Intervención en Adultos Mayores: Un Enfoque Multidimensional para la Calidad de Vida

La vejez, una etapa del ciclo vital de carácter multidimensional, abarca las facetas biológica, psicológica y social de la persona. Contrario a percepciones anteriores, hoy se concibe el envejecimiento como un proceso más saludable y activo. Este nuevo enfoque impulsa la promoción del envejecimiento activo y el bienestar cognitivo y emocional en las personas mayores. El incremento de su felicidad se favorece con la construcción de recursos personales y la implicación en objetivos y proyectos que los acercan a un envejecimiento saludable.

En este sentido, aumentar la calidad de vida de las personas mayores implica lograr un nivel óptimo de funcionamiento físico, mental y social, integrando la multitud de dimensiones de su vida. La participación e implicación de los residentes en diversas actividades busca ofrecer espacios de capacitación, contribuyendo al desarrollo de estrategias de afrontamiento ante los cambios inherentes a esta etapa vital y generando factores de protección.

La Vejez y el Proceso de Envejecimiento

El envejecimiento puede definirse como un proceso progresivo, natural y lento de transformación que afecta a los seres vivos desde su nacimiento hasta su muerte. Es un proceso gradual y no un estado, implicando cambios no homogéneos en los sujetos, incluso dentro de la misma edad cronológica.

Esquema de las dimensiones del envejecimiento (biológica, psicológica, social)

Definiciones y Dimensiones de la Vejez

  • Edad psicológica: Define la vejez en función de los cambios cognitivos, afectivos y de personalidad.
  • Edad social: Se relaciona con la vida laboral y con los diferentes estereotipos o prejuicios asociados a la vejez.

La psicología del envejecimiento lo define en el ser humano como el proceso por el que el individuo, con el paso del tiempo, va perdiendo vitalidad, entendida como la capacidad del organismo para realizar sus diferentes funciones biológicas.

Teorías del Envejecimiento

La teoría exógena o ambiental plantea que el envejecimiento es consecuencia de múltiples factores externos al organismo, como la dieta o factores climáticos.

Etapas del Envejecimiento

A medida que envejecemos, atravesamos diferentes etapas, cada una con sus propias características y desafíos:

  1. Prevejez (60-70 años): Marcada por la transición de la vida laboral activa a la jubilación. Puede generar ajustes emocionales y de identidad. La pérdida del trabajo y la jubilación son de los primeros hechos sociales importantes.
  2. Vejez temprana (70-80 años): Pueden surgir desafíos de salud, aunque se mantienen niveles significativos de autonomía y capacidad funcional. Los aspectos biológicos del envejecimiento se convierten en una fuente de preocupaciones importantes.
  3. Vejez intermedia (80-90 años): Caracterizada por cambios más evidentes en la salud física y mental, como disminución de la movilidad y mayor dependencia.
  4. Vejez avanzada (a partir de los 90 años): Vinculada con mayor fragilidad y vulnerabilidad física, demandando mayor atención médica y apoyo en actividades diarias.

Especialidades que Abordan el Envejecimiento

Las ciencias que se ocupan de este periodo de la vida son fundamentalmente la Gerontología, la Geriatría y la Psicología geriátrica.

  • Gerontología: Proviene del griego Geronto (anciano) y logos (tratado). Es la ciencia que se encarga del envejecimiento de las personas, un conjunto de conocimientos y estudio del fenómeno del envejecimiento en su totalidad, abarcando aportaciones de disciplinas científicas, filosóficas y artísticas.
  • Geriatría: Proviene del griego Geron (vejez) y tría (curación). Es la rama de la Medicina Interna que estudia los aspectos fisiológicos y las enfermedades de la vejez.
  • Psicogerontología y Psicogeriatría: La psicogerontología es un campo científico multidisciplinar que incluye el estudio del envejecimiento psicológico normal, la promoción de salud mental y la prevención de enfermedades psíquicas. La psicogeriatría, una rama de la psicogerontología, se ocupa de la patología de la vejez.

Cambios Cognitivos y Emocionales en el Adulto Mayor

Con el paso de los años, se produce un enlentecimiento del tiempo de procesamiento, requiriendo la persona mayor más tiempo para entender y procesar la información. Puede haber una pérdida de memoria no patológica, asociada a la edad, en forma de olvidos temporales o de detalles, haciendo necesarios apoyos externos para recordar citas o situaciones.

