La Compleja Realidad de la Alta Inteligencia: Desafíos y Percepciones

Lo que muchas veces se interpreta como sobrepensar, dudar demasiado o tardar en responder podría, en realidad, ser señal de un procesamiento mental más sofisticado. Así lo plantea Mark Travers, psicólogo formado en la Universidad de Cornell y en la Universidad de Colorado Boulder, en una columna publicada en Psychology Today.

Según el especialista, solemos asociar la inteligencia con rapidez mental, seguridad y claridad. Sin embargo, en su experiencia clínica ha observado que las personas con mayor capacidad cognitiva no siempre encajan con estas características. Muy por el contrario, a veces parecen más lentas, más dubitativas o más ensimismadas, una apariencia que puede esconder procesos mentales más profundos.

Características Cognitivas de las Personas Altamente Inteligentes

Mark Travers identifica tres formas de pensar distintivas en individuos con alta inteligencia:

  • Simulación de Conversaciones y Escenarios Futuros

    Repetir mentalmente una conversación o imaginar distintos desenlaces de una situación suele asociarse con ansiedad o rumiación. Sin embargo, Travers explica que también puede tratarse de una simulación mental avanzada. Las personas con alta inteligencia fluida pueden procesar múltiples escenarios hipotéticos al mismo tiempo. Esto les permite anticipar riesgos, detectar posibles problemas y planificar con mayor precisión, exigiendo una alta carga de memoria de trabajo. La diferencia con la rumiación desadaptativa reside en que la simulación mental es flexible y exploratoria, cambiando de perspectiva y ajustando supuestos para nuevas comprensiones.

    infografía sobre procesos de simulación mental y toma de decisiones
  • Tolerancia a Ideas Contradictorias

    Otra característica es la capacidad de sostener simultáneamente ideas que entran en conflicto. Mientras muchas personas buscan resolver rápidamente la disonancia y tomar partido, quienes tienen mayor capacidad cognitiva pueden tolerar la ambigüedad durante más tiempo. Investigaciones citadas por Travers muestran que las personas con coeficiente intelectual alto presentan menor necesidad de cierre cognitivo y mayor tolerancia a la ambigüedad. Esta postura, que puede interpretarse como evasiva o débil en entornos polarizados, se asocia desde la psicología con la flexibilidad cognitiva, permitiendo revisar creencias y resistir la presión de cerrar un tema prematuramente.

  • Tiempo Adicional para Responder

    Aunque la rapidez suele confundirse con inteligencia, la ciencia cognitiva sugiere que un rasgo clave es el control. Las teorías de procesos duales distinguen entre un pensamiento rápido e intuitivo y otro más lento y analítico. Las personas más inteligentes tienden a inhibir las respuestas automáticas cuando detectan que podrían ser engañosas. Un estudio citado por Travers indica que una mayor inteligencia se asocia con la tendencia a detenerse, cuestionar la intuición inicial y razonar de forma deliberada, especialmente ante problemas complejos. Esta pausa, que puede parecer inseguridad, a menudo refleja una búsqueda de precisión, acompañada de una mayor sensibilidad para detectar errores.

    Pensar rápido, pensar despacio - Por Daniel Kahneman - Resumen animado

El Lado Oscuro de la Inteligencia: Sufrimiento y Vacío Existencial

"Todos sufren, y cada uno sufre porque piensa". Esta reflexión del novelista francés André Malraux plantea una pregunta existencial: ¿Pensar es sufrir? Si es así, la inteligencia podría ser un camino directo a la desdicha. Esta es la premisa de la psicóloga y psicoterapeuta Jeanne Siaud-Facchin en su libro ¿Demasiado inteligente para ser feliz?.

Contrariamente a la creencia popular de que una inteligencia deslumbrante asegura éxito y satisfacción, Siaud-Facchin observa que el número de adultos superdotados con la vida hecha añicos y que padecen un sufrimiento psicológico severo es elevado. El lado oscuro de las personas muy inteligentes a menudo está habitado por la tristeza y un vacío existencial que rara vez les ofrece una auténtica felicidad.

