La cirugía ortognática, también conocida como cirugía ortofacial o cirugía correctiva de mandíbula, es un procedimiento quirúrgico que corrige las alteraciones en el desarrollo de los maxilares. Su objetivo principal es mejorar la función masticatoria, la respiración, la fonación y la estética facial, reposicionando los huesos faciales para conseguir una mordida adecuada y un equilibrio entre las características faciales del paciente.
Este tipo de alteraciones faciales suelen aparecer durante la fase de crecimiento de los pacientes y se estabilizan al final de la misma. Cuando la causa de una maloclusión es una mala posición de las mandíbulas, se denomina maloclusión esquelética, y la cirugía ortognática es a menudo necesaria para corregirla de manera estable.
¿Qué Problemas Corrige la Cirugía Ortognática? (Indicaciones)
La cirugía ortognática se recomienda para personas que tienen irregularidades significativas en la mandíbula que no se pueden corregir solo con ortodoncia. Los pacientes que podrían necesitar este tipo de intervención suelen presentar una o varias de las siguientes condiciones:
- Mordida asimétrica: Desequilibrio en la mandíbula que afecta la función y la simetría facial.
- Asimetría facial: Desalineación de la mandíbula o anomalías en su crecimiento que hacen que un lado de la cara parezca diferente al otro.
- Apnea obstructiva del sueño (AOS): El reposicionamiento de las mandíbulas puede ayudar a abrir las vías respiratorias y reducir los problemas respiratorios durante el sueño.
- Dificultad para masticar, tragar o hablar: Problemas graves de alineación de la mandíbula que hacen que estas funciones básicas sean difíciles o dolorosas.
- Dolor crónico de mandíbula o trastornos de la ATM: Corrección de problemas estructurales que contribuyen a los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM).
- Traumatismo facial o defectos de nacimiento: Necesidad de recuperar la función y estética adecuadas en casos de lesiones o afecciones congénitas como paladar hendido.
- Sonrisa gingival excesiva: Desproporción evidente entre las encías y los dientes.
- Maxilar retraído.
- Maloclusiones esqueléticas:
- Clase II (Retrognatia): La mandíbula está retraída con respecto al maxilar, o el maxilar está adelantado.
- Clase III (Prognatismo mandibular): La mandíbula está adelantada con respecto al maxilar.
- Mordida abierta: Los dientes frontales no se tocan al cerrar la boca.
- Mordida cruzada: Desalineación lateral de los dientes.
- Mordida borde a borde, sobremordida o apiñamiento dental.

Cirugía Ortognática y la Edad: Consideraciones en Adultos Mayores
Existe un rango de edad recomendado para la cirugía ortognática, pero el momento exacto depende de varios factores, principalmente del crecimiento y desarrollo del individuo. Generalmente, la cirugía se recomienda después de que el crecimiento de la mandíbula esté completo, al final de la adolescencia o al principio de la edad adulta (aproximadamente entre los 16 y 18 años para mujeres, y 18 a 21 años para hombres), a menos que la dirección de la corrección sea la misma que el crecimiento facial, lo que permitiría realizarla tan pronto como erupcionen los segundos molares, alrededor de los 12-13 años.
¿Es Posible en Adultos Mayores?
Si bien es menos común, los adultos mayores también pueden someterse a una cirugía ortognática si es necesario. En este grupo de edad, los procedimientos pueden ser especialmente beneficiosos, por ejemplo, para el tratamiento de la apnea del sueño. Sin embargo, se deben tener en cuenta ciertas consideraciones:
- Riesgos y recuperación: Pueden tener un ligero riesgo de mayores complicaciones y un tiempo de recuperación más prolongado.
- Ortodoncia prequirúrgica: El trabajo de ortodoncia previo a la cirugía puede ser más desafiante debido a una estructura ósea menos flexible.
- Evaluación de medicamentos: Es crucial evaluar todos los medicamentos que toma el paciente, ya que algunos pueden interferir con la cirugía o la curación.
- Salud general: Una planificación cuidadosa y un enfoque personalizado son esenciales para garantizar los mejores resultados, considerando el historial médico y la salud general del paciente.