El deterioro de las funciones cerebrales, que puede conllevar incapacidades en áreas cognitivas como la memoria o la inteligencia, recibe el nombre de demencia. Se distinguen demencias de tipo orgánico y funcional, y es importante señalar que la presencia de demencia no siempre implica irreversibilidad, existiendo demencias reversibles que remiten con tratamiento adecuado.

Cambios cognitivos en la vejez | Compensar

En el campo de las emociones, los mayores luchan ante desafíos como la soledad, la pérdida de seres queridos y la transición a la jubilación. Se produce un cambio de prioridades en sus vidas, surgiendo la necesidad de adaptación. Por ello, la vejez puede ir acompañada de un proceso depresivo, tan normalizado y comprendido como en etapas anteriores del desarrollo.

Perspectiva Psicodinámica y el Duelo

Desde la perspectiva psicodinámica, se trabaja con un sujeto histórico y contextual, cuyas marcas antiguas tienen ecos en el presente, permitiendo comprender cómo las emociones actuales se sostienen en experiencias y deseos inconscientes. Freud postula el narcisismo como una magnificación del sí mismo, un estado mental cuyo objetivo es la mejora del yo, dirigiendo la energía hacia adentro. Las defensas maníacas, descritas por Melanie Klein, se refieren a un sentido de omnipotencia basado en la negación, utilizado para no afrontar sentimientos difíciles como la tristeza y la preocupación. Los comportamientos autodestructivos surgen cuando fallan estas defensas.

La vejez es una etapa que se experimenta de manera única. Su vínculo con el inconsciente convoca al abordaje de las pérdidas y, por tanto, del duelo: lo que ya no es, lo que nunca volverá a ser, y lo que nunca se alcanzó. El duelo es un proceso que se da en todas las etapas de la vida, producto de la primera pérdida, la de la ilusión narcisista con la madre.

Algunas de las pérdidas más frecuentes en la vejez son la salud física, la disminución de capacidades, la pérdida de compañía (sentimiento de soledad) y la pérdida del cónyuge. El duelo anticipado, con ansiedad y dolor, se precipita ante la inminencia de la muerte de alguien cercano, siendo más intenso si es el cónyuge. La amenaza de pérdida suele vivirse con mucha ansiedad y un potente sentimiento de invalidez, además de culpa y autorreproches.

El bienestar emocional depende significativamente de las relaciones objetales, tanto con personas como con objetos intrapsíquicos internalizados. Una separación por la muerte de otros significativos tiene un impacto profundo en la individuación, redefiniendo el yo como más solo y singular. El individuo intenta compensar la pérdida intensificando relaciones existentes (hijos, nietos, amigos) y buscando nuevas. Este proceso normal de duelo continúa hasta la propia muerte, siendo señal de buena salud mental, aunque conlleva dolor y conflicto. Algunos ancianos, sin embargo, evitan este reacercamiento por miedo a más pérdidas o por limitaciones físicas o mentales.

El Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones

El envejecimiento poblacional es uno de los problemas demográficos más relevantes a nivel mundial. Entre 2015 y 2050, el número de personas mayores de 60 años y más pasará del 12% al 22%. Para 2050, dos tercios de la población mundial de personas mayores estará en países de medianos y bajos ingresos.

Mapa mundial de la proporción de población mayor de 60 años

Asociado a este incremento, el aislamiento social se ha convertido en un condicionante de salud emergente, exigiendo cambios en las políticas públicas para promover el envejecimiento saludable, incluyendo la participación social. Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), el aislamiento social es la falta de contactos sociales y tener pocas personas con quienes interactuar regularmente.

Numerosos estudios han investigado la influencia de la participación social de las personas mayores en la salud, calidad de vida y bienestar. Un estudio en Brasil concluyó que un grupo con baja participación social presentó una menor calidad de vida y autopercepción de salud. La evidencia demuestra que la participación social de las personas mayores disminuye o retrasa los síntomas de deterioro físico, cognitivo y mental.

Los adultos mayores contribuyen a la sociedad como miembros de la familia y la comunidad, muchos como voluntarios o trabajadores. Aunque la mayoría goza de buena salud, un porcentaje significativo corre riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad, movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad o demencia.

Prevalencia y Factores de Riesgo en Salud Mental

En torno al 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental, representando el 6,8% del total de años vividos con discapacidad para ese grupo etario. Las afecciones más frecuentes son la depresión y la ansiedad, y se estima que una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) ocurren en personas de 70 años o más. Estas afecciones suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente debido al estigma.

