La sexualidad, a lo largo de la historia, ha sido objeto de diversas interpretaciones. Desde su aspecto más físico hasta la visión freudiana que la concibe como un proceso que se inicia con el nacimiento y culmina con la muerte, su entendimiento ha evolucionado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la sexualidad como un factor presente durante toda la vida, abarcando el sexo, la identidad, el género, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.
Esta se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores y relaciones interpersonales, relacionándose con factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales. Aunque socialmente pueda ser un tema tabú y castigado en función de la edad, la sexualidad es innata y tiene un peso importante en la vida, las relaciones y la calidad general de una persona. No es únicamente el acto sexual, sino que abarca el vínculo, el afecto, el contacto y la intimidad, englobando al individuo en todas sus facetas y aspectos, siendo solo cambiante por la etapa vivencial en la que se encuentre.

La Sexualidad en las Personas Mayores: Una Visión Global
Las personas mayores se encuentran en una etapa vital que, para la sociedad, a menudo se percibe como de baja productividad y menor valor. Esta percepción puede hacer que no sean conscientes de sus propias necesidades vitales, mientras su cuerpo experimenta cambios en todas las esferas, a menudo sin el apoyo de sus pares o su entorno. Aunque la sociedad actual experimenta un aumento en la esperanza de vida y, con ello, un incremento en el número de personas mayores, estas son vistas a menudo como un grupo de baja productividad y declive general.
Si la sexualidad es un factor que se tiene desde el nacimiento, en la etapa vital de la vejez se ve reducida, como en todos los aspectos fisiológicos, psíquicos y sociales que esta etapa conlleva. Sin embargo, la sexualidad en la vejez depende únicamente del individuo y de su entorno, y es una necesidad que, a pesar de las limitaciones físicas, psicológicas, sociales o del entorno, es fundamental para mantener relaciones sexuales satisfactorias.
El Ciclo de Respuesta Sexual y su Adaptación en la Edad Avanzada
Para comprender mejor las fases o procesos que atraviesa un individuo durante las relaciones sexuales, se describen los modelos de sexualidad, como el ciclo de respuesta sexual, cuyo objetivo se centra en la experiencia hasta culminar en el coito y el orgasmo.
Fases de la Respuesta Sexual
- Excitación: Se manifiesta como un interés o necesidad de actividad sexual. En mujeres, se aprecia un aumento considerable de la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como vasocongestión y lubricación vaginal. En hombres, se presenta la salida de líquido preeyaculatorio por las glándulas de Cowper, junto con la erección del pene.
- Meseta: Esta fase implica la respuesta del sistema vascular y del organismo a la estimulación.
- Orgasmo: Es el clímax, la máxima altura de la respuesta fisiológica involuntaria, caracterizada por contracciones rítmicas de los músculos. En hombres, son contracciones de la base del pene que conducen a la salida del líquido seminal, acompañadas de un aumento de la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y respiratoria. En mujeres, se presentan contracciones rítmicas en el útero, y la tensión de los músculos aumenta la presión sobre el pene, contribuyendo al orgasmo.
- Resolución: Es el período de recuperación después del orgasmo, en el que el cuerpo vuelve al estado de reposo, con retorno a las condiciones basales de frecuencia cardíaca, respiratoria y tensión arterial, acompañado de una sensación de plenitud.
Este modelo es muy útil para determinar estrategias y terapias, ofreciendo una visión clara entre fases, aunque pueden existir variaciones significativas entre las personas, dependiendo de la edad, el género y el contexto general. Las disfunciones y alteraciones pueden aparecer en cualquier fase, producidas por factores múltiples. Para las mujeres, si el deseo espontáneo y los estímulos son lo suficientemente intensos y significativos, se genera la excitación sexual. La incorporación de los vínculos afectivos es indispensable para una actividad plena, considerando el amor como condición imprescindible para dignificar el erotismo y la sensualidad.
Cambios Fisiológicos y Hormonales en la Sexualidad del Adulto Mayor
El envejecimiento es una etapa más del ciclo vital, un proceso dinámico e irreversible. A partir de los 30 años, los órganos humanos se deterioran en un uno por ciento por año, de modo que al llegar a la edad avanzada, pueden haber envejecido un 35% más, a menos que no se haya abusado de ellos. El envejecimiento implica el deterioro de partes visibles, sentidos y órganos internos del cuerpo. Es crucial reconocer las diferencias entre las alteraciones fisiológicas y neurológicas propias del envejecimiento sano y las consecuencias de enfermedades crónicas.
