La violencia contra los niños y los ancianos es una problemática compleja que ha ganado relevancia como un asunto de salud pública en las últimas décadas. A menudo, las lesiones físicas son las primeras señales de un posible maltrato, y su denuncia temprana puede prevenir daños mayores. Es crucial sospechar y actuar ante cualquier indicio de maltrato infantil o de ancianos, especialmente si se experimenta dificultad para controlar la ira hacia una persona a cargo.

La Violencia como Problema de Salud Pública
Historial y Reconocimiento
Históricamente, el maltrato hacia los niños siempre ha existido. Sin embargo, solo en las últimas décadas ha sido considerado como un problema de salud pública, y la sensibilidad social al respecto ha aumentado progresivamente. A mediados del siglo XX, radiólogos como Caffey, Kempe y Sylvermann detectaron fracturas múltiples en niños como hallazgo radiológico. Al investigar estos casos, el maltrato infantil apareció como la causa, dando inicio a diversas investigaciones.
Marco Legal y Social
En Chile, alrededor de los años 70, se comenzaron a reconocer las poblaciones vulnerables al maltrato, incluyendo mujeres, personas de la tercera edad y niños. Sin embargo, los estudios en esta área quedaron postergados hasta el advenimiento de la democracia. En 1990, Chile ratifica la Declaración Internacional de los Derechos del Niño y en 1994 aprueba la ley 19.325, relativa a violencia intrafamiliar (VIF). Este hecho marcó un precedente histórico en Chile, estableciendo una jurisprudencia que resguarda el bienestar familiar y haciendo partícipe a la justicia en la defensa de los derechos del niño. Jorge Barudy, psiquiatra chileno, ha desarrollado un programa sobre el maltrato con una mirada sistémica, planteando que es un tema histórico que requiere la intervención de todos los observadores y partícipes sociales para cualquier intervención significativa y exitosa. Que el maltrato sea un tema de relevancia pública en Chile (en salud, judicial, educación, etc.) permite que el problema tenga una realidad oficial y posibilidad de intervención.
Definición y Manifestaciones de la Violencia
Violencia Intrafamiliar (VIF)
La VIF se define como “toda forma de abuso que ocurre entre los miembros de una familia, o toda conducta que, por acción u omisión, dañe física o psicológicamente a otro miembro de la familia”. Puede manifestarse como maltrato infantil, violencia en la pareja y maltrato a ancianos.
Maltrato Infantil
El maltrato infantil se refiere a los niños menores de 18 años que sufren, ocasional o habitualmente, por acción u omisión, actos de maltrato físico, emocional o sexual. Esto puede ocurrir tanto dentro del grupo familiar como en instituciones sociales. El maltrato infantil puede expresarse como:
- Abuso físico
- Abuso psicológico
- Negligencia y abandono
- Abuso sexual
La Dinámica del Abuso: El Triángulo Agresor-Víctima-Tercero
En las situaciones de maltrato o abuso, siempre existe una relación de jerarquía, en la que quien tiene el poder abusa del otro. En toda situación de abuso, ya sea social o familiar, siempre se produce un triángulo compuesto por:
- Un agresor, que puede ser un sujeto o una institución represiva.
- Una víctima, que puede ser un individuo o una sociedad reprimida.
- Un tercero, que corresponde a todos los que visualizan esta situación y la avalan o la confrontan.
En el caso de los niños maltratados, este tercero puede ser la madre, los vecinos, la dirección escolar, los profesionales de la salud, entre otros.
Prevalencia y Mitos sobre el Maltrato
Dificultad en la Cuantificación
La prevalencia del problema es difícil de cuantificar y depende del criterio que se utilice. Los estudios efectuados en Chile a inicios de los 90 estimaron una cifra del 5% de la población general, pero ha ido aumentando. Un estudio realizado en niños de octavo básico encontró que 6 de cada 10 niños referían ser víctimas de violencia física intrafamiliar.
Mitos Comunes
El Ministerio de Salud editó, a fines de los 90, un manual sobre maltrato infantil en el que se describen los mitos que facilitan su perpetuación, a pesar del avance social y cultural.
- "Los trapos sucios se lavan en casa": Este mito apunta a que todavía hay sistemas familiares que se resisten a la mirada de terceros, lo que dificulta la intervención.
- "Los agresores son gente pobre y sin educación": Si bien las situaciones socioeconómicas de privación pueden favorecer las circunstancias de agresión y hacerlas comprensibles, no las justifican. Además, no toda la gente en circunstancias de privación sufre maltrato, y el problema puede presentarse sin distinción de clase social.
- "Los maltratadores son alcohólicos o adictos": No todos los sujetos con adicciones maltratan a su familia, y a la inversa, no todos los maltratadores son alcohólicos o adictos.
