La sexualidad es un pilar fundamental de la vida, sin importar la edad. Sin embargo, la desinformación y los mitos afloran cuando se habla de este tema en adultos mayores, quienes son estereotipados como un segmento de la población que ‘no tiene sexo’. Este prejuicio es uno de los principales limitantes que encuentran hombres y mujeres sobre los 60 años al momento de decidir tener una vida sexualmente activa.
Durante años, la sexualidad en los ancianos fue catalogada como una aberración. Hasta hace poco, se creía que el contacto sexual era de esperarse en los adultos jóvenes, pero era anormal cuando lo deseaban los ancianos. Tal como dijo un escritor español hace dos siglos, la vida sexual es un aspecto mal conocido de la vida de los ancianos; hasta hace poco tiempo era prácticamente inabordable y se hablaba de él sólo cuando era motivo de escándalo. Aunque aún hay mucha ignorancia con respecto al tema, se puede decir que no existe un límite cronológico que marque la desaparición de la vida sexual.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recalca que la sexualidad debe considerarse de gran importancia para la calidad de vida, el desarrollo y la salud de la persona, y la incluye dentro de la definición de salud integral. Por tanto, toda manifestación sexual puede ayudar a una adecuada mantención de la salud y el equilibrio.
El Envejecimiento Demográfico y la Necesidad de un Cambio Cultural
Tanto la población chilena como la del mundo en vías de desarrollo está envejeciendo rápidamente. Entre 1950 y 2025, las proyecciones indican que la población general en el mundo se va a multiplicar por tres; la población mayor de 60 años, por seis; y la población mayor de 80 años, por diez. Ochenta por ciento de este incremento va a ocurrir en los países en vías de desarrollo, que no están preparados para asumir el proceso del envejecimiento, tanto desde el punto de vista sociosanitario como del de conocimientos. Para el año 2050 se espera que la población de personas mayores en Chile representará un 32% del total, es decir, más de 6 millones de habitantes, por lo que el cambio cultural debe ser más anticipado.

Desmitificando la Sexualidad en la Vejez
Existen diversas creencias erróneas que limitan la percepción de la sexualidad en personas mayores, muchas de ellas arraigadas en estereotipos culturales:
- "Culturalmente existe la creencia que la persona mayor es un ser asexuado": Esto no tiene ningún fundamento biológico. La edad avanzada es sólo una etapa más del ciclo vital, y las personas mayores pueden naturalmente tener una sexualidad, a través de muchas formas.
- "La falacia común entorno a que los adultos mayores son físicamente incapaces de mantener relaciones sexuales": Este mito se puede derribar aceptando el hecho de que la sexualidad va mucho más allá que el acto del coito y penetración. Implica una relación afectiva, sensaciones de placer, y sería muy deseable que las personas pudieran conocer su propio cuerpo.
- "Los mayores no necesitan tener sexo": Falso. En los adultos mayores se mantienen las necesidades sexuales, el deseo y placer.
- "El sexo es para los jóvenes": Falso. Las relaciones sexuales suelen mantenerse en el tiempo, por lo que no son exclusivas de los jóvenes.
- "Puede ser perjudicial para la salud": Falso. La sexualidad fortalece la salud física y psíquica.
- "Los hombres tienen mayor necesidad que la mujer": Falso. Tanto el hombre como la mujer tienen las mismas necesidades sexuales a cualquier edad.
- "Las mujeres mayores no reaccionan sexualmente ante estímulos": Falso. El deseo sexual no desaparece con la edad, aunque puede experimentar cambios.
Estos estereotipos generan la perpetuación del concepto de que una persona mayor no puede tener vida sexual, lo que es totalmente discriminatorio y edadista. El edadismo atribuye características negativas al envejecimiento, profundizando una discriminación explícita e implícita, tanto de las comunidades hacia sus adultos mayores, como entre ellos mismos.
Clásicamente, la sexualidad se define como un proceso de integración emocional, somático, intelectual y relacional, que se desarrolla durante toda la existencia. Desde el punto de vista geriátrico, se habla de una expresión psicológica de emociones, de un compromiso que exige la mayor cantidad y calidad de comunicación entre compañeros para lograr una relación en la que se compartan confianza, amor y placer. Lo más importante de esta definición es que se centra en la calidad de la relación, con coito o sin él, lo que diferencia a este grupo etario de los demás.

