La Rebelión de las Cuidadoras y el Desafío de los Cuidados en Chile

El debate sobre los cuidados ha ganado relevancia en los últimos tiempos, especialmente después de la pandemia, que reveló la importancia del trabajo de los cuidados no remunerados en el hogar. Históricamente, y hasta antes de este periodo, se había asumido y naturalizado en la sociedad que las mujeres son quienes cuidan a las personas dependientes o con discapacidad.

La Naturaleza Feminizada y Desigual de los Cuidados

Esta percepción se refleja en los datos actuales: según el Registro Social de Hogares, el 86% de las personas registradas como cuidadoras son de género femenino. Esta realidad se explica, en parte, porque esta actividad esencial para el desarrollo humano se lleva a cabo predominantemente en los hogares, siendo asumida mayoritariamente por mujeres. Esto evidencia que la organización social del cuidado está profundamente marcada por desigualdades de género y de clase social. El cuidado es una tarea mayoritariamente invisible, altamente feminizada y concentrada en hogares de menores ingresos, lo que tiene efectos directos sobre la participación laboral y el bienestar de quienes cuidan.

Infografía sobre la distribución de roles de cuidado por género en Chile

El Debate Político y la Resistencia a un Sistema de Cuidados

En el ámbito político, algunos sectores han expresado su postura en este debate. La derecha, por ejemplo, no solo argumenta la falta de recursos y la necesidad de fortalecer el sector privado, anticipando importantes recortes fiscales, sino que también ha mostrado reticencia a nuevas iniciativas relacionadas con derechos humanos o sociales. Estos sectores fortalecen su cruzada ideológica para atacar los derechos de las mujeres y los llamados “derechos emergentes” de las personas con discapacidad, neurodivergentes o con algún grado de dependencia.

Argumentos Ideológicos: "Vínculos Humanos" y el Código Civil

Para ello, utilizan dos líneas argumentales principales. En primer lugar, hablan en nombre de los “vínculos humanos”. Según la minuta del centro de estudios IdeaPaís de julio de 2024, que analiza el proyecto de ley oficialista de cuidados, el principal deber recae en la familia: de padres a hijos y viceversa. Si bien no desconocen el carácter social de estas extenuantes labores, sostienen que el deber del Estado es apoyar, mas no sustituir a las familias, argumentando que se vuelve cada vez más complejo para el Estado hacerse cargo de actividades basadas en su “esencia” en vínculos humanos. Surge la pregunta de si se refieren al amor filial o familiar, y si los cuidados provistos en servicios de estadía y hospitales públicos carecen de humanidad.

En segundo lugar, aluden al Código Civil, un cuerpo de leyes que entró en vigencia en 1857 y que ha tenido pocas modificaciones, el cual establece el deber de prestar ayuda a parientes que lo requieran, principalmente entre progenitores e hijos. Esta calculada confusión entre los vínculos, el cuidado y los sentimientos que los atraviesan tiene como fin seguir sosteniendo y profundizando la crisis de una sociedad en la que sus amplias mayorías envejecen o se enferman en condiciones precarias e insostenibles, y en la que el peso emocional, físico y económico de esta situación lo asumen casi exclusivamente las mujeres.

Sociedad del cuidado y políticas de la vida - Diálogo Magistral #clacso2022

El Desafío Social y Económico de los Cuidados en Chile

Los datos más recientes de la Casen 2024 confirman que el cuidado se ha transformado en uno de los principales desafíos sociales y económicos del país. Actualmente, en Chile existen cerca de 550 mil personas cuidadoras, de las cuales alrededor de 355 mil cuidan a personas mayores de 65 años. La magnitud del problema aumenta rápidamente con la edad: el 17,6% de las personas de 65 años y más presenta dependencia funcional, y de ellas, cerca del 89% cuenta con un cuidador. En edades más avanzadas, la situación es aún más exigente: el 41% de las personas de 80 años y más es dependiente, y más del 92% tiene cuidador.

Un gran problema es que, en la práctica, el sistema de cuidados en Chile descansa fuertemente sobre las familias, ya que el 48% de los mayores de 65 años con dependencia funcional es cuidado exclusivamente por miembros del hogar, y solo el 16% tiene como único cuidador a una persona externa. Entre los cuidadores de adultos mayores que pertenecen al hogar, ya sea de manera exclusiva o con ayuda externa, se observa que cerca del 70% son mujeres, solo el 33% está ocupado y el 38% son, a su vez, mayores de 65 años.