- "La conducta del niño provoca el maltrato": El maltrato es siempre responsabilidad de quien lo ejerce, y en este sentido, la responsabilidad es del adulto. Se puede atribuir responsabilidades a otros, pero el responsable último es quien ejerce el poder abusivo.
- "Le pego para que sea mejor": Este es un argumento frecuente. Una de las razones por las cuales los adultos maltratan a los niños es la llamada razón “altruista”, donde el adulto piensa que debe criar al niño de la misma manera en que fue criado, por su propio bien. Esto refleja el mapa cognoscitivo y emocional que la persona tiene sobre la crianza y la relación con los niños. Otra razón es la búsqueda de venganza por parte de un adulto que ha sido maltratado y que busca en una pareja o en un hijo un amor incondicional que le permita proyectar la rabia no desahogada con sus propios padres.

Factores de Riesgo
Es importante conocer los factores de riesgo para hacer un seguimiento de aquellos niños que los presenten y detectar a tiempo indicadores, síntomas o signos de maltrato.
Factores Parentales
- Antecedente de haber sido maltratado o institucionalizado.
- Madre adolescente.
- Presencia de patología psiquiátrica.
- Desconocimiento de las necesidades del niño(a).
- Percepción negativa del niño.
- No considerar que el maltrato es inadecuado, sino válido como modalidad de crianza.
- Bajo nivel de instrucción.
Factores del Embarazo
- Embarazo no deseado.
- Intento de aborto.
- Embarazo de alto riesgo.
- Depresión postparto.
Factores del Niño
- Recién nacidos prematuros.
- Presencia de malformaciones.
- Alteraciones físicas o psíquicas.
- Enfermedades crónicas.
- Trastornos de conducta y déficit atencional, especialmente si se asocian a bajo rendimiento escolar.
Estos cuadros tienen riesgo de desarrollar una alteración de los vínculos tempranos, dada la temprana separación de su figura vincular debido esencialmente a las largas estadías en Unidades de Terapia Intensiva (UTI).
Factores Familiares
- Familia monoparental (usualmente con más estrés).
- Familia con padrastro o madrastra (estudios americanos lo confirman).
- Crisis normativas y no normativas.
- Aislamiento social, que se asocia a abuso sexual, en especial al incesto.
- Alto número de hijos preescolares.
- Violencia conyugal.
Factores Ambientales
- Grado de aceptación cultural de la violencia como modalidad de resolución de conflictos.
- Ausencia o insuficiencia de redes de apoyo.
- Ausencia de control institucional, formal o informal, con respecto al maltrato.
- Expectativas poco realistas con respecto al desarrollo de los niños.
Diagnóstico y Detección del Maltrato
A diferencia de otras patologías, el maltrato no presenta ningún elemento patognomónico. Por lo tanto, el diagnóstico depende de una actitud observadora y alerta para pesquisar determinados hechos y síntomas que puedan corresponder a una situación de maltrato.
La Importancia del Relato del Niño
Un elemento fundamental es el relato del niño. Si un niño refiere que es agredido, es muy importante preguntarle quién, cómo, cuándo y dónde ocurre. Consignar textualmente por escrito lo que el niño señala, con comillas, ya que este testimonio la mayoría de las veces resulta ser cierto. Por otra parte, el agresor suele tener un relato inconsistente, refiriendo un accidente, una caída o un mecanismo absurdo para explicar la lesión, como por ejemplo, que un lactante se mordió a sí mismo en un lugar imposible.
Señales Físicas y Emocionales
Es vital estar atento a la presencia de lesiones no previsibles, sobre todo en áreas extensas, o de distribución que no corresponde al relato. En todo maltrato físico hay maltrato emocional, y este último, la mayoría de las veces, se asocia al físico, pero a veces puede presentarse solo. En este caso, el niño se aísla, está depresivo, apático y de menor ánimo. El niño crónicamente maltratado suele ser sumiso y asumir su destino, pero en algún momento puede rebelarse y comenzar a hacer comentarios negativos de sí mismo que no corresponden a su edad, como por ejemplo: “Yo vengo porque soy malo, soy un chico malo, yo no debiera haber nacido”.
Dinámica Familiar Conflictiva
En el caso de los niños maltratados, es frecuente que exista una dinámica familiar conflictiva, pero todo se le atribuye al niño, quien sirve como objeto de resolución de los conflictos de los padres (“si se portara bien estaríamos todos felices, todas las peleas ocurren porque él se porta mal”). Otros elementos importantes para pesquisar maltrato emocional son el rechazo de la alimentación, el retraso del desarrollo, el hecho de que el niño esté constantemente llamando la atención de los adultos y la presencia de miedos exagerados (por ejemplo, al intentar acariciarlo, el niño se cubre con la mano como para defenderse, o se retira hacia atrás).