Cambios Fisiológicos en la Vejez y su Abordaje
Se debe reconocer que a nivel fisiológico existen cambios hormonales, corporales y mentales que son naturales en las personas mayores. Sin embargo, con la adecuada guía y acompañamiento médico, no deberían ser impedimento para que hombres y mujeres sobre los 60 años disfruten de una vida sexoafectiva sana y acorde a sus propias expectativas, intereses y necesidades.
Cambios en Mujeres
En mujeres se presenta en la vejez sequedad vaginal, debido a la caída de la producción de estrógeno con la llegada de la menopausia, lo que produce dolor e incomodidad al momento de la penetración. No obstante, existen la terapia de reemplazo hormonal y el uso de lubricantes, por lo tanto, este cambio fisiológico puede sobrellevarse. La actividad sexual no implica solamente el sexo vaginal, existen otras prácticas que se pueden seguir disfrutando. El potencial sexual es más vivo y vital cuanto más se ejercita; la regularidad de las relaciones sexuales constituye el mejor medio de conservar la potencia sexual hasta una edad avanzada.
Con el climaterio, el sentimiento de vejez se anticipa en la mujer con respecto al hombre. La menopausia no tiene por qué llevar asociada una disminución en la satisfacción sexual, ya que las consecuencias asociadas a la disminución en la producción de estrógeno que conlleva una serie de trastornos pueden ser compensadas mediante un tratamiento apropiado. Si se produce una disminución real en la satisfacción sexual de las mujeres tras la menopausia, esto se deberá con mayor frecuencia a las expectativas de poder mantenerlas que a los efectos físicos de la menopausia sobre el organismo.
Cambios en Hombres
En el caso de los hombres, el cambio normal es que puede haber menos turgencia en el pene y dificultades para mantener la erección. El tiempo de erección se prolonga minutos y se alcanza completamente solo instantes antes de la eyaculación, y una vez perdida la erección no vuelve a recuperarla. En caso de la eyaculación, ocurre un resumen de líquido y cantidad escasa, y el período refractario (tiempo después de un orgasmo en que no hay erección del pene) puede durar hasta algunos días. Por lo tanto, el sexo es más lento y pausado.
Consideraciones Generales
En ambos sexos ocurre que el deseo sexual es menos que en la juventud, va bajando de a poco con los años y llegar al orgasmo puede costar un poco más, además, la recuperación o la latencia entre un orgasmo y otro es más larga. Las patologías crónicas también pueden afectar el desempeño sexual durante la vejez, como la diabetes, enfermedades neurológicas y el uso de medicamentos por enfermedades mentales, pero existen tratamientos para muchas de ellas.

Factores Psicosociales que Influyen en la Actividad Sexual
El comportamiento sexual depende de muchos factores, como la salud general, la disponibilidad de un compañero sano, la personalidad, factores socioculturales, nivel de educación, actividad sexual previa, prácticas e intereses previos y grado de satisfacción con la vida. En el anciano, la calidad de vida depende más del medio externo. Es importante saber que los cambios fisiológicos, anatómicos y funcionales de los órganos sexuales no justifican el cese de la vida sexual, pero los ancianos y el equipo de salud deben conocerlos para lograr una adaptación adecuada y un buen funcionamiento.
La Viudez como Factor Determinante
La viudez es el factor más importante en el cese de la actividad sexual en el adulto mayor: mientras más prolongada es la viudez, más cuesta reiniciar una vida de pareja. Además, se crea un sentimiento de culpa en el sobreviviente por iniciar una nueva vida o por haber sobrevivido, sobre todo si la vida de pareja fue muy bonita. Hay más mujeres viudas que hombres viudos, y a ellas les cuesta más reiniciar una vida de pareja, por el hecho de que hay un hombre por cada cuatro a seis mujeres en la edad adulta y porque son objeto de mayor discriminación. El rechazo social ante la posibilidad de establecer una nueva pareja, muchas veces viene de parte de los hijos, por temor, entre otras cosas, a perder alguna herencia.
El Entorno y la Privacidad
El cambio de domicilio, a veces por el turno de los hijos para llevarse al padre o a la madre, atenta contra el principio de autonomía. Además, las personas que trabajan en los hogares de ancianos, al menos en Chile, no tienen conocimientos acerca del envejecimiento y dentro de esos hogares, generalmente no hay lugares óptimos para que desarrollen su intimidad. Un estudio reveló que la falta de privacidad fue el factor negativo principal para la actividad sexual de los adultos mayores.
