La cuestión del respeto y la preferencia hacia las personas mayores en China es un tema multifacético que abarca desde antiguas tradiciones filosóficas hasta desafíos contemporáneos en el cuidado y la provisión de servicios. Un acercamiento a esta realidad se dio a través de la actividad “El respeto a los adultos mayores en China: una visión actual”, organizada por el Departamento de Ciencias Sociales. Hilda Eleonora Vallet comentó que esta actividad se enmarcaba en un proyecto de investigación que desarrollan con sus estudiantes bajo el título “Derecho de los Adultos Mayores”, un curso del Ciclo Profesional Orientado perfilado a la investigación.
Fundamentos Tradicionales: Confucianismo y Piedad Filial
La tradición letrada china, conocida en occidente como Confucianismo, ha sido la base de la moral y el ordenamiento social de China durante milenios. Confucio, un sabio de la antigüedad china, contemporáneo de Buda y Pitágoras, fue el gran compilador de este saber, dejando como herencia una tradición cuyo nombre está en deuda con su persona. Confucio no fue un autor prolífico, sino un activísimo documentalista y archivero. A él le debe China la compilación de sus clásicos, un saber profundo y bello, que en los convulsos tiempos en que vivió (el cambio del siglo sexto al quinto antes de nuestra era) se hallaba disperso e inconexo.
La breve obra de la que es autor Confucio, las Analectas, encierra una gran parte de la esencia de esta sabiduría y dedica una importante cantidad de líneas a describir las virtudes de todo gentilhombre chino, así como la visión china de la bonhomía. Entre estas virtudes, se dedica un capítulo muy especial al respeto hacia los mayores, al amor filial que todo hijo debe profesar por sus padres, y en extensión, por todos los mayores.

Mencio, el gran discípulo de Confucio, recordaba con un estilo sucinto propio del chino clásico, que se debe hacer honor a la tradición china de respeto a los mayores y amor a los niños. El aforismo, 尊老爱幼 (Respeto a los mayores y amor a los pequeños) o 老吾老,以及人之老,幼吾幼,以及人之幼, que se atribuye a Mencio, nos recuerda que “venerando a nuestros familiares más ancianos debemos también honrar a los mayores que no tiene quien les cuide, y amando y protegiendo a nuestros pequeños, no nos debemos olvidar de aquellos niños que no tienen quien les ampare”. La piedad filial siempre ha sido una de las principales virtudes que se le atribuyen a todo caballero confuciano.
Beneficios y Desafíos Actuales en el Respeto a los Mayores
Mónica Villa, cuya vinculación con China surgió accidentalmente, sostuvo que el respeto que tienen por los adultos mayores en China está vinculado a valorar la sabiduría y la experiencia que brindan los años. Destacó un ejemplo concreto de esta preferencia: “Al llegar a los 75 u 80 años, el gobierno les da a las personas una tarjeta que el adulto mayor presenta en todos lados, tiene todo gratis: acceso al cine y teatros, transportes, salud, etc.”. Sin embargo, Mónica Villa también planteó que existen diferencias entre las zonas urbanas y rurales, donde “respetan a los ancianos de su clan, de su comunidad, no a los de enfrente”.
A pesar de estos arraigados valores, la realidad demográfica presenta desafíos significativos. Shang Zhenkun, subdirector del Centro de Servicios para Personas Mayores de Pekín, desveló a Yicai que “Hay 4,1 millones de personas mayores registradas en Pekín, y casi todas viven solas”.
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La Industria del Cuidado de Ancianos y la Brecha de Cuidadores
La industria del cuidado de ancianos también enfrenta problemas, como la falta de atractivo laboral debido al bajo estatus profesional y la falta de canales de promoción laboral. En la actualidad, China cuenta con unas 387.000 instalaciones de atención a ancianos, con un total de 8,3 millones de camas. Esto requeriría al menos dos millones de enfermeros, según el estándar nacional de un cuidador por cada cuatro personas mayores. Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que solo hay 322.000 personas dedicadas al cuidado de ancianos, lo que provoca una brecha de casi 1,7 millones cuidadores.
Las autoridades han advertido que el envejecimiento de la población presenta numerosos desafíos para la provisión de servicios públicos y la sostenibilidad de la seguridad social.
La Sabiduría de las "Hojas de Hierba": Valor de las Historias Mayores
La capacidad de las personas mayores para contar historias y compartir su experiencia es invaluable. Juan Carlos Burgos, un alumno descrito como un "auténtico caballero confuciano del siglo XXI", compartió un escrito que es un canto de honra a los mayores, a sus historias, a sus relatos, a su capacidad por enriquecer nuestra vida, y a la necesidad urgente que nuestra sociedad tiene de escuchar su palabra.
Un ejemplo de estas historias lo ilustra la experiencia de una mujer: “A mí nadie me enseñó a coser. Aprendí sola, de niña, viendo a mi madre. Cuando se quedó viuda, tuvo que poner taller en casa. Hacía encargos para El Bebe Inglés, una tienda de ropa para niños en Gran Vía, cerca de Callao. Hacía forros de abrigos y canastillas para el Rey de Marruecos. Así íbamos tirando”.
A poco que uno se pare a hablar con una persona mayor, en dos minutos puede contar una historia tan fascinante y real como esta. La riqueza de sus relatos, contados con precisión léxica y expresiva, a menudo supera a la ficción. Las personas mayores traen de serie esta capacidad de contar cosas; el realismo mágico les sale solo, y además con una fluidez y unas palabras todavía más apasionantes. Nos olvidamos de que quienes mejor cuentan historias son las personas mayores, y que además lo hacen con la máxima precisión léxica y expresiva.

Sin embargo, un problema actual es que a las personas mayores cada vez les resulta más difícil encontrar a quién contarle sus historias, pues cada vez están y viven más solas. Lo sobrellevan con una dignidad y un optimismo admirables, sabiendo expresarse y conservando la ilusión. El no prestarles atención es, evidentemente, un problema de la sociedad, que olvida la más rica y la mejor red social a nuestro alcance. Instituciones como los Amigos de los Mayores existen para recordárnoslo, animando a conocer y practicar con ellos la mejor gimnasia mental posible: hablar y conocer a personas mayores.
En chino, a la gente común se le llama căogēn, que significa "hojas de hierba". “Ni una bella flor ni un árbol enorme; apenas soy una insignificante hojita de hierba”, dice una de sus canciones más populares. Esta metáfora, similar al "grassroots" inglés o la visión de Whitman, sugiere que lo cotidiano es lo que nos une a la tierra y nos hace vivir. Y eso, quien mejor lo sabe es quien lo ha vivido ya, y lo cuenta como nadie. Para aprenderlo, tan solo nos hace falta saber escuchar.