En las Mujeres Maduras
La edad puede ser muy difícil para las mujeres que, en promedio, entran en la menopausia a los 51 años. Casi el 90% de las mujeres posmenopáusicas experimentan dolor durante las relaciones sexuales con penetración debido a la atrofia o sequedad vaginal, una dolencia tratable. Los bajos niveles de estrógeno durante la menopausia y los años posmenopáusicos pueden provocar sequedad vaginal, haciendo que las relaciones sexuales sean incómodas o dolorosas. El tejido de la vagina también puede volverse más delgado y pequeño, causando dolor. Se recomienda el uso de lubricantes de venta libre y cremas de estrógeno vaginal, las cuales pueden rellenar las paredes vaginales. Las mujeres que se preocupan por el cáncer de mama no deberían rechazar el estrógeno vaginal, según la Dra. Marilyn Jerome.
Otros cambios incluyen la disminución del deseo sexual (libido) debido a factores psicológicos, cambios hormonales, enfermedades crónicas y medicamentos. Alcanzar el orgasmo puede requerir más tiempo y estimulación prolongada del clítoris, y su intensidad y duración pueden no ser tan fuertes como antes. Los músculos del suelo pélvico pueden debilitarse, provocando dolor durante las relaciones sexuales, orgasmos menos intensos y menor satisfacción sexual. Sin embargo, si se permite disfrutar del placer de excitarse físicamente poco a poco, el deseo persistirá. Se anima a las mujeres a utilizar vibradores, ya que "está bien tener placer" y se puede ser sexual hasta los 80 o 90 años.
En los Hombres Ancianos
Después de los 60 años, muchos hombres enfrentan problemas de erección, lo que puede llevar a evitar mostrar afecto porque "no quieren empezar lo que no pueden terminar". Sin embargo, el sexo no se acaba cuando surgen estas complicaciones. Más de dos tercios de los hombres de 70 años tienen dificultades con la erección, pero pueden sentir orgasmos sin una erección firme. Una solución frecuente son medicamentos como el Viagra y sus competidoras, las cuales son "las pastillas más estudiadas del planeta". Los medicamentos también pueden inyectarse directamente en el pene antes de las relaciones sexuales, lo que, aunque suene "horrible", es "realmente fácil", y las erecciones suelen durar entre veinte minutos y dos horas.
La deficiencia de testosterona puede reducir la libido de los hombres a partir de los 60 años, pero en 2019, la FDA aprobó la primera de las tres formas orales de testosterona. Otros cambios incluyen la eyaculación precoz o retrógrada (el semen puede ir a la vejiga, lo cual no es perjudicial, especialmente después de una cirugía de próstata). La disminución de la rigidez peneana es otro cambio; a menudo, la dureza es suficiente para la penetración, pero los hombres pueden esperar una erección más intensa debido a la influencia de la pornografía, lo que disminuye el deseo sexual. También se observa una disminución del volumen de líquido seminal y la desaparición de la necesidad eyaculatoria urgente propia de los jóvenes, lo cual es una ventaja, ya que permite al hombre durar mucho más.
El período refractario, que sigue a la eyaculación y el orgasmo masculinos, puede durar desde cinco minutos en un hombre joven hasta dos días en un hombre de 60 años, dependiendo de la práctica. Cuando los hombres creen que "no funcionan", empiezan a sentir que "no tienen ganas", pero la verdad es que tienen temor a un eventual "fracaso".

Factores Comunes que Afectan a Ambos Sexos
Los medicamentos pueden afectar el deseo y el desempeño sexual; por ejemplo, algunos medicamentos para la presión arterial alta pueden contribuir a la disfunción eréctil. Ciertos antidepresivos, antipsicóticos, antiestrógenos y antiandrógenos también pueden afectar la función sexual en hombres y mujeres. Los cambios neurológicos pueden alterar la sensibilidad de distintas zonas del cuerpo, haciendo que caricias que antes provocaban placer ahora causen dolor o viceversa. Además, las percepciones de frío y calor pueden dificultar la intimidad, y la alteración de los ritmos horarios puede adelantar la hora de acostarse, limitando los espacios de intimidad.
Aspectos Psicológicos y Sociales de la Sexualidad en la Vejez
A cualquier edad, los problemas emocionales pueden afectar la sexualidad. Sin embargo, con menos distracciones, más tiempo y privacidad, y sin la preocupación por el embarazo, muchas parejas mayores reportan una mejora en su vida sexual.
