El monito del monte (Dromiciops gliroides Thomas, 1894) es un marsupial arbóreo, endémico de los bosques lluviosos templados de Chile y Argentina. Posee un elevado valor de conservación por ser la única especie viviente del orden Microbiotheria, lo que lo clasifica como un "fósil viviente". Este linaje muy antiguo de marsupiales, cuya historia evolutiva se remonta al Cretácico tardío en Norteamérica, convierte al monito del monte en el único sobreviviente de su grupo, el cual dio origen a la gran diversidad de marsupiales de Oceanía. Para los investigadores, su existencia entrega valiosa información de una historia compleja que aún se está conociendo.
Actualmente, esta especie es considerada amenazada (Vulnerable A1c, de acuerdo a la revisión 2007 de la UICN) y clasificada como "casi amenazada" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Inicialmente, se atribuía su estado a las bajas abundancias reportadas en la literatura. Sin embargo, estudios posteriores que emplearon diferentes combinaciones de trampas, cebos y alturas, mostraron claros patrones especie-específicos para su captura. D. gliroides se capturó principalmente en trampas de malla, cebadas con plátano y ubicadas entre 1,5 a 2,5m de altura, a diferencia de la técnica tradicionalmente usada de trampas Sherman cebadas con avena y ubicadas a nivel del suelo, que capturaron principalmente roedores. Se observó un patrón similar con las trampas de huellas y pelos. Usando un diseño más eficiente de captura, se obtuvieron eficiencias de hasta un 10%, un valor significativamente mayor al de reportes previos. Estos resultados apoyan la hipótesis de que las bajas abundancias reportadas inicialmente se debieron a metodologías de captura ineficientes, sugiriendo que la población podría ser más numerosa de lo que se creía.

Descripción y Hábitat: El Pequeño Gigante de la Noche
El monito del monte, también denominado Dromiciops gliroides, es un pequeño animal que mide entre 10 a 14 cm de cuerpo y cabeza, a lo que se suman entre 9 y 13 cm de cola, alcanzando un total de 20 a 24 centímetros. Pesa aproximadamente 23 gramos. Una de sus características principales, por la cual se le puede reconocer fácilmente, son sus ojos negros saltones y una nariz alargada. Posee sus manos y pies con pulgares opuestos, lo que le confiere una gran habilidad trepadora. Tiene un pelaje suave y denso, de tonos marrón y blanco, ideal para conservar el calor. Su pelaje es pardo acanelado en el dorso, con tonalidades que descienden por los costados alternando con zonas muy claras, casi blanquecinas. La cara es ligeramente gris y los ojos, oscuros y grandes, están rodeados por un anillo oscuro. El vientre es crema o casi blanco. Su hocico es corto y agudo; las orejas son pequeñas y están cubiertas de pelos cortos. La cola es moderadamente prensil y su grosor es variable, dependiendo de la acumulación estacional de grasa.
Este marsupial habita los bosques templados del sur de Chile, principalmente la selva valdiviana, desde Concepción hasta la Isla de Chiloé. En Argentina, su distribución se extiende desde el Parque Nacional Lanín, en Neuquén, hasta el Parque Nacional Nahuel Huapi, en Río Negro.
El monito del monte es de hábitos nocturnos y un hábil trepador, capaz de desplazarse como un mono, trepando a una velocidad de 1 metro por segundo y dando saltos que superan unas 8 veces su tamaño. Sus sentidos le permiten identificar una presencia a mucha distancia e incluso evitan salir cuando hay luna llena para evitar el peligro. Por ello, toparse con uno es muy complicado. Si se encuentra un ejemplar, es importante actuar con cuidado, observándolo desde una distancia segura y respetando su hábitat.
Construye nidos bajo rocas, troncos caídos o entre el follaje a una altura de 2 a 3 metros del suelo. Estos nidos son esféricos, de unos 20 centímetros de diámetro y con una entrada de 3 a 4 centímetros, construidos con hojas de quila entrelazadas y cubiertas de musgo en su interior para aumentar sus capacidades térmicas, lo que los hace impermeables. En estos nidos esféricos no duermen solos; se han encontrado hasta nueve monitos hibernando juntos, y no necesariamente grupos familiares. Es el único marsupial americano con niveles de sociabilidad avanzados, donde los grupos sociales parecen mantenerse en el tiempo, por encima del nivel de la familia.