Los factores de riesgo incluyen eventos adversos como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. La discriminación por edad (edadismo) también afecta gravemente su salud mental. El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales. El maltrato a personas de edad, que afecta a uno de cada seis adultos mayores (a menudo por cuidadores), también tiene graves consecuencias, como depresión y ansiedad.

Muchos adultos mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia, y estas responsabilidades pueden ser abrumadoras, afectando su salud mental. Condiciones de vida precarias, mala salud física o falta de acceso a apoyo y servicios de calidad aumentan el riesgo de depresión y ansiedad, incluyendo a quienes viven en entornos humanitarios o con enfermedades crónicas, neurológicas o problemas de uso indebido de sustancias.

Intervenciones para Mejorar la Calidad de Vida del Adulto Mayor

Es crucial reconocer y tratar prontamente las afecciones de salud mental en los adultos mayores. Las estrategias de promoción y prevención se centran en apoyar el envejecimiento saludable, promoviendo entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y la participación en actividades importantes, a pesar de la pérdida de facultades.

Estrategias de Promoción y Prevención

  • Reducción de la inseguridad financiera y la desigualdad de ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y sus cuidadores.
  • Fomento de comportamientos saludables: dieta equilibrada, actividad física, abstención de tabaco y reducción del consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables (personas solas, zonas remotas, enfermedades crónicas).

La conexión social es particularmente importante para reducir el aislamiento y la soledad. Actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y la calidad de vida, además de reducir los síntomas depresivos. Ejemplos incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.

Cambios cognitivos en la vejez | Compensar

La protección contra el edadismo y el maltrato es fundamental, con intervenciones como políticas y leyes antidiscriminación, educación y actividades intergeneracionales. El apoyo a los cuidadores (cuidado de relevo, asesoramiento, ayuda económica, psicoterapia) es vital para mantener una relación de cuidado saludable y prevenir el maltrato.

Un Ejemplo de Intervención Comunitaria en Chile

En el barrio San Pedro de la Costa Primera Etapa, región del Biobío, Chile, se desarrolló un proyecto para identificar problemáticas relacionadas con la participación social de personas mayores y encontrar soluciones mediante metodologías participativas. Esta zona, aislada y con aproximadamente 45 personas de la tercera edad, fue seleccionada estratégicamente.

El diagnóstico participativo comunitario, una herramienta esencial, identificó como principales dificultades: baja participación social, falta de apoyo municipal, problemas de salud y acceso limitado a la atención pública. Mediante técnicas como grupos de discusión y lluvia de ideas, se empoderó a los mayores, quienes expresaron sus inquietudes y sugirieron soluciones. Se priorizaron las necesidades más urgentes.

Esquema de las etapas de un diagnóstico participativo comunitario

La intervención comunitaria propuesta busca abordar la baja participación social. En esta fase, se observó un incremento gradual en la asistencia a las reuniones. Se identificó que un 15,38% de los encuestados no contaba con red de apoyo, y más del 50% mencionó la falta de apoyo municipal como razón de su escasa participación.

Los participantes subrayaron la necesidad de apoyo municipal y de espacios de encuentro, destacando la formación de una agrupación de personas mayores con personalidad jurídica para acceder a beneficios y proyectos municipales. Se diseñó un árbol de objetivos, estableciendo esta formación como meta principal, requiriendo un mínimo de 15 participantes regulares y coordinación de horarios.

Estudios similares en Canadá y Chile han evidenciado barreras como la salud, los intereses, la motivación, la disponibilidad de asistencia, la distancia a recursos, el apoyo familiar, las condiciones ambientales y los recursos económicos. Sin embargo, los adultos mayores identificaron que a través de una agrupación podrían acceder a beneficios en centros de salud familiar, proyectos y, lo más importante, reunirse, compartir y realizar diversas actividades.

Un estudio chileno demostró una percepción positiva en cuanto a la participación en nuevos espacios de recreación y formación de vínculos personales. En conclusión, el diagnóstico participativo permitió identificar las dificultades que justifican la baja participación social, y la intervención busca empoderar a las personas mayores, promoviendo la cocreación de estrategias que respondan a sus necesidades.

El Cuidado Integral del Adulto Mayor

Atender a un adulto mayor puede ser una tarea desafiante. Algunos, por criterio propio o recomendación médica, se encuentran mejor atendidos en un centro para ancianos con cuidados especializados y atención permanente. La resistencia a ser ayudado, a menudo presente ante un deterioro físico o cognitivo que genera incomodidad, confusión y estrés (como la pérdida de un cónyuge o la independencia), puede complicar su estado de salud.

