La experiencia de Edison Llanos, plasmada en su libro "Mi infierno en el Sename" y compartida en diversas entrevistas, revela una cruda realidad sobre la institución encargada de la protección de menores en Chile. Su testimonio no solo expone los abusos sufridos por él y otros niños, sino que también interpela a la sociedad y al Estado sobre su rol y responsabilidad.

Una infancia marcada por el abandono y la violencia en el Sename
Cuando Edison Llanos tenía tres años, su madre se vio obligada a llevarlo al Sename debido a la imposibilidad de costear su alimentación, mientras cuidaba a otros cinco niños. La creencia familiar era que el Estado lo salvaría de una vida llena de carencias.
Abusos y negligencias en el sistema de protección
Llanos, quien estuvo bajo custodia del Sename hasta los quince años, describe un ambiente donde la violencia era la norma. En un extracto de la entrevista en “Mejor Hablar”, que ha superado el millón de reproducciones, resume su vivencia: "En el Sename se abusa, se golpea, se segrega y los niños mueren frente a una sociedad indolente que prefiere hacer oídos sordos."
- Normalización de la violencia: "Los niños normalizan la violencia. Mientras más rebelde eres, más te golpean."
- Muertes sin investigación: "Yo vi morir a varios niños allí dentro. Y el Sename nunca abrió una investigación."
- Abusos sexuales: Relata el caso de una niña "violada todos los días por los internos, porque en Redes dormíamos en una misma pieza unas 40 personas, hombres y mujeres."
- Condiciones de vida precarias: "En la noche teníamos que romper los candados de las despensas: robábamos los quesos, legumbres y fruta, generalmente era comida vencida. Tampoco teníamos qué ponernos. Podíamos pasar 15 días con la misma ropa."
En octubre de 2016, se reveló que más de 1.300 niños habían fallecido bajo el sistema Sename, en su mayoría por negligencias médicas. Llanos subraya la existencia de "cómplices pasivos hoy en día".
El Hogar Redes de Coquimbo: Un infierno particular
Edison Llanos estuvo internado en el Hogar Redes de Coquimbo, creado en 1979 y acreditado como organismo colaborador del Sename dos años después. En este hogar, regentado por religiosas católicas, fue donde sufrió y presenció abusos psicológicos, sexuales, violencia y maltrato.

El abuso del obispo Francisco José Cox
Uno de los episodios más traumáticos descritos por Llanos es el abuso del exarzobispo de La Serena, Francisco José Cox. Durante un paseo al Arzobispado, Llanos presenció al obispo Cox abusando de uno de sus compañeros. "Me es difícil describir detalladamente la escena, toda vez que la recuerdo y aún me tiemblan las manos, fue chocante." Asegura que la situación del prelado "era conocido por todos", pero nadie actuaba. Cox iba y venía del Hogar Redes, o los menores eran llevados a visitarlo en el Arzobispado o el santuario Schoenstatt, donde "hacía lo que quería".
Maltratos y fugas en el Hogar Redes
Llanos narra episodios de extrema violencia por parte del personal. Recuerda una ocasión en la que una monja y dos auxiliares golpearon brutalmente a un grupo de internas que intentaron escapar: "Las golpearon con las sillas; las arrastraban del pelo de un lado a otro; las golpeaban con los pies, dándole fuertes patadas en el estómago." Este evento ocurrió durante el "rezo", momento en el que, según Llanos, los niños quedaban "más descuidados y desprotegidos".
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"Mi infierno en el Sename": Un grito de alerta y denuncia
El libro de Edison Llanos, "Mi infierno en el Sename: Ansias de libertad", es un testimonio desgarrador y una denuncia contundente. Inicialmente, lo concibió para su hija, para que supiera cómo había vivido su padre. Sin embargo, al ver que los abusos continuaban 23 años después de su egreso, decidió convertirlo en una alerta para la sociedad.
La motivación detrás del libro
Llanos explica que con el relato busca "exorcizar la pesadilla" a la que lo sometieron sus torturadores y "lanzar un grito de alerta a la sociedad entera, por los niños y las niñas sin derechos, habitantes descartados de un país que se jacta de respetar los derechos humanos, pero que ignora que éstos no existen en nuestro infierno". Su objetivo es que las instituciones, gobernantes y la población reconozcan sus responsabilidades y acaben con esta "aberración".

Críticas al sistema y propuestas de cambio
En entrevistas, Edison Llanos ha expresado su desaprobación a las "medidas parche" y la iniciativa del Presidente Sebastián Piñera de aumentar en un 25% la subvención a los organismos colaboradores del Sename, argumentando que estos no son sociedad civil, sino "actores interesados en los dineros".
Desde el grupo Inse, del cual Llanos es miembro, se exige la protección constitucional de niños, niñas y adolescentes en Chile, tanto en lo administrativo como en la representación judicial.
Llanos propone:
- Eliminar la ley 2032, que fomenta la institucionalización.
- Crear un sistema de pago contra resultado para los organismos colaboradores, una medida que ya se promueve en Argentina.
- Capacitar al cuidador de trato directo.
- Crear programas de salud mental.
- Hacer que la familia sea un coadyuvante en el proceso, evitando el desarraigo, especialmente en niños menores de 5 años.
- Incluir la representación jurídica del niño junto con la protección administrativa en cualquier proyecto de ley sobre infancia.
Édison Llanos, quien actualmente es director de la fundación YNES ("Ya no están solos") y co-fundador de la fundación La Liga Inclusión, sigue tramitando causas y persigue su sueño de ser abogado, a pesar de las dificultades que implica salir de un internado del Sename "sin herramientas que te permitan sociabilizar o con alguna habilidad en un oficio".
La responsabilidad del Estado y la complicidad de la sociedad
Llanos señala al Estado como el "responsable directo de las aberraciones cometidas", criticando que los cargos directivos son otorgados por "compadrazgos políticos". Menciona a figuras como Solange Huerta, quien, como fiscal, no perseveró en investigaciones de abusos sexuales en casas colaboradoras, y Alicia del Basto, quien archiva sumarios internos contra el personal, pese a denuncias de torturas y violaciones.

El libro de Llanos nos interroga como sociedad: ¿hemos trivializado el abuso y el maltrato? ¿Hemos normalizado la responsabilidad del Estado, volviéndonos "cómplices pasivos de un abuso masivo y sistemático a los derechos de niñas y niños a cargo de instituciones privadas o públicas que deberían responder a altos estándares de calidad"?
Paola Dragnic y James Hamilton han valorado la valentía de Llanos y la importancia de su relato para difundir la realidad de los niños traumatizados en el Sename. El diputado Ramón Farías, por su parte, destacó que el texto es fundamental para comprender las perspectivas de los internos una vez que egresan de los centros.