Según estudios ya realizados en los años 50, y que parecen seguir cumpliéndose, las personas que sobrepasan un CI de 170 a menudo se declaran infelices e insatisfechas. Podemos observarlo en los niños: aquellos alumnos con un CI elevado son muy sensibles a problemas existenciales y parecen constantemente preocupados por temas que el resto de niños de su edad ni perciben. Un ejemplo es el ajedrecista Bobby Fischer, quien según un ranking de la Emory University, contaba con un CI de 187 puntos, por encima de figuras como Galileo Galilei (185) o Albert Einstein (160).

El Pensamiento Arborescente y la Hipersensibilidad

Jeanne Siaud-Facchin explica que cuando el pensamiento está exacerbado y es de una intensidad muy alta, puede hacer sufrir. Pensar lleva a cuestionar el mundo y, por extensión, a cuestionarse a uno mismo, generando una duda constante. Este fenómeno se conoce como pensamiento arborescente: un pensamiento que desemboca en otros, que a su vez se dispersan en infinitas ramificaciones, como un gigantesco árbol incontrolable. Esta forma de pensar puede envenenar, ya que una pregunta lleva a una nueva hipótesis sin que rara vez se encuentre una respuesta que satisfaga por completo al individuo.

La lucidez de los superdotados les lleva a percibir con una agudeza brutal las debilidades y límites de los demás, lo que inevitablemente les hace detectar con mayor facilidad sus propios fallos e incapacidades. "Al fin y al cabo, a fuerza de buscarle sentido a las cosas, ya nada tiene sentido", lo que conduce al tedio existencial ante la imposibilidad de comprender plenamente el mundo. Esta "maldición del cerebro superdotado" puede ser insoportable, llevando a niños a suplicar un remedio para detener el torrente de pensamiento y dejar de padecer.

Además de su "inteligencia fuera de los límites", el superdotado es también hipersensible. Esta faceta afectiva es inseparable de la intelectual, haciendo que la inteligencia extrema vaya de la mano de una vulnerabilidad psíquica. Siaud-Facchin lo describe así: "Ante esta invasión emocional, el córtex prefrontal se desactiva rápidamente". Al ser esta la zona del cerebro que controla las emociones y organiza el pensamiento, las emociones toman el control exclusivo de la situación sin ser canalizadas ni controladas.

esquema del pensamiento arborescente o divergente

Desafíos Sociales y Educativos

El "sentimiento de desfase" es común en los superdotados, una sensación de que no son comprendidos por los demás y, a su vez, de que ellos mismos no logran comprender a los otros. Su forma de procesar y estar en el mundo a menudo queda fuera del alcance del 97,7% de la población mundial, que encuentra indescifrable el cerebro del 2,3% de personas con una inteligencia fuera de lo habitual. Keith Stanovich, profesor de la Universidad de Toronto, ha estudiado que estas personas, a pesar de su sensibilidad a temas existenciales, no siempre practican una adecuada introspección ni valoran sus errores, combinando una compleja sensación de sentirse incomprendidos con no saber aceptar ayuda.

El primer choque con esta realidad suele producirse en el ámbito escolar. El colegio puede ser una fuente de malentendidos, donde el niño superdotado no descodifica correctamente las suposiciones de la escuela. Por ejemplo, Siaud-Facchin recuerda el caso de un pequeño que asumió que no debía contestar a la maestra si ninguno de sus compañeros lo hacía, ignorando que la razón de los otros era que no sabían la respuesta, mientras él ya dominaba la materia.

Cuando los niños comprenden que son diferentes, pueden acabar inhibiéndose y encerrándose en sí mismos. Esto mina su confianza y autoestima, creando una vulnerabilidad que, en la adultez, puede implicar el desarrollo de trastornos de ansiedad, depresión o fobias. Durante la adolescencia, la "inhibición intelectual" puede convertirse en una estrategia de integración, donde el joven intenta "echar a pique el propio funcionamiento" para parecerse a los demás y evitar el sufrimiento de sentirse excluido.

