Equidad y Calidad en la Admisión Universitaria Chilena: El Rol del NEM y el Ranking

La admisión a la educación superior en Chile ha sido un tema de debate constante, centrado en la búsqueda de equidad y calidad. Históricamente, la Prueba de Selección Universitaria (PSU), ahora Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), ha sido el principal filtro, pero su capacidad para predecir el éxito universitario y su sesgo socioeconómico han impulsado la incorporación de otros indicadores como el Nem (Notas de Enseñanza Media) y el Ranking de Notas.

Desigualdad en el Sistema Escolar Chileno y sus Implicaciones

El sistema escolar chileno se caracteriza por una marcada segregación. Datos del Simce 2023 revelaron un alza general en los puntajes de Lenguaje y Matemática en comparación con la pandemia. Sin embargo, persisten diferencias significativas entre los grupos socioeconómicos (GSE). Por ejemplo, los puntajes promedio de los estudiantes de cuarto básico mostraron que el GSE bajo obtuvo 244 puntos, mientras que el GSE alto alcanzó 297, evidenciando una brecha considerable. Esta disparidad se acentúa por el hecho de que la demanda educativa de los estudiantes de menor nivel socioeconómico es mayormente cubierta por establecimientos estatales.

Ante esta realidad, la mejora de la educación estatal es primordial para los estudiantes más vulnerables. El aumento de la cobertura escolar a lo largo de los años ha estado acompañado por un incremento en el monto de la subvención por estudiante. Si en 2005 la subvención mensual promedio era de $96.236, en 2023 este monto llegó a $211.288 (corregido por inflación y expresado en moneda de 2024), lo que sugiere que el sistema de subvención escolar, con la participación de establecimientos municipales y privados, ha tenido buenos resultados en la cobertura educacional.

El Debate sobre la Calidad y la Equidad en la Admisión Universitaria

El primer problema a considerar en la educación superior es la alta tasa de deserción. En Chile, solo uno de cada dos estudiantes que acceden a las universidades adscritas al Consejo de Rectores (CRUCH) logra titularse. En universidades privadas no pertenecientes al CRUCH, la no titulación asciende al 62.6%. El tiempo promedio de titulación también es notoriamente superior a la duración formal de las carreras.

Las causas de la deserción son múltiples, incluyendo problemas de financiamiento, vocación, inmadurez, falta de apoyo universitario y, en algunos casos, la incapacidad del estudiante para afrontar las exigencias académicas, como lo demuestra el 13% de estudiantes que se cambian a estudiar la misma carrera pero en otra universidad. Si bien el financiamiento juega un rol crucial, la evidencia muestra que recibir ayuda financiera reduce enormemente la posibilidad de deserción.

Capacidad Predictiva del NEM y el Ranking

Diversos estudios de deserción (1, 2, 3 y 4) apuntan a que tanto la PSU como las notas de enseñanza media (NEM) son buenos indicadores de permanencia en la universidad, con una ligera mayor capacidad predictiva del NEM. Al incluir la variable ranking en lugar del NEM (4), se comprueba que no solo es un buen predictor de permanencia, sino que es mejor que el NEM.

Además, en todos los casos (PSU, NEM y ranking), la predicción no es continua: el quintil 4 y 5 (de notas, no de ingreso del hogar), es decir, el 40% con mejor NEM/ranking, tiene una probabilidad mucho menor de desertar que los quintiles 3, 2 y 1 (el 60% inferior), y esto se mantiene incluso controlando por ingreso del hogar, educación de los padres y tipo de colegio. Lo mismo ocurre con la PSU; estar entre los mayores puntajes predice una mayor retención, pero la diferencia de puntaje deja de ser significativa a medida que los puntajes disminuyen.

Inequidad en el Acceso Universitario

La situación en las universidades más selectivas es similar, y a veces más extrema. Por ejemplo, en la Universidad de Chile, un 13% de los estudiantes de ingreso 2010 pertenecían al quintil I (más pobre) y un 31% al quintil V (más rico). La inequidad se hace aún más evidente al comparar a los alumnos por dependencia del colegio. Considerando que solo un 7% de los estudiantes en Chile asiste a un colegio privado, es revelador que en la Universidad Católica un 67% provenga de estos establecimientos, y en la Universidad de Chile, un 38%.

