La dependencia en personas mayores se refiere a la necesidad de ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria (ABVD), como vestirse, asearse o alimentarse. Esta falta de autonomía puede ser física, psíquica o sensorial, e incluso una combinación de varias, afectando significativamente la calidad de vida y la independencia.
El envejecimiento es un proceso natural, pero no tiene por qué ir acompañado de la pérdida de autonomía. Comprender los tipos de dependencia en personas mayores y adoptar un enfoque de envejecimiento activo puede marcar una diferencia crucial en la calidad de vida durante esta etapa.
Cuando el ser humano va envejeciendo, es normal que se tope con situaciones en las que su independencia y la calidad de vida se vean afectadas. Según el INE, la tasa de dependencia en España podría alcanzar el 37,2% en el año 2030, y la estimación para 2040 estaría rozando la barrera psicológica de un 50% de personas mayores dependientes en el país. El envejecimiento demográfico es una de las principales tendencias mundiales a tener en cuenta en la planificación y desarrollo de las sociedades en el siglo XXI.
Factores Asociados a la Mayor Prevalencia de Dependencia
Las causas de dependencia en mayores son múltiples y varían de forma notable según los casos. A partir de la Encuesta Nacional de Dependencia en Personas Mayores en Chile del año 2009, se caracterizó a las personas dependientes y se aplicaron modelos de regresión logística multivariada para estimar los factores asociados a experimentar dependencia. Este estudio identificó, además de la edad y la presencia de enfermedades, otros factores significativos.

Factores Demográficos y de Salud
- Edad y enfermedades: El avance de la edad y la presencia de enfermedades crónicas son factores fundamentales. Con la vejez, se produce el deterioro de algunos sistemas biológicos del organismo, como el respiratorio o cardiovascular. Esto provoca una disminución de la fuerza física, la movilidad, el equilibrio y la resistencia, que suele ir asociado con la dependencia a la hora de realizar las actividades básicas de la vida diaria. Este declive del organismo biológico se produce en todas las personas, aunque existen diferencias en la forma en la que se afronta el envejecimiento.
- Fragilidad física: La fragilidad física, los problemas de movilidad y las enfermedades son causas directas de dependencia.
- Limitaciones sensoriales: Los problemas de visión y la sordera en la vejez influyen en gran medida en la discapacidad de las personas mayores.
- Consumo de fármacos: Las enfermedades asociadas a la edad hacen necesario un aumento en el consumo de medicación, lo que puede provocar efectos secundarios que fomenten la dependencia, como confusión, deterioro cognitivo, efectos sedantes, toxicidad cardiaca e hipotensión ortostática.
- Trastornos cognitivos: Algunas de las causas más problemáticas de dependencia en mayores vienen provocadas por los trastornos cognitivos, siendo la enfermedad de Alzheimer o las patologías sufridas tras un accidente cerebrovascular (ACV) las principales.
- Depresión: La depresión contribuye de manera significativa a la dependencia en la edad avanzada. Este padecimiento empuja al aislamiento social, provoca un aumento de quejas sobre uno mismo y empeora la salud física. Además, aumenta el declive cognitivo y funcional, causas todas ellas de dependencia en mayores.
Factores Sociales y Contextuales
- Nivel educacional: Un menor nivel educativo ha sido asociado con una mayor prevalencia de dependencia.
- Calidad de las relaciones familiares: La calidad de los vínculos familiares es un factor protector o de riesgo. Las personas que sufren soledad no deseada y aislamiento social son más propensas a la dependencia.
- Realización de actividades: La participación regular en actividades como el ejercicio físico o la lectura se asocia con una menor prevalencia de dependencia.
- Actitudes de los cuidadores: En ocasiones, las actitudes o los comportamientos de las personas cercanas a los mayores pueden empeorar su situación de dependencia. Con el fin de ayudar, los familiares desarrollan en ocasiones diferentes tareas por ellos, o amonestan y critican al mayor por intentar mantener su independencia.
- Entorno físico y social: Un ambiente físico estimulante que conjugue de manera adecuada la autonomía con la seguridad contribuye a un funcionamiento óptimo. Un entorno social que comprenda la importancia de ayudar a mantener el máximo tiempo posible la autonomía del mayor es fundamental para su bienestar y calidad de vida.
Factores Psicológicos y Personales
Existen factores vinculados a la personalidad que pueden fomentar la dependencia en un adulto mayor. La forma negativa o positiva en la que se afrontan los cambios depende de las experiencias y aprendizajes adquiridos a lo largo de la vida. Con la vejez, las personas pueden transformar sus demandas y su forma de aceptar ayuda externa.
Grados y Tipos de Dependencia
Existen diferentes tipos de dependencia que afectan la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores. Comprender estas categorías es esencial para brindar el apoyo adecuado y mejorar el bienestar en la tercera edad.

