La infancia en Latinoamérica aún padece enormes brechas sociales, amplificadas por los regímenes político-sociales actuales. Esto ocurre a pesar de que muchos países muestran ostensibles indicadores económicos y los discursos están llenos de eslóganes que hacen pensar lo contrario.
En Chile, la discusión, aunque limitada, ha logrado sensibilizar a distintos actores, lo que ha permitido implementar programas como Chile Crece Contigo (CHCC), que busca proteger y fomentar el desarrollo integral de los niños, principalmente en los sectores más vulnerables, asegurando el cumplimiento de sus derechos.

Medición de la Vulnerabilidad Infantil en Chile
Censo y Caracterización de Estudiantes
Desde el año 2005, se realiza una caracterización en los niveles básico y medio que permite clasificar de manera individual a los estudiantes en cuatro grupos o niveles de vulnerabilidad escolar. Esta clasificación se basa en variables sociales, económicas, de salud y académicas.
Para el caso de los estudiantes parvularios, desde el año 2007, en el marco de un convenio de trabajo conjunto entre el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y la Junaeb, se cuenta con la aplicación de un censo en la población de este nivel. Este instrumento tiene como propósito recoger información de tipo biomédico, cultural, educacional y conductual de niños y niñas de entre 4 y 5 años 11 meses de edad, que asisten a los establecimientos subvencionados por el Estado y se encuentran cursando los niveles más altos del sistema parvulario.
Ensayo de Medición de la Vulnerabilidad
Dada la importancia que reviste para el trabajo en políticas públicas la identificación de perfiles en niñas y niños del nivel parvulario, así como el contexto donde se desarrollan, en el presente trabajo se realiza un ensayo de medición de la vulnerabilidad a partir de las dimensiones presentes en la encuesta antes mencionada, añadiendo indicadores del contexto comunal.
Concepto de Vulnerabilidad
Enfoques y Características
La vulnerabilidad es un concepto que ha sido abordado desde diferentes enfoques y en variadas disciplinas, desde la economía hasta el cambio climático. En todos ellos presenta algunas características transversales, como por ejemplo: su sentido anticipatorio, la multidimensionalidad y el carácter latente. En la mayoría de las conceptualizaciones intenta describir un estado próximo o anterior a la manifestación de algún tipo de daño o deterioro de las condiciones de vida general o en algún plano específico.
Vulnerabilidad Social en América Latina
En América Latina, la vulnerabilidad ha sido utilizada como una medida complementaria de la pobreza mediante el enfoque de activos, vulnerabilidad y estructura de oportunidades (AVEO), introducido a finales de la década de los noventa por, entre otros, Filgueira y Katzman (2001). Su orientación teórica y metodológica está dirigida a describir los aspectos dinámicos de la pobreza, la búsqueda de una cuantificación de los riesgos sociales y la capacidad potencial de movilización de activos con que cuentan las personas u hogares para poder hacerles frente, en un contexto social dominado por la incertidumbre en casi todos los planos de la vida (Pizarro, 2001; Katzman, 2000).
A partir de dicho enfoque, la vulnerabilidad social puede ser estructurada en tres componentes:
- Los activos.
- La estructura de oportunidades.
- Las instituciones y las relaciones sociales.
Conceptualmente, implica la noción de riesgo frente a la posibilidad de empobrecerse más allá de cierto nivel (línea de pobreza), por lo tanto, tiene una connotación socioeconómica, añadiendo un aspecto dinámico y más amplio que la sola existencia de carencias asociadas a pobreza. En este sentido, incluye a las personas u hogares declarados pobres, pero también a los que tienen alta probabilidad de empobrecerse en el futuro.
Este enfoque distingue tres tipos de factores que inciden en la condición de vulnerabilidad social que experimentan los hogares:
- Un bajo nivel de activos económicos en relación con las necesidades del hogar.
- Un nivel de exposición a riesgos económicos que es elevado en relación con los activos del hogar.
- Una ausencia relativa de mecanismos de defensa frente a riesgos.
En esta misma línea, Silva y Barriga (2009) entienden la vulnerabilidad social como una situación en que se ponen en riesgo los instrumentos productores de certezas, dentro de los cuales se encuentran el acceso a la educación y al empleo, la integración social, la calidad de vida del individuo y de su entorno, así como los derechos básicos a nivel del individuo y de la familia.