Ciclo de Vida y Reproducción
La reproducción del monito del monte es una de las características más interesantes de este marsupial. La hembra posee un marsupio pequeño que aloja 4 mamas y está recubierto por una densa capa de pelos, que ayuda a la regulación térmica de las crías. La reproducción ocurre en primavera, con la hembra dando a luz a crías muy pequeñas y menos desarrolladas en comparación con los mamíferos placentarios, luego de una gestación de aproximadamente un mes.
Las crías, que pueden ser entre 1 y 4 por camada, permanecen en la bolsa marsupial de la madre unos dos meses hasta que están lo suficientemente desarrolladas para comenzar a explorar el exterior. Cuando abandonan la bolsa, son resguardadas en un nido y ocasionalmente son transportadas en el lomo cuando la madre realiza salidas nocturnas. El monito del monte alcanza la madurez sexual alrededor de los 8 meses de edad. El destete ocurre a principios del otoño, momento en que los jóvenes se suelen ver junto a la hembra efectuando excursiones familiares. Vive entre 2 y 3 años, aunque hay ejemplares que pueden alcanzar los 5 años.
Monito del Monte | Animal de la Semana con Joe el Mono | Datos Interesantes sobre Animales
Rol Ecológico: Guardián del Ecosistema Boscoso
Estos pequeños marsupiales, considerados verdaderas joyas de la fauna chilena, cumplen un rol fundamental en el ecosistema boscoso. Son un animal jardinero, ya que al alimentarse de frutos, bota las semillas que luego germinan. Su tracto digestivo es muy primitivo y lo que comen, lo defecan en unos 30 minutos sin dañar la semilla. Es un excelente dispersor de semillas y tiene la capacidad de consumir frutos de gran tamaño e identificar frutos de colores "opacos" que las aves no son capaces de consumir o detectar. Un caso especial es el quintral, una especie de planta nativa hemiparásita, que depende del monito como único agente conocido de dispersión en los bosques templados. El quintral es uno de sus alimentos favoritos, porque le aporta mucha más energía y nutrientes que otros frutos, y tienen una historia evolutiva conjunta que data de millones de años.
Además, actúan como reguladores de insectos. Esta interdependencia se amplía con un tercer actor: el picaflor chico, que es el único polinizador conocido del quintral y usa esta planta como su principal recurso alimenticio durante la época invernal. Es decir, las tres especies están íntimamente relacionadas y dependen una de la otra, lo que subraya la importancia del monito para el equilibrio del ecosistema.
El monito del monte es omnívoro, se alimenta de frutos, insectos y huevos, pudiendo comer en una noche el equivalente a su peso, lo que les permite engordar y acumular abundante grasa, en especial en la base de su cola. Tienen una gran afinidad por el azúcar, digiriéndola muy rápido para obtener energía instantánea.
Un Proceso Vital Amenazado: La Hibernación
Durante el invierno, el monito del monte hiberna en cavidades de árboles viejos. Este es el único animal en Chile que hiberna. La hibernación en los mamíferos pasa por momentos de letargo o sopor y periodos de recalentamiento. Las etapas de sopor corresponden a una disminución controlada y reversible del metabolismo, donde pueden inhibir la actividad cerebral casi por completo, tal como si se encontraran bajo anestesia o bajo un coma profundo. En estado de sopor, el monito baja su energía al 5%, iguala su temperatura con el ambiente, su corazón late unas 2 veces por minuto y respira cada un minuto y medio. Además, la actividad de los riñones prácticamente se apaga. Esto les permite conservar energía, especialmente cuando bajan los niveles de glucosa por la falta de comida, utilizando la grasa acumulada en la cola.
En la etapa de recalentamiento, los animales vuelven a hacer actividades básicas como buscar algo de alimento y eliminar desechos a través de orina y fecas. "Los desechos empiezan a acumularse en la sangre, por lo que, seguramente, también tiene un límite o un umbral de desechos, gatillando que el animal despierte." A medida que descienden las temperaturas y la disponibilidad de alimentos, los monitos empiezan a hacer sopor de 2 a 4 días, con una duración que se hace cada vez mayor, con un máximo de 10 días. Si bien el alimento a comienzos de verano es mayor, probablemente aún no alcance para todos, por lo que el monito hace sopor diario a temperaturas mucho más altas que las existentes en invierno.
