La participación en el ocio nocturno y las actividades sociales es un derecho fundamental para todas las personas. Sin embargo, para los jóvenes con discapacidad intelectual, salir de fiesta o disfrutar de actividades recreativas a menudo implica enfrentarse a una serie de barreras significativas. La falta de empatía social, la inadecuada adaptación de los locales y la ausencia de información clara sobre accesibilidad son los principales obstáculos que impiden una inclusión plena en estos espacios.

Barreras para la Participación en el Ocio y el Ocio Nocturno
Principales Obstáculos
Las personas con discapacidad se enfrentan a desafíos considerables al querer salir de fiesta. Dos de cada tres personas con discapacidad reconocen que la actitud de la sociedad no es inclusiva con ellos, siendo la falta de empatía y de respeto algunos de los aspectos más resaltados. Estas barreras, tanto físicas como sociales, se manifiestan en diversas formas:
- Falta de empatía social: La sociedad aún no normaliza completamente la presencia de personas con discapacidad en espacios de ocio.
- Adaptación de los espacios: Muchos locales de ocio nocturno no están diseñados para ser accesibles, presentando limitaciones como escalones, barras altas o baños no adaptados.
- Falta de información clara y legible: La ausencia de datos fiables sobre la accesibilidad y las adaptaciones de los locales dificulta la planificación.
- Sensación de inseguridad: Más del 20% de las personas con discapacidad experimentan una falta de seguridad en estos entornos.
Antes de salir de fiesta, algunas personas con discapacidad tienen que plantearse preguntas como: "¿Estará la calle por la que tengo que pasar en obras?", "¿La discoteca tendrá rampa para entrar o me obstaculizarán unos escalones?", "¿Las barras para pedir son altas?", "¿Serán los baños accesibles?", "¿Qué intensidad tendrá la luz?" o "¿Me señalarán o me mirarán mal hoy cuando entre por la puerta?". Estas preguntas se diferencian mucho de las que se plantean quienes no tienen discapacidad, como "¿llevo chaqueta?" o "¿pillo metro o taxi?".
El 82% de las personas con discapacidad afirma tener que planificar al detalle su noche cada vez que sale con sus amigos, según un estudio de DIAGEO y GFK en 2023. Myriam Arnáiz, directora del área de autonomía personal y vida independiente de Impulsa Igualdad, subraya: "Tenemos que estar en continua búsqueda de cuál es el local accesible", lo que va más allá de solo tener ascensor. "Tenemos que tener muy bien planeada la noche", insiste Arnáiz.
Según el estudio, aunque el 83% de las personas con discapacidad y el 84% de las personas sin discapacidad disfrutan del ocio nocturno, el porcentaje de quienes salen semanalmente o con mayor frecuencia es un tercio menor en las personas con discapacidad. Sin embargo, un 71% de este colectivo afirma que saldría más a menudo si mejorase la inclusión y se abordasen las principales barreras que encuentran, entre las que destacan la empatía (56%), la adaptación de los espacios (56%), un ambiente más sensibilizado (51%) y la disponibilidad de información clara y legible (45%) y sobre accesibilidad y adaptaciones de los locales de ocio nocturno (41%).
Javier Font, presidente de FAMMA-Cocemfe, entidad colaboradora de proyectos de inclusión, afirma que "estas barreras impiden disfrutar plenamente de la vida nocturna y festiva". Añade que "muchos espacios no están adaptados, pero más allá de los frenos físicos, y consideramos imperativo sensibilizar y trabajar en sociedad para conseguir que todos, independientemente de su realidad y necesidades, puedan celebrar y disfrutar de experiencias sociales inclusivas y enriquecedoras".
Impacto de la Pandemia
La pandemia de COVID-19 y el consiguiente confinamiento afectaron doblemente a las personas con discapacidad, manteniéndolas encerradas y sin espacios comunitarios. Antes, muchos estaban acostumbrados a actividades cotidianas como ir a la feria, salir a la plaza o andar en micro, pero durante la pandemia vivieron más encerrados y excluidos que nunca. Retomar la vida en comunidad y participar en actividades sociales es fundamental para su tratamiento y bienestar.
