La verdadera previsión es prever cuando se es joven cómo queremos que sea la etapa final de la vida. Esta perspectiva cobra especial relevancia en países como Chile, que envejece a gran velocidad y tendrá en 2050 a un tercio de su población con más de 60 años. Actualmente, existen apenas 20 mil plazas en establecimientos de larga estadía para más de 400 mil personas mayores pobres por ingresos, mientras el Sistema Nacional de Cuidados aún no se implementa, lo que subraya la urgencia de buscar soluciones innovadoras y sostenibles.

La Transición Demográfica y el Desafío de la Vejez
En el tema de la vejez, la sociedad con frecuencia pone el foco en las personas que tienen dependencia. Sin embargo, la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) indica que el 86 por ciento de las personas mayores de 60 años en Chile son autovalentes. A pesar de esta realidad, las políticas públicas y los recursos están centrados en el 14 por ciento dependiente, generando una significativa distorsión cultural. Si se le pide a un niño que dibuje a una persona mayor, a menudo representará a una señora agachada y con bastón, lo que refleja una mirada social arraigada en la dependencia.
Envejecer es aún más crudo para quienes han vivido en pobreza y exclusión. Ellos tienen peores niveles de salud, bajos niveles educacionales y pensiones absolutamente insuficientes. Existen más de 700 mil personas mayores en situación de pobreza multidimensional en Chile. Frente a esa realidad, surge la pregunta de quién debe hacerse cargo. Las dos etapas más delicadas en materia de vulneración de derecho son las extremas de nuestra vida: el nacer y crecer en pobreza, y el envejecer y morir en esa condición. Estos son los momentos más frágiles y requieren una importante red de apoyo del Estado y de la sociedad civil organizada. En Chile, se está muy al debe con las personas mayores en esta condición.
"Aging in Place": Una Filosofía Social para la Autonomía
El modelo preferido por todos los que han abordado el tema en serio es el "aging in place", que privilegia vivir la última etapa y la muerte en el hogar de cada uno, en la medida de lo posible. Este concepto fue popularizado por la periodista y publicista Ximena Abogabir, creadora de Travesía 100, una ONG que cree que la vejez está mal encarada en Chile. Es un modelo que, además, es preventivo y retarda la institucionalización, porque estimula la autonomía.
Constanza Daniels, creadora de Fundación Revivir, y Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo, coincidieron en la importancia de desarrollar programas robustos de atención domiciliaria, retardando y reservando para casos muy concretos la llamada “institucionalización”, esto es, el traslado a un Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM). Modelos internacionales de atención domiciliaria, como los desarrollados en Estados Unidos, Europa y Australia, están muy bien implementados tanto por el Estado como por particulares, compensando la siempre insuficiente oferta residencial, que es muy cara y difícil de cubrir en su totalidad.
Interview with Christy Hire - Comfortable Aging Solutions
Implementación del Cuidado Domiciliario y el Fortalecimiento de la Autovalencia
Programas de Apoyo Domiciliario: El Rol de las Fundaciones
Los hogares de ancianos, un concepto que hoy suena obsoleto, conviven con los programas de atención domiciliaria para adultos mayores en una oferta de servicios mixtos. Actualmente, Hogar de Cristo atiende a más de tres mil personas mayores, buscando que puedan disfrutar de una adecuada salud y tengan la mayor independencia posible. La estrategia social del Hogar de Cristo se ha orientado a programas domiciliarios, lo que permite apoyar a un número mucho mayor de personas con menos residencias y más asistencia en sus casas.
Fundación Revivir, por su parte, asiste en sus domicilios a 1.500 personas mayores, acompañadas por una dupla que las visita todas las semanas. Estos equipos hacen seguimiento al plan de trabajo de cada persona, enfocados en que se logre lo propuesto, evaluando sistemáticamente los avances y evitando los retrocesos al máximo. Estos modelos consisten en ir con un equipo de profesionales a los domicilios de las personas mayores para estimularlas cognitivamente, apoyar con nutricionistas el tema de su alimentación y entregar apoyo kinesiológico de manera que mantengan su movilidad. En sus tres años de funcionamiento, Fundación Revivir ha logrado que más personas fallezcan completamente autovalentes en sus casas que las que han tenido que institucionalizarse en residencias de larga estadía. La fundación, que tiene 200 personas mayores beneficiadas con sus servicios, trabaja para que todos puedan cuidarse a sí mismos, rodeados de cariño y con apoyo para fortalecer todos los ámbitos que permiten la autovalencia en los hogares. Para esto es vital el tema social y comunitario, tanto como la salud física.
