El estreñimiento, definido como la evacuación de heces excesivamente escasas, secas o infrecuentes, es una afección común que afecta a un número significativo de personas, especialmente a los adultos mayores. Aunque muchas personas creen sufrir estreñimiento si no realizan una deposición diaria, la frecuencia normal puede variar de 1 a 3 evacuaciones por día hasta 2 a 3 por semana. La principal complicación del estreñimiento es la impactación fecal, una condición grave que afecta al 50% de los mayores ingresados en instituciones geriátricas en España.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) advierte que algunos laxantes de venta libre pueden ser peligrosos si no se siguen las instrucciones de dosificación o las advertencias de la etiqueta, o si existen ciertas enfermedades coexistentes. Los laxantes de fosfato sódico, por ejemplo, deben usarse en una sola dosis, una vez al día y por no más de tres días.

Riesgos específicos de los laxantes de fosfato sódico en personas mayores
La FDA advierte que los adultos mayores de 55 años, así como los niños y adultos con ciertas enfermedades, deben consultar con un profesional de la salud antes de usar productos que contengan fosfato sódico. Esto se debe a que corren un mayor riesgo de sufrir efectos secundarios perjudiciales. Los productos laxantes que contienen fosfato sódico se comercializan bajo la marca "Fleet", así como bajo marcas de tiendas y como productos genéricos.
En evaluaciones recientes, la FDA identificó 54 casos de efectos secundarios graves relacionados con el uso oral o rectal de productos de fosfato sódico de venta sin receta para el tratamiento del estreñimiento. La Dra. Khurana, de la FDA, enfatiza la importancia de la precaución: "Los encargados de su cuidado no deben administrar oralmente estos productos a los niños menores de 5 años sin primero consultar con un profesional de la salud. Tanto los encargados del cuidado como los profesionales de la salud deben evitar el uso vía rectal de estos medicamentos en niños menores de 2 años de edad".
Síntomas de reacciones adversas a laxantes
Los consumidores que toman estos laxantes deben estar atentos a las señales de advertencia de una reacción negativa. Por ejemplo, una dosis rectal retenida que no produce una evacuación puede causar deshidratación o fluctuaciones serias en los niveles de electrolitos en la sangre. Los síntomas de deshidratación incluyen boca seca, sed, reducción en la excreción de orina y mareo, sobre todo al cambiar de posición.
Entre los síntomas de daño renal están somnolencia, aletargamiento, una disminución en la cantidad de orina, o inflamación de tobillos, pies y piernas.
Impactación fecal en personas mayores: un problema silencioso
La impactación fecal es un trastorno menos conocido que el estreñimiento, pero que, sin embargo, afecta en España al 50% de los mayores ingresados en instituciones geriátricas. Esta condición se caracteriza por tener una masa fecal seca y dura que puede quedar retenida tanto en el colon como en el recto, y que no se puede evacuar de forma natural. Si no se trata, el problema podría tener graves consecuencias.
En el caso de la abuela de Amelia, de 85 años y con Alzheimer, sus recientes síntomas de agitación y comportamiento violento llevaron a sospechar de una impactación fecal. En estos casos, la detección temprana es crucial, ya que un diagnóstico erróneo puede llevar a tratamientos inadecuados, como la prescripción de tranquilizantes en lugar de abordar la causa subyacente.