Autoimagen y Autoestima
Aspectos psicológicos importantes en esta etapa son la autovaloración por el sexo, la autoestima y la autopercepción de la sexualidad, que determinan el bienestar sexual del individuo de edad avanzada. Cuando esto se ve afectado, también por las alteraciones físicas de un proceso oncológico, se ha observado un aumento de enfermedades psicológicas como la depresión y la ansiedad.
Barreras Sociales y Culturales
La sexualidad siempre ha sido un tema tabú en casi todas las generaciones y edades, afectando su forma de practicarla y vivirla. En el ámbito social, la viudez puede ser un factor que limite la libre exploración de la sexualidad en la vejez, puesto que algunos individuos de edad avanzada deben vivir con sus hijos, perdiendo independencia e intimidad. Otras veces, los pensamientos morales y éticos impiden buscar una nueva pareja.
La visión social de que los individuos mayores vivan plenamente su sexualidad está plagada de malas lenguas, ya que son tachados de "viejos verdes" o "viudas alegres". Hay poca documentación sobre los viudos (hombres); sin embargo, en las mujeres viudas se observa una percepción de la sexualidad más ligada a la moral religiosa, viéndola como un deber marital asociado a la procreación, y no como una expresión de su sexualidad y placer. La espiritualidad, a menudo ligada a la religión, influye en la moral, la ética y, finalmente, en la conducta sexual de la persona adulta de edad avanzada, limitando la sexualidad según las doctrinas de cada religión. Sin embargo, pertenecer a un grupo de creencias puede fortalecer los lazos sociales y dar un motivo de vida.
Los modelos afectivos que se difunden en los medios de comunicación, donde solo las personas jóvenes disfrutan del sexo, contribuyen al deterioro de la sexualidad en el adulto mayor. En películas, se oculta el cuerpo del hombre mayor y rara vez se muestra a una mujer mayor, transmitiendo el mensaje de que no les corresponde tener sexo. La ropa de las personas mayores, a menudo elegida por comodidad y protección, no se considera "sexy", y la estética cultural lleva a rechazar a los viejos por considerarlos poco atractivos. Esto se suma a los chistes que los presentan como impotentes o disminuidos, haciendo que el anciano piense en el ridículo y pierda el deseo. Finalmente, existe una importante falta de apoyo especializado en este tema, a pesar de que la vida sexual es tan importante como el manejo de otras condiciones de salud.
Documental: Sexualidad en la Tercera Edad
Rompiendo Mitos: Experiencias y Perspectivas sobre el Sexo en la Edad Avanzada
El interés por la sexualidad es muy variable en las personas de edad avanzada; para algunos, el sexo es inexistente, mientras que para otros, su percepción de la sexualidad se ha modificado, enfocándose más en las relaciones familiares, abrazos, caricias y otras expresiones sexuales. Algunos estudios muestran que los participantes más jóvenes daban más importancia al sexo que los de más edad, con una disminución del interés en deseo, erección, orgasmos y funciones eyaculatorias en los individuos más viejos. Sin embargo, no es que no mantengan relaciones, sino que estas son menos frecuentes y su funcionamiento es menor. La edad y una peor salud física, así como factores psicológicos como la depresión, pueden mermar el interés sexual.
Cuando se pregunta a los hombres de edad avanzada sobre su actitud hacia la sexualidad, algunos la describen positivamente, señalando que en estos momentos la actividad sexual es importante para su calidad de vida. Como dice Joan Price, educadora sexual: "El sexo no tiene fecha de caducidad. La idea es ampliar la idea de lo que es el buen sexo". Muchos adultos mayores afirman tener las mejores relaciones sexuales de su vida porque no tienen una definición estricta de lo que es el sexo.
Orgasmos en la Madurez: ¿Mejor que Antes?
En un programa de la BBC, tres mujeres británicas (Joyce de 82, Shirley de 61 y Dee de 69) hablaron sobre la sexualidad en la tercera edad. Respecto a cómo son los orgasmos cuando se es mayor, las tres coincidieron: "Probablemente mejor, diría yo", respondió Shirley. "Yo también lo creo", dijo Dee. Joyce, convencida, afirmó: "Sí, yo de verdad creo que sí", refiriéndose a si eran mejores a los 80 que a los 20.
