La jubilación marca una transición significativa en la vida de una persona, influyendo en diversas áreas vitales y redefiniendo las necesidades humanas. A medida que la población mundial envejece, se hace imperativo comprender y abordar las expectativas, desafíos y oportunidades que enfrentan los jubilados.
Panorama Demográfico del Envejecimiento
La población mundial envejece rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más, y se prevé que esa cifra casi se duplique a 2100 millones en 2050, representando aproximadamente una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones (1).
En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. En México, los adultos mayores conforman el 9% de la población. La esperanza de vida aumenta y los ciudadanos son cada vez mayores, lo que subraya la necesidad de estudios para afrontar este cambio y analizar los retos futuros.
Preocupaciones Económicas y el Sistema de Pensiones
Percepción sobre la Suficiencia de las Pensiones
Una de las mayores preocupaciones de los jubilados y futuros jubilados es la suficiencia económica. Sólo un 7% de los encuestados afirmó que lograría cubrir las necesidades básicas con su futura pensión. Además, un 79% indicó que cree que su futura pensión no le permitirá mantener su actual estilo de vida, cifra que es más alta entre las mujeres (84%).
De las personas encuestadas aún no pensionadas, un 66% cree que deberá seguir trabajando una vez que se pensione, mientras que un 48% mencionó que dependerá de aportes del Estado, ahorros, inversiones personales o de familiares para mejorar su monto mensual. El total que cree que requerirá trabajar o recibir aportes de otros alcanza el 90%.

Respecto del monto de la pensión a recibir, se espera que se distribuya en un 47% producto de la cotización individual, 23% del aporte del Estado, 20% de ahorros e inversiones personales y un 10% de aportes de familiares y cercanos.
Pablo Alvarado, Director de estudios de Ipsos Chile, indica: “Hay una expectativa negativa respecto de las pensiones a recibir, donde se asume que alcanzará a menos de la mitad de lo necesario y que se deberán recibir otros aportes para poder financiar los gastos. Esos aportes estarían distribuidos entre el aporte del Estado y aportes de otras fuentes. Y la perspectiva de género se hace presente, con una visión mucho más negativa por parte de las mujeres consultadas”.
Reforma de Pensiones y Preferencias
Cuando se consulta sobre posibles fórmulas para un sistema de pensiones, el 62% opta por un sistema en el que la totalidad de las cotizaciones vayan a una cuenta individual, el 27% está a favor de un sistema mixto, y el 6% apoya la idea de un sistema de fondo colectivo. El apoyo a un sistema de solo de cuentas individuales se ha mantenido fuerte en el tiempo, pasando del 59% en el año 2022 al 62% en esta consulta.
Sin embargo, cuando se propone la alternativa de aportar a un fondo colectivo si el monto final de la pensión será igual o mejor a la pensión que se recibiría actualmente, el apoyo de esa opción aumenta al 46%. Quienes apoyan mayormente esta opción son personas de niveles socioeconómicos altos (52%), residentes de la Región Metropolitana (51%) y personas que se identifican con la izquierda (72%).
Respecto de la Reforma de pensiones propuesta por el Gobierno, específicamente del 6% adicional con cargo al empleador, el 63% prefiere que ese monto vaya a una cuenta individual, mientras que el 22% cree que debería ir una parte a la cuenta individual y otra a un fondo colectivo, y sólo el 12% se muestra a favor del fondo colectivo.
Cuando se ofrecen alternativas de distribución del 6% adicional, el 14% indica que estaría de acuerdo con que la totalidad fuera a un fondo colectivo y el 33% con que la totalidad fuera a la cuenta individual. Quienes apoyan la distribución de mitad en cuenta individual y mitad en fondo colectivo alcanzan el 20%. En forma agregada, alcanzan el 62% quienes se abren a la posibilidad de enviar desde el 1% hasta la totalidad a un fondo colectivo.
Foro Latinoamericano y Caribeño sobre sistemas de Jubilaciones, Pensiones y Retiro.
Quienes destinarían la mitad o más de la cotización adicional a cuentas individuales, indican como principales motivos que se trata de un dinero ganado por la persona que trabaja que no debería financiar a otros (39%) o que no confían en que se administren correctamente esos fondos (29%).