Gráfico de procedencia de estudiantes por tipo de colegio en universidades chilenas

Las razones de esta inequidad son múltiples: los colegios a los que asisten los estudiantes más vulnerables o de clase media a menudo presentan mala infraestructura, mala administración, malos profesores y una educación deficiente en general. A esto se suma la falta de expectativas y la presión familiar para incorporarse tempranamente al mercado laboral.

La PSU como Reflejo de la Desigualdad

La PSU (ex PAA) ha sido la puerta de entrada a las universidades chilenas, un test estándar para sistemas educativos no estándar. Es una prueba donde el 61% de los estudiantes que obtienen puntajes nacionales provienen de colegios privados, a pesar de que solo un 7% de los estudiantes asiste a estos colegios. Si se observan los resultados de la PSU por tramo de ingreso, se evidencia que la PSU mide indirectamente el nivel socioeconómico, lo que es problemático si se considera que el talento está distribuido de manera similar en toda la población.

La PSU no crea la desigualdad, sino que la reproduce, siendo un reflejo de sistemas educativos inequitativos. Si bien la PSU indica el nivel de conocimientos y contenido que el alumno maneja, no proporciona mucha información sobre sus capacidades académicas, gusto por el estudio, disciplina o persistencia, todas ellas cualidades importantes para sobrevivir en la universidad.

La capacidad predictiva de la PSU ha sido evaluada varias veces, con resultados mixtos. El informe PEARSON, elaborado por una consultora internacional, confirmó las enormes brechas socioeconómicas de la PSU (mayores que pruebas similares en otros lugares del mundo y que la PAA anterior). El informe concluyó que, si bien la PSU ayuda a predecir el rendimiento universitario, su predictibilidad es moderada. Recomendó el uso de otras variables, específicamente el ranking del colegio y el NEM, argumentando que “la trayectoria escolar captura múltiples variables, como por ejemplo la motivación del estudiante y su persistencia”. La capacidad predictora de los antecedentes escolares (ranking y NEM) es mayor que la PSU, con excepción de la PSU de matemáticas.

El Aporte Fiscal Indirecto (AFI) y la Ponderación de la PSU

Históricamente, las universidades CRUCH se comprometieron a usar exclusivamente las herramientas del CRUCH, que hasta hace poco solo incluían PSU y NEM. Sin embargo, la PSU ha sido mucho más atractiva para las universidades más selectivas debido al Aporte Fiscal Indirecto (AFI). Desde 1981, el Estado chileno paga anualmente el AFI a las universidades que matriculan a los 27.500 “mejores alumnos”, definidos en función de la PSU de matemáticas (50%) y verbal (50%). Uno de cada tres de estos alumnos no pondera más de 450 en NEM, es decir, tenía menos de un 5,2 en sus notas de enseñanza media. Pero la definición del AFI solo considera la PSU.

En consecuencia, en 1982, las universidades CRUCH elevaron la ponderación de la PAA de 42% a 60.4%. Las universidades menos selectivas, con menos posibilidades de capturar AFI, continuaron ponderando la trayectoria escolar del alumno, en base al NEM, hasta en un 40%. En 25 años, el Estado chileno ha gastado más de 400 millones de dólares para financiar el AFI, y las universidades que optan por bajarle ponderación a la PSU lo hacen a pesar de perder esta financiación.

El Ranking de Notas: Un Complemento Necesario

El ranking de las notas de un alumno en el colegio es una medida de su trayectoria escolar, reflejando su rendimiento relativo comparado con sus pares, con quienes ha tenido las mismas oportunidades educativas. El ranking no indica cuánto sabe una persona, pero sí que ha aprovechado al máximo sus oportunidades educativas, por más limitadas que estas hayan sido. Es una medida complementaria a una prueba estándar de conocimientos, que permite entender mejor quién es un buen alumno, independientemente de sus conocimientos netos al salir del colegio.

