Marco Conceptual de Vulnerabilidad y Resiliencia Económica

Introducción al Concepto

La identificación de la vulnerabilidad o exposición de países, regiones, comunidades, hogares e individuos a choques económicos exógenos se ha convertido en un tema importante. El primer paso crucial en este tema es definir la vulnerabilidad, un concepto no sencillo y sin consenso sobre su significado preciso. Sin embargo, en términos generales, la vulnerabilidad se refiere al potencial de pérdida o daño ante choques externos/exógenos. En el ámbito económico, la vulnerabilidad económica alude a los riesgos causados por choques económicos externos/exógenos al sistema de producción, distribución y consumo.

En la literatura, es común encontrar que los análisis de vulnerabilidad y de resiliencia se realizan a nivel macro (países o áreas metropolitanas) y por separado, con la excepción de la propuesta de Briguglio, Cordina, Farrugia y Vela (2009). Agustine, Wolman, Wial y McMillen (2013), Duval, Elmeskov y Vogel (2007) y Hallegatte (2014) examinan la resiliencia económica, mientras que Guillaumont (2009) construye un índice de vulnerabilidad económica.

Por otra parte, la capacidad de resiliencia económica se estima como la responsable de afrontar dichos efectos, ya sea resistiéndose, adaptándose o transformándose ante la fuerza de cambio (Béné, 2012).

Definición y Determinantes de la Vulnerabilidad Económica

La condición de vulnerabilidad económica se concibe como el grado de exposición o susceptibilidad de una economía a ser afectada por los efectos de shocks económicos. Los determinantes de la vulnerabilidad y de la resiliencia a nivel de entidad federativa se establecen con base en aportaciones teóricas y empíricas de diversos autores (Agustine et al., 2013; Briguglio et al., 2009; Bristow, 2010; Foster, 2012; Hallegate, 2014; Winderl, 2014) y por la disponibilidad de información regional.

Componentes del Índice de Vulnerabilidad Económica (IVE)

El Índice de Vulnerabilidad Económica (IVE) se construye examinando el comportamiento de cada uno de sus componentes:

  • Apertura económica y concentración de exportaciones: Estos elementos están estrechamente ligados a la industria manufacturera y al comercio, haciendo que dichas actividades sean altamente vulnerables a los efectos de la economía mundial.
  • Dependencia de los flujos de inversión extranjera directa (PPFIED): El tercer determinante, incrementa la condición de vulnerabilidad de una economía conforme aumenta en proporción al PIBE, ya que son flujos de capital que responden a condiciones externas. En 2006, el 50.85% del flujo de IED se destinó a la industria manufacturera (Mendoza, 2011), principalmente debido a la disponibilidad de mano de obra barata, omitiendo la vocación económica regional (Bristow, 2010).
  • Egresos por deuda pública (EDP): Conforme se incrementan en relación al PIBE, se eleva la condición de vulnerabilidad de una economía. Esto implica que una menor proporción de los ingresos públicos estará disponible ante perturbaciones económicas que puedan requerir la participación del gobierno estatal a través del gasto público. Una contracción económica puede generar una reducción de la recaudación fiscal, lo cual, ante elevados montos de egresos por deuda, exacerbaría los efectos de los disturbios económicos.
  • Densidad poblacional (DPob): El quinto determinante del grado de vulnerabilidad económica de una región. Existe una discrepancia teórica sobre los efectos que la DPob pueda causar en una economía ante la presencia de disturbios económicos (Briguglio et al., 2009 y Winderl, 2014).

Definición y Determinantes de la Resiliencia Económica

La resiliencia económica se concibe como la capacidad económica que permite a una región o entidad resistirse y/o adaptarse ante las fuerzas de cambio, reflejándose en una trayectoria de crecimiento (tendencia) estable y positiva, cuya pendiente no se ve alterada significativamente después de la presencia de los efectos del shock económico externo.

Componentes del Índice de Resiliencia Económica (IRE)

El Índice de Resiliencia Económica (IRE) se construye con cinco determinantes:

