El incremento de personas mayores refleja un acelerado envejecimiento poblacional en Chile. Los datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) reflejan la situación general de la población chilena, utilizando los hogares como unidad de observación.
Objetivo y Metodología del Estudio
El objetivo principal del estudio fue comparar las condiciones de vida asociadas a la salud y el bienestar de las personas mayores mediante un enfoque descriptivo-comparativo, de acuerdo con las respuestas obtenidas en las encuestas CASEN de 2015 y 2022. Para ello, se realizó un análisis descriptivo-comparativo de las bases de datos de ambas encuestas, focalizado en la caracterización de los hogares, la pobreza multidimensional, la salud general y mental. Se establecieron asociaciones entre estos factores mediante análisis de varianza.
Resultados y Discusión
Los hallazgos clave de las encuestas CASEN 2015 y 2022 indican un escenario complejo para las personas mayores en Chile. Aunque hubo una mejora en los ingresos de jubilación, esta no se tradujo en una reducción significativa de la pobreza multidimensional. Entre los resultados destacados se encuentra una alta presencia de analfabetismo y una fuerte sensación de discriminación por edad entre los adultos mayores.
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Salud y Acceso a Servicios Médicos
La mayoría de los adultos mayores encuestados recibió tratamiento farmacológico para comorbilidades. Sin embargo, se identificaron dificultades significativas en el pago de beneficios de salud y medicamentos, lo que llevó a una baja participación en las consultas generales y de salud mental. Las dificultades para acceder a la atención médica se agravaron por una falta de vínculos de apoyo social, familiar y comunitario.
En la región, prima el sistema previsional de salud FONASA por sobre las Isapres. A pesar de los esfuerzos, el estado general de salud y bienestar de las personas mayores en Chile no mejoró entre 2015 y 2022.
Pobreza y Bienestar Económico
En el ámbito de la pobreza multidimensional, los resultados corroboran una tendencia: los mayores presentan una menor proporción de personas en situación de pobreza por ingresos, en comparación con la población menor de 60 años. Sin embargo, la proporción de personas en situación de pobreza multidimensional continúa siendo superior en las personas mayores al compararlas con el segmento etario menor de 60.
El nuevo factor de medición de la pobreza instalado por el gobierno tiene relación con la pobreza multidimensional, la que abarca servicios y derechos como la salud, educación, vivienda, trabajo y seguridad social, reflejando una mirada más holística de las personas más vulnerables.

En el segmento más pobre del país, integrado por 1.890.860 personas, el ingreso autónomo mensual promedio es de 95 mil pesos, lo que evidencia una situación económica muy precaria para un sector considerable de la población mayor. Dimensiones como redes activas, acompañamiento, accesibilidad, estado de las viviendas, escolaridad, trato igualitario y atención de salud no se resuelven simplemente por contar con la Pensión Garantizada Universal (PGU) y un mejor ingreso monetario.
Iniciativas Gubernamentales y Desafíos Futuros
El seremi de Desarrollo Social, Eduardo Lara, sostuvo que el gobierno cuenta con un sistema nacional de cuidado, programas de envejecimiento activo y políticas en desarrollo destinados a este grupo de la población. Se han logrado importantes avances, como la construcción de centros de larga estadía, siendo un caso ejemplar parte de las primeras medidas del programa de gobierno.
Uno de estos establecimientos estará en la región de Coquimbo, para garantizar una vejez con calidad de vida a 70 personas. Alejandra Díaz, coordinadora regional de SENAMA, comentó que las cifras de las encuestas complementan el trabajo dirigido a los mayores y con especial énfasis en el fortalecimiento del sistema nacional de cuidado.
Entre las medidas que trabaja el gobierno en materia de adulto mayor, se encuentra el potenciamiento de un sistema nacional de cuidados, donde se ponga en el centro a las personas mayores. En este sentido, se anunció que se elaborará un registro obligatorio de los centros residenciales para adultos mayores, así como de las personas e instituciones que les brindan servicios de cuidado domiciliario.
Estos esfuerzos son correctos para tiempos de crisis, pero el escenario actual plantea serios desafíos. Resulta obvio que no estamos frente a un buen escenario, porque la economía chilena no es capaz de resistir estos niveles de subvenciones y apoyos de manera sostenida en el tiempo. La situación se vuelve aún más crítica si se considera que para el año 2050, las personas mayores representarán un tercio del total de la población del país.