“Cuando las alternativas aluden a modelos de sistemas de pensiones, las personas son más rígidas en sus respuestas, optando principalmente por un sistema de cuentas individuales. Pero, cuando se examinan fórmulas de distribución, emerge la posibilidad de la solidaridad. En general, se observa una combinación entre proteger lo ganado y la desconfianza en lo que podría suceder con fondos adicionales”, explican los expertos.
Salud y Bienestar en la Jubilación
Desafíos de Salud Física y Mental
Mientras que la mayoría de los adultos mayores goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Muchos también pueden tener movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud, para los que necesitan algún tipo de cuidados a largo plazo. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de padecer varias afecciones al mismo tiempo.
En torno al 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental (2). Según las estimaciones mundiales de salud 2021, esas afecciones representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad entre los adultos mayores de 70 años o más. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. A escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más.
La soledad y el aislamiento social son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. Además, uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores.
La Jubilación como Proceso de Adaptación
La jubilación no es solo el fin de la vida laboral, sino un proceso que comienza mucho antes y se prolonga en diferentes fases de adaptación. La transición puede generar estrés y depresión, incluso si era un evento esperado.
Muchos nos definimos por nuestro trabajo, y después de la jubilación, puede ser necesario redefinir la identidad a través de actividades y vínculos no relacionados con el trabajo. Perder el sentido de propósito y la estructura diaria puede llevar a sentimientos de vacío y aislamiento.

Factores que Contribuyen al Bienestar Subjetivo
El bienestar subjetivo, definido como la manera personal de ver la calidad de vida y la experiencia individual sobre la propia existencia, es crucial en la jubilación. Los estudios más importantes han encontrado mejores niveles de bienestar en los adultos mayores que se jubilaron voluntariamente en comparación con aquellos que lo hicieron de forma obligada.
La salud (tanto percibida como objetiva), las redes sociales, la resiliencia, la estabilidad económica, la familia, las actividades de ocio y la religión son factores que contribuyen a este bienestar. Mantenerse ocupado y activo se asocia con una jubilación y un envejecimiento exitosos. Es fundamental seguir desafiando al cerebro a través de nuevas habilidades, juegos o actividades, lo que protege contra el deterioro cognitivo.
Necesidades Específicas de los Adultos Mayores
Discapacidad y Dependencia
Las personas mayores tienen necesidades especiales, y la discapacidad y dependencia son aspectos a los que atribuyen un mayor valor en la mejora de la calidad de vida. A los mayores les preocupa su situación, sobre todo a partir de los 80 años, cuando los casos de discapacidad y dependencia aumentan, lo que supone necesidades más complejas y cuidados mayores. Por sexos, la mayor prevalencia afecta a las mujeres, en consonancia con su mayor esperanza de vida.
Alrededor de los 80 años, se detecta una disminución de las capacidades visuales y auditivas, que a menudo se relaciona con problemas de movilidad en el exterior de la vivienda. Esta circunstancia causa problemas para comunicarse y, en consecuencia, un sentimiento progresivo de aislamiento.
Acceso a Servicios y Cuidados
La salud, los recursos sanitarios y el suministro de medicación son aspectos fundamentales para los mayores. Pretenden el acceso a servicios médicos generales o especializados, más y mejores instalaciones sanitarias, asistencia en salud mental, asistencia sanitaria domiciliaria y distintos sistemas y dispositivos asistenciales de apoyo.
Los cuidados de larga duración son básicos, sobre todo en el caso de las mujeres, puesto que registran una mayor prevalencia de discapacidades y, a menudo, viven en una situación de mayor soledad tras quedarse viudas. Las barreras arquitectónicas en la calle y los problemas con el transporte público son obstáculos significativos. Se pide apoyo para la realización de gestiones administrativas y burocráticas, asesoramiento jurídico e información para acceder a estos recursos.
En cuanto a los servicios sociales, los mayores se fijan en la calidad y cantidad de la asistencia e instalaciones sociales, la ayuda a domicilio, el acceso a servicios de alojamiento o residencias de la tercera edad y, por supuesto, los servicios de apoyo al ocio y tiempo libre, “una de las principales fuentes de bienestar para la población mayor”, también para los mayores con discapacidad.