La Insostenibilidad del Modelo Actual

Desde la perspectiva fiscal, el actual “bajo gasto” en cuidados es en realidad un traspaso de costos al sector privado. La ausencia de un sistema robusto de cuidados no elimina su costo; simplemente lo desplaza hacia los hogares, con pérdidas de productividad y mayores riesgos de pobreza, ya que el 66% de los cuidadores miembros del hogar pertenece a los dos primeros quintiles de ingreso. A medida que la población envejece, esta estrategia se vuelve crecientemente insostenible.

Tal como advierte la Dirección de Presupuestos en su informe de proyecciones de largo plazo (2026), Chile enfrenta una fuerte caída de la natalidad y un rápido envejecimiento de la población. Esto implica menos hijos por hogar y, por lo tanto, menos potenciales cuidadores disponibles en el futuro. En otras palabras, el país está avanzando hacia un escenario en el que habrá más personas que necesitan cuidados y menos personas disponibles para proveerlos. Al mismo tiempo, el Estado enfrentará mayores presiones fiscales por envejecimiento, salud y pensiones. Persistir en un modelo basado casi exclusivamente en el cuidado informal no solo es socialmente injusto, sino también macroeconómicamente miope e insostenible desde el punto de vista económico y demográfico. Si no se actúa a tiempo, la crisis de natalidad se transformará inevitablemente en una crisis de cuidados.

Infografía sobre el envejecimiento de la población y la demanda de cuidados en Chile

Hacia un Sistema Nacional de Cuidados Integrales

En este aspecto, es posible cuestionarse y llegar legítimamente a la conclusión de que si los cuidados son una actividad esencial para el desarrollo común de todos, no deberían recaer en hogares o personas individuales. Por el contrario, deberían estar “socializadas”, a través de sólidas redes comunitarias y servicios públicos de educación y salud suficientes y de calidad. La solución no debe ser solo resolver el problema mediante una división equitativa de labores entre hombres y mujeres dentro del hogar, como lo plantean las políticas orientadas a la “corresponsabilidad de género”, u otorgando medidas irrisorias como el actual bono de 32 mil pesos a quienes cuidan en casa.

Mucho menos se debe hablar de abandonar a la población que requiere cuidados y a sus cuidadoras, como amenaza la Derecha, quienes avanzan anticipadamente sobre este y otros debates dejando abierta la posibilidad de que en Chile se replique la situación de Argentina con Milei, donde la situación de las personas mayores, jubiladas y las personas con discapacidad empeora ante el espaldarazo de los gobernantes de la casta que decían combatir. Se hace preciso el derecho al júbilo, a una vejez digna, a la inclusión y a los cuidados. Es fundamental luchar por conquistar un Sistema Nacional de Cuidados Integrales Público, Gratuito y Universal que sea gestionado por sus trabajadores, trabajadoras y usuarios.

Experiencias Individuales y Críticas a Iniciativas Actuales

La experiencia de cuidar a un ser amado enfermo es una de las más intensas que puede experimentar una persona. Es una tarea tan demandante, en lo físico y emocional, que requiere que el cuidador o cuidadora no se olvide de sí mismo. Debe planificar tiempo y actividades que le permitan recuperar la energía y el estado de ánimo para continuar su labor.

Un ejemplo es Andrea Bello, quien dedica su vida al cuidado de su hija Sofía, de 15 años, que padece una malformación cerebral y cuadriplejia espástica severa. El Estado les brinda mensualmente una pensión de $108 mil por la discapacidad de Sofía. Aunque el Gobierno firmó un proyecto de ley para crear un Sistema Nacional de Cuidados, buscando coordinar servicios y beneficios para más de 100 mil cuidadores inscritos, existen críticas significativas. Esta normativa no considera transferencias monetarias, canales de denuncia claros, ni apoyo para actividades fuera del cuidado, lo que genera dudas sobre su efectividad real. Actualmente, más de 216 mil personas cuidadoras ya están registradas en el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, Chile Cuida.

tags: #la #rebelion #de #las #cuidadoras #el