Implementación y Resultados de la Inclusión del Ranking

La incorporación del ranking a la batería de selección del CRUCH ha sido un proceso largo, con muchos proyectos piloto que han demostrado cómo su inclusión puede mejorar la calidad y la equidad. La Universidad de Santiago (USACH) fue pionera, utilizando una bonificación del 5% adicional al puntaje ponderado de admisión para estudiantes del 15% de mejor rendimiento de su colegio durante 10 años (1992-2003). Las evaluaciones de este programa mostraron que los rendimientos de los alumnos bonificados fueron superiores a los de sus compañeros que ingresaron con 100-150 puntos más en la PAA.

Existen otros proyectos piloto “busca talentos” basados en el ranking, como los programas propedéuticos y Talento + Inclusión (T+I) de la Universidad Católica. Estos programas buscan talento académico en colegios donde tradicionalmente pocos estudiantes acceden a la universidad. Los resultados son positivos: los alumnos que ingresan por el sistema T+I a la carrera de ingeniería civil en la UC son indistinguibles en rendimiento de los alumnos que entraron por admisión regular después del primer año.

Actualmente, numerosas universidades en Chile cuentan con programas propedéuticos y similares, dirigidos a jóvenes con alto rendimiento de liceos prioritarios. Por ejemplo, en la USACH, alumnos con un promedio PSU de matemáticas de 443 puntos (frente al promedio de ingreso de 632) entran a través de estos programas. Además, el ranking, a diferencia de la PSU, no está sesgado por el NSE ni el género.

Tabla comparativa de puntajes PSU de ingreso por programas de inclusión

En 32 de las 33 universidades adscritas al sistema del CRUCH, el puntaje ranking del grupo de estudiantes seleccionados con el nuevo sistema (y que no habría sido seleccionado antes) es superior al del grupo de estudiantes no seleccionados que sí hubieran sido seleccionados antes, independientemente del tipo de colegio. En 31 de las 33 instituciones, el Índice de Vulnerabilidad Educacional (IVE) del grupo de estudiantes seleccionados gracias a la incorporación del ranking es superior al del grupo de estudiantes que no fueron seleccionados con esta nueva ponderación, con un aumento promedio del IVE del 15% en las universidades. El informe del Mineduc sobre la incorporación del ranking destaca que los “ganadores” con la nueva ponderación son de menor NSE y que hay más mujeres beneficiadas que hombres.

Cambio de Paradigma en la Definición de un "Buen Alumno"

Los cambios en el sistema de ingreso a la educación superior significan un cambio de paradigma en la definición de qué caracteriza a un buen alumno. Antes, esta definición se basaba exclusivamente en la PSU, un instrumento útil pero con deficiencias y un importante sesgo socioeconómico. La combinación del Nem y el Ranking es un buen pronosticador de rendimiento y persistencia en la universidad, permitiendo que estudiantes de cualquier nivel socioeconómico puedan destacar si tienen el talento.

En el proceso 2024, la suma de porcentajes de NEM y Ranking exigida en carreras como Ingeniería Comercial en la Universidad de Concepción fue del 40%; en Medicina en la Universidad de Chile del 30%, y en Trabajo Social en la Pontificia Universidad Católica del 50%. Esto demuestra el alto peso combinado del NEM y el Ranking en relación con los componentes de la PAES.

Desafíos y Futuras Direcciones

El debate actual se centra en la ponderación del NEM (10%, 20% o 40%) y la implementación del Ranking. Si bien hay acuerdo general con la implementación del Ranking por su contribución a la equidad y la inclusión, la forma y la rapidez de su difusión han generado controversia. La medida busca incorporar alumnos de liceos vulnerables con buen rendimiento, pero puede afectar a alumnos de colegios emblemáticos (de alta exigencia académica) que, siendo también vulnerables, tienen bajas notas. No obstante, estudios sugieren que a los estudiantes de colegios emblemáticos les va igual en la universidad que a los de colegios no emblemáticos; es posible que deban considerar una segunda o tercera opción, pero no quedarán fuera del sistema.

Es fundamental seguir potenciando el ranking y avanzar en una fórmula que no solo bonifique a los estudiantes por encima del promedio, sino que también beneficie a quienes están por debajo, sin caer en un ranking puro que desincentive la competencia. Además, se deben explorar sistemas de admisión alternativos para carreras artísticas o talentos específicos, siguiendo el ejemplo de programas ya existentes como el Penta UC o los cupos para deportistas destacados. Todo esto es crucial para revisar y mejorar el sistema educativo chileno desde sus bases.

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