Grados de Dependencia según la Ley
En función de los cuidados y apoyo externo que necesite la persona, la ley establece tres grados:
- Dependencia moderada (Grado I): Cuando una persona necesita ayuda para llevar a cabo actividades rutinarias de su día a día. Hace referencia a la necesidad de una ayuda intermitente para preservar la autonomía del adulto mayor.
- Dependencia severa (Grado II): Cuando el apoyo externo es demandado de forma habitual, dos o tres veces al día. Con este servicio asistencial se busca también fomentar su autonomía, teniendo en cuenta que la mayoría se niega a recibir este tipo de ayuda.
- Gran dependencia (Grado III): En este caso, se refiere a mayores que han perdido su autonomía totalmente, ya sea psíquica, física o sensorial. El apoyo brindado es constante para asistir a la persona mayor en sus tareas indispensables diarias.
Para determinar el grado de independencia, se realiza una valoración exhaustiva del estado físico y cognitivo. Uno de los métodos empleados para evaluar la autonomía y necesidad de ayuda para realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) es el Índice de Katz.
Tipos Específicos de Dependencia
Las limitaciones en el día a día determinan si una persona es dependiente, y esta puede ser mayor o menor en función del grado de pérdida de autonomía.
- Dependencia psíquica o mental: Se refiere a la limitación de la autonomía personal debido a problemas relacionados con la salud mental, como la demencia, la depresión, la ansiedad y otras enfermedades neuropsiquiátricas. Estas afecciones pueden afectar la capacidad de la persona mayor para tomar decisiones y llevar a cabo actividades básicas de la vida diaria. En casos más leves, la persona puede necesitar ayuda ocasional para tomar decisiones, mientras que, en casos graves, puede requerir asistencia constante. La ley de dependencia reconoce la importancia de brindar apoyo a estas personas, y los familiares deben proporcionar un entorno de cuidado que fomente la autonomía.
- Dependencia física: Se relaciona con la pérdida de autonomía debida a problemas de movilidad o limitaciones físicas. A medida que envejecemos, es común que aparezcan limitaciones en tareas básicas como vestirse, asearse o desplazarse. Estas limitaciones pueden estar asociadas a problemas de salud crónicos o a lesiones. Para los grados de dependencia física también se establece el mismo barómetro, desde la dependencia moderada hasta la gran dependencia. En el cuidado de estas personas, la adaptación de elementos físicos del entorno, como la instalación de rampas, pasamanos y baños accesibles, así como programas de rehabilitación y fisioterapia, son cruciales.
- Dependencia sensorial: Se refiere a la pérdida o disminución de la función de los sentidos, como la vista, el oído o el tacto. Esta limitación puede tener un impacto significativo en la vida diaria, dificultando la comunicación, la orientación y la interacción con el entorno. Las personas que experimentan problemas sensoriales pueden sentirse aisladas o inseguras, lo que aumenta la necesidad de atención y apoyo. Contar con personal capacitado para comunicarse adecuadamente y adaptar las instalaciones es fundamental.
- Dependencia mixta: Es una combinación de varios tipos de dependencia (psíquica, física o sensorial). En muchas ocasiones, las personas mayores experimentan distintas limitaciones que afectan su independencia de manera simultánea, por ejemplo, demencia con problemas cognitivos y dificultades de movilidad. Los tipos de dependencia emocional también pueden jugar un papel importante en la dependencia mixta, como la pérdida de seres queridos o cambios en el entorno social. La dependencia mixta presenta desafíos adicionales y requiere un enfoque multidisciplinario con coordinación de profesionales de la salud para una atención integral y personalizada.
Impacto en los Cuidadores Informales
La situación de dependencia no solo afecta a la persona mayor, sino también a sus cuidadores informales. La Encuesta Nacional de Dependencia en Personas Mayores en Chile del año 2009 también caracterizó y describió el nivel de bienestar de estos cuidadores.
El estrés del cuidador informal se expresa tanto por un incremento en los sentimientos depresivos y de sobrecarga, como por un empeoramiento de la salud física. Estos hallazgos hacen pensar en la importancia del seguimiento a las personas mayores en sus domicilios, para una identificación temprana de las situaciones de fragilidad de la red de apoyo, lo que puede llevar a una intervención preventiva que retrase o elimine el riesgo de institucionalización. La literatura publicada respecto a la labor de cuidado se centra fundamentalmente en quienes cuidan a personas mayores con demencia, por considerar que son los cuidadores en situación de mayor vulnerabilidad. Sin embargo, los problemas emocionales que desarrollan los cuidadores parecen tener más relación con sus propias habilidades y recursos que con la problemática de la persona a la que cuidan.

