Los Laberintos de la Paternidad y la Identidad Legal: Casos y Desafíos

La Búsqueda de la Verdad Biológica: Casos Emblemáticos

El Caso de Catalina: Entre la Sangre y la Ley

Catalina cuenta que la sangre de su hijo siempre la obsesionó. Desde que a los 10 meses de edad estuvo internado en la UCI por una Púrpura Trombocitopénica Idiopática -ausencia de plaquetas- hasta que en el colegio le dijeron que sospechaban que el niño padecía de un trastorno del espectro autista, sometió a Benito -no es su nombre real- a constantes exámenes médicos. "Le hacía exámenes que miden los metales pesados en el cuerpo", explica.

En la época más álgida de los problemas conductuales de su hijo, Catalina estaba separada del padre de Benito y se mantenía en un litigio por el régimen de visitas, motivado, en parte, por las discusiones que se gatillaban al buscar que el niño tuviera una dieta restringida a cierto tipo de alimentación.

Hablando con su psiquiatra sobre la separación, Catalina le contó que cuando se fue a vivir junto al padre de Benito, lamentablemente había estado con otra persona, y que eso le pesaba. Su psiquiatra le preguntó si pensaba que esa persona era el padre de su hijo. Su expareja estuvo haciendo la dieta de la sangre mucho tiempo y siempre le decía que tenía un grupo sanguíneo muy raro. Catalina rescata esa información con el psiquiatra y le empieza a describir situaciones, lo que llevó a la pregunta sobre el tipo de sangre de su ex.

El psiquiatra de Catalina consultó con un compañero genetista, quien le informó que entre el grupo de sangre de Catalina (O positivo), el del niño (O positivo) y el del padre reconocido, no había compatibilidad. La posibilidad de que fuera el padre era como un 0,05%. El genetista concluyó: "Mira, lo más probable es que él no sea el padre".

En octubre de 2017, Catalina demandó por paternidad biológica a quien suponía era el padre. El juicio, tramitado en el Primer Juzgado de Familia, concluyó el 14 de diciembre pasado, resultándole desfavorable. Ella reclamaba la paternidad biológica y que se impugnara la paternidad de filiación no matrimonial de quien había sido su pareja. "Pensé que lo mejor que podíamos hacer era presentar una demanda (...) Mi interés es que se regule la identidad. Que se reconozca que es su padre", afirmó.

La respuesta a la pregunta de Catalina es una excepción a la histórica Ley 19.585 de filiación, que desde 1998 terminó con las diferencias entre hijos legítimos e ilegítimos. Esa norma facultó a los tribunales para pedir exámenes de ADN como prueba de certeza absoluta para señalar quién era el progenitor del niño; pero eso no significaría que fuera siempre determinante de la paternidad legal. La ley contempla como excepción la "posesión notoria", que establece que cuando se ha nombrado, tratado y dado a conocer a un niño como hijo, aunque no sea su descendiente, se ponderarán estos factores. El fallo fue apelado por la madre.

Diagrama de un árbol genealógico con grupos sanguíneos o ilustración de un juzgado de familia

La Experiencia de Isabel: Una Lucha Contra el Tiempo por la Identidad

Isabel, diseñadora de 39 años, vivió la carrera contra el tiempo por impugnar la paternidad de su hija Amanda -tampoco es su nombre real-, hoy de 10 años de edad. A los 28 años, tras una larga pero intermitente relación de pareja, emigró a Nueva Zelanda. Antes de partir tuvo una aventura fugaz con otro hombre, y se lo contó a quien había sido su compañero desde la adolescencia. A los dos meses de estar trabajando en Oakland, Isabel seguía en contacto con su expareja. Él le preguntó e insistió mucho, lo que la llevó a hacerse el test y descubrir que estaba embarazada. "Obvio que dudé de quién era el padre", recuerda.

Isabel regresó a Chile por una oferta de trabajo que implicaba volver a Puerto Natales junto a quien había vuelto a ser su pareja. En esa ciudad también vivía el otro "posible candidato" a la paternidad de su hijo. "Yo no estaba bien. Nos queríamos, pero estaba forzada la situación. Yo le habría dicho: 'Déjame en paz, yo me voy a ir sola y cuando nazca la guagua vamos a hacer el ADN, y si es tuya nos juntamos, y ahí lo vemos'".

Cuando su hija tenía tres meses, un día él le dijo: "Oye, igual se parece a este otro tipo". Hicieron el ADN y "quedó la grande". Él se sintió engañado, como si no hubiera sabido nada. Incluso se hicieron otro ADN. "Me mandaron al Instituto Médico Legal de Punta Arenas para hacer un ADN, y a él le llegó una citación. Al final, mi hija quedó con el mismo nombre. Eran preguntas que yo tenía: si iba quedar con mi apellido dos veces o cómo. Y no. Quedó con los mismos apellidos, pero sin filiación paterna. O sea, en su certificado de nacimiento no aparece el nombre del papá".

"Yo necesito vivir con la verdad", era la frase que Isabel, la diseñadora, recuerda que repetía una y otra vez cuando pedía disculpas a su expareja, a la familia de su expareja, a su propia familia y también cuando buscó al padre biológico de su hija Amanda para hacer el ADN. No le pidió reconocerla.