Siaud-Facchin advierte sobre fenómenos como el síndrome Hikikomori, una elección voluntaria del aislamiento social, que afecta a superdotados debido a ese sentimiento de exclusión y la incapacidad de conectar con otros. Cuando se vuelve patológico, puede manifestarse como una "discapacidad para vivir".

ilustracion de niño superdotado sintiéndose diferente en el aula

Los Miedos Internos del Superdotado

El análisis permanente de todos los elementos del entorno desde la infancia es el origen de un tipo de ansiedad particular en los superdotados, quienes examinan todo lo que puede suponer un peligro. La "sobreconsciencia" de todos los peligros que acechan agota psicológicamente al superdotado, generando una necesidad -a menudo imposible- de querer controlarlo todo.

Jeanne Siaud-Facchin se pregunta: "¿Por qué tantos miedos?". Ella responde que a lo que más teme el superdotado es a sí mismo. Tienen pánico a su pensamiento, que puede arrastrarlos a profundidades espantosas; tienen miedo a sus emociones, que los invaden de manera incontrolable; tienen miedo a los demás, de los que se sienten al mismo tiempo distintos y semejantes; tienen miedo de no saber dominar la vida.

Frente a esta "almafobia" -la dificultad para habitar el propio mundo interior- la respuesta no es huir del mundo digital, sino recuperar prácticas sencillas y profundas, espacios de silencio, conversaciones sin interrupciones, lectura reflexiva, contacto con la naturaleza y tiempo para pensar antes de decidir. Tal vez el mayor desafío de esta época no sea aprender a usar nuevas tecnologías, sino aprender a estar con nosotros mismos. Porque sin interioridad, no hay proyecto personal, ni ciudadanía responsable, ni liderazgo auténtico, ni común unión posible en una sociedad.

Impacto en la Salud Mental: Ansiedad y Errores Diagnósticos

El sufrimiento del superdotado puede guardar similitudes con patologías clásicas como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, lo que provoca en muchos casos errores de diagnóstico. Siaud-Facchin lamenta que se medique a superdotados para patologías que nada tienen que ver con su personalidad, debido a la incomprensión de ciertos psiquiatras, que a menudo afirman que los superdotados "funcionan bien".

Por ejemplo, el pensamiento divergente o la rapidez de asociación de ideas, junto con una apariencia de frialdad y distanciamiento emocional, puede llevar a un diagnóstico erróneo de esquizofrenia. Del mismo modo, los cambios exagerados de humor, que pasan de la excitación al pesimismo profundo, pueden identificarse como un falso trastorno bipolar. Este contexto de incomprensión lleva a muchos superdotados a buscar refugio, incluso en la religión, para "alejarse del mundo y dirigirse a una instancia divina superior", como un patrón observado por Siaud-Facchin.

Las personas con Altas Capacidades Intelectuales (ACI) a menudo sienten una presión extra, tanto externa como autoexigencia, por poseer una alta inteligencia, lo que aumenta el riesgo de experimentar ansiedad. Esta presión por rendir académicamente o destacar profesionalmente se convierte en un arma de doble filo. Otros rasgos que contribuyen a la ansiedad incluyen:

  • Perfeccionismo extremo: El foco está puesto en lo que falta, un ideal inalcanzable que genera insatisfacción constante.
  • "Hiperempatía": Una intensidad empática que puede resultar abrumadora.
  • Intensidad emocional y sensorial: Las emociones, incluida la ansiedad, se sienten con mayor profundidad.
  • Diferencias sociales: La dificultad para conectar y ser comprendido.
  • Exceso de energía mental: Una mente que no para de procesar información y escenarios.
  • Gran necesidad de justicia: Una fuerte sensibilidad ante las injusticias del mundo que puede generar frustración.