El anciano con demencia es discriminado, a pesar de que también necesita sentirse amado; para esto muchas veces basta con abrazarlo. Con frecuencia, los individuos con limitaciones mentales no son preparados ni prevenidos acerca de eventuales secuelas cuando son sometidos a mastectomías, colostomías u otras intervenciones que afectan la función sexual o eréctil de los ancianos.
Presiones Sociales y Familiares
En el presente estudio, la mayoría de los encuestados encontró como natural tener necesidades sexuales, sin embargo, el 58,9 % reportó no tener aceptación familiar hacia su conducta sexual. En Cuba, el incremento poblacional y el cambio a un patrón envejecido origina que un 76 % de los núcleos familiares tengan más de dos generaciones conviviendo en un mismo núcleo familiar. Esta situación, unida a los patrones culturales que en gran medida no conciben los sentimientos sexuales en las edades geriátricas, hace que se viole la privacidad de los mismos en aras de facilitársela a las parejas más jóvenes. Al obligar a los ancianos a compartir su habitación con otras personas o no respetar la privacidad de los mismos, provoca que la sexualidad no pueda vivenciarse como algo satisfactorio.
La mujer teme llegar a la vejez, porque es sinónimo de ser inútil, a pesar de haber colaborado con su trabajo, remunerado o no, para que la sociedad, el cónyuge y los hijos salieran adelante. Con el climaterio, el sentimiento de vejez se anticipa en la mujer con respecto al hombre, porque el papel más importante que se otorga en esta sociedad a la mujer es el de madre. Cuando llega la menopausia, la mujer siente que jubila, justo en el momento en que el hombre alcanza la cúspide de su carrera. Sin embargo, en cuanto al síndrome del nido vacío, muchas mujeres refieren más bien un sentimiento de “misión cumplida”; terminan de procrear para empezar a crear como mujer.
La Masturbación en la Tercera Edad
Comparado con el individuo joven, en el anciano disminuye la frecuencia de las relaciones y aumenta la de otras actividades sexuales, como aproximaciones físicas, tocamientos, caricias, lapsos de intimidad emocional, de complicidad, de relación de compañía, de dormir juntos. También aumenta la masturbación.
La masturbación es tan común en el joven como en el anciano, pero su frecuencia relativa es mayor en éste, ya que constituye la actividad sexual más frecuente en los mayores de 80 años y está presente en alrededor de la mitad de las mujeres mayores de 60 años; un 8% de ellas la practica con frecuencia semanal. La prevalencia de la masturbación aumenta si la pareja está discapacitada y cuando el individuo enfrenta simultáneamente a la viudez y al rechazo social ante la posibilidad de que establezca una nueva pareja.
El Rol de los Profesionales de la Salud
Los profesionales de la salud también tienen mitos acerca de este tema, ya que su nivel de información suele ser escaso o nulo, de modo que el paciente no se atreve a preguntar y el médico tampoco, para no demostrar su ignorancia. Es importante recalcar que el médico no debe discriminar al paciente por su edad, más bien debe ponerse en su lugar y preguntarse lo que sentiría si él o sus padres estuvieran en una situación similar. La medicina prolonga la vida, pero no siempre se preocupa de otorgar calidad de vida y suele descuidar el aspecto más importante de la salud integral, que es la salud sexual, sea por falta de interés o por ignorancia.

La Percepción de la Mujer Mayor y la Belleza
Socialmente es compartido el estereotipo de que las mujeres mayores no son ni sexualmente activas ni atractivas físicamente para los demás; por eso, los hombres suelen escoger para sus relaciones sexuales esporádicas o como pareja estable a mujeres jóvenes o con aspecto joven. La sociedad espera que la mujer tenga una imagen atractiva y joven para resultar deseable sexualmente a alguien. La belleza es clave en la percepción de la sexualidad en la mujer mayor, que en general se siente incómoda con su cuerpo, a pesar de que el hombre también sufre cambios en su aspecto con el paso de los años.