Consecuencias del Maltrato
Efectos a Largo Plazo en la Salud Física y Mental
El maltrato infantil se considera una de las tragedias de la sociedad humana, porque discrimina al sujeto y le impide ser valorado y valorarse a sí mismo. Puede causar la muerte del individuo o dejarle secuelas físicas (cicatrices, deformaciones) o psíquicas, como:
- Retraso en el desarrollo.
- Alteraciones en la constitución de sí mismo.
- Baja autoestima y timidez.
- Trastornos del crecimiento.
- Toda una gama de alteraciones psiquiátricas graves, manifestadas como intento de suicidio, depresión, reacciones paranoides, trastornos de ansiedad, dificultad en el control de los impulsos.
- Desarrollo de conductas de riesgo (consumo de drogas, impulsividad sexual, etc.).
Ciclo de Violencia y Relaciones Futuras
Lamentablemente, el maltrato como medida disciplinaria, aunque interrumpe la conducta que se quiere corregir a corto plazo, a largo plazo aumenta la tolerancia a la agresión, tanto la que proviene de los padres como la que proviene del cónyuge, de los pares y del lugar de trabajo. Por lo tanto, el maltrato enseña a resolver conflictos a través de la violencia, el abuso de poder y la fuerza. Más de 15 millones de niños en los Estados Unidos viven en hogares donde la violencia doméstica ha ocurrido al menos una vez. Estos niños tienen un mayor riesgo de repetir el ciclo cuando sean adultos e involucrarse en relaciones abusivas o volverse abusivos. Por ejemplo, un niño que ve a su madre ser víctima de abuso es 10 veces más propenso a abusar de su pareja cuando sea adulto. Una niña que crece en un hogar donde el padre abusa de la madre es seis veces más propensa a ser abusada sexualmente que una niña que crece en un hogar no abusivo.
Impacto en Niños Expuestos a Violencia Doméstica
Muchos niños expuestos a la violencia doméstica también son víctimas de abuso físico. Los niños que son testigos de la violencia doméstica o que son víctimas de abuso tienen un riesgo grave de tener problemas de salud mental y física a largo plazo. Los niños que son testigo de violencia entre sus padres también tienen mayor riesgo de ser violentos en sus relaciones futuras. Los niños que viven en hogares donde un padre es víctima de abuso pueden sentirse temerosos y ansiosos, estando siempre en guardia, preguntándose cuándo ocurrirá el próximo episodio de violencia. Esto puede generar que reaccionen de distintas maneras, según la edad:
Niños en Edad Preescolar
Pueden comenzar a hacer cosas que solían hacer cuando eran más pequeños, como mojar la cama, chuparse el dedo, llorar con más frecuencia y gimotear. Es posible que desarrollen problemas para dormir o quedarse dormidos, muestren signos de terror (como tartamudear u ocultarse) y muestren signos de ansiedad severa de separación.
Niños en Edad Escolar
Pueden sentirse culpables por el abuso y culparse a sí mismos, lo que hiere su autoestima. Es posible que no participen en las actividades escolares u obtengan malas calificaciones, tengan menos amigos y se metan en problemas con más frecuencia. También pueden sufrir más dolores de cabeza y estómago.
Adolescentes
Pueden actuar de maneras negativas, como pelear con los familiares o faltar a la escuela. Es posible que se involucren en comportamientos riesgosos, como mantener relaciones sexuales sin protección o ingerir drogas o alcohol. Es posible que tengan baja autoestima y no puedan hacer amigos con facilidad. Posiblemente comiencen peleas o acosen a otros, y son más propensos a meterse en problemas. Este tipo de comportamiento es más común en chicos adolescentes que fueron víctimas de abuso en la niñez que en chicas adolescentes.
Conferencia: ¿Cuál es el impacto del abuso sexual en el cerebro de los niños?
Estrategias de Prevención e Intervención
Educación y Fomento de Vínculos Sanos
Es sano educar a los adultos respecto al fomento de vínculos afectivos sanos, el desarrollo normativo de los niños y la crianza firme y cariñosa. Por otra parte, es crucial educar a niños y niñas en el autocuidado. En algunos países, como Chile, existen programas en las maternidades orientados al fomento de vínculos tempranos sanos, aunque aún falta masificar esta actividad y darle continuidad en el período lactante, preescolar y escolar. Todavía es necesario educar a la población en temas tan básicos como la importancia del juego para los niños, a reconocer conductas que promueven una construcción sana de sí mismo y del otro, y a favorecer la empatía y el respeto recíprocos.
