La población mundial experimenta un cambio demográfico significativo, caracterizado por el aumento de la esperanza de vida. Actualmente, la mayoría de la población global vive sesenta años o más. En 2020, el número de personas de sesenta años o mayores superó al de niños menores de cinco años, y para el año 2050, se proyecta que el 80% de las personas mayores residirá en países de ingresos bajos y medianos. Este envejecimiento demográfico plantea desafíos importantes para los países, que deben adaptar sus sistemas de salud y asistencia social para atender las necesidades de este grupo poblacional.

El Desafío Demográfico y sus Implicaciones en América Latina
En América Latina y el Caribe, se estima que para el año 2030, la población de personas mayores ascenderá a 121 millones, representando el 17% del total de la región. Para 2060, este porcentaje corresponderá al 30%, con aproximadamente 234 millones de personas mayores de edad. En Colombia, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estima que la edad mediana de envejecimiento se incrementará en 12,6 años para 2050, alcanzando un promedio de 43,9 años, lo que la convertiría en la segunda tasa de envejecimiento más rápida entre los miembros de la organización.
Causas del Envejecimiento Poblacional
Esta situación se relaciona con diversas causas:
- La disminución de la mortalidad.
- La disminución de la natalidad y la fecundidad, con una caída significativa en el número de hijos por mujer en las últimas décadas.
- El incremento de la participación de la mujer en el campo laboral.
- La globalización, que ha incidido en la migración de las generaciones más jóvenes a zonas de mayor crecimiento económico, lo que a menudo reduce el apoyo a los familiares mayores tanto en áreas urbanas como rurales.
La caída de la fecundidad es una característica principal de esta transformación demográfica, limitando la disponibilidad de familiares para el cuidado en casa de las personas mayores.
Cuidado Familiar vs. Institucionalización: Tensión y Ventajas
El envejecimiento a menudo conlleva la disminución de funciones y, en muchos casos, la presencia de discapacidad. Estos dos factores tienen una relación de crecimiento directo debido a la alta prevalencia de enfermedades crónicas en la vejez, lo que se convierte en un problema de derechos humanos por la infracción constante de los derechos de estas poblaciones. La tensión en torno a los cuidadores en las familias aumenta, considerando la existencia de más de una persona anciana en la familia de forma simultánea y una esperanza de vida mayor, condiciones que implican una mayor necesidad de cuidado.
Sin embargo, es fundamental destacar las ventajas significativas del cuidado familiar para las personas adultas mayores. Estas repercuten en la estabilidad emocional, la privacidad y la condición psicológica, factores indispensables que, en el marco de la institucionalización, podrían provocar adversidades.
Cuidar a nuestros padres adultos mayores | Patricia Kelly
Investigación Cualitativa sobre la Institucionalización en Barranquilla
Una investigación cualitativa exploró las percepciones sobre la decisión de institucionalización en Barranquilla, Colombia, aplicando un enfoque hermenéutico y el etnoanálisis de testimonios. Se integraron subgrupos limitados no aleatorios de participantes, incluyendo personas adultas mayores institucionalizadas y no institucionalizadas, familiares de adultos mayores y directivos de centros geriátricos/gerontológicos.
Metodología del Estudio
El instrumento aplicado fue la entrevista semiestructurada, que permitió comprender la línea de vida de las personas adultas mayores y sus familias, así como la perspectiva social de los centros geriátricos frente a la institucionalización como alternativa de vida. Adicionalmente, se obtuvieron datos demográficos específicos para identificar relaciones entre la institucionalización y aspectos como la salud, el estado civil, la escolaridad, la vida laboral y la calidad de vida en el retiro. La participación fue voluntaria y acompañada por el consentimiento informado de cada participante.
Los criterios de inclusión fueron ser adulto de sesenta o más años, la firma del consentimiento informado y no registrar diagnóstico de enfermedad mental moderada o severa (corroborado en el registro clínico para personas institucionalizadas). Los datos se manejaron con estricta confidencialidad.