En cuanto a la autopercepción de la sexualidad, la mujer de clase media baja opina que su sexualidad es un aspecto relevante en la vida, que no tiene una connotación de maldad o suciedad, que la intimidad no sufre menoscabo por los años de convivencia y que todavía su sexualidad sigue vinculada al amor de la pareja y es la expresión más linda de amor en este momento. Frases como “lo miro y mi corazón siente lo mismo que cuando tenía 20 años”, “la vida junto a él ha sido maravillosa, con él lo tengo todo” demuestran que las emociones siguen presentes y son positivas, que la vida en pareja ha sido digna de vivirse y que hay una adaptación psicológica respecto a la vida de pareja.
En muchas ocasiones una mujer mayor se considera “decente” si deja la sexualidad y no se interesa por el sexo cuando vive sola o ha enviudado. Esta creencia, que estuvo bastante extendida durante los siglos anteriores, ahora sabemos que es falsa.
Beneficios de la Sexualidad y la Importancia de la Adaptación
El sexo en esta etapa de la vida tiene beneficios a nivel mental. Las personas con una vida sexual sana son más felices, consumen menos sedantes, antidepresivos y medicamentos. La sexualidad fortalece la salud física y psíquica junto con un deporte equilibrado y una comida sana. Además, es curativa y alivia dolores provocados por otras dolencias.
Es importante reconocer y aceptar que la atracción sexual y la necesidad de comunicación afectiva, la que se expresa no sólo en lo genital, sino al estar juntos, dormir abrazados, sentirse queridos y protegidos, siguen presentes hasta el final de la vida. El anciano se enfrenta a un nuevo lenguaje sexual, en el que prevalece la dimensión afectiva y cobra importancia el sentimiento profundo; es decir, de un lenguaje biológico cuantitativo se pasa a uno aprendido, cualitativo, relacionado con la intimidad y el compromiso de ambas partes. Este lenguaje se desarrolla solo con la experiencia a lo largo del tiempo; es muy importante conocerse, porque el adulto mayor busca la compañía, la comunicación humana, más que el mero desahogo instintivo.
En la edad avanzada se ama de manera más profunda, se purifica el amor de la pasión. El adulto mayor habla con más facilidad el lenguaje del amor, con palabras más sinceras y con silencios más emotivos; una mirada o una caricia pueden valer más que muchas declaraciones de amor. Hacer del orgasmo una meta es tan incorrecto como hacer del coito el centro. La sexualidad es placentera con orgasmo y sin él. El coito forma parte del sexo, pero no tiene por qué ser el centro de toda actividad sexual.
SEXUALIDAD EN LA VEJEZ CONTRIBUYE A MEJORAR LA SALUD
La Sexualidad en Adultos Mayores LGBTIQ+
Es crucial reconocer que la sexualidad en la vejez no es homogénea y que las experiencias de las personas LGTBIQ+ pueden ser diferentes. Los problemas que plantean los hombres homosexuales vienen dados más por el hecho de envejecer en sí que por la propia homosexualidad. Además, muchos homosexuales tienen relaciones duraderas y solamente para los que no han sabido crearse este tipo de relación habrá más posibilidad de que existan sentimientos de soledad y tristeza. También podrá darse entre los homosexuales que han perdido su pareja, ya que les puede resultar más difícil encontrar una nueva pareja estable, porque pueden sentirse aislados socialmente.
Recomendaciones para una Sexualidad Plena en la Vejez
La clave para disfrutar de la sexualidad en la vejez es la adaptación y la comunicación abierta. Es fundamental hablar abiertamente sobre deseos, miedos y expectativas. Los profesionales de la psicología y sexología pueden desempeñar un papel clave en la promoción de una sexualidad saludable en la vejez.
Para la Dra. Erica Astorga, médico jefe de la Unidad de Geriatría del Hospital Puerto Montt, la clave es la comunicación, es decir, que los adultos mayores puedan tener la confianza y la seguridad al momento de expresar sus deseos, “perderle el miedo, entender que la sexualidad va mucho más allá del acto sexual clásico, ya que la relación afectiva, las caricias, la intimidad, también son parte de ella. Lo principal es consultar si ven algún problema en su sexualidad, porque hay varios de estos problemas que tienen solución.
Se recomienda a los hombres y mujeres que prosigan regularmente la actividad sexual del tipo que sea porque es una de las mejores maneras de mantener viva esa dimensión en el ser humano. Los mayores tienen deseos y necesidades sexuales al igual que los jóvenes y los adultos. Son seres sexuales en todas las etapas de su vida y seguirán siéndolo hasta la muerte. Aunque haya cambios, las personas mayores desean la intimidad y las caricias eróticas.