Causas y factores de riesgo de la impactación fecal en ancianos
Son varias las posibles causas de estreñimiento y, por ende, de impactación fecal en personas mayores:
- Uso crónico de laxantes: Determinados laxantes, con el tiempo y su uso crónico, se vuelven inefectivos. Su acción podría evitar que el cuerpo sepa cuándo es el momento de defecar, ya que el uso excesivo de laxantes puede inhibir las contracciones normales del intestino y empeorar el estreñimiento.
- Inactividad y sedentarismo: No estar activo favorece el estreñimiento y la retención fecal. La inactividad prolongada puede debilitar los músculos abdominales y reducir los movimientos del colon.
- Falta de hábitos a la hora de ir al baño: La dificultad de acceso al servicio de forma repetida cuando este se necesita puede producir que con el tiempo se produzcan retenciones intestinales.
- Polimedicación: Las personas de edad avanzada suelen estar polimedicadas, lo que aumenta el riesgo de estreñimiento, ya que muchos fármacos ralentizan la evacuación intestinal.
- Deterioro cognitivo: Pacientes con un grado considerable de inmovilidad y deterioro cognitivo, como el Alzheimer, pueden no ser capaces de recordar la hora del día en la que están, si han comido o no, o si han ido al baño, lo que contribuye al riesgo.
- Dieta pobre en fibra y líquidos: Una ingesta inadecuada de fibra y agua es una causa frecuente de estreñimiento, ya que la fibra ayuda a mantener el agua en las heces y aumenta su volumen, facilitando su tránsito.
Síntoma paradójico: Diarrea por rebosamiento
Irónicamente, un síntoma común de la impactación fecal podría ser el sufrir una diarrea acuosa. Esto ocurre porque las heces más duras y compactas se sitúan en la parte superior del intestino, filtrándose a través de ellas las heces más líquidas, sin que la persona lo pueda evitar. Si se detecta que hay estreñimiento y se presenta este síntoma, se debe informar al médico cuanto antes.
Diagnóstico y tratamiento de la impactación fecal
Las personas con impactación fecal no deben intentar eliminar la masa por sí mismas ni esperar a que desaparezca sola. Deben acudir a un médico, especialmente si el estreñimiento causa dolor o si no se ha podido evacuar durante varios días. El médico utilizará varias maneras para averiguar lo que le está ocurriendo:
- Historia clínica: El profesional preguntará sobre la frecuencia de las deposiciones, la última evacuación, la dificultad para evacuar y el uso habitual de laxantes.
- Examen físico: Se realizará una palpación abdominal para detectar masas o áreas endurecidas, seguido de un examen rectal digital.
- Radiografía: Se pueden tomar imágenes por rayos X del pecho y del abdomen para detectar la impactación fecal.
- Sigmoidoscopia: En algunos casos, puede ser necesaria para una visualización más detallada.

Enfoques terapéuticos para la impactación fecal en ancianos
Para los pacientes con impactación fecal, lo primero es aliviar los síntomas, limpiar el colon y restaurar el hábito intestinal normal. El tratamiento puede incluir:
- Laxantes osmóticos: El macrogol (polietilenglicol) es una sustancia que pasa a través del intestino sin ser absorbida, mezclando el agua con la masa retenida. Otros laxantes osmóticos como la lactulosa/lactitiol o el hidróxido de magnesio son recomendados en pacientes geriátricos, siempre con precaución en casos de insuficiencia cardiaca o renal para evitar alteraciones hidroelectrolíticas o hipermagnesemia.
- Supositorios: Introducidos en el ano, se disuelven y, al irritar el revestimiento del recto, provocan el movimiento intestinal.
- Enema: Se introduce un líquido en el recto y el colon para ablandar las heces.
- Riego con agua: Implica introducir una manguera a través del recto hasta el colon para irrigar con agua.
- Eliminación manual de las heces: Cuando el recto está muy lleno, a veces, se necesita que una enfermera extraiga la masa de forma manual. Este procedimiento, aunque invasivo, es eficaz para desobstruir el colon.
Es importante destacar que el tratamiento del estreñimiento en personas mayores debe ser evaluado periódicamente para asegurar su seguridad y efectividad. En casos de estreñimiento crónico funcional, se recomienda primero modificar el estilo de vida antes de recurrir a laxantes.
Prevención del estreñimiento y la impactación fecal
Existen medidas que se pueden adoptar para evitar que se produzca la impactación fecal:
- Dieta rica en fibra: Aumentar la ingesta de fibra (entre 20 y 35 g/día) a través de verduras, frutas, pan integral, salvado de trigo, cereales, legumbres y frutos secos. La fibra de trigo produce un mayor incremento en el peso fecal.
- Hidratación adecuada: Consumir entre 1 y 2 litros de agua al día es crucial para un buen tránsito intestinal.
- Actividad física: La realización de ejercicio físico adaptado a la persona mayor favorece los movimientos intestinales. Incluso caminar y deambular, especialmente después de las comidas, ayuda a recuperar el reflejo gastrocólico. El encamamiento prolongado y la inmovilidad aumentan el riesgo de estreñimiento.
- Hábitos intestinales regulares: Intentar evacuar a la misma hora cada día, preferiblemente de 15 a 45 minutos después del desayuno, ya que la ingesta de alimentos estimula el tránsito en el colon.
- Evitar el abuso de laxantes: El uso excesivo de laxantes puede llevar a que el intestino pierda su capacidad natural de evacuar.
- Consultar al médico: Si se detecta estreñimiento persistente, dolor o sospecha de impactación fecal, es fundamental acudir a un profesional para un diagnóstico y tratamiento adecuados, especialmente en personas polimedicadas.
En cuanto a la abuela de Amelia, a pesar de haber sufrido una severa impactación fecal, el tratamiento surtió efecto y, en pocas semanas, sus síntomas desaparecieron lentamente.