No hay duda de que un adulto con ACI fue un niño con ACI. Si bien la relación entre Altas Capacidades y ansiedad en niños y niñas sigue siendo un tema de controversia en estudios, es fundamental reconocer que la ansiedad tiene una función y si aparece es para avisar de algo. En casos de ansiedad frecuente, intensa o sin solución, es crucial buscar ayuda profesional. La reestructuración cognitiva, explorando preguntas como "¿Por qué crees que tiene que pasar esto?", "¿Qué probabilidad hay?", o "¿Qué es lo peor que podría pasar?", puede ser útil para gestionar estos procesos.

gráfico de síntomas de ansiedad relacionados con altas capacidades

Las Preocupaciones Profundas de los Individuos Inteligentes

Más allá de las diferencias culturales o de origen, las personas con alta inteligencia coinciden en varias preocupaciones relacionadas con la naturaleza humana, los hábitos de vida y las proyecciones futuras. Entre ellas se destacan:

  1. La Tecnología

    El escritor Nicholas Carr afirma que "las tecnologías digitales acaban con nuestra paciencia y cambian la percepción que tenemos del tiempo". Evgeny Morozov, editora de Foreign Policy, se preocupa porque el poder de resolver problemas aumenta con las tecnologías, pero la habilidad para distinguir entre cosas importantes, triviales o inexistentes se deteriora. Otros expertos señalan la pérdida de contacto con el mundo físico (Christine Finn), el tiempo excesivo en redes sociales (Marcel Kinsbourne) y la dependencia de Internet (Daniel Dennet). Esta realidad ha desarrollado en la sociedad un "sentido de urgencia", donde la impaciencia nos lleva a querer todo rápido, aquí y ahora, sin valorar el coste.

  2. La Humanidad y la Naturaleza

    Según el paleontólogo Scott Sampson, deberíamos preocuparnos por el "increíble abismo (psicológico) que nos separa como humanidad de la naturaleza". La profesora de psicología Jessica Tracy considera que los seres humanos son absolutamente arrogantes en este tema. El alejamiento progresivo del campo a la ciudad y de lo natural lleva a pensar que "somos superiores" al resto de los seres vivos. Sin embargo, formamos parte de un ecosistema, y nuestras acciones tienen una repercusión global mucho mayor. Una postura más armoniosa implicaría cuestionar cómo vivir en equilibrio con la naturaleza.

  3. Dependencia de Modelos Rígidos

    El antropólogo Scott Atran observa una "homogenización de la experiencia humana". Nassem Nicholas Taleb menciona la "teoría del cisne negro", donde seguimos dependiendo de modelos que ya se han demostrado fraudulentos. Y el psicólogo Daniel Goleman afirma que "el cerebro no puede concebir nuestros más grandes problemas". Hay una carrera por ser igual a los demás, olvidando que cada individuo es único y que las diferencias aportan verdadero valor. La "teoría del cisne negro" describe eventos sorprendentes de gran impacto que, en retrospectiva, se cree que podrían haberse previsto (por ejemplo, una crisis financiera). Analizar eventos con ángulos erróneos, modelos ineficaces o expectativas irreales nos hace víctimas y nos lleva a culparnos por no haber anticipado.

  4. Dificultad para Afrontar Problemas

    El psicólogo Adam Alter habla del fin de la inoculación contra las dificultades, mientras que el gerontólogo Aubrey de Grey señala la "precaria capacidad de razonar sobre la incertidumbre" de la sociedad. La sociedad tiende a evitar el sufrimiento y los problemas, buscando lo fácil y bonito, lo que nos deja sin preparación para los inevitables inconvenientes de la vida. Afrontar las adversidades nos vuelve resilientes y nos brinda oportunidades para crecer. Además, vivir en una era de incertidumbre requiere aceptar el "no saber" para liberar las ansias de control, que solo generan estrés y ansiedad.

  5. "Sobre" Preocupación

    Finalmente, el neurocientífico Joseph LeDoux afirma que "nos preocupamos demasiado", describiendo esta como una endemia global. En nuestra cultura, la preocupación a menudo se confunde con ocupación, lo cual es un error fatal y desgastante. Es importante enfrentar lo que ocurre y actuar, sin caer en el extremo de la preocupación excesiva que consume energía vital sin aportar soluciones.

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