La movilidad es un aspecto fundamental de la independencia y la calidad de vida. Sin embargo, para muchas personas, diversas circunstancias pueden limitar su capacidad de desplazarse. Comprender la movilidad reducida y los recursos disponibles es esencial para brindar un apoyo efectivo y fomentar la autonomía.

Comprendiendo la Movilidad Reducida
Uno de cada cinco adultos en Chile tiene algún grado de discapacidad física, siendo las discapacidades de movilidad las más comunes. En este contexto, entender la movilidad reducida y cómo abordarla es crucial para quienes la experimentan o para quienes conocen a alguien en esta situación.
¿Qué es una Persona con Movilidad Reducida (PMR)?
Las personas con movilidad reducida (PMR) son aquellas que enfrentan dificultades de movilidad que complican su capacidad para utilizar el transporte. Esto abarca cualquier impedimento físico, así como problemas de salud mental, ya sean permanentes o temporales. Las causas pueden ser variadas, incluyendo la vejez, enfermedades o lesiones. Más allá de la industria del transporte, estas personas también pueden correr un riesgo elevado de caídas, lo que a menudo puede llevar a la necesidad de reubicación en un centro de atención.
Categorías de Movilidad Reducida en la Industria del Transporte
Debido al gran número de personas con movilidad reducida, los proveedores de transporte, especialmente las aerolíneas, han establecido categorías para clasificar y atender sus necesidades:
- WCHS (Wheelchair stairs o Escaleras para sillas de ruedas): Estos individuos pueden caminar distancias cortas, pero no son capaces de subir escaleras.
- WCHR (Wheelchair ramp o Silla de ruedas hasta rampa): Las personas en esta categoría pueden subir escaleras y caminar distancias cortas o moderadas. Requieren una silla de ruedas únicamente para distancias largas.
- WCHC (Wheelchair cabin o Silla de ruedas hasta asiento): Esta categoría agrupa a personas que siempre necesitan una silla de ruedas, sin importar la distancia. En la cabina de un avión, requieren asistencia para moverse.
Existen derechos específicos en la industria aérea para asegurar que las PMR no sean discriminadas y tengan acceso a sillas de ruedas o carros motorizados cuando sea necesario.
Prevención y Mitigación del Impacto de la Movilidad Reducida
Con el envejecimiento, es natural que la movilidad, el equilibrio y la fuerza disminuyan, aumentando el riesgo de reducción de la movilidad. Señales de advertencia como el dolor en las articulaciones pueden indicar el inicio de estos problemas.
Estrategias Preventivas
El método de prevención más evidente es adoptar un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio regular y una buena alimentación. Se ha demostrado que el sedentarismo excesivo también contribuye a estos problemas.
Para aquellos que ya experimentan movilidad reducida, existen otras opciones:
- Programas de mejoras en el hogar: Varios programas ofrecen adaptaciones en el hogar para hacerlos más accesibles y equiparlos con dispositivos de asistencia.
- Programas de actividad física: Investigaciones en poblaciones de mayor edad han mostrado que los participantes en programas estructurados de actividad física experimentan mayores mejoras en comparación con aquellos en programas de educación para la salud.
Productos de Apoyo para la Movilidad
En ciertas situaciones, para facilitar y posibilitar la movilidad, es indispensable el uso de productos de apoyo. Estos son necesarios cuando una persona tiene:
- Poca estabilidad al andar.
- Dificultad para ponerse de pie o mantenerse en pie.
- Debilidad o rigidez en las articulaciones.
- Dolor al andar.
- Tendencia a perder el equilibrio en suelos irregulares.
- Caídas frecuentes.
- Problemas posturales.
- Toma medicaciones (como sedantes) que reducen la movilidad.
- Limitación del movimiento (plejias).

Consideraciones al Adquirir Productos de Apoyo
Antes de adquirir un producto de apoyo, es fundamental tener en cuenta varios aspectos:
- La existencia de espacio suficiente para utilizarlo.
- La habilidad de la persona para utilizarlo correctamente.
- La posible necesidad de entrenamiento o adaptaciones específicas para manejarlo adecuadamente.
- El tipo de uso que se le dará al producto (interior, exterior, constante, intermitente).
Es altamente recomendable asesorarse con un especialista en la materia (terapeuta ocupacional o fisioterapeuta) para realizar una valoración adecuada y determinar el producto más apropiado, así como las adaptaciones necesarias. Además, conviene probar diferentes tipos de productos para encontrar el que mejor se ajuste a las necesidades y características del entorno de la persona.