Estrategias para un Envejecimiento Saludable y una Jubilación Plena
Promoción y Prevención de la Salud Mental
Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Esto implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.
Foro Latinoamericano y Caribeño sobre sistemas de Jubilaciones, Pensiones y Retiro.
Entre las principales estrategias de promoción y prevención figuran:
- Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
- Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
- Apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan.
- Apoyo a los comportamientos saludables: dieta equilibrada, actividad física, abstención del tabaco y disminución del consumo de alcohol.
- Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.
La conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento y la soledad. Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida; también pueden reducir los síntomas depresivos. Ejemplos de intervenciones incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación y programas de voluntariado (3).
Intervenciones y Apoyo Continuo
La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental. Entre las principales intervenciones se incluyen políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores -entre ellas, cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia- que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable que evite el maltrato de las personas mayores.
Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores. Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, a fin de abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales de las personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) colabora en estrategias y programas, como la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), para mejorar la vida de las personas mayores. El Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 y el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) también promueven la mejora de la salud mental y la atención para este grupo.
Afrontando la Transición de la Jubilación
Redefiniendo el Propósito y la Identidad
Muchos de nosotros pasamos años imaginando nuestra jubilación ideal. Al principio, escapar del trabajo puede parecer un gran alivio, pero después de unos meses, la novedad de estar de «vacaciones permanentes» puede desaparecer, llevando a sentimientos de depresión, falta de propósito y aislamiento. La verdad es que jubilarse es un cambio importante en la vida que puede traer estrés y depresión, así como beneficios.

Es fundamental modificar la actitud, pensando en la jubilación como un viaje y no como un destino. Desarrollar resiliencia, reconocer las emociones y aceptar las cosas que no se pueden cambiar son pasos importantes. Redefinir la identidad a través de actividades y vínculos no relacionados con el trabajo, y fijarse nuevas metas desafiantes y emocionantes, puede dar energía y un nuevo propósito.
Consejos Prácticos para el Bienestar en la Jubilación
- Fortalecer la red social: Mantenerse conectado socialmente tiene un enorme impacto en la salud mental y la felicidad. Es importante procurar mantenerse en contacto con antiguos compañeros de trabajo y explorar oportunidades para ampliar la red social más allá del ámbito laboral.
- Programas de transición a la jubilación: Inscribirse en programas o talleres que ofrezcan asistencia en la planeación de la jubilación.
- Unirse a un grupo de apoyo: Hablar con otras personas que entienden la situación puede reducir los sentimientos de estrés, ansiedad y aislamiento.
- Encontrar un nuevo propósito: Buscar nuevas fuentes de sentido, actividades que aporten alegría y enriquezcan la vida. Esto puede incluir un trabajo a tiempo parcial, voluntariado, mantener o cultivar pasatiempos e intereses, aprender algo nuevo o tener una mascota.
- Adoptar prácticas de relajación: Incorporar el ejercicio físico regular para mejorar el estado de ánimo y aliviar el estrés.
- Practicar la gratitud: Anotar las cosas por las que se está agradecido puede mejorar el estado de ánimo y la actitud.
- Pasar tiempo en la naturaleza: Estar en espacios verdes alivia el estrés y aumenta la sensación de bienestar.
- Romper con el hábito de preocuparse: La preocupación crónica es un hábito mental que se puede aprender a controlar.
- Cuidar la salud física: Dormir lo suficiente y con calidad, seguir una dieta saludable y equilibrada, y cuidar el consumo de alcohol.
- Desafiar al cerebro: Mantener el cerebro activo a través de nuevas habilidades, juegos o pasatiempos.
- Estructurar los días: Establecer un horario flexible diario puede proporcionar una sensación de rutina y confort.
Los estudios cualitativos, basados en la fenomenología de la percepción, son esenciales para comprender las experiencias subjetivas de los jubilados, permitiendo ver la mejor manera de afrontar y adaptarse a esta etapa de la vida. Se han hallado sentimientos de alegría, felicidad, satisfacción y autorrealización que los jubilados vinculan a su bienestar, resaltando la importancia de la salud física y mental por encima de lo económico para un bienestar pleno.
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