A pesar de estas consideraciones, la cirugía ortognática no tiene un límite de edad y puede mejorar significativamente la calidad de vida de los adultos mayores al corregir problemas funcionales y estéticos que impactan en su vida diaria, como la alimentación, el habla y la autoestima.
Planificación Detallada de la Cirugía Ortognática
La planificación de una cirugía ortognática es un proceso minucioso y colaborativo que busca garantizar que la intervención no solo corrija los problemas funcionales y estéticos, sino que también alinee los dientes y mejore la mordida. Involucra un esfuerzo conjunto entre un ortodoncista y un cirujano maxilofacial, y en ocasiones, otros especialistas como logopedas o expertos en sueño.
Fases del Proceso de Planificación:
- Consulta inicial:
- Inicio del proceso con una consulta con el ortodoncista y el cirujano.
- Evaluación de los objetivos del paciente y su historial médico para determinar si es un candidato adecuado.
- Tratamiento de ortodoncia prequirúrgico:
- La mayoría de los pacientes necesitarán usar aparatos ortopédicos (frenos o alineadores transparentes) durante 8 a 18 meses antes de la cirugía para alinear los dientes y preparar la mordida.
- Este paso es crucial, ya que la cirugía corrige la posición de los maxilares, no de los dientes en sí. La ortodoncia prequirúrgica asegura una mordida funcional y estable tras la intervención.
- Enfoque de "cirugía primero": En algunos casos, la cirugía puede realizarse antes de la ortodoncia, si la situación es favorable para dicho abordaje.
- Imágenes y pruebas de diagnóstico:
- Se toman imágenes detalladas (radiografías, tomografías computarizadas 3D, fotografías) para evaluar la posición y alineación de dientes y mandíbulas.
- El análisis cefalométrico, mediante radiografías laterales de la cabeza, mide los ángulos de la mandíbula y evalúa las relaciones esqueléticas para guiar el enfoque quirúrgico.
- Simulación quirúrgica virtual (VSP):
- Utilizando planificación virtual asistida por computadora y software especializado, se simula la cirugía antes de que se realice.
- Esto permite medir los movimientos dentarios y óseos de forma milimétrica, asegurar un resultado preciso y predecible, y mostrar al paciente una proyección facial confiable.
- A veces, se utilizan modelos impresos en 3D de las mandíbulas del paciente para una "cirugía simulada".
- Con el software, se diseñan guías quirúrgicas que se manufacturan en una impresora 3D, se esterilizan y se utilizan durante la cirugía para reducir el margen de error a menos de 1 milímetro.
- Aporte multidisciplinario:
- El cirujano colabora estrechamente con el ortodoncista y puede consultar a otros especialistas (logopedas, expertos en sueño) si el caso lo requiere.
- Reunión prequirúrgica:
- Consulta final con el cirujano para confirmar el plan y repasar los detalles de último momento.
- Autorización médica si el paciente tiene afecciones médicas subyacentes.

Tipos Comunes de Cirugías Ortognáticas
La cirugía ortognática implica la corrección de anomalías en la mandíbula y los huesos faciales. Existen varios tipos, cada uno dirigido a diferentes áreas de la mandíbula y la cara:
- Cirugía ortognática del maxilar (Osteotomía Le Fort I):
- Procedimiento: Se realiza un corte del hueso maxilar llamado Osteotomía Le Fort I, que permite el avance, retrusión, alargamiento, acortamiento o rotación del hueso maxilar.
- Propósito: Colocar el maxilar en la posición correcta para lograr armonía facial y recuperar la funcionalidad (masticar, respirar, hablar). Corrige deformidades como el prognatismo mandibular (Clase III), mordida abierta o sonrisa gingival.
- Duración: Aproximadamente 40 minutos con enfoque mínimamente invasivo.
- Cirugía ortognática mandibular (Osteotomía Sagital Bilateral):
- Procedimiento: Un corte a cada lado del hueso de la mandíbula llamado osteotomía sagital bilateral, que permite mover la mandíbula hacia adelante o hacia atrás.
- Propósito: Corregir una mandíbula que se hunde o sobresale demasiado. La cirugía de avance mandibular es la más practicada para corregir la retrognatia o Clase II (mandíbula pequeña y retraída), mejorando la armonía facial y problemas funcionales como la apnea del sueño.
