La población adulta mayor experimenta un rápido y progresivo aumento a nivel mundial, lo que se asocia con un incremento progresivo del abuso y maltrato en la vejez, incluso en formas "silentes", con fuertes implicaciones en la calidad de vida de esta población. Esta problemática se manifiesta tanto en países ricos como en pobres, y en cualquier nivel social. Además, es un problema complejo que requiere una definición suficientemente amplia y flexible para cubrir los diferentes comportamientos que pueden constituir abuso y los diversos escenarios en los que puede ocurrir. Al mismo tiempo, la definición debe ser específica y concreta para ser útil en el contexto profesional.
Definición y Tipos de Abuso en Personas Mayores
El abuso de personas mayores se define como cualquier acción o la falta de acción apropiada que cause daño o malestar a una persona mayor, ocurriendo en cualquier relación donde se espera confianza. Puede presentarse en diversas formas, incluyendo verbal, físico, sexual, económico o emocional.
Evolución del Concepto de Abuso
La definición de abuso del adulto mayor ha cambiado y evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, el término "vapuleando a la abuelita" (granny battering) era un eufemismo que solo consideraba el abuso físico como un fenómeno doméstico, donde las víctimas eran destinatarios pasivos del cuidador. Más adelante, bajo el nombre "Síndrome de la abuelita vapuleada", se incluyeron tres categorías principales: físico (golpes, falta de supervisión y cuidado inadecuado), psicológico (amenazas, aislamiento) y financiero o material (engaños y robos). Sin embargo, esta denominación mantenía una connotación física y excluía a los hombres, implicando debilidad y vulnerabilidad.
Posteriormente, se adoptó el término "abuso en la vejez", definido como "el maltrato sistémico, físico, emocional o financiero de un adulto mayor por parte de su familiar cuidador". Esta definición amplió el alcance para incluir a hombres y otras formas de abuso, reconociendo que, si bien los familiares están implicados en el 90% de los casos, el problema no se limita al contexto familiar.
Considerando las circunstancias en las que este problema puede producirse, se propuso el término "maltrato del anciano", definido como "todos los actos contra las personas mayores de 65 años, por aquellos que tienen una relación personal o profesional con el adulto mayor, llevando a daño físico, psicológico o material repetitivo". No obstante, esta definición ha sido considerada arbitraria con respecto al corte de edad, ya que la edad cronológica no siempre equivale a la edad biológica y no se adapta a todas las culturas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato del anciano como "cualquier acto aislado o repetitivo o la falta de acción apropiada, ocurrida en cualquier relación de la que se espera confianza, que causa daño o malestar a la persona mayor". Es importante señalar que esta definición excluye actos de violencia o conducta criminal contra los adultos mayores.
Tipos Específicos de Abuso
- Abuso físico: Cualquier acto que cause daño o lesione a una persona, como escoriaciones, laceraciones, cicatrices sin explicación, dolor inexplicado, fracturas o múltiples traumatismos. Incluye infligir dolor físico o privar intencionalmente de los servicios necesarios para mantener la salud física y mental.
- Abuso psicológico: Práctica de infligir angustia mental y sufrimiento a través de agresiones verbales, insultos, amenazas, infantilización, humillación, así como el irrespeto a la privacidad o a sus pertenencias. El anciano agredido psicológicamente se siente con miedo, apatía y dificultad para tomar decisiones.
- Abuso sexual: Cualquier tipo de conducta sexual sin el consentimiento de una persona. La violación de personas mayores sigue siendo un tabú, a menudo no es reportada ni detectada y, por lo tanto, es invisible.
- Abuso económico: Explotación o uso ilegal o indebido de los fondos u otros recursos de la persona anciana. En regiones con creciente población envejecida y transferencia de riquezas, este problema adquiere mayor importancia. Las víctimas son especialmente vulnerables debido a la "influencia indebida", donde una parte dominante aprovecha su posición de poder sobre una parte débil con fines económicos, agravado por la disminución de la capacidad financiera, deterioro cognitivo y necesidad de asistencia en el manejo de bienes. Otros factores incluyen vivir con el abusador, aislamiento social, estado civil (soltero, viudo, divorciado), bajo nivel educativo, ser financieramente independiente y el género (las mujeres son más afectadas).