Vulnerabilidad en el Contexto Educativo Chileno
La vulnerabilidad en el contexto educativo, particularmente en Chile, se introdujo como una forma de explicar en términos de proceso el fracaso escolar, asumiéndola como un concepto que otorga una perspectiva más amplia e integral a partir de la cual se entiende la relación dinámica que desarrollan los factores de riesgos y protectores (Junaeb, 2005) de la trayectoria escolar entre sujetos, familias y/o comunidades.
A pesar de que dicha concepción reconoce la existencia de factores múltiples asociados a la vulnerabilidad escolar, en lo operativo se reduce a una medida socioeconómica donde no se capturan los riesgos que traen implícitos, por ejemplo, el establecimiento y sus dinámicas educativas, la estructura de la familia, el contexto barrial donde se desarrolla la vida del niño o niña, desatendiendo a autores como Meinardi (2009). Según Meinardi, en la vulnerabilidad escolar no solo impactan factores de origen socio-familiar, sino que la escuela en sí misma puede jugar un rol mediador de la vulnerabilidad, en la medida que la comunidad escolar y los docentes puedan atender y educar en contextos de alta vulnerabilidad.
En esta misma línea, Julio (2009) señala el error que se comete al intentar relacionar directamente la vulnerabilidad social con la educativa, cuando esta última se entiende como “la fragilidad que pueden tener los niños y niñas, como legítimos aprendices, de fracasar en el sistema escolar para lograr las metas que este les impone, a través de formas prescritas por ley y por el currículo nacional explícito”.
Pobreza Multidimensional y Vulnerabilidad
El presente trabajo intenta revelar los distintos elementos de riesgos presentes en los niños y niñas del nivel parvulario del sector subvencionado chileno, así como también los contextos familiares y, en algún sentido, aquellos de naturaleza más amplia como la comuna. Se sitúan estos elementos dentro de la discusión de pobreza multidimensional y vulnerabilidad, considerando estos dos conceptos como complementarios. La vulnerabilidad contribuye a explicar la dinámica de las trayectorias de vida de las familias que padecen necesidades básicas importantes, o bien, están inmersas en riesgos de padecerlas.
En este sentido, tanto la condición de pobreza como la de vulnerabilidad, si bien no definen necesariamente condiciones tales como la deserción escolar, son el punto de partida de las desventajas sociales que el sistema escolar por sí solo no podrá subsanar y que con posterioridad generarán trayectorias de vidas precarias.
Desarrollo Infantil y Factores Determinantes
Proceso Continuo y Adaptativo
El desarrollo infantil se entiende como un proceso continuo donde los diversos eslabones son determinantes para los subsiguientes y puede ser afectado de forma negativa o positiva por múltiples factores biológicos, socioculturales y ambientales. Estos factores actúan incluso antes del nacimiento a través de la interacción del niño o niña como organismo biológico con su medio más próximo, su sistema social y su ambiente (Bedregal, 2008; Hermida, Segretin, Lipina, Benarós & Colombo, 2010).
El desarrollo infantil óptimo tiene relación con la capacidad del niño para adquirir comportamientos y habilidades culturalmente relevantes que le permitirían responder de forma efectiva en su contexto actual, así como adaptarse con éxito cuando el contexto cambia y pueda él mismo construir el cambio (Evans, Myers & Milfeld, 2000). Esta perspectiva es coherente con la teoría ecológica propuesta por Bronfenbrenner, quien señala que el desarrollo puede ser entendido como un proceso progresivo de acomodación entre el ser humano activo y su ambiente constantemente cambiante (CHCC, 2008).
Impacto del Ambiente y Transmisión Intergeneracional
Relacionado con lo anterior, desde una perspectiva de trayectoria vital, el desarrollo infantil podría verse afectado a largo plazo por el ambiente al cual está expuesto el niño o niña durante su primera infancia. En este sentido, la desventaja social se podría transmitir de manera intergeneracional (Rajmil, Díez & Peiró, 2010).
Se puede sostener entonces que existe una relación entre el desarrollo infantil y la exposición del niño a ciertos factores biológico-culturales, de acuerdo al período en que estos se presentan, su duración en el tiempo, su acumulación y la susceptibilidad de cada individuo frente a los mismos. Estos factores significarán efectos diferentes asociados a las oportunidades de crecimiento, desarrollo mental, educación e inclusión social, como se cita en Hermida et al.

Factores de Riesgo y Protectores
En relación con los factores de riesgo y protectores sobre desarrollo infantil temprano en países de ingreso medio y bajo, se ha confirmado la relevancia que tienen, por ejemplo, la inadecuada estimulación cognitiva, el retraso en el crecimiento, la deficiencia de yodo y anemia por deficiencia de hierro como factores que impiden alcanzar un pleno desarrollo a millones de niños.