Los productos de apoyo son intrínsecamente individuales; no deben considerarse elementos de uso compartido, incluso si responden a necesidades muy similares. Es un campo en constante evolución, por lo que es útil estar atento a las novedades y consultar catálogos actualizados.
Tipos de Aparatos para Movilidad Asistida
Bastones
Los bastones pueden ser de madera o metal, de longitud fija o ajustable. La longitud adecuada del bastón es aquella que permite un grado de flexión del codo de 30º. Se puede usar un solo bastón (en la mano opuesta a la pierna más frágil) o dos simultáneamente. Existen mangos ergonómicos para un mejor agarre. Es crucial revisar periódicamente los topes de goma, ya que se desgastan rápidamente y deben cambiarse antes de que supongan un riesgo.
Muletas y Bastones de 3 o 4 Apoyos
Estos dispositivos distribuyen mejor el peso corporal y ofrecen un mayor apoyo. Aunque son frecuentes, no son fáciles de usar, por lo que para necesidades temporales, especialmente en personas mayores, suele ser preferible un andador.
Andadores
Existen diversos tipos de andadores:
- Andador con apoyo en antebrazo: La persona se apoya en el armazón y empuja hacia adelante. Es ideal para quienes necesitan mucho apoyo para caminar, aunque su tamaño puede dificultar su uso doméstico.
- Andador con ruedas: Dispone de pequeñas ruedas frontales, lo que permite empujarlo en lugar de levantarlo a cada paso. Es útil para personas con poco equilibrio o fuerza limitada en los brazos.
- Andador estándar: Disponible en diferentes tamaños y alturas. Una base estrecha suele ser más cómoda en el hogar, salvo en casos de gran inestabilidad. Al igual que los bastones, es vital revisar los topes de goma y las tuercas periódicamente.

Sillas de Ruedas
La compra de una silla de ruedas puede ser inevitable, y existen diversas opciones adaptadas a las diferentes habilidades de los usuarios.
Utilidad de la Silla de Ruedas
Una silla de ruedas tiene una doble función: por un lado, sirve para el desplazamiento; por otro, debe permitir que la persona permanezca sentada en una posición correcta, con un respaldo ajustable y accesorios que garanticen confort, posicionamiento adecuado y estabilidad.
Tipos de Sillas de Ruedas
La norma ISO 9999-2007 clasifica las sillas de ruedas en tres tipos principales:
- Silla de ruedas manual autopropulsable: Equipada con dos grandes ruedas traseras, permite al usuario manejarla de forma autónoma.
- Silla de ruedas manual no autopropulsable: Diseñada para ser empujada por otra persona, cuenta con cuatro ruedas pequeñas.
- Silla de ruedas de propulsión motorizada: Puede ser para uso interior, exterior o ambos. Las de uso interior están pensadas para distancias cortas en casa, no para cuestas o terrenos irregulares. Es crucial considerar el uso previsto al adquirirla.
Aspectos a Considerar al Adquirir una Silla de Ruedas
Al elegir una silla de ruedas, es importante valorar:
- Capacidad y habilidad de la persona: ¿Podrá manejarla autónomamente (manual o eléctrica)? ¿Necesita entrenamiento o adaptaciones específicas (respaldo reclinable, reposabrazos especiales, elevador de pies)? ¿Las dimensiones se adecuan al usuario?
- Lugar de uso: ¿Será para interior o exterior? Las sillas con ruedas grandes son más aptas para vías públicas irregulares. Para uso interior, hay que verificar la accesibilidad del entorno (ancho de puertas y pasillos, ascensor, espacio en habitaciones, alfombras).
- Frecuencia de uso: ¿Constante, prolongado o intermitente? ¿Será necesario transportarla en un vehículo?
Seguridad y Mantenimiento de la Silla de Ruedas
Un buen mantenimiento es fundamental para la seguridad. Estas pautas deben aplicarse al menos semanalmente:
- Ruedas: Deben estar bien infladas y firmes; una presión incorrecta afecta el funcionamiento de los frenos.
- Frenos: Revisarlos regularmente para asegurar su buen funcionamiento, incluso en pendientes, y que las tuercas estén bien apretadas.
- Reposapiés: Verificar que se manejan con facilidad y que se fijan correctamente.
- Respaldo y asiento: Comprobar que no presenten desgarros o zonas desgastadas.
- Cinchas o correas de seguridad: Revisar si están deshilachadas, desgastadas o desgarradas, y que las hebillas funcionen bien.
- Antivuelcos: Deben estar bien fijados en todo momento.
- Baterías (sillas eléctricas): Asegurarse de que estén cargadas.
- Limpieza: Limpiar la silla regularmente, lo cual también es importante para la imagen de la persona usuaria.