- Maltrato emocional: Cuando alguien trata a una persona de manera que le causa dolor o sufrimiento emocional o psicológico.
- Descuido: Cuando alguien responsable de cuidar a una persona se niega a hacerlo o no lo hace, incluyendo la privación de alimentación, agua, vestimenta, confort, seguridad, acceso a servicios de salud y protección contra el abuso o explotación. También puede ser el descuido de uno mismo, evidente en la falta de dispositivos de asistencia necesarios como andaderas, anteojos o audífonos.
Prevalencia y Detección
Un nuevo estudio publicado en la revista médica The Lancet, con apoyo de la OMS, reveló que el 16% de las personas mayores de 60 años han sufrido abandono y abuso psicológico, financiero, físico o sexual. La OMS estima una prevalencia global de abuso del 3-25% en adultos mayores dependientes.
Abuso en el adulto mayor (Tipos de abuso)
Indicadores de Abuso
Puede ser difícil reconocer el abuso de personas mayores, ya que a menudo no se denuncia y el abusador suele ser un familiar, amigo o cuidador. Los indicios de abuso pueden confundirse con síntomas de la edad avanzada. Un indicio común es la tensión o argumentos frecuentes entre un adulto mayor y un cuidador. Otro es un cambio en la personalidad o comportamiento del adulto mayor. Es crucial que la conciencia y la atención sean oportunas.
El abuso en adultos mayores y la negligencia son difíciles de detectar para los profesionales, como el patólogo forense. Por ejemplo, es complicado definir la causa de muerte de manera precisa en ancianos con múltiples variables involucradas como heridas, enfermedad y desnutrición. Sin embargo, la negligencia y las heridas físicas y psicológicas pueden empeorar o potenciar las consecuencias fisiopatológicas de condiciones médicas subyacentes.
La violencia doméstica que sufren las adultas mayores es considerada un problema de salud pública. Varios estudios enfatizan que este tipo de violencia no es reportada por la víctima en muchas ocasiones. Además, a muchos profesionales de la salud les resulta difícil detectar que sus pacientes adultas mayores sufren abuso por parte de su cónyuge, lo que lleva a una "invisibilización" del fenómeno.
Factores de Riesgo
Estudios demográficos sobre el abuso en el adulto mayor describen factores que sugieren una predisposición al maltrato: fragilidad, sexo femenino, dependencia en actividades básicas de la vida diaria, deterioro cognitivo o de la salud, problemas de comportamiento, agresividad, aislamiento, y una red de apoyo limitada. El perfil típico de la víctima es una mujer de 65-75 años, pensionada, residente en áreas urbanas y socialmente aislada.
Los factores que predisponen al cuidador a maltratar a un anciano incluyen estrés, mala salud mental, psicopatología, abuso de alcohol y drogas, historial de dependencia económica del abusador, falta de apoyo para el cuidado del anciano y ser hombre. El perfil del agresor suele ser el esposo o hijo varón, entre 35-45 años, que vive en condiciones de estrés.
El abuso en personas con deterioro cognitivo y demencia que viven en su hogar no es infrecuente. Cuidar de estas personas es una tarea pesada y estresante para la familia. La severidad de la enfermedad puede reflejar la prevalencia del grado de conflicto de abuso, y los síntomas neuropsiquiátricos, como la agitación, contribuyen significativamente a comportamientos agresivos por parte del cuidador.
Contextos del Abuso
Aunque se estima que el ámbito doméstico es donde estas situaciones se producen con mayor frecuencia y es más difícil de combatir, el abuso no se limita a la casa o la comunidad. También puede ocurrir en residencias, casas de cuidado y hospitales, clasificándose en intradomiciliar y extradomiciliar.