Una vida asistida, según estudios científicos, puede traer un aumento de felicidad y calidad de vida a los adultos mayores en dichas circunstancias, brindando asistencia permanente y enfocada en satisfacer sus necesidades. A medida que el deterioro aumenta, mayores son las necesidades de atención. Muchas veces, el hogar no es el sitio adecuado para atenderlos.

Profesionales de la salud atendiendo a un adulto mayor en una residencia

Aspectos Cruciales en el Cuidado

  • Es de suma importancia aprender a mover y rotar el cuerpo de una persona con poca fuerza y manejo voluntario para evitar lastimaduras, rozamientos, entumecimiento e incomodidad general.
  • El correcto aseo del cuerpo con poca movilidad o postrado es esencial para prevenir infecciones.
  • Reacondicionar el hogar es necesario para prevenir accidentes y el reingreso del paciente una vez dado de alta.

Garantizar la mejor vida posible es un derecho innegable. Ya sea en su hogar, en un centro médico o en una residencia permanente, deben ser tratados con todas las medidas y legislaciones existentes.

Investigaciones sobre la Calidad de Vida en Adultos Mayores

El envejecimiento poblacional es una prioridad del estado cubano, con acciones de salud para aumentar la calidad de vida. Una investigación en Los Palacios, Pinar del Río, tuvo como objetivo diseñar una estrategia de intervención para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Se aplicaron escalas de autoestima, guías de estilo de vida y escalas de calidad de vida. Predominó el sexo femenino, la calidad de vida fue más alta en personas con pareja, y la autoestima, los estilos de vida saludables y la calidad de vida se elevaron considerablemente después de la intervención.

El progreso socioeconómico ha provocado un aumento en el número de adultos mayores y, con ello, de sus necesidades y demandas sociales y de salud. Desde la Atención Primaria de Salud (APS) se incentiva la cultura de la longevidad, buscando un modelo de envejecimiento competente, útil y productivo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define calidad de vida como "la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus expectativas, sus normas, sus inquietudes." Es un concepto amplio influido por la salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales y la relación con el entorno.

Componentes de las Intervenciones Efectivas

Un modelo de intervención para mejorar la calidad de vida del adulto mayor incluye:

  • Fomentar la participación intersectorial y comunitaria.
  • Ejercicios de preparación física general, de bajo impacto y poca intensidad.
  • Ejercicios de relajación (Método abreviado de relajación de Shutz y ejercicios respiratorios).
  • Dinámicas grupales para modificar actitudes y debatir sobre autoestima, calidad de vida y estilos de vida.
  • Bailoterapia para crear un ambiente alegre, relajado y fomentar la desinhibición grupal.
  • Técnica del buen consejo para la comunicación positiva.
  • Charlas educativas sobre estilos de vida saludables, autovaloración, la importancia del adulto mayor en la familia y sociedad.
  • Automasajes para activar la circulación sanguínea y aliviar dolores.
  • Promover la participación en actividades de promoción de salud con instituciones como Salud Pública, Educación, Cultura, etc., para organizar actividades frecuentes que favorezcan el intercambio social y el debate.

Una longevidad satisfactoria se alcanza con un envejecimiento exitoso, la práctica de estilos de vida saludables, el mantenimiento de reservas funcionales físicas y cognitivas, la prevención de enfermedades y discapacidades, y la cohesión social, todos sinónimos de autonomía y calidad de vida. Una persona con autoestima alta enfrenta y vence las enfermedades y el rigor de la vida con más facilidad.

En su estudio, Herrera (2015) señala como categorías más relevantes en cambios favorables la satisfacción por la vida (familia, estados afectivos, apoyo social, satisfacción con el presente y expectativas del futuro) y la dimensión salud (funcionabilidad física, psíquica y social). El conocimiento sobre el envejecimiento permite a los adultos mayores una mejor preparación para aceptar la vejez con naturalidad y modificar favorablemente su calidad de vida.

Estudios sobre calidad de vida y apoyo social percibido marcan como factores de gran impacto la integración y la participación comunitaria. Otros realzan la convivencia en pareja, ya que los ancianos en pareja mantienen relaciones de apoyo mutuo e intergeneracionales que hacen su vida más placentera y llevadera, logrando un mayor nivel de bienestar psicológico global. La soledad y la depresión son importantes motivos para descuidar la calidad de vida. Intervenciones como la bailoterapia pueden crear un ambiente sano y alegre, disipando tensiones, mejorando las interrelaciones y empoderando a los ancianos para que se conviertan en promotores de salud hacia su familia y comunidad.

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