La arquitecta Constanza Daniels relata que lo que la acercó a este tema fue una visita a una residencia de larga estadía, donde observó que, a pesar de estar bien cuidados, los residentes "no tenían sueños" y su único propósito era "esperar morir". Esto la impulsó a enfocarse en la prevención y en trabajar para evitar a toda costa que los mayores terminen siendo dependientes.
La Importancia de la Vivienda y el Entorno
Un estudio de la Dirección Social del Hogar de Cristo, aún no lanzado, muestra cómo las personas mayores valoran su vivienda, a pesar de que muchas veces están en pésimas condiciones de habitabilidad, especialmente en sectores rurales. La calidad de las viviendas suele ser deficiente en estas zonas.
Aunque no se tiene una visión asistencialista, es crucial establecer estándares mínimos de dignidad, y uno de ellos es claramente mejorar la vivienda. Esto implica no solo cosas obvias, como aumentar el aislamiento, sino también habilitarlas para facilitar la movilidad y evitar situaciones que pongan en riesgo la autovalencia de las personas que no cuentan con apoyo. Fundación Revivir, con presencia en Villarrica, Gorbea y Navidad, comparte con el Hogar de Cristo que una cuestión central -incluso para mejorar juntos las casas de las personas atendidas- es el fortalecimiento de las redes familiares, vecinales y comunitarias. Esto es más importante aún en el caso de las personas mayores que viven en el campo, alejados de los pueblos y sus servicios. Acercar a los familiares perdidos, a los vecinos y a los amigos es fundamental para mantener la autonomía y aprovechar las ayudas estatales.
Además, se enriquecen estos servicios de apoyo con cursos, como los de alfabetización digital, mostrando a las personas mayores que "se puede empezar a vivir de nuevo, que se puede re-vivir en la vejez", a través de talleres donde aprenden todas las funcionalidades de un teléfono celular y hasta cómo cultivar un huerto en la terraza.

Desafíos y Vulnerabilidades en el Cuidado del Adulto Mayor
Insuficiencia de la Oferta Pública y la Pobreza Multidimensional
La oferta pública para el cuidado de las personas mayores es muy limitada. Existen no más de 20 mil plazas o camas para las 400 mil personas mayores que están en pobreza por ingresos, lo que es absolutamente insuficiente. Es muy común que las personas en situación de pobreza estén muy solas en las últimas etapas de la vida, habiendo roto lazos producto de decisiones que han tomado. Manuel Fredes Suazo, un usuario del programa Acogida Especializada, es un ejemplo de un adulto mayor que se resiste a dejar la calle y para quien no hay plazas en residencias.
La Informalidad de las Residencias y la Distorsión Cultural
Hoy existen mil residencias para personas mayores en Chile formalizadas bajo el Decreto 14, que es muy exigente. Pero hay miles de otras que operan bajo el estándar que establece esa norma, funcionando en la informalidad. Entre ellas y el Estado existe una suerte de pacto de no agresión, porque las autoridades saben que si las multan, cerrarán, no podrán seguir prestando servicios y cientos de adultos mayores quedarán a la deriva. Aunque los ELEAM hacen un trabajo precioso de cuidado, la mayor parte de las veces con muy poco apoyo y sin los recursos para cumplir con todas las exigencias impuestas por el Estado, como el número de timbres por metro cuadrado o la cantidad de técnicos en enfermería. Sin embargo, hay situaciones donde el apoyo que requieren y la soledad en que se encuentran las personas mayores hacen imperioso el traslado a una residencia de larga estadía, ofreciendo una asistencia casi clínica, con cuidados 24/7 y profesionales que asisten la alimentación e incluso la respiración en casos extremos.