Abuso Institucional
La dimensión institucional ha recibido más atención debido al aumento significativo del acceso a hogares o centros de cuidado y apoyo de ancianos. En estos casos, el abuso es usualmente practicado por personas contratadas para proveer cuidado y servicios a los adultos mayores, como enfermeras, asistentes de pacientes, guardas, médicos y otros. Las formas de maltrato pueden incluir agresión verbal, restricciones excesivas, sobre o submedicación, explotación financiera, infantilización, despersonalización, deshumanización y victimización.
Consecuencias del Abuso
El efecto del abuso en el anciano, ya sea en contexto familiar o institucional, parece ser similar. El riesgo de muerte en estas personas es tres veces mayor, y asocia mayores tasas de hospitalización. Un estudio portugués reportó que en mayores de 75 años se observa principalmente abuso físico y psicológico, mientras que en menores de 75 años el abuso financiero es más común. Los pensionados y residentes en zonas urbanas son más afectados, y los hombres suelen sufrir más negligencia.
Un estudio español con personas mayores que viven en la comunidad reportó una prevalencia del 12.1% de abuso, siendo el tipo psicológico el más frecuente (más del 80%), seguido del físico y sexual, y por último el económico y la negligencia. La combinación de maltrato más probable es la que aparece simultáneamente abuso psicológico y físico. Los adultos mayores con discapacidad física o mental tienen un riesgo aún mayor debido a sus limitaciones en las actividades diarias que los hacen dependientes parcial o totalmente.
Prevención y Acción
Estrategias Preventivas
Para prevenir el abuso, se deben considerar cuidadosamente opciones legales como la tutela de una persona o la tutela del patrimonio, que son procesos judiciales para nombrar a alguien que tome decisiones personales o financieras en nombre de una persona que no puede hacerlo por sí misma. Sin embargo, un tutor del patrimonio puede tomar decisiones como vender propiedades sin el consentimiento del tutelado, e incluso una corte puede nombrar a un desconocido si no hay un familiar o amigo de confianza adecuado.
Existen alternativas, como un poder notarial financiero o para la atención de la salud, que permiten que alguien de confianza tome decisiones. Un representante de beneficiario del Seguro Social puede manejar fondos y pagar cuentas. Para prevenir la agresión sexual en hogares de ancianos, es crucial estar atento a las señales de que algo está mal y tomar nota.
Denuncia y Asistencia
Ciertos profesionales, como médicos y trabajadores sociales, tienen el deber legal de denunciar el abuso de personas mayores si lo sospechan. Cualquier persona puede denunciar una sospecha de abuso o descuido de personas mayores en cualquier momento comunicándose con los Servicios de Protección al Adulto (APS). Esta línea dedicada está disponible las 24 horas del día.
Si la persona que abusa es alguien nombrado en un poder notarial, se puede revocar (cancelar) dicho poder en cualquier momento, incluso si se ha dicho que no se tiene la capacidad para tomar decisiones. Si un conocido está sufriendo abuso por parte de alguien con poder notarial, cualquier persona interesada puede presentar una petición en la corte testamentaria para que un juez cancele el poder. El proceso puede ser complicado, por lo que es recomendable hablar con un abogado. Si tiene bajos ingresos, puede ser elegible para servicios legales gratuitos.
Si el abuso proviene de un tutor de una persona o del patrimonio, la única manera de removerlo es pidiéndoselo a un juez. Cualquier persona interesada puede presentar una petición en la corte testamentaria para solicitar que un juez le quite el poder a un tutor abusador. Este proceso también puede ser complicado y puede requerir la asesoría de un abogado.
La experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad, Rosa Kornfeld-Matte, designada por el Consejo de Derechos Humanos en mayo de 2014, ha enfatizado la importancia de abordar estas problemáticas. Los Expertos Independientes, parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, trabajan a título honorario y son independientes de gobiernos y organizaciones.