- Duración: En promedio, 30 minutos con un enfoque sencillo.
- Cirugía maxilomandibular (Cirugía bimaxilar):
- Procedimiento: Reposicionamiento tanto del maxilar como de la mandíbula.
- Propósito: Lograr una correcta oclusión y armonía facial en la mayoría de los pacientes, especialmente cuando una cirugía monomaxilar no es suficiente. Trata malformaciones como Clase II, Clase III, asimetría facial o mordida abierta.
- Duración: Entre 90 y 120 minutos con planificación 3D y enfoque mínimamente invasivo.
- Genioplastia (Cirugía de mentón):
- Propósito: Alterar la forma, el tamaño o la posición del mentón, corrigiendo mentones pequeños (deficiente) o asimetrías. A menudo se realiza junto con la cirugía de mandíbula.
El Procedimiento Quirúrgico
La cirugía ortognática generalmente se realiza en un hospital o centro quirúrgico, bajo anestesia general del paciente. El cirujano maxilofacial efectúa cortes en la mandíbula para moverla a la posición correcta.
- Anestesia: Normalmente general. En algunos centros especializados, ciertos procedimientos como el avance mandibular o la mentoplastia pueden realizarse con anestesia local y sedación, sin requerir hospitalización.
- Duración: Depende de la complejidad del caso, variando entre 1 y 3 horas, o hasta 3-4 horas. Las técnicas mínimamente invasivas pueden reducir significativamente estos tiempos.
- Incisiones: Por lo general, la cirugía se realiza dentro de la boca para evitar cicatrices faciales visibles. En raras ocasiones, pueden ser necesarios pequeños cortes externos.
- Fijación: Después de colocar la mandíbula en su nueva posición, se utilizan pequeñas placas óseas de titanio, tornillos y alambres para fijar los huesos. El titanio es un material completamente biocompatible.
- Injertos óseos: A veces, se añade hueso adicional a la mandíbula, transfiriéndolo de la cadera, la pierna o la costilla del paciente, o utilizando un injerto óseo disponible en el mercado.
Postoperatorio de la cirugía ortognática
Recuperación y Cuidados Postoperatorios
El proceso de recuperación varía según las estructuras intervenidas y la complejidad del caso, pero generalmente es más molesto que doloroso (los pacientes suelen reportar un dolor de 2 o 3 en una escala del 1 al 10).
- Hospitalización: El paciente suele quedar hospitalizado entre uno y tres días, aunque con técnicas mínimamente invasivas, algunos procedimientos pueden ser ambulatorios.
- Inflamación (hinchazón): Es común y más evidente los primeros días, alcanzando su punto máximo unos días después de la cirugía y disminuyendo gradualmente. Se controla con compresas de hielo, manteniendo la cabeza elevada y medicamentos antiinflamatorios.
- Dolor: Se controla con analgésicos recetados inmediatamente después de la cirugía, pasando a analgésicos de venta libre después de unos días o semanas.
- Dieta: Las primeras semanas se sigue una dieta blanda o líquida, volviendo gradualmente a la alimentación normal. Es necesario hacer ajustes en la alimentación durante varias semanas.
- Actividad: Reposo relativo y restricciones de actividad durante el período de recuperación para asegurar una curación adecuada.
- Higiene oral: Mantener una excelente higiene oral es crucial.
- Ortodoncia postquirúrgica: Tras la recuperación inicial (aproximadamente 6 semanas), el ortodoncista realizará ajustes finales para perfeccionar la mordida, con pequeños retoques en los dientes si es necesario. Este tratamiento puede durar varios meses.
- Retenedores: Después de retirar los aparatos ortopédicos, se utilizan retenedores para mantener la nueva alineación de los dientes a largo plazo.
El proceso completo de ortodoncia, cirugía y recuperación puede prolongarse varios años, aunque para volver a la rutina diaria suelen ser necesarias entre 2 y 3 semanas. La buena planificación, ejecución y controles seriados son clave para conseguir buenos resultados duraderos.
Riesgos y Posibles Complicaciones
Como cualquier procedimiento quirúrgico importante, la cirugía ortognática conlleva ciertos riesgos y posibles complicaciones, tanto a corto como a largo plazo. Si bien la mayoría de los pacientes obtienen resultados exitosos, es importante conocerlos:
- Infección: Riesgo común en el sitio quirúrgico, generalmente tratada con antibióticos.