Ilustración de una balanza representando la verdad biológica y la verdad social en la paternidad

Marco Legal y Desafíos en la Filiación

La Ley 19.585 y la Primacía de la Verdad Biológica

"Toda la reforma de filiación de la Ley 19.585 tuvo por objeto hacer prevalecer la verdad biológica, sobre todo porque, originalmente, el Código Civil no contemplaba mecanismos de reconocimiento forzado de la filiación", explican los expertos. Si en 1998 los tribunales de aquella época registraban apenas 592 reconocimientos de paternidad al año, el Informe Anual de Justicia del INE dice que para 2008 los tribunales de familia daban término a 1.561 procesos de impugnación y reconocimiento de paternidad. Según el abogado Gabriel Muñoz, en la Corporación de Asistencia Judicial se tramitan cerca de un millar de causas como estas al año.

En rigor, son dos las excepciones a la primacía de la verdad biológica, apunta la abogada Carmen Domínguez: una es la posesión notoria y la otra es la de los hijos nacidos mediante técnicas de reproducción humana asistida. Sobre la posesión notoria, en el inciso segundo del artículo 201, se establece que el juez puede hacer prevalecer la prueba biológica si pondera su conveniencia basándose en el bien superior del niño.

El Interés Superior del Niño y la Identidad

"El interés superior del niño también es proyectar cuál va a ser el bienestar de esa persona", se señala. La identidad tiene que ver con elementos materiales y se divide en dos grandes vertientes: la realidad social, donde prima quien ha sido el padre, y la verdad biológica, que implica descubrir una realidad familiar, genética, de raza o religión, y otros factores que están garantizados por la Convención.

INTERÉS SUPERIOR DE LA NIÑEZ / DERECHO FAMILIAR / DERECHO DE FAMILIA

Estadísticas y Evolución de los Reconocimientos de Paternidad

Según cifras del Registro Civil, si en 1960 el porcentaje de niños nacidos fuera de un vínculo matrimonial era de 15,9%, para la década de los 90 había aumentado a 34,3% y la tendencia era al alza. En 2017, fueron 73,4%.

infografía sobre evolución de paternidades reconocidas en Chile

Complicaciones Legales y Casos Particulares en la Filiación

Una vez que un niño ha sido reconocido ante el Registro Civil por un hombre, hay un plazo de un año para impugnar esa paternidad mediante un examen de ADN. Si no, el niño quedará reconocido legalmente y, para que ese padre sea impugnado, obligatoriamente deberá existir un segundo hombre al que se le reclame la paternidad biológica. "No. No podemos negarnos a una petición de paternidad. Si un hombre presenta el certificado de nacimiento del niño y su carné de identidad, puede inscribirlo con su apellido", se aclara.

Un caso que generó controversia es cuando se informó que, si bien en agosto ya existía una sentencia del Poder Judicial, esta "no se encontraba firme y ejecutoriada" hasta noviembre debido a que "las partes presentaron recursos respecto de esa". Asimismo, afirmaron que, de acuerdo con la ley, el reconocimiento de un hijo es un acto irrevocable, por lo cual el servicio no tiene la facultad para dejarlo sin efecto. Finalmente, la madre de la pequeña demandó al presunto padre ante la Fiscalía por usurpación de estado civil.

El Cuidador de Autos: Un Caso Inusual de Aproximación a la Identidad de Niños

En el contexto de las complejidades de la filiación, ha emergido un caso particular. El cuidador de autos (San Martín) conocía a las mujeres afectadas y había conversado con ellas, por lo que de alguna forma pudo haber accedido a los datos. En un caso, el sujeto era un total extraño. ¿Cómo supo quién estaba sin papito? Pasando a otro punto, el sr. San Martín era un acosador empedernido (y al parecer psicópata) que buscaba acercarse a las hijas o a las madres, de hecho, les había abierto hasta cuentas bancarias a las niñas. Pero ¿cuál sería el motivo del caso actual, en el que el tipo no tenía ninguna relación con la familia? ¿Para qué alguien en su sano juicio se echaría tal responsabilidad encima? Al parecer, no es tan sencillo deshacer el embrollo.

Repercusiones Emocionales y el Bienestar del Niño

"No necesariamente la verdad es un bien para un niño. Por eso existe la ponderación del adulto y también el interés superior", se reflexiona. Catalina cuenta que en este año y medio la evolución de su hijo ha sido buena, ha mejorado en relación con su conducta disruptiva. "Él sabe que tiene dos papás. Se va haciendo de a poquitito, como contar un cuento: que está el papá del corazón y el papá de la semilla. De hecho, (él me dice): 'Ay, mamá, qué bueno que tengo dos papás'. La inocencia de los niños te hace darte cuenta de que los que complican las cosas somos los adultos. Él está bien, está increíble. Su papá lo pasa a buscar fin de semana por medio, entre semana lo va a buscar al colegio".

Isabel, por su parte, recuerda lo que le dijo un psicólogo: "a medida que los niños crecen con una realidad, lo toman como algo absolutamente normal". Cuando Amanda le preguntó quién era su papá, Isabel le avisó al padre biológico para que la visitara. Le trajo un regalo y dinero. "Siempre le dije que mi expareja era su padrino, porque él siempre ha estado conmigo. De hecho, vivimos juntos cuatro años después, entre los 4 y los 9 años de la Amanda. Él ha sido una figura paterna y ahora, aunque estemos separados, estoy dispuesta a darle el espacio que antes no le di. Siento que es de corazón ahora que no hay una mentira ni una obligación".

Catalina añade sobre su situación: "Él es un excelente padre para Benito. Pero eso no quiere decir que aquí no ha pasado nada. No pues, no corresponde. Si el niño es hijo de otra persona igual. ¿Por qué deberíamos taparnos los ojos? ¿Cómo no le voy a decir la verdad a mi hijo? (...) Qué heavy que vivamos en una sociedad donde te piden mentir".

Foto temática de una familia moderna o ilustración de un niño con dos figuras paternas

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