  • Diversificación de la actividad económica (IDEA): Mide el grado en que la actividad económica se distribuye entre los sectores de la economía. Cuando la actividad se concentra en pocos sectores, se vuelve más susceptible a posibles disturbios. Una economía altamente diversificada podría absorber con mayor facilidad los efectos de shocks en sectores o mercados específicos (Agustine et al.).
  • Distribución del ingreso (IDI): Mide la eficiencia en la distribución de la renta (ingresos) de una economía entre su población. Una mejor distribución del ingreso en una región conlleva una respuesta más cohesiva ante disturbios (Cutter et al., 2008; Agustine et al.).
  • Dimensión social (DS): Se compone del promedio entre el capital humano (promedio entre la tasa de escolarización de educación media superior y la cobertura de educación superior) y el porcentaje de la población con acceso a servicios de salud (población asegurada por instituciones públicas de salud). Briguglio et al. (2009) afirman que avances en salud conducen a una mayor capacidad de resiliencia económica, ya que representa un elemento clave de la red de protección social.
  • Índice de rotación del empleo (IREmp): Mide la flexibilidad del mercado laboral. Duval et al. (2007) indican que es un elemento clave de la resiliencia de una economía, ya que un mercado laboral flexible permite a una región ajustarse con mayor rapidez y eficiencia ante cambios abruptos en la demanda laboral de determinados sectores. Bajo un contexto de la CFI, se espera que un mercado laboral eficiente y dinámico se refleje en elevados IREmp, ya que la movilidad laboral permite reubicar a la fuerza laboral de actividades menos productivas a las más rentables durante períodos de crisis y recuperación económica.
  • Dimensión crediticia (DC): Se estima del promedio de los valores estandarizados del monto del crédito otorgado por la banca comercial en relación al PIBE, y del grado de diversificación en la distribución entre las diferentes actividades económicas de la entidad. El crédito tiene el potencial de amortiguar los efectos negativos de un shock o desastre económico (Hallegate, 2014). Una mayor disponibilidad de crédito para la población y el gobierno incrementa su capacidad de respuesta ante los efectos negativos de una crisis económica, permitiéndoles amortiguar los efectos y beneficiarse de períodos de recuperación o auge económico (Hallegate, 2014; Béné et al., 2012; Winderl, 2014). El grado de diversificación de la distribución del crédito se mide entre actividades agropecuarias, industriales, construcción de viviendas, servicios, comercios y gobierno.

El Shock Económico como Componente Articulador

Para estudiar la vulnerabilidad y resiliencia económica, es necesario delimitar el concepto de shock económico. Se trata del componente cíclico del crecimiento económico regional, donde el comportamiento del componente cíclico a lo largo del tiempo refleja fuerzas de cambio positivas (por encima de la tendencia) y negativas (por debajo de la tendencia), tal como lo establecen Duval et al.

Los efectos del shock externo se diseminan en la estructura económica regional en función del tejido productivo (Friedkin, 1991), tal y como lo establece la Teoría de Redes Sociales (TRS). La TRS analiza las relaciones entre actores, describe sus conexiones y sus propiedades, influyendo en la conducta de los mismos. En la TRS, las medidas de centralidad (grado, intermediación y cercanía) permiten identificar las interrelaciones de sectores o agentes (Fuentes et al., 2013). Es una aproximación tanto teórica como metodológica que permite estimar la posición y el rol de un determinado sector dentro del funcionamiento de la economía total.

Recapitulando, el desempeño económico es el concepto articulador en el cual se refleja la relación entre shock, vulnerabilidad y resiliencia. La fuerza externa de shock, materializada en movimientos cíclicos (o desfases con respecto a la tendencia de crecimiento), impacta en función de la condición de vulnerabilidad económica, y esta se disemina internamente por medio de las relaciones y vínculos intersectoriales.

LAS REDES SOCIALES EN LOS NEGOCIOS ACTUALES- LA ECONOMIA DE LA GRATITUD-GARY VAYNERCHUK-RESUMEN ANIM

Análisis de la Vulnerabilidad y Resiliencia en Baja California ante la Crisis Financiera Internacional de 2007 (CFI)

El presente trabajo tiene como objetivo realizar una aproximación metodológica y cuantificar los niveles de la vulnerabilidad económica y resiliencia económica de Baja California en el contexto de la CFI de 2007, analizando el desempeño económico de 2003 al 2014. Se definen y construyen los Índices de Vulnerabilidad Económica (IVE) y de Resiliencia Económica (IRE) con base en las propuestas de Agustine et al. (2013), Briguglio et al. (2009) y Winderl (2014), entre otros autores, examinando el comportamiento de cada uno de sus componentes.

Posteriormente, se relaciona al IVE con el comportamiento cíclico del crecimiento económico de la entidad, y al IRE con los cambios en la pendiente de la tendencia de dicho crecimiento, durante y después del shock económico externo.

Impacto de la CFI de 2007-2009

La crisis económica se gestó en el mercado hipotecario de Estados Unidos, donde la generación de nuevos instrumentos financieros modificó la estructura de riesgos e incentivos, aunado a una prolongada política monetaria de bajas tasas de interés, promovida por la Reserva Federal de Estados Unidos (Himonas, 2009). La causa principal por la cual la crisis financiera de 2007 fue tan profunda como la crisis del martes negro de 1929, fue la interacción de tres elementos: la desregulación de los mercados financieros, innovaciones financieras y políticas monetarias. El sistema económicamente globalizado facilitó el contagio de las crisis financieras. Watkins (2009) plantea otros mecanismos básicos para que esto se presente: interconexión entre los mercados, devaluaciones competitivas, capital golondrino e integración de los sistemas financieros.

La CFI contrajo drásticamente el crecimiento económico de Estados Unidos, pasando de un 1.66% en 2008 a un -2.04% en 2009. En contraste, el crecimiento promedio de los cuatro años previos al estallido de la crisis fue del 5.9%. Hall (2010) señala que la contracción del Producto Nacional Bruto (PNB) se debió principalmente a pérdidas en la inversión, tanto en negocios como en bienes duraderos y, en una proporción muy baja, por el consumo de bienes no duraderos.