A diferencia de la hibernación, el sopor se puede definir como "una especie de micro hibernación", que puede durar incluso horas. Solo dos marsupiales en Chile entran en etapa de sopor: el monito del monte y la yaca (Thylamys elegans), aunque esta última dista por su pelaje grisáceo, hocico aguzado y grandes orejas plegables. Tanto la hibernación como el sopor son procesos regulados y no una decisión consciente, diferenciándose por su duración. El monito es un animal homeotermo, lo que significa que puede adecuar su temperatura corporal en base a las condiciones climáticas de su entorno. Este letargo fisiológico es crucial para su supervivencia invernal y su ciclo reproductivo.
Principales Amenazas para el Monito del Monte
Pérdida y Fragmentación del Hábitat
La mayor amenaza para el monito del monte es la pérdida de su hogar natural: los bosques nativos. La deforestación, los incendios, la expansión de la agricultura, el desarrollo urbano y la industria maderera están haciendo desaparecer su hábitat. La pérdida de hábitat es una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad en los bosques templados de Sudamérica. El monito anida exclusivamente en bosques nativos, de preferencia en árboles de gran tamaño. En plantaciones forestales, suelen usar pequeños remanentes de bosque nativo que no son talados por su difícil acceso, ya que no pueden anidar en las plantaciones por falta de árboles maduros con cavidades para sus nidos. En estos casos, van a la plantación solo a buscar comida. Cuando cortan la plantación, estos animales quedan sin refugio. Si no encuentran árboles maduros, suelen hacer nidos entre las quilas o ramas, quedando mucho más expuestos a depredadores y al frío, lo que les implica un mayor gasto energético en su periodo de hibernación. Se ha observado que en bosques más perturbados, la ventana de actividad del monito es menor, saliendo más tarde y recogiéndose más temprano, lo que se explica por su mayor exposición en ecosistemas con un dosel menos tupido.
Estudios en Chile han demostrado que individuos de monito del monte fueron abundantes en fragmentos de bosque grandes y pequeños, pero raros o indetectados en corredores forestales. En un fragmento grande, se estimó una densidad poblacional relativa de 21±5 individuos/ha, mientras que en un fragmento pequeño fue de 19±6 individuos/ha. Utilizando datos de telemetría, se estimó un tamaño promedio de área de vida de 1.6 ha ±0.6, con un solapamiento espacial del 50±4% entre individuos. Los individuos monitoreados usaron hábitats de bosque antiguo y secundario, pero evitaron fuertemente los matorrales y no usaron praderas.
Especies Invasoras y Depredadores
Especies invasoras como gatos y zorros, así como aves rapaces y felinos, también ponen en peligro al monito del monte al ser depredadores naturales. Un gato suelto puede cazar hasta 50 animales silvestres al año. El administrador del Monumento Natural Cerro Ñielol, Claudio Correa, destacó la importancia de estar alejados de depredadores como el peuquito en el hábitat de liberación.
El Impacto Crítico del Cambio Climático
El monito del monte es una especie altamente vulnerable al cambio climático debido a sus restricciones energéticas, ligadas a su necesidad de hibernar. El gradual aumento de temperaturas pone en riesgo este proceso vital. "Si aumenta la temperatura 1 o 2 grados en invierno, eso induce de inmediato que salgan del sopor, pasando de consumir 5 a 6 kilojoules de energía al día a consumir 20 veces esa cantidad en un momento en que no hay alimento. Eso implica que la sobrevivencia se reduzca drásticamente: un 50% si las temperaturas suben 2,5° C." Lamentablemente, despertar antes de tiempo puede ser un verdadero peligro, ya que la hibernación es clave para la sobrevivencia de este marsupial y para cumplir su ciclo reproductivo.
El último informe anual de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando y que el clima también se encuentra constantemente cambiante, siendo los ocho años entre 2015 y 2022 los más cálidos de los que se tiene constancia. "Hoy estamos en el escenario más catastrófico que se pronosticaba. Ya no solo está el cambio climático, hay que sumarle el global. Son conceptos diferentes, porque el cambio global es un proceso acelerado del cambio climático producido por la acción humana." Con el constante aumento de temperaturas, existe una desincronía entre el fin del ciclo de hibernación o sopor del monito del monte y su periodo de reproducción. Al salir del evento de sopor o hibernación en pleno invierno, y con altas temperaturas, no habrá los recursos necesarios para el desarrollo de la vida del monito. El calentamiento global afectará negativamente a estos animales, ya que no podrán alcanzar los niveles de ahorro de energía lo suficientemente potentes y estarán en déficit. "La tasa de cambio, la velocidad con que está cambiando el clima, es muy fuerte, y para que estos animales se adapten debe haber un efecto de selección natural, donde el tiempo juega un rol fundamental."