Basic maintenance electric wheelchair motor. - Mantenimiento básico de un motor de silla de ruedas.
Pautas de Utilización de la Silla de Ruedas
Para un uso seguro, es esencial seguir ciertas medidas:
- Frenos: Accionarlos siempre que la silla esté parada, especialmente al transferirse a o desde ella.
- Reposapiés: Plegarlos o retirarlos antes de la transferencia para evitar tropiezos. Una vez sentado, volver a colocarlos antes de mover la silla para proteger los pies.
- Cinchas o correas de seguridad: Utilizarlas, sobre todo en terrenos irregulares o pendientes. Son indispensables si la persona tiene problemas de equilibrio, espasmos o epilepsia. En algunos casos, chalecos o bragueros pueden ser necesarios como sujeción adicional.
- Confort: Si la silla no es cómoda para uso prolongado (por ejemplo, si es solo para traslados), no se recomienda permanecer en ella mucho tiempo. Si hay riesgo de úlceras por presión, mala circulación, piel frágil o delgadez, se debe adquirir un cojín especializado. Si existen deformidades del aparato locomotor, se necesitarán adaptaciones específicas de asiento y respaldo.
- Forma de empujar una silla de ruedas: Empujar una silla requiere habilidad, especialmente en terrenos irregulares o con desniveles. Las barras traseras inferiores permiten al acompañante apoyar los pies para levantar la parte delantera de la silla y subir o bajar escalones.
Fomentando la Autonomía: Acompañar sin Invadir
Existe un delicado equilibrio entre el deseo de ayudar y el de fomentar la independencia. El objetivo es construir la autonomía con cuidado, evitando tanto la dependencia excesiva como la sensación de abandono.
La Búsqueda del Equilibrio
Imaginar una "escalera de apoyos" puede ser útil: arriba, los apoyos más invasivos; abajo, los más autónomos. Se debe elegir una tarea, un apoyo inicial y un criterio para reducir progresivamente la ayuda. El criterio no es la perfección, sino quién toma las decisiones y qué aprende la persona en cada intento.

Estrategias Prácticas para Fomentar la Autonomía
- Ofrecer opciones limitadas: En lugar de tomar todas las decisiones, dar dos o tres opciones claras para que la persona elija ("¿Cuál remera querés hoy?").
- Paciencia y espera: Permitir tiempo para que la persona procese y responda, sin apurar.
- Apoyo puntual y progresivo: Preguntar si se necesita ayuda específica ("¿Querés que te muestre una vez o preferís probar de nuevo?").
- Adaptación del entorno: Si la movilidad está comprometida, la autonomía cambia de forma. Un banquito estable, ropa fácil de manipular, o más tiempo disponible pueden ser de gran ayuda.
- Marcando límites y anticipando: Acompañar sin invadir, como cantar una canción para marcar la duración de una tarea (cepillado de dientes). Ajustar el plan si hay cansancio.
- Apoyos visuales: Hacer la secuencia de tareas visible y predecible a través de imágenes o listas cortas, lo cual reduce la ansiedad.
- Permitir el error seguro: Hay una diferencia fundamental entre "cuidar" y "evitar toda incomodidad". Permitir un margen para equivocarse sin riesgo fomenta el aprendizaje. Ofrecer pistas breves o sugerir otra estrategia si una tarea se dificulta.
Consideraciones Específicas
- Condiciones motoras: La pregunta clave es cómo adaptar el entorno para que la persona decida y participe, incluso si otra persona ejecuta parte del movimiento.
- Condiciones cognitivas/atencionales: Se busca hacer la secuencia de acciones visible y predecible con menos palabras, más pasos cortos y mayor anticipación, para que la persona pueda organizarse y decidir.
- Discapacidad transitoria: Es fundamental no suspender las prácticas de autonomía, aunque requieran más apoyo temporalmente.
El Poder de las Palabras y las Preguntas Guía
Las palabras tienen un impacto significativo en la pedagogía del vínculo. En lugar de enfocarse solo en las tareas, se pueden utilizar preguntas que sirvan de brújula:
- ¿Qué apoyo puedo retirar sin que la persona se sienta sola/o?
- ¿Cómo hago visible la secuencia sin hablar tanto?
- ¿Qué margen de error seguro estoy dispuesto a tolerar?
- ¿Qué "sí" hay detrás de cada "no"? (Por ejemplo, si se dice "no" al agua muy caliente, ¿dónde se dice "sí" para mantener la autonomía?)
Acompañar sin invadir no es una técnica, sino un modo de estar presente; es aprender a ceder un poco de espacio para que la autonomía y la personalidad de la persona puedan manifestarse plenamente.