Además, se ha fortalecido la evidencia de otros factores como:
- El retraso del crecimiento intrauterino.
- La exposición a tóxicos medioambientales.
- Depresión maternal.
- Mala nutrición de la madre y del niño.
- Exposición a estrés derivado de la pobreza.
- Presencia de enfermedades infecciosas.
- Discapacidad.
- Ausencia de una buena interacción con el cuidador.
- El vivir en un hogar de menores.
- Estar expuesto a contextos de violencia (Walker et al., 2011).
Respecto a los factores protectores, aunque son conceptualmente distintos, muchos de ellos son los inversos de los factores de riesgo. Hay que señalar que la presencia de factores de riesgo nunca es aislada: generalmente se dan de manera combinada y compleja, se amplifican en contextos empobrecidos, no solo materialmente, y presentan efectos acumulativos a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, se hace necesario contar con intervenciones tempranas e integrales que permitan corregir de la manera más efectiva las desigualdades presentes en los niños o niñas. Además, se deben potenciar los factores protectores de tal manera que los efectos se atenúen y se evite el deterioro de las trayectorias de vida, lo que implica pérdidas para la sociedad en su conjunto.
Bienestar y Vulnerabilidad
Con la vulnerabilidad y el bienestar, es posible dar cuenta de la amplia relación existente entre ellos, donde altos niveles de bienestar implican mejores condiciones para lograr un desarrollo adecuado, lo que a su vez está asociado casi siempre con menores niveles de vulnerabilidad (Junaeb, 2005).
Dimensiones y Medición de la Vulnerabilidad
Dimensiones para la Evaluación
A partir de dicha definición, se eligieron las dimensiones basándose en la teoría, la disponibilidad de información y los propósitos institucionales para dicha evaluación. En este caso, se plantea, de manera inicial, la descomposición de la vulnerabilidad en cinco dimensiones, a saber:
- Salud.
- Condición socioeconómica familiar.
- Estimulación y apoyo.
- Familia.
- Contexto socioeconómico comunal.
Cada una de las dimensiones, vistas desde distintos enfoques, contiene aspectos relevantes para el normal desarrollo infantil, así como también en cada una de ellas pueden darse condiciones que lo desfavorezcan. Naturalmente, dichas dimensiones representan tanto los intereses para la Junaeb como la posibilidad de contar con información; sin embargo, excluyen aspectos relevantes para la definición de la vulnerabilidad respecto al desarrollo infantil, como por ejemplo el desarrollo psicomotriz o la consideración del establecimiento como unidad contextual.
Método de Componentes Principales
Trabajando por dimensión, se generaron cinco índices, cuyas ponderaciones y agregaciones se efectuaron mediante el método de componentes principales (ACP). Este procedimiento ha sido ampliamente utilizado en la construcción de indicadores, fundamentalmente socioeconómicos (Howe et al., 2008; Vyas and Kumaranayake, 2006; Grisales y Arbeláez, 2008), y para medir vulnerabilidad social asociada a desastres (Cutter et al., 2003).
Para el caso de las variables cualitativas se llevaron a cabo valoraciones de las categorías en aquellas variables que corresponden mediante la cuantificación óptima, para tener así variables con escalas de medidas continuas. Dicho proceso se efectuó mediante el algoritmo de análisis de componentes principales para datos categóricos (Grisales y Arbeláez, 2008). Para la utilización de dicho procedimiento se cuidó que todas las variables presentaran un gradiente monótono positivo, con valores bajos para las condiciones más negativas en el desarrollo infantil y valores altos en aquellas que lo favorecen. Una vez cuantificadas las variables se aplicó un ACP, obteniendo así cinco índices mediante la primera componente principal. Posteriormente, se aplicó un ACP tradicional, con las cinco variables, desde donde se obtendrá un índice de vulnerabilidad global para párvulos (IVP).
Medición de la Pobreza Multidimensional y Vulnerabilidad
Para tratar multidimensionalmente la vulnerabilidad, se pueden adaptar los requerimientos exigibles a las metodologías para la medición de la pobreza multidimensional (Alkire y Foster, 2007; Coneval, 2008), las que deben resolver algunos criterios básicos previamente. Se definirá a un sujeto vulnerable multidimensional en función de una medida de vulnerabilidad global, utilizando el IVP antes mencionado y la cantidad de dimensiones, de las cinco tratadas, que presentan algunos de los factores definidos como críticos para el desarrollo infantil.
Los factores críticos son:
- El niño o niña presenta caries y no asiste a control dental.
- El niño o niña presenta obesidad u obesidad mórbida.