Una de las razones por las que estas mujeres coinciden en que las relaciones sexuales con la edad son mejores es porque con los años se conocen mejor a sí mismas y a sus cuerpos. Según Dee, con la edad no te preocupas por lo que piensan los demás: "Yo ya crecí, ya cometí mis errores y ya aprendí mis lecciones. Te sientes más cómoda con la persona que eres. Yo no he tenido tanta confianza en mí misma en la vida". Con la edad, "estás más en control de lo que quieres", añade Shirley. Las tres coinciden en que, al conocer mejor sus cuerpos, saben cómo buscar el placer y tienen la confianza de decírselo o "mostrárselo" a sus parejas. Además, generalmente tienen menos estrés y no hay preocupación por quedarse embarazadas.
Joyce, que vive felizmente con su marido también octogenario, bromea: "Nos reímos mucho. Hay muchos crujidos y quejidos y algunas posiciones son incómodas, pero nos lo tomamos con humor. No tienes la ansiedad de tener que hacer un show". Ella cree que la gente joven concibe el sexo en torno a la belleza, el glamour, un abdomen perfecto y la penetración, pero "cuando te haces mayor te das cuenta de que lo importante es el contacto humano".
Las tres mujeres coinciden en que la sensibilidad ante el placer es la misma: "La sensualidad no cambia con la edad. Es la misma excitación y el mismo placer. Es igual de agradable. Aunque quizás los niveles hormonales sean más bajos". La gran diferencia, apunta Joyce, es el tiempo: "Cuando estás jubilado tienes tiempo". "Tienes tiempo para darte placer mutuo y puedes escoger cuándo quieres pasar un rato feliz. Tienes el tiempo que no tenías cuando eras más joven, porque no tienes las mismas presiones".
Joyce apunta que "la libido puede ser más baja, pero eso no quiere decir que no busques las caricias, los abrazos, los mimos, todas esas cosas que crean una relación íntima entre dos personas que quieren darse placer. Y eso es igual de agradable cuando eres mayor que cuando eres joven".
La Masturbación como Fuente de Placer
Una guía oficial creada por el PAMI para adultos mayores destaca que "la sexualidad es una fuente de placeres a lo largo de toda la vida y la edad por sí misma no supone una barrera para la satisfacción". Afirma que "la mayoría de las personas mayores sigue teniendo orgasmos durante el encuentro sexual, que no se limita al coito", y que "la masturbación puede ser saludable física y mentalmente". El doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, propone desterrar la idea de que a "los viejos" no les interesa el sexo o que la fisiología sexual queda anulada. Si bien el paso de los años trae cambios, el mayor limitante suele ser la mente. Las modificaciones hormonales no justifican que muchas personas mayores dejen de tener sexo; la creencia o el mito de que la madurez puede prescindir del sexo es más influyente que cualquier condicionante orgánico. La masturbación sirve para descubrir lo que a uno le gusta y comunicarlo a la pareja, además de impactar positivamente en la autoestima y liberar hormonas de la felicidad como serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina.
Actitud y Comunicación
A algunas parejas mayores les cuesta hablar de sexo porque crecieron en un ambiente donde el tema se consideraba tabú. Es importante mantener la conversación para sentirse cómodo diciendo "Cambiemos de posición, me duelen las rodillas. Probemos algo diferente". Ellen Uzelac recomienda: "Si has dejado de hablar de sexo después de los 60, es probable que ya no lo tengas". Ella invita a las parejas a ser "deliberadas" con respecto al sexo, preguntándose mutuamente qué necesitan, ya que "la mecánica no importa realmente mientras te sientas satisfecho. El sexo y la intimidad pueden seguir siendo intensos y gratificantes".
Dee cuenta que cuando era joven creció con la idea de que "las chicas buenas no toman la iniciativa" y que el sexo era "algo que los hombres le hacían a las mujeres", hasta que casi a los 40 se dio cuenta de que es una relación para el placer mutuo. Shirley no tiene pareja desde el año 2000 pero dice que se masturba y tiene una vida feliz y plena. Dice que no extraña tener pareja porque no ha encontrado a la persona adecuada, y que puede darse placer a sí misma sin hacer concesiones. Al desnudarse por primera vez a los 70, Dee bromea con "tomarse un par de vasos de vino", pero luego se dice a sí misma que "está todo bien, no eres perfecta, tienes tu barriga y tus arrugas, pero está todo bien". Shirley puntualiza que la inseguridad sobre el aspecto mejora con los años. Joyce añade un mensaje para las jóvenes: "A medida que creces tú te sigues sintiendo joven, muy joven, eso no cambia. Cuando tienes 80 es como cuando tienes 18 pero tu cuerpo está arrugado. El atractivo sexual está en cómo eres, en el brillo que tienes en los ojos, en la alegría de vivir que irradias... Y eso dura hasta los 90".
