de competitividad no les permite ingresar al club de los países ricos. Para un país como Chile, la dificultad es doble: si bien el promedio de los ingresos es cercano al umbral de la riqueza, este promedio esconde una mediana más baja, pues los ingresos altos estiran la cifra hacia arriba.

Los análisis de movilidad social revelan que la meritocracia, aunque es un relato muy instalado en Chile, es en gran medida un espejismo. Dados los elevados niveles de desigualdad de ingreso y segregación, particularmente en el sistema escolar, es muy difícil que un niño que nazca en el 20% más pobre tenga una trayectoria ascendente significativa que le permita llegar a convertirse en una persona del 10% más rico. Las investigaciones indican que si uno nació en el 10% más rico, con un 60 o 65% de probabilidad va a permanecer ahí. Esto contrasta con otras sociedades más equitativas, donde hay mayor movilidad y más espacio para el mérito; en el caso chileno, las condiciones de origen determinan en gran medida la situación final, y el mérito queda en un segundo plano.

Diagrama de flujo: La trampa del ingreso medio y sus implicaciones para Chile

Vulnerabilidad Urbana: Un Análisis Multidimensional

Definición y Distinciones Conceptuales

La vulnerabilidad urbana puede entenderse como un proceso de malestar en las ciudades, producido por la combinación de múltiples dimensiones de desventaja. En este contexto, toda esperanza de movilidad social ascendente o de superación de una condición social de exclusión o próxima a ella es contemplada como extremadamente difícil de alcanzar.

Es fundamental definir los límites conceptuales entre la pobreza y la desigualdad urbana, ya que, aunque suelen usarse indistintamente y están interrelacionados, son sustancialmente diferentes. La pobreza se asocia a la carencia de oportunidades sociales y a la ausencia de capacidades para adquirirlas o generarlas, así como a privaciones e inaccesibilidad a bienes y servicios fundamentales para el bienestar. La desigualdad, en cambio, es un concepto relacional, de diferencias y dispersión en la distribución del ingreso y de los recursos en una sociedad. Las desventajas ocasionadas por la marginación son acumulables, configurando escenarios cada vez más desfavorables y reflejando la desigualdad social en la forma en que los bienes del desarrollo llegan a la población.

Factores Generadores de Vulnerabilidad Urbana

Es necesario explorar cuáles son los factores espaciales que generan la vulnerabilidad, entendiendo que esta no se deriva exclusivamente de las condiciones socioeconómicas individuales o de los hogares. Cobran relevancia otras características del espacio geográfico que inciden directamente en la existencia de satisfactores y en las probabilidades de acceder a ellos. Estos factores pueden ser de diversas índoles:

  • Demográficas: Estructura de la población, crecimiento.
  • Mercado de trabajo: Acceso a empleo, tipo de ocupaciones.
  • Educativas: Acceso y calidad de la educación.
  • Salud: Acceso a servicios de salud.
  • Vivienda: Calidad y seguridad de la vivienda.

En particular, los recursos e infraestructuras que forman la base material de los servicios de salud, educativos, del transporte y de uso de los espacios públicos, deportivos y culturales son cruciales.

Expresiones Concretas de la Vulnerabilidad Urbana

En conclusión, la vulnerabilidad urbana se expresa en una baja calidad de vida, inseguridad en la vivienda y falta de servicios básicos. Esto conlleva riesgos debidos a situaciones sanitarias críticas, contaminación y violencia. Se observan áreas que sufren problemas urbanísticos y sociales que, en ocasiones, lejos de resolverse, tienden a agravarse con el tiempo.

Por ejemplo, algunas zonas urbanas presentan terrenos accidentados que dificultan el asentamiento de viviendas y la urbanización, contribuyendo a que muchas colonias sean de difícil acceso, de riesgo ambiental y, en muchos sentidos, excluidas del desarrollo urbano. Otras áreas han experimentado una importante consolidación urbana, con densificación de colonias y lotes, pero donde la marginación y segregación urbana persisten, a veces con acceso problemático. También existen zonas de pobreza densamente pobladas que han visto un rápido crecimiento de habitantes y asentamientos, mientras que otras áreas periféricas de crecimiento y expansión de la mancha urbana, caracterizadas por el entremezclado de asentamientos regulares e irregulares, muestran una vulnerabilidad (ambiental, social, económica y política) que materializa una situación de exclusión ya consolidada, dificultando la regeneración.

