El desarrollo individual de cada niño y niña está intrínsecamente influenciado por el contexto en el que nace. Este entorno está compuesto por las relaciones familiares de su ambiente inmediato y otros componentes importantes como la escuela a la que asiste, las relaciones interpersonales que establece y el barrio en el que vive, entre otros factores.
La Fundamental Importancia de la Interacción Cuidador-Niño
En este sentido, es crucial destacar la importancia que ocupa el rol de los cuidadores primarios en el desarrollo cognitivo infantil. Muchas de las habilidades que adquirimos en la primera infancia dependen fundamentalmente de las interacciones entre los cuidadores o cuidadoras y los niños y niñas (Vargas-Rubilar, 2013).
Las interacciones de calidad permiten al niño consolidar estructuras neuronales que se constituyen en la base de aprendizajes fundamentales, como el lenguaje. Además, las relaciones estables y sensibles en los primeros años de vida actúan en los niños como protector ante los posibles daños que puede generar el estrés; y en los adultos, favorecen el desarrollo de comportamientos resilientes (Center of Developing Child at Harvard University, 2017). Es por ello que es fundamental acercar información a los cuidadores y cuidadoras sobre cómo enriquecer y mejorar las interacciones con sus niños y niñas a cargo.
Habilidades Cognitivas Clave Desarrolladas en la Primera Infancia
Dentro de las habilidades cognitivas que se desarrollan durante la primera infancia se pueden destacar las funciones ejecutivas. Estas engloban una serie de procesos cognitivos necesarios para lograr comportamientos dirigidos hacia un objetivo (Luria, 1966, Stuss & Benson, 1986), incluyendo:
- Control inhibitorio
- Memoria de trabajo
- Flexibilidad cognitiva
- Planificación
- Resolución de problemas

El Papel del "Cuidado Cariñoso y Sensible"
Algunas de las condiciones que pueden garantizar los cuidadores y cuidadoras para estimular el desarrollo de las funciones ejecutivas de los niños y niñas tienen que ver con los componentes del “cuidado cariñoso y sensible” (The Lancet, 2016). Estos componentes esenciales son:
- Comportamientos, actitudes y conocimientos sobre el cuidado: Por ejemplo, aspectos relacionados con la salud, el cuidado de la higiene y la alimentación.
- Estimulación: Acciones como hablar, cantar y jugar con los niños.
- Calidad de la respuesta: Incluye la vinculación temprana, el apego seguro, la confianza y una comunicación sensible.
- Seguridad: Garantizar rutinas estables y la protección contra daños.
Son estas condiciones las que permiten que las familias puedan asegurar la buena salud y nutrición de los niños y niñas, además de generar oportunidades para el aprendizaje temprano, mediante interacciones receptivas y emocionalmente propicias (OPS, 2021).
Desafíos y Rezagos en el Desarrollo Infantil
Un estudio transversal reciente, "Dinámica familiar, interacción cuidador-niño y desarrollo infantil en un programa de intervención temprana" (Pizaña Sanchez, J., Torres Velázquez, L., & Rivera González, I., 2024), reveló resultados preocupantes sobre la situación del desarrollo infantil.
Hallazgos Clave sobre la Disfunción Familiar y Dificultades Interactivas
Según el estudio, la disfunción familiar (64%), las dificultades interactivas del cuidador (54.05%) y el riesgo de retraso para el desarrollo infantil (70.5%) fueron algo común. Las dificultades interactivas del cuidador se manifestaron en áreas como:
- Sensibilidad: Por ejemplo, no permitir al niño explorar.
- Respuesta a la angustia del niño: Ausencia de consuelo a través de toques suaves, caricias, besos, etc.
- Fomento al crecimiento socio-emocional: Falta de demostraciones físicas de afecto.
- Fomento al desarrollo cognitivo: No describir propiedades perceptibles de los materiales, utilizar lenguaje ambiguo, y no usar descripciones verbales ni ejemplos al enseñar al niño.
Áreas de Mayor Rezago en el Desarrollo
Las áreas con mayor rezago fueron la motricidad gruesa y el lenguaje, con un 27% y 52% respectivamente. La experiencia en programas de intervención temprana constata que la mayoría de los niños y niñas que llegan a estos programas ya han sido vulnerados, sufriendo maltrato infantil a temprana edad, entre los 2 y seis meses y 7 años.

Programas de Intervención y Prevención
Enfrentar estos desafíos requiere un enfoque proactivo y programas de intervención temprana que fortalezcan la interacción cuidador-niño.
El Programa PCIT (Parent-Child Interaction Therapy)
El PCIT, por sus siglas en inglés, es un programa dirigido a padres, madres y/o adultos responsables con hijos o hijas desde los 2 años y 6 meses hasta los 7 años y 0 meses. Este programa de prevención del maltrato es totalmente gratuito y tiene como objetivo mejorar la relación entre padres e hijos fomentando una parentalidad positiva.
Terapia de Interacción entre padres e hijos
¿Cómo Funciona el PCIT?
Las sesiones de PCIT se realizan de manera presencial y se desarrollan en dos fases principales:
- Primera fase: Se enfoca en seguir el liderazgo del niño y mejorar la vinculación con sus padres. Es una terapia de juego donde los padres siguen las reglas que el niño propone, fortaleciendo el vínculo afectivo.
- Segunda fase: Se enseñan técnicas de disciplina a los niños. Una vez que el niño está más vinculado con sus padres, es mucho más fácil que acate las reglas y los límites que estos establecen.
Iniciativas de Prevención y Oportunidades para el Aprendizaje Temprano
Existe un convencimiento generalizado de que la prevención ocupa un rol central para evitar que las vulneraciones de los derechos de niños, niñas y adolescentes afecten su formación y su futuro. La prevención es considerada una gran inversión social que requiere la participación de todos. Es fundamental actuar con programas de prevención como los mencionados.
Lamentablemente, en Chile, existe una carencia de atención especializada enfocada en la prevención. De hecho, solo el 31,7% de los niños y niñas, entre los 5 y 12 años, vive en hogares que utilizan métodos de disciplina exclusivamente “no violentos”; el resto ha sufrido algún tipo de violencia.
Proyectos de Fundaciones para el Cuidado Cariñoso y Sensible
Desde la Fundación Bunge y Born, se trabaja en dos dimensiones del cuidado cariñoso y sensible: las oportunidades para el aprendizaje temprano y la atención receptiva (OPS, 2021). Ambas dimensiones sitúan a los cuidadores como actores centrales en la estimulación y desarrollo de las habilidades sociales y cognitivas de los menores, ya que son ellos quienes sientan las bases para el aprendizaje.
La promoción de oportunidades para el aprendizaje temprano y la atención receptiva se refiere a necesidades que van más allá de la nutrición y protección, apuntando específicamente a:
- La estimulación cognitiva
- La interacción social
- El control de las emociones
- El consuelo
Un ejemplo de estas iniciativas es EJE (Espacio de Juego y Encuentro), cuyo objetivo es propiciar un espacio de juego y encuentro entre cuidadores o cuidadoras y los menores a su cargo, dentro de los Centros de Primera Infancia a los que asisten. Este espacio está diseñado para mejorar sus interacciones, aumentando la cantidad y calidad de las mismas, y promoviendo el hábito de juego compartido.
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