Pautas para una Crianza Positiva
Sobre la crianza, es importante reconocer estilos y promover aquellos que permitan enseñar al niño a tolerar la frustración. Los padres deben tener la firmeza necesaria para corregir, pero sin incurrir en maltrato; es decir, deben emplear “firmeza y cariño” y ser una autoridad afectiva. Debe existir una figura vincular cercana, segura, contenedora y mantenida en el tiempo, que sea consistente en las normas que entrega y se centre más en el compartir que en el corregir (se dice que los padres deberían compartir el 80% del tiempo y corregir, solo el 20%).
Cómo Ayudar a Niños Expuestos a la Violencia
Cada niño responde de manera diferente al abuso y al trauma. Algunos niños son más fuertes y otros más sensibles. El éxito que tenga un niño a la hora de recuperarse del abuso o el trauma depende de varios factores, entre ellos tener:
- Un buen sistema de apoyo o buenas relaciones con adultos de confianza.
- Alta autoestima.
- Amistades saludables.
Aunque algunos niños probablemente nunca olviden lo que vieron o experimentaron durante el abuso, pueden aprender maneras saludables de lidiar con sus emociones y recuerdos cuando maduren. Para ayudar a los hijos, se pueden tomar las siguientes medidas:
Generar un Sentimiento de Seguridad
Los niños que ven o experimentan violencia doméstica necesitan sentirse seguros. Considerar si dejar la relación abusiva podría ayudar al hijo a sentirse más seguro. Hablar con el hijo sobre la importancia de las relaciones saludables.
Fomentar la Comunicación
Hablar con los hijos sobre sus miedos. Hacerles saber que no es su culpa ni la de sus padres. Obtener más información sobre cómo escuchar y hablar con los hijos sobre la violencia doméstica.
Establecer Límites
Hablar con los hijos sobre los límites. Hacerles saber que nadie tiene derecho a tocarlos o incomodarles, incluyendo miembros de la familia, maestros, entrenadores u otras figuras de autoridad. Además, explicarles que no tienen derecho a tocar el cuerpo de otra persona y que, si alguien les dice que se detengan, deben hacerlo de inmediato.
Buscar un Sistema de Apoyo Confiable
Además de un padre, un consejero escolar, terapeuta u otro adulto de confianza puede ofrecerles apoyo continuo. Los consejeros escolares deben denunciar la violencia doméstica o el abuso en caso de sospechas.
Obtener Ayuda Profesional
La terapia conductual cognitiva (TCC) es un tipo de terapia de conversación o asesoramiento que puede funcionar bien para los niños que experimentaron violencia o abuso, especialmente útil para los niños con ansiedad u otros problemas de salud mental como resultado del trauma. Durante la TCC, un terapeuta trabajará con el hijo para convertir los pensamientos negativos en positivos y para aprender maneras saludables de lidiar con el estrés. Un médico puede recomendar un profesional de salud mental que trabaje con niños expuestos a la violencia o el abuso. Muchos refugios y organizaciones contra la violencia doméstica también cuentan con grupos de apoyo para niños, que pueden ayudar a estos últimos a saber que no están solos y a procesar sus experiencias en un lugar sin prejuicios.
Prioridad en la Seguridad
Es mejor criar a un niño en un ambiente seguro, estable y amoroso, sea con un padre o los dos. Aunque se crea que los hijos no se verán afectados negativamente por el abuso si no lo ven ocurrir, pueden oírlo (como gritos y sonidos de golpes) y sentir la tensión y el miedo. Incluso si los hijos no ven que su padre o madre es víctima de abuso, pueden verse afectados negativamente por la violencia que ocurre. Si se decide dejar una relación abusiva, es posible que se ayude a los hijos a sentirse más seguros y a que sean menos propensos a tolerar el abuso cuando sean mayores. La seguridad personal y la de los hijos son la mayor prioridad. Si aún no se está preparada o dispuesta a dejar una relación abusiva, se pueden tomar medidas para ayudarse a sí misma y a los hijos ahora, lo que incluye:
- Confeccionar un plan de seguridad.
- Escuchar y hablar con los hijos y hacerles saber que el abuso no está bien y que no es su culpa.
- Hablar con una persona que ayude contra la violencia doméstica para conocer las opciones.
Si se piensa dejar una relación abusiva, es preferible no decir nada frente a los hijos. Los niños más pequeños podrían no saber guardar un secreto a un adulto en su vida y podrían contar algo sobre el plan de irse sin darse cuenta. Dado que no sería seguro que una pareja abusiva sepa de antemano sobre los planes de partida, se recomienda hablar solo con adultos confiables sobre el plan.