A la vez, un año antes del estallido de la CFI (2007), el crecimiento de la economía Mexicana fue de 4.94%, pero después, durante el auge de la misma (2009), se contrajo drásticamente a -4.74%. En ese mismo año, el indicador de la actividad industrial presentó su valor más bajo (93.96) en los últimos cuatro años. El valor de las exportaciones nacionales pasó de 27,548 a 15,081 millones de dólares de julio de 2008 a enero de 2009, una reducción del 45% en un período de cinco meses. A nivel regional, los efectos fueron diversos debido a la magnitud de los vínculos comerciales y financieros que las entidades federativas mantienen con los mercados internacionales.

Hallazgos en Baja California

En Baja California, la industria manufacturera, el comercio y la construcción son las actividades preponderantes y con mayor influencia sobre el resto de la economía (Fuentes, Cárdenas y Brugués, 2013). La estructura económica de la entidad revela que el sector primario aportó 2.9% del PIBE de 2003 a 2014, mientras que el secundario y el terciario aportaron 37.3% y 59.72% respectivamente. El porvenir de estas cuatro actividades es clave, ya que representan casi el 60% del valor de la economía estatal.

Los resultados revelan que la economía de Baja California tiene una moderada condición de vulnerabilidad (ocupa la décima posición a nivel nacional). Esa vulnerabilidad proviene principalmente de su apertura económica, la concentración de sus exportaciones y del flujo de inversión extranjera directa (IED). Estos elementos están estrechamente ligados a la industria manufacturera y al comercio, lo cual hace que dichas actividades sean altamente vulnerables a los efectos tanto positivos como negativos del porvenir de la economía mundial, principalmente de Estados Unidos debido a su cercanía y vínculos comerciales y financieros.

La vulnerabilidad ante el shock externo se observa a partir del comportamiento cíclico de las citadas actividades económicas y se extiende al resto de la economía de la entidad debido a la transmisión interna del mismo shock, tal como lo explica la TRS.

Por otro lado, la entidad luce una elevada capacidad de resiliencia económica (ocupa la séptima posición), porque exhibe una diversificación económica moderada y una buena distribución de sus ingresos.

Desempeño Económico de Baja California (2003-2014)

Gráfica del valor de las principales actividades económicas de Baja California 2003-2014

La Gráfica 1 (referencia interna) muestra el valor de las principales actividades económicas de Baja California en el período 2003-2014, y revela que su desempeño se vio afectado por la CFI con excepción de los servicios inmobiliarios y de alquiler. La industria maquiladora fue la primera en reflejar los efectos de la crisis en 2007, seguida por el comercio en 2008 y posteriormente la construcción en 2009.

Fuentes, Cárdenas y Brugués (2013) estiman las medidas de centralidad (grado, intermediación y cercanía) de las diferentes actividades económicas del Estado, construyen una matriz insumo producto (MIP) para 2008 y, con base en la teoría de redes sociales, señalan que la construcción y la industria maquiladora cuentan con los valores de intermediación y cercanía más elevados. A su vez, dichas actividades, junto con el comercio, toman los tres valores de grado más elevados, superando por mucho al resto de las actividades económicas. El porvenir de dichas actividades y los efectos externos a los que puedan ser susceptibles impactarán considerablemente al resto de la economía porque son actividades articuladoras del sistema económico (Fuentes, Cárdenas y Brugués, 2013).

Por su parte, Mungaray, Escamilla, Ramírez y Aguilar (2014) evaluaron los impactos diferenciados de la crisis de 2009 y la importancia de la estructura empresarial en el empleo en Baja California, encontrando que, debido a sus fuertes vínculos con el exterior, la economía estatal durante la crisis se vio afectada principalmente en el sector manufacturero y en la construcción.

Para evaluar la capacidad de resiliencia es necesario descomponer la serie del crecimiento económico (PIBE) en sus componentes cíclico y no cíclico (tendencia). El primero permite capturar los efectos de corto plazo y separarlos de los movimientos de largo plazo (componente de tendencia). La Gráfica 2 (referencia interna) muestra el valor del PIBE (línea punteada), su componente cíclico (línea discontinua) y tendencia de crecimiento (línea continua). Para 2011, el nivel del PIBE retoma un crecimiento igual a su tendencia, presentando un movimiento cíclico nulo, lo cual representa un indicio de la recuperación económica de la entidad ante la crisis. Otros teóricos y académicos (Burns y Mitchell, 1947 y Zarnowitz, 1992) plantean que la duración de un ciclo económico se presenta de pico a pico, es decir, el ciclo económico generado por la CFI comienza en 2007 y concluye en 2012. Ambos planteamientos hacen alusión al fin de los efectos de la citada crisis.

Tanto en la literatura como en los datos, se apunta que existe un movimiento cíclico sincronizado del PIBE de Baja California y del PNB de Estados Unidos en el período de 2003-2014.

tags: #marco #conceptual #de #resiliencia #y #vulnerabilidad