Iniciativas para una Inclusión Real
Proyectos de Concienciación
Con el objetivo de abrir camino hacia el cambio positivo y fomentar la inclusión social, J&B ha presentado 'Mi Gran Noche', un proyecto de concienciación e inclusión social para que nadie se quede fuera de la celebración. Esta iniciativa busca romper con el tabú de que las personas con discapacidad no salen de fiesta (más del 80% lo hace), y poder erradicar las barreras con las que se encuentran al salir por la noche.
La terapeuta ocupacional y activista Regina Martínez, nacida con agenesia (ausencia de la mano derecha), es una de las protagonistas de estas iniciativas. Aunque siempre ha contado con el apoyo de su familia y entorno, se ha encontrado con muros al salir de fiesta. "A mí me gusta mucho salir de fiesta, lo disfruto muchísimo y es un momento bastante guay para socializar y, precisamente por eso, creo que muchas veces también es muy complicado, porque al final ocupamos un espacio en el que estamos rodeadas de personas y nos enfrentamos a miradas, a situaciones que pueden ser de discriminación..., y realmente eso es algo que todavía falta: normalizar que las personas con discapacidad también estamos en el ocio nocturno, también salimos y también disfrutamos", explica Regina.
Adaptaciones y Experiencias Inclusivas
Los eventos inclusivos demuestran que es posible adaptar los espacios para personas con diferentes discapacidades. Por ejemplo, en un evento de J&B, se implementaron adaptaciones para personas con discapacidades físicas y sensoriales. Gemma, una joven sorda, pudo sentir la música a través de transmisores que vibraban en su pecho al ritmo de la melodía. Ella habitualmente siente la "vibración que pueda haber en el ambiente" al acercarse a los altavoces, pero con estos sensores, se siente "totalmente distinto" y "bastante feliz", según explica a través de una intérprete de signos.
La Importancia del Ocio y las Relaciones Sociales
Beneficios del Ocio para el Bienestar
Alejandra Nuño, socióloga experta en salud y diversidad y colaboradora de J&B, afirma que "la celebración y el ocio son más importantes de lo que tendemos a pensar a nivel social. No solo fortalecen los lazos entre personas, sino que fomentan un sentido de pertenencia y cohesión, algo fundamental en el ser humano como ser social".
El ocio tiene un impacto directo en el desarrollo personal y la satisfacción general de las personas. "El bienestar emocional depende en gran medida de que puedas emplear tu tiempo libre en lo que te gusta", apunta Sara Fernández, psicóloga y responsable de proyectos en Plena Inclusión Madrid. Cristian, un joven de 34 años, reconoce que el ocio "me beneficia, me distraigo, no pienso en otras cosas". Clara, una joven de 30 años con síndrome de Down, expresa: "A mí me gusta todo, disfruto mucho" y espera con ilusión la llegada del sábado para participar en las actividades de su asociación, que le sirven para desconectar de la rutina y ver a sus amigos y pareja.
Calixto, un hombre de 74 años que vive en un piso tutelado, ha encontrado un nuevo hobby en la petanca, lo que le ha permitido conocer a mucha gente y mejorar su estado de ánimo. "Me gusta mucho, he conocido a mucha gente. A veces me los encuentro por la calle y me paro a hablar con ellos un buen rato", explica sonriente. Este entorno conocido le permite desplazarse al parque por sí mismo, sin necesidad de un monitor de apoyo.
Desafíos en la Socialización
A pesar de la importancia de las relaciones sociales, el acceso al ocio es limitado para muchos. Según datos de Plena Inclusión, en la Comunidad de Madrid, el 25% de las personas con discapacidad intelectual no tiene amigos o amigas fuera de sus círculos de apoyo, lo cual dificulta aún más un acceso al ocio que tanto los expertos como ellos mismos consideran muy necesario. La mayoría de las relaciones que entablan estas personas son con otros miembros del colectivo, así como con cuidadores y especialistas.
El Rol de las Asociaciones y el Apoyo
Grupos de Ocio Organizado
Para muchas personas con discapacidad intelectual, los grupos de ocio organizados por asociaciones son la principal vía para acceder a actividades recreativas. Cristian, por ejemplo, participa en uno de estos grupos, donde las actividades se eligen con semanas o meses de antelación en reuniones trimestrales. Sin embargo, esta estricta planificación a veces impide que puedan realizar lo que desean, como ver una película que ya no está en cartelera.