Mapa conceptual de los factores y expresiones de la vulnerabilidad urbana

Ciudades desiguales - Segregación urbana

Desafíos Contemporáneos que Acentúan la Vulnerabilidad

Impacto de la Inflación y la Pandemia

Chile enfrenta desafíos estructurales como el estancamiento de la productividad y una elevada desigualdad. La baja inversión y la caída de la actividad económica, junto con un nivel de inflación no observado en tres décadas, han llevado a pronósticos de un periodo de recesión. Los problemas concomitantes incluyen el alza en el costo de vida y un aumento de la pobreza.

El fenómeno de la pobreza, al igual que el de la desigualdad, es multidimensional. Un país como Chile, muy abierto al mundo, se ve afectado por choques internacionales como la guerra entre Ucrania y Rusia, que ha generado efectos globales en el comercio, el crecimiento y la incertidumbre. La pandemia también generó una situación dramática para muchas familias, no solo en términos educacionales, sino también laborales, con la pérdida de muchos empleos. Las consecuencias sobre los niveles de bienestar de una familia son directas cuando uno de sus miembros pierde el trabajo.

Estos factores, junto con la inflación que incrementa el costo de las canastas básicas y disminuye el poder de compra, son claves para entender el fenómeno de la pobreza actual. Este mayor nivel de pobreza se expresa en otras dimensiones, como la pobreza multidimensional. Se ha observado un rezago en los niveles de escolaridad de la población a causa de la pandemia, lo que tendrá consecuencias en el mediano plazo, manifestándose en el mercado del trabajo con menores ingresos. En cuanto a la participación laboral femenina, aunque antes de la pandemia se observaba un incremento paulatino, con la pérdida de puestos de trabajo y el cambio a trabajo remoto, las mujeres fueron las más afectadas. Esto se explica por los roles de género, donde la carga laboral y de cuidado aún recae mayoritariamente en ellas, generando una pérdida en su empleabilidad.

Fenómeno Migratorio y su Análisis Empírico

Chile ha experimentado un shock migratorio relevante en los últimos años, con un incremento de población venezolana y haitiana a partir de 2015. Esto ha generado una serie de mitos respecto a los efectos de la migración en el empleo, educación, criminalidad y el uso de los servicios públicos. Para superar los mitos y prejuicios, es fundamental examinar empíricamente los efectos reales de la migración. Afortunadamente, Chile cuenta con buenos datos, y se espera que la comunidad académica contribuya con evidencia en estas distintas dimensiones.

La Importancia de la Medición y las Políticas Focalizadas

En primer lugar, hay que resaltar la importancia de hacer mediciones. Chile tiene una tradición fuerte y consistente en el tiempo con encuestas como la CASEN, que permite monitorear los cambios en los niveles de bienestar de la población, empleabilidad, distribución del ingreso y pobreza. En futuras mediciones, sería útil poner una lupa en aspectos como el abandono escolar post-pandemia y la salud mental de las personas, dado el impacto de la crisis.

La forma tradicional y con mayor experiencia para enfrentar la pobreza es usar indicadores sociales aproximados por vulnerabilidad y desigualdad. En esta materia, los gobiernos y organismos internacionales recomiendan ordenar a la población en términos de necesidades para luego focalizar los recursos en aquellos hogares o personas que exhiben mayor precariedad. La asignación de ayudas públicas debería estar ordenada en esa dirección. La focalización es clave, especialmente en un contexto inflacionario, para cooperar con los esfuerzos de frenar la economía y evitar medidas que aumenten excesivamente la liquidez.

Ciudades desiguales - Segregación urbana

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