Promoción de la Autonomía y Prevención de la Dependencia
Aunque una persona sea declarada dependiente y presente dificultades para la realización de ciertas tareas diarias, es fundamental promover su autonomía. Con esto no solo se consigue que mantenga cierta independencia, sino que se evita que esta falta de autonomía aumente.
Las estrategias clave incluyen:
- Limitar la ayuda excesiva: Para que el dependiente pueda disfrutar de su día a día con normalidad, es necesario ayudarle en todo lo que necesite, pero no excederse en esta asistencia.
- Adaptar el entorno: Para ayudar a mantener la independencia y permitir que la persona realice tareas por sí misma, se debe acondicionar el hogar de forma que no se encuentre con obstáculos en su camino.
- Envejecimiento activo: Un estilo de vida saludable y la participación activa en la sociedad son fundamentales para prevenir la dependencia.
- Intervención temprana y seguimiento: El seguimiento periódico y la intervención temprana en los momentos de riesgo de claudicación de la persona cuidadora, así como la valoración de la fragilidad del mayor, podrían ser factores protectores frente a la institucionalización. La fragilidad, como concepto multidimensional, requiere una valoración interdisciplinar y una intervención integrada.

Preferencias Asistenciales y Factores de Institucionalización: Un Estudio en Andalucía
Aunque el esfuerzo principal será el fomento del envejecimiento sano y activo, proporcionar una asistencia integrada y eficiente para dar respuesta a las necesidades de las personas mayores en situación de dependencia, supone un reto a los sistemas sociales y sanitarios en el mundo entero. En este contexto, un debate importante en torno a la provisión de los cuidados de larga duración se establece en la dicotomía entre la asistencia institucional y la domiciliaria.
Un estudio en Andalucía, que analizó datos de 200.039 personas registradas en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia entre 2007 y 2012, tuvo como objetivo identificar las preferencias acerca del recurso asistencial y los factores de riesgo de institucionalización.
Los resultados mostraron que el 87,4% de las mujeres y el 85,9% de los hombres manifestaron su deseo de recibir los cuidados en su domicilio particular. Este es el mayor argumento que legitima la provisión de cuidados en el domicilio. El Sistema de Atención a la Dependencia incluye servicios de teleasistencia, ayuda a domicilio, atención en centros de día, atención residencial y prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar o para un asistente personal.
En cuanto a los factores de riesgo de institucionalización, el estudio reveló que los hombres tienen 3 veces más riesgo de institucionalización que las mujeres. Específicamente:
- En mujeres, los factores de riesgo de institucionalización son: el nivel de dependencia en la realización de las actividades de la vida diaria (incrementa el riesgo un 1,38% por cada punto de dependencia), desear vivir en residencia (5,9 veces más que quienes no deseaban), una consistencia y una fragilidad medias de la red de apoyo, y tener un diagnóstico de demencia (23,5% más de riesgo). Este resultado para las mujeres puede tener relación con que el 83% del total de personas cuidadoras son mujeres, de las cuales el 61,5% no recibe ningún apoyo.
- En hombres, los factores de riesgo fueron: desear vivir en una residencia (6,7 veces más) y una consistencia baja o media de la red de apoyo.
El estudio concluyó que el cuidado en el domicilio es la alternativa de preferencia para las personas mayores en situación de dependencia, y que el riesgo de institucionalización está condicionado por las preferencias de la persona y su familia, así como por las características de la red de apoyo, más que por las condiciones clínicas del individuo.
Sin embargo, se observó una baja preferencia por las unidades de estancia diurna (5% en mujeres y 8,8% en hombres) y una moderada preferencia por los servicios de ayuda a domicilio (36,7% en mujeres y 37,6% en hombres) frente a los cuidados familiares. Es importante explorar las causas de esta baja preferencia por los centros de día, ya que son un recurso idóneo para la promoción de la autonomía y la prevención de la dependencia, que además permite conciliar la vida laboral de los cuidadores familiares. Posibles causas incluyen el tipo de financiación, escasa disponibilidad, falta de transporte e incompatibilidad de horarios.
Llama la atención que la enfermedad cerebrovascular en mujeres, y la enfermedad de Parkinson para ambos sexos, aparezcan como factores protectores de institucionalización en este estudio. Esto podría deberse a la existencia de Planes Integrales para estas condiciones clínicas en Andalucía que garantizan un abordaje integral. No obstante, estudios previos han mostrado que hay personas que viven en el hogar y son tan frágiles que realmente deberían vivir en una residencia, y su permanencia en el hogar disminuye su calidad de vida. Es decir, no en todos los casos el recurso domiciliario es el más adecuado.
Autonomía en el adulto mayor
tags: #mayor #prevalencia #de #convertirse #en #personas