Amenazas Cotidianas
Por otra parte, estos pequeños marsupiales también están expuestos a peligros más cotidianos. "Uno de sus grandes problemas es el consumo de leña, ya que, muchas veces, se botan familias enteras hibernando al talar un árbol y la gente cree que están moribundos porque no se mueven y los llevan a sus casas para darles calor. El problema es que estos individuos terminan muriendo, porque no poseen la cantidad de mucosa intestinal necesaria para iniciar la alimentación y la vida activa de un momento a otro, lo que provoca un estrés térmico y desbalance fisiológico."
Esfuerzos de Conservación y Futuro
A pesar de los desafíos, existen esfuerzos para proteger al monito del monte. Organizaciones, universidades y ONG trabajan directamente en la protección del monito del monte y su hábitat. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) realizan esfuerzos conjuntos para preservar la biodiversidad y proteger a las especies nativas. Un ejemplo de ello es la liberación de ejemplares en el Monumento Natural Cerro Ñielol, ubicado en la región de La Araucanía. Este monumento es un hábitat natural y uno de los últimos relictos donde el monito del monte puede crecer en seguridad y completar todo su ciclo ecológico. Los ejemplares liberados pasaron previamente por un proceso de cuidado y revisión veterinaria bajo la supervisión del SAG. El SAG enfatiza el compromiso en la protección de la fauna nativa, realizando un protocolo de evaluación para asegurar que estén en condiciones de regresar a su hábitat y hacen un llamado a la comunidad a que, si encuentran un ejemplar, avisen de inmediato al SAG para garantizar su correcto manejo.
Recientemente, un monito del monte fue rescatado en Temuco por un trabajador y liberado con éxito en su hábitat natural, el Monumento Natural Cerro Ñielol, donde tiene mayores posibilidades de sobrevivir. La liberación refuerza la importancia de las áreas protegidas como refugios de biodiversidad y el compromiso de CONAF y SAG en la conservación de especies amenazadas. El monito del monte es parte de nuestra identidad natural y cultural; proteger sus bosques, evitar la introducción de especies invasoras y apoyar programas de conservación son pasos clave para asegurar su futuro. Se recomienda a la comunidad que, si viven cerca de un bosque o viajan con mascotas, las mantengan dentro de casa o con supervisión, ya que un gato suelto puede cazar hasta 50 animales silvestres al año.
La fama del monito crece año a año. "Pasó de ser confundido con ratas, a convertirse en un animalito que saca suspiros de ternura y a que su imagen esté presente en documentales (incluso internacionales como “Nuestros grandiosos parques nacionales”) y en merchandising de todo tipo." Cada vez son más los investigadores que se dedican a este marsupial y nos dan luces de nuevas características que los convierten en uno de los animales más especiales y fascinantes de nuestra fauna nativa. Para los expertos, es complicado hacer cualquier tipo de predicción respecto al futuro del monito del monte, debido a que es un animal muy difícil de ver y atrapar, lo que ha retrasado su estudio e investigaciones.
Los expertos han especulado sobre la respuesta que podría tener para enfrentar el cambio climático y prevalecer en el tiempo. La principal conclusión apunta al desplazamiento de su población a otras zonas del territorio chileno, buscando mantener rangos marcados de temperatura entre invierno y verano. Se ha observado que otros animales del continente, como aves como el rayadito y el chincol, están adelantando sus fechas de migración asociados al calentamiento global. Si los hábitats se secan por el calor, el monito tendrá que moverse, posiblemente desplazándose en bloque hacia el sur y modificando sus patrones de actividad diarios. Sin embargo, el desafío más grande es la velocidad del cambio climático, que en ocasiones no permite a los animales adaptarse a tiempo, llevando a una falta de reacción por la rapidez de los cambios de temperatura, hábitat, falta de agua y presas.
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