Estrategias para una Vida Sexual Plena y Satisfactoria
Disfrutar de una vida sexual saludable no es algo exclusivo de los jóvenes. Personas de todas las edades pueden tener experiencias sexuales satisfactorias. Aunque el cuerpo cambie, las partes emocionales e íntimas del sexo aún pueden ser excelentes. La disminución de la actividad sexual en adultos mayores puede ser consecuencia de factores como la mala salud, la depresión, la falta de deseo sexual y el propio proceso de envejecimiento. Incluso la falta de privacidad, como vivir con hijos adultos o en un centro de atención a largo plazo, puede afectar el deseo y la capacidad.
Comunicación Abierta con la Pareja
Hablar sobre los deseos, preocupaciones y el propio cuerpo es fundamental. Una comunicación abierta y honesta genera confianza y ayuda a comprender las necesidades del otro. Aunque sea difícil hablar de sexo, compartir las necesidades y preocupaciones puede ayudar a disfrutar más. Es normal sentirse vulnerable, y es probable que la pareja también se sienta así. Pueden hablarlo entre ustedes o con la ayuda de un terapeuta.
Cuidado de la Salud General
La salud general es un pase VIP a una vida sexual satisfactoria. El ejercicio regular, una dieta equilibrada y el control de enfermedades crónicas pueden aumentar los niveles de energía, favorecer la salud del corazón y mejorar la vida amorosa. Es esencial visitar regularmente al profesional de atención médica, especialmente si se tienen afecciones médicas a largo plazo o se toman medicamentos recetados, ya que pueden afectar la vida sexual.
Exploración y Adaptación
Los cambios en el sexo y la intimidad son normales, y adaptarse a ellos es parte del proceso. Es importante cambiar la actitud y probar nuevas posiciones sexuales o incorporar actividades sensuales como masajes o el uso de ayudas sexuales, como vibradores. Estos dispositivos pueden añadir una nueva dimensión a la vida íntima, ya que las parejas mayores a menudo necesitan más estimulación para la excitación y el orgasmo. Si hay sequedad vaginal o dolor, un lubricante a base de agua puede ser muy útil.
Conexión Emocional y Romántica
La intimidad no es solo física. Participar en actividades que fortalezcan el vínculo, como pasatiempos compartidos, conversaciones significativas, pasar tiempo de calidad juntos, o simplemente abrazarse y tomarse de la mano, puede fomentar la conexión emocional. Reír juntos es importante para aliviar el estrés, que puede ser un obstáculo para la intimidad. No hay que renunciar al romance, y si se ha perdido a la pareja, socializar puede valer la pena para muchas personas mayores solteras, ya que la necesidad de cercanía emocional e intimidad persiste.
Asesoramiento Profesional
Si se notan desafíos o cambios que afectan la intimidad, es recomendable hablar con un proveedor de atención médica o con un especialista en salud conductual autorizado que se especialice en temas relacionados con la intimidad en la vejez. Un terapeuta sexual puede ayudar a la pareja con problemas específicos, a entender sus necesidades e inquietudes y a ver las cosas de otra manera. Si se tienen problemas para mantener la erección, es importante comunicarlo al médico, ya que puede ser una señal de alerta de un problema cardíaco. Si preocupan los niveles de testosterona, también se debe buscar asesoramiento médico.
Seguridad Sexual
A menos que se esté en una relación monógama y comprometida, es crucial usar protección para la salud. Si se es sexualmente activo y no se tiene una relación monógama, se debe considerar hacerse una prueba anual de detección de ETS (infecciones de transmisión sexual), ya que no hay límite de edad para estas pruebas. Si se inicia una relación íntima con una nueva pareja, el uso de preservativo es fundamental, ya que muchos adultos mayores no saben que aún corren riesgo de contraer ETS.

En resumen, el camino hacia la intimidad después de los 60 implica aceptar el cambio, comunicarse, explorar y adaptarse a la evolución natural del cuerpo. La edad es solo un número; se puede seguir disfrutando de una vida sexual vibrante y satisfactoria.