Hogar de Cristo es una de las instituciones que trabajan en este ámbito. Miguel Acuña, padre de Natalia (50 años), comparte la emoción de ver a su hija participar en celebraciones inclusivas: "Ver a mi hija ser parte de esta celebración es conmovedor. Esto nos sucede a todos los cuidadores o cuidadoras, que al ver a nuestros hijos o familiares siendo integrados y participando como uno más sin ser tratado diferente, llena nuestros corazones." Miguel se ha hecho cargo de Natalia y ha notado una gran mejora en ella desde que asiste al Centro Abierto de Hogar de Cristo, donde ha superado problemas motores. Javier Salazar, terapeuta educacional y director de programas del Hogar de Cristo, organiza actividades inclusivas como una celebración dieciochera, donde personas hacen ejercicio, bailan y cantan en un espacio de convivencia. Miembros de la organización Las Hermanas Hospitalarias, que ofrece cuidado residencial a personas con discapacidades, también participaron en la fonda, proporcionando asistencia integral y multidisciplinaria. "Nosotros recibimos a personas con discapacidad mental en situación de pobreza, que han sido derivadas de hospitales o que viven excluidas, algunos en situación de calle y otros en sus casas, pero sin compañía o con familias sobrepasadas", explican.
En el Centro Abierto para Personas Adultas con Discapacidad Mental de Hogar de Cristo, también se forman relaciones personales. Sandra, hija de Miguel de 50 años, y su pareja, Alejandro de 62, se conocieron allí y llevan dos meses "pololeando". Sandra describe a Alejandro como alguien cariñoso, que la cuida y la acompaña en todo.
El Costo de la Inclusión
Un factor limitante para el ocio individualizado es el coste. Plena Inclusión calcula que el coste de casi cualquier actividad puede llegar a triplicarse para las personas con discapacidad. "A una persona sin necesidades de apoyo, un plan de cine con bebida y palomitas, puede costarle en torno a los 18 euros; para algunas personas con discapacidad intelectual, puede ascender hasta los 77 euros", explica Sara Fernández. Este sobrecosto se debe a la necesidad de un monitor o persona de apoyo, cuyo salario y gastos deben ser cubiertos.
Este elevado coste afecta a un colectivo que, además, tiene grandes dificultades para acceder al mercado laboral. Solo una de cada cinco personas con discapacidad trabaja, y muchos lo hacen con jornadas cortas y salarios reducidos. Cristina, que trabaja a media jornada, a menudo renuncia a actividades propuestas por su asociación porque "cuando algo cuesta mucho, no voy".
Desafíos del Personal de Apoyo y Voluntariado
Los voluntarios juegan un papel crucial en los grupos de ocio para personas con discapacidad, ya que "se apoyan muchísimo en ellos". Sin embargo, los servicios de ocio enfrentan una alta fluctuación de profesionales debido a las jornadas de fin de semana y contratos de pocas horas. Esto supone la pérdida constante de figuras de referencia para los usuarios. "Si les sale otro trabajo, los monitores se van, hay mucho cambio", apunta Cristian, quien también nota la falta de voluntarios. Afortunadamente, algunos voluntarios brindan estabilidad al grupo, acompañándolos durante años en diversas actividades.
Hacia un Ocio Plenamente Inclusivo: Demandas y Futuro
Adaptación a Preferencias y Edad
Los profesionales insisten en la necesidad de un ocio que se adapte a las preferencias y la edad de cada persona. Mientras Clara disfruta de una "tarde-noche" de fiesta y baile, Calixto prefiere la petanca en su barrio. La capacidad de elegir actividades acorde a sus gustos, en entornos conocidos y con personas diversas, es crucial para su bienestar y autonomía.
Reivindicaciones
Desde Plena Inclusión, se reivindica que el ocio para las personas con discapacidad intelectual sea considerado "un derecho". Reclaman la creación de entornos inclusivos y la gratuidad de los apoyos personales necesarios. Mencionan iniciativas como la entrada gratuita para acompañantes en algunos parques recreativos y animan a más entidades a seguir este ejemplo.
Sara Fernández distingue entre "integración" e "inclusión": "La integración es estar en la comunidad, pero en una burbuja en la que no te mezclas del todo. Lo que cuesta realmente es alcanzar la inclusión". El objetivo es una participación real y un ocio comunitario donde "todo el mundo sea partícipe al mismo nivel y con la misma calidad, para establecer vínculos y relaciones significativas con cualquier persona, tenga o no discapacidad".
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