Muchas de las cosas que hoy damos por supuesto son en realidad invenciones que no siempre estuvieron ahí. La pensión de jubilación es un claro ejemplo de un invento humano que, aunque no ha estado presente en todas las civilizaciones, tiene raíces profundas que nos ayudan a entender su propósito actual.

Etimología: el origen de la palabra "jubilación"
El término jubilación es un ejemplo ilustrativo sobre la disparidad de criterios, presentando distintas versiones posibles a nivel etimológico. Aunque los estudiosos no se ponen de acuerdo completamente, existen varias teorías fundamentales:
- Del latín iubilare: La mayoría coincide en que proviene de esta voz latina, que significa expresar o gritar de alegría. Originalmente, era un verbo de la lengua rústica utilizado por los campesinos para llamarse entre sí o a sus animales mediante gritos, silbidos y sonidos que imitaban a los pájaros.
- Influencia hebrea (yobel): Otros expertos sugieren que el término procede del hebreo yobel, el sonido del cuerno de los machos cabríos usado para anunciar un año especial. Esta voz evolucionó al griego iobalaios y, posteriormente, a través de la traducción de la Biblia de San Jerónimo al latín, se aplicó el término iubilaeus.
La conexión entre ambos significados es estrecha: en el Antiguo Testamento, el año yobel (o Jubileo) se celebraba cada 50 años. Era un periodo donde se debían perdonar deudas, liberar esclavos y cesar las tareas agrícolas para reflexionar y valorar lo conseguido, un momento que se disfrutaba con júbilo. Ese concepto de pausa en la vida laboral es el antecedente de la actual jubilación, ahora despojado de su antigua connotación religiosa.
Antecedentes históricos: la protección en Roma
Antes de que existieran los sistemas actuales, Roma sentó las bases de la protección social.
La Ley de la Cigüeña (Lex Cionaria)
Antes incluso de crear una pensión propiamente dicha, los romanos idearon un sistema para el cuidado de los mayores: la Lex Cionaria. Según esta ley, los hijos tenían el deber de cuidar de sus padres y abuelos, igual que hacen las cigüeñas cuando sus progenitoras envejecen. Esta obligación persiste en el derecho actual; por ejemplo, el artículo 143 del Código Civil regula la obligación de "darse alimentos", siendo una traslación moderna de aquel precepto romano.
El Aerarium Militare: las pensiones militares
El origen de las pensiones como prestación económica es posterior y está ligado al éxito del Imperio Romano. El emperador Octavio Augusto creó el Aerarium Militare como recompensa a los soldados tras cumplir años de servicio. La jubilación significaba, literalmente, dejar de jugarse la vida en el ejército.
| Cuerpo militar | Años de servicio |
|---|---|
| Guardia pretoriana | 16 años |
| Legiones | 25 años |
| Soldados auxiliares | 26 años |
El veterano recibía un praemium único, equivalente a unos doce años de salario, o una parcela de tierra. Para reubicar a estos militares, se fundaron ciudades como Emérita Augusta (hoy Mérida) o León. Asimismo, los Collegia actuaban como formas de protección social privada, donde los ciudadanos se asociaban para cubrir necesidades básicas como socorro alimentario o entierros.

De la Roma antigua al sistema moderno
Aunque el origen de las pensiones es romano, el modelo actual de reparto se debe al canciller alemán Otto von Bismarck a finales del siglo XIX. Ideado para combatir el movimiento obrero, este sistema de seguridad social se puso en marcha en 1889, otorgando pensiones a partir de los 70 años y financiándose mediante la contribución de trabajadores, empresarios y el Estado.
En el caso de España, este camino comenzó en 1883 con la Comisión de Reformas Sociales, pasando por el Retiro Obrero de 1919 y culminando en la Ley General de la Seguridad Social de 1966, que sentó las bases del estado del bienestar tras la transición democrática.
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