Caso Clínico sobre Discapacidad Auditiva en Niños

Introducción a la Discapacidad Auditiva Infantil

La discapacidad auditiva se define como cualquier grado de pérdida de audición, desde leve hasta profunda. Esta condición puede surgir debido a un problema en alguna parte del oído (interno, medio o externo) o en los nervios encargados de la audición.

La pérdida auditiva en recién nacidos a menudo se asocia con infecciones congénitas, como el citomegalovirus (CMV), o con defectos genéticos. En niños mayores, las causas más comunes incluyen infecciones del oído o la acumulación excesiva de cerumen.

Los signos de alerta que pueden indicar una discapacidad auditiva en niños incluyen la falta de respuesta a sonidos, dificultades en el habla o un desarrollo del lenguaje notablemente lento.

Infografía con los diferentes tipos de oído (externo, medio e interno) y sus funciones en la audición.

Epidemiología de la Discapacidad Auditiva en Niños

La deficiencia auditiva es una condición relativamente frecuente en la población infantil. En Estados Unidos, datos de 2020 revelan que aproximadamente 2 de cada 1000 bebés examinados presentaban algún grado de pérdida auditiva, independientemente de la presencia de síntomas. Aproximadamente el 2% de los niños reportan tener problemas de audición. Se observa una ligera mayor prevalencia en varones.

La falta de reconocimiento y tratamiento oportuno de la deficiencia auditiva tiene un impacto significativo en la capacidad del niño para el desarrollo del habla y la comprensión del lenguaje. Esta discapacidad puede derivar en fracaso escolar, ser objeto de burlas por parte de compañeros, aislamiento social, dificultades emocionales y problemas que pueden persistir hasta la edad adulta.

Causas de la Pérdida Auditiva en Niños

Causas más frecuentes en recién nacidos:

  • Infección congénita por citomegalovirus (CMV): Cuando un bebé se infecta con CMV en el útero, se denomina infección congénita. Esta es la infección viral congénita más común en Estados Unidos. Los recién nacidos infectados pueden nacer con pérdida de audición y otros problemas de salud. La pérdida auditiva también puede manifestarse posteriormente en niños infectados poco antes, durante o justo después del nacimiento. La detección del CMV se está integrando en los programas de cribado neonatal.
  • Defectos genéticos: Son también causas importantes de pérdida auditiva. Algunos de estos defectos provocan una pérdida auditiva evidente al nacer, mientras que otros la desarrollan con el tiempo.

Causas más frecuentes en lactantes y niños mayores:

  • Infecciones del oído (otitis) y otitis media secretora.
  • Acumulación de cerumen.

En niños mayores, otras causas incluyen:

  • Traumatismo craneal.
  • Exposición a ruidos fuertes (incluida música a alto volumen).
  • Uso de ciertos medicamentos ototóxicos (como algunos antibióticos aminoglucósidos o diuréticos tiazídicos).
  • Ciertas infecciones virales (como las paperas).
  • Tumores o lesiones que afectan al nervio auditivo.
  • Lesiones por objetos extraños en el oído.
  • Trastornos autoinmunitarios.

Factores de riesgo en recién nacidos:

  • Bajo peso al nacer (inferior a 1,5 kg).
  • Baja puntuación en el test de Apgar.
  • Bajos niveles de oxígeno en sangre o convulsiones asociadas a un parto difícil.
  • Infecciones prenatales (rubéola, sífilis, herpes, CMV, toxoplasmosis).
  • Anomalías craneofaciales, especialmente las que afectan el oído externo.
  • Alta concentración de bilirrubina en sangre (ictericia neonatal).
  • Meningitis bacteriana.
  • Infecciones sanguíneas (sepsis).
  • Uso prolongado de ventilación mecánica.
  • Uso de medicamentos ototóxicos.
  • Antecedentes familiares de pérdida auditiva.
  • Posible infección por COVID-19.

Factores de riesgo adicionales en niños mayores:

  • Traumatismo craneal con fractura o pérdida de consciencia.
  • Infecciones crónicas del oído medio o colesteatoma.
  • Trastornos neurológicos (neurofibromatosis, síndrome de Hunter).
  • Exposición a ruido de alta intensidad o prolongado.
  • Perforación del tímpano por infecciones o traumatismos.
  • Posible infección por COVID-19.

Síntomas de la Discapacidad Auditiva en Niños

Los padres pueden sospechar una deficiencia auditiva si el niño no responde a los sonidos, tiene dificultades para hablar o su habla se retrasa. Una pérdida auditiva leve puede ser menos evidente y manifestarse en comportamientos que a menudo son malinterpretados, como ignorar a quienes les hablan.