- Daño a los nervios: Puede causar entumecimiento temporal (se resuelve en semanas o meses) o, en casos raros, permanente, especialmente en la mandíbula inferior.
- Recaída: Las mandíbulas pueden volver a su posición original. A veces se corrige con ortodoncia, pero en casos graves puede requerir cirugía adicional.
- Problemas de oclusión: La mordida final puede no ser perfecta, requiriendo ajustes de ortodoncia o, raramente, cirugía adicional.
- Problemas en la articulación mandibular (ATM): Dolor, chasquidos o dificultad para mover la mandíbula pueden aparecer o empeorar. Se tratan con fisioterapia, medicamentos o, en casos graves, cirugía.
- Retraso en la cicatrización ósea: Puede requerir tratamientos adicionales como injertos óseos o uso prolongado de ortodoncia.
- Hemorragia: Se toman medidas para minimizar el sangrado durante la cirugía, y el cuidado posoperatorio incluye el control de signos de coagulación.
- Cambios en la apariencia facial: Aunque a menudo es un objetivo, los cambios pueden ser significativos. La planificación prequirúrgica con simulaciones ayuda a comprenderlos.
- Hinchazón (Edema): Controlada con compresas de hielo, elevación de la cabeza y antiinflamatorios.
- Dolor: Manejado con analgésicos.
- Problemas de senos paranasales: Suelen ser temporales, pero pueden requerir tratamiento médico o quirúrgico si persisten.
- Problemas del habla: Pueden verse afectados temporalmente. La terapia del habla puede ayudar si persisten.
- Cicatrización: Un buen cuidado posoperatorio reduce el riesgo de cicatrices problemáticas.
- Complicaciones de la anestesia: Son raras, pero el anestesiólogo supervisa de cerca para minimizar los riesgos.
- Impacto psicológico: Someterse a una cirugía mayor que afecta la apariencia facial puede tener efectos psicológicos. Es importante contar con sistemas de apoyo y comunicar cualquier inquietud a los profesionales de la salud.
La planificación preoperatoria minuciosa y un equipo quirúrgico experimentado, junto con el seguimiento de las instrucciones de cuidados posoperatorios, son cruciales para minimizar estos riesgos.
Cirugía Ortognática vs. Cirugía Ortofacial
Aunque los términos "cirugía ortognática" y "cirugía ortofacial" a menudo se utilizan indistintamente, existe una diferencia en su enfoque:
- La cirugía ortognática se centra principalmente en lograr la correcta función del complejo maxilo-mandibular.
- La cirugía ortofacial implica un enfoque más holístico, donde la función y la estética van de la mano, y se considera el rostro en su conjunto para conseguir un equilibrio ideal.
Esto se ha logrado gracias al desarrollo de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, que son menos traumáticas y acortan los tiempos, así como a los avances tecnológicos aplicados a la planificación (softwares 3D, modelos virtuales, bisturí piezoeléctrico) que permiten una ejecución más precisa y libre de complicaciones.
El Enfoque Multidisciplinar y la Tecnología Avanzada
Corregir las deformidades dento-craneomaxilofaciales siempre implica un trabajo en equipo entre el ortodoncista y el cirujano maxilofacial. Ambos profesionales deben estar en total acuerdo con el diagnóstico y el tratamiento propuesto para generar confianza en el paciente.
Los centros especializados realizan un análisis completo del rostro del paciente, estudiando exhaustivamente todos los elementos: mandíbula, maxilar, huesos cigomáticos, nariz, regiones orbitales, dientes y todo el tejido blando que cubre el esqueleto facial y la región del cuello. Esto asegura una evaluación integral del complejo dento-cráneo-maxilofacial, con sus diversos elementos estéticos y funcionales.
Los avances tecnológicos, como la planificación digital 3D y el desarrollo de protocolos quirúrgicos mínimamente invasivos (incluso con anestesia local y sedación para algunos procedimientos específicos como el avance mandibular o la mentoplastia), han revolucionado la cirugía ortognática, reduciendo significativamente el trauma quirúrgico y el tiempo de recuperación.
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