- El niño o niña presenta desnutrición severa.
- El niño o niña presenta retraso de crecimiento.
- El niño o niña posee una enfermedad crónica.
- El niño o niña posee alguna condición de discapacidad.
Estos factores son definidos en gran parte de la literatura como condiciones que impiden un normal desarrollo infantil; además, se pueden medir de manera objetiva. Las categorías más altas de vulnerabilidad son: baja, media o alta. La incidencia (H), que corresponde al porcentaje de la población que cuenta con una determinada característica, como la vulnerabilidad multidimensional. La profundidad (A), que corresponderá al número promedio o proporción promedio de dimensiones con riesgos.
Análisis de Datos y Aplicación en Chile
Los datos analizados corresponden a la evaluación de la encuesta de párvulos 2012, que la Junaeb, en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social, levanta año a año en la población del sistema parvulario chileno. Una vez realizadas las cuantificaciones, cuyos resultados se muestran en el anexo 1, se procedió en cada una de las dimensiones a la aplicación de un análisis de componentes principales.
El test de Bartlett permite decidir sobre la prueba de hipótesis de no correlación entre las variables. El test KMO (Kaiser-Meyer-Olkin) mide la adecuación de la muestra; mientras más cerca de 1, la adecuación es mejor. Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta de párvulos del año 2012.
El impacto de las políticas y la inversión orientadas a la primera infancia PARTE 2 Alvaro Monge
La Situación del Sename y la Perspectiva de James Heckman
Drama Social y Fallo del Estado
La situación actual del Sename es un drama que ha conmovido al país. El Estado ha fallado en su misión de ayudar a salir adelante a los niños más vulnerables. Este es un problema que requiere ser enfrentado desde múltiples ángulos. No es particular de este gobierno, sino un crimen de omisión que nunca se ha enfrentado con seriedad y del que debemos responsabilizarnos como país.
Programas de Cuidado y Educación Infantil de Calidad
Para los niños más pequeños, parte importante del problema puede ser resuelto entregando programas de cuidado y educación infantil de calidad. Junto a un equipo de la Universidad de Chicago liderado por James Heckman, premio Nobel de Economía, se han estudiado los retornos de invertir en programas de educación infantil de alta calidad.
En los años 60s y 70s se realizaron en Estados Unidos tres experimentos enfocados en niños vulnerables de entre cero y cinco años. En cada uno, un grupo de niños fue asignado aleatoriamente a participar en el programa, mientras que el otro grupo no tuvo acceso. Los niños han sido seguidos por hasta 50 años, y los resultados muestran beneficios en mayor participación laboral e ingresos, y en mejor salud. También ahorros sociales por reducciones en educación remedial y en costos para las víctimas de crímenes. Al agregar estos impactos, el retorno económico de largo plazo de los programas ronda el 7-13% anual o incluso más.

Eficiencia y Calidad de la Inversión
Formar habilidades cognitivas y socio-emocionales durante la infancia es más eficiente que costear soluciones asistenciales tardías. Estudios a mayor escala confirman estos resultados, pero encuentran que los impactos en niños de familias de más recursos son menores. Los programas más efectivos combinan educación preescolar con apoyo social y emocional a las familias, el cual puede ser especialmente importante en el caso del Sename.
Para que el programa logre su objetivo, la calidad debe ser muy superior a la que actualmente se provee en los organismos de infancia y salud del gobierno, lo que significa necesariamente un nivel alto de recursos por niño. La evidencia sugiere que un programa enfocado a la primera infancia, de alta calidad, y rigurosamente focalizado en niños en situaciones de vulnerabilidad extrema, retornaría su costo en beneficios sociales con creces.
Implicaciones Presupuestarias y Prioridades Gubernamentales
Implementar este programa requeriría una inversión sustantiva. Los recursos públicos son escasos, y una nueva alza tributaria podría tener efectos negativos. Parece más factible liberar otros recursos. Desgraciadamente, es imposible estimar la rentabilidad social de la gran mayoría de los programas públicos, ya que pocos han sido evaluados de una forma rigurosa que permita estimar sus impactos.
La carga de la prueba está en el gasto de gobierno que no ha sido evaluado rigurosamente ni está enfocado a poblaciones vulnerables. El gobierno debe priorizar sus inversiones considerando los principios de eficiencia y equidad. Los criterios políticos son legítimos en guiar las prioridades gubernamentales, pero es injusto que grupos sin capacidad de presión, como los niños del Sename, queden eternamente rezagados. El gobierno va a enviar el proyecto de presupuesto 2017 este mes.