Es importante considerar que un déficit auditivo leve o moderado puede causar problemas solo en entornos con ruido de fondo, como en el aula, mientras que el niño puede oír y hablar bien en casa. Si un niño se está desarrollando adecuadamente en un contexto pero enfrenta dificultades sociales, de comportamiento, de lenguaje o de aprendizaje en otro, se debe evaluar la posibilidad de un déficit auditivo.

Ilustración de un niño con auriculares y un micrófono, representando el uso de un entrenador auditivo FM.

Detección y Diagnóstico de la Discapacidad Auditiva Infantil

La detección temprana es crucial para el desarrollo del niño. Muchos médicos recomiendan que todos los lactantes sean evaluados para detectar deficiencia auditiva alrededor de los 3 meses de edad.

Detección en recién nacidos:

En la mayoría de los estados de EE. UU., se realizan pruebas de cribado auditivo sistemáticas a los neonatos. Estas pruebas suelen constar de dos fases:

  1. Prueba de emisiones otoacústicas evocadas: Mide los ecos producidos por el oído interno en respuesta a sonidos suaves.
  2. Prueba de respuesta auditiva del tronco del encéfalo (potenciales evocados auditivos): Mide las señales eléctricas del cerebro en respuesta a los sonidos. Esta prueba es indolora y puede realizarse en recién nacidos y niños de cualquier edad, a menudo mientras duermen.

Si los resultados son anómalos, la prueba se repite al mes. Un diagnóstico persistente de pérdida auditiva requiere intervención con audífonos y consideración de centros educativos especializados.

Diagnóstico en niños mayores:

Se emplean diversas herramientas:

  • Evaluación clínica y preguntas a los padres sobre el desarrollo del lenguaje y habla.
  • Examen de los oídos para detectar anomalías.
  • Valoración de la respuesta a sonidos en niños de 6 meses a 2 años.
  • Timpanometría: Evalúa la respuesta del tímpano a diferentes frecuencias de sonido y ayuda a detectar líquido en el oído medio.
  • En niños mayores de 2 años, se evalúa la respuesta a órdenes sencillas y la comprensión del habla.

A menudo, se recurre a **pruebas de diagnóstico por imagen**, como la resonancia magnética nuclear (RMN) o la tomografía computarizada (TC), para identificar la causa subyacente de la pérdida auditiva y establecer el pronóstico. Tras el diagnóstico, se realiza un seguimiento continuo de la audición del niño.

Diagrama que muestra el proceso de la timpanometría y sus posibles resultados.

Tratamiento de la Deficiencia Auditiva en Niños

El tratamiento se enfoca en abordar la causa cuando sea posible, y en compensar la pérdida auditiva mediante dispositivos de ayuda y terapias.

Tratamiento de causas reversibles:

Las infecciones del oído pueden tratarse con antibióticos o cirugía. El cerumen se puede extraer manualmente o con gotas óticas. Los colesteatomas se extirpan quirúrgicamente. En casos de pérdida auditiva temporal, se pueden usar audífonos.

Dispositivos de ayuda auditiva:

  • Audífonos: Existen diversos tipos disponibles para lactantes y niños mayores. Son efectivos para la mayoría de los casos de pérdida auditiva neurosensorial. La tecnología moderna permite la conectividad con dispositivos externos.
  • Entrenador auditivo FM: Útil en entornos ruidosos como aulas. Transmite la voz del profesor directamente a los audífonos del niño.
  • Implantes cocleares: Se consideran en niños con pérdida auditiva neurosensorial severa a profunda que no se benefician de audífonos. Estos dispositivos envían señales eléctricas directamente al nervio auditivo.
  • Audífonos osteointegrados (BAHA): Utilizan vibraciones a través del hueso para transmitir el sonido al oído interno. Son una opción para la pérdida auditiva conductiva en niños mayores de 5 años, cuyos nervios auditivos están intactos.

¿Qué es un implante coclear? (Clínica Universidad de Navarra)

Otras terapias:

La terapia del lenguaje, incluido el lenguaje de signos, puede ser necesaria para apoyar el desarrollo comunicativo del niño.

Es relevante mencionar que algunas personas sordas valoran su cultura y formas alternativas de comunicación, y pueden oponerse a tratamientos quirúrgicos que perciben como una imposición. Las familias deben discutir estas consideraciones con los médicos.

En relación con la COVID-19, la vacunación podría ayudar a proteger a los niños contra el desarrollo de trastornos del equilibrio y la audición.

Pronóstico de la Discapacidad Auditiva en Niños

Los niños cuya discapacidad auditiva no es reconocida ni tratada pueden experimentar un deterioro grave en el habla y la comprensión, lo que puede acarrear desafíos educativos, sociales y psicológicos, afectando su futuro laboral.

Por el contrario, un diagnóstico y tratamiento tempranos permiten a los niños alcanzar su máximo potencial de lenguaje y habla. Los programas de intervención temprana son fundamentales para que los niños pequeños con pérdida auditiva adquieran habilidades de comunicación y otras competencias esenciales.

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