Resultados y Factores Asociados a la Institucionalización
Los resultados de esta investigación arrojaron testimonios muy relevantes, respaldados por datos demográficos. La complejidad y el dilema que enfrentan las familias y personas al decidir sobre la institucionalización de sus adultos mayores se hicieron evidentes.
Características Demográficas
- Adultos mayores no institucionalizados: Mayoritariamente mujeres (82%) con edades entre 72 y 77 años (36%). Se observó una mayor intrincación funcional familiar con sus hijos, que se extendió incluso después de la viudez.
- Adultos mayores institucionalizados: Predominantemente hombres (78%) con edades entre 78 y 83 años (33%), seguido del grupo de 84-89 años (27%). En este caso, la opción de institucionalizar a menudo respondía a rupturas familiares pasadas, como separaciones o nuevas nupcias que afectaron la funcionalidad familiar y los lazos afectivos.
Estado Civil, Educación y Economía
Se encontró una convergencia entre la institucionalización y el estado civil: en el grupo de personas adultas mayores institucionalizadas predominó el estado civil soltero (44%), correspondiendo totalmente al sexo masculino, seguido del estado civil viudo (33%). En contraste, entre los no institucionalizados, predominó la viudez (64%), seguida del estado casado/a (27%). Por lo tanto, el riesgo de ser institucionalizado se vincula a haber sido funcionales y haber generado lazos afectivos sólidos con los familiares, especialmente con los hijos, o haber formado una familia, no solo a problemas crónicos de salud que afecten la salud mental o la movilidad.
El nivel educativo prevaleció como bajo en ambos grupos, predominando la primaria completa (33%) o la ausencia de escolaridad (22%) en los institucionalizados. Aquellos con mejor educación tuvieron mejores oportunidades laborales, salarios estables y pensiones, siendo más propensos a optar por centros geriátricos privados si la familia decidía la institucionalización.
En cuanto al aspecto económico, el 82% de las personas adultas mayores no institucionalizadas recibían pensión, a diferencia del 72% de los institucionalizados que no la recibían. Un menor nivel educativo en los grupos institucionalizados (especialmente en centros públicos) se asoció con una historia laboral informal, bajos ingresos y nulos o discontinuos aportes a un sistema pensional, lo que les impidió obtener una pensión.
Salud y Contexto Social
La enfermedad de mayor incidencia en ambos grupos fue la hipertensión arterial, con un 93% de los reportes. El estudio también identificó la migración de jóvenes a países como Estados Unidos y España como un factor que transforma el tejido social y afecta el cuidado de los mayores en los centros urbanos de Colombia.
Motivos Directos de Institucionalización
Los motivos para la institucionalización variaron según el tipo de centro:
- Centros de servicio social: La principal razón fue la falta de familia propia ("mis familiares no sé si hay, porque no volví más a mi tierra"), vivir en situación de calle ("vivía en la calle y decidí venir acá para estar más protegido"), o la combinación de enfermedad, incapacidad para trabajar y ausencia de familia ("Yo vine para acá… porque ya no podía trabajar y no tenía familia… un amigo me llevó a la alcaldía y me trajeron").
- Centros privados: Los motivos incluyeron la presencia de enfermedades unida a la soledad y el deseo de no querer ser una carga para la familia ("Yo soy asmático y alérgico… y en vista de que prácticamente quedaba como solo, tomé la decisión de venir aquí. Sí, hay familiares, pero ya todos tienen sus compromisos"). La viudez también fue un motivo, implicando una reorganización de la vida familiar que dificultaba la convivencia con los hijos ("Tengo dos hijas y ambas están en el extranjero, entonces estaba solo y fuera de eso para evitar cargas familiares, porque tengo mi pensión de jubilación opté por venir al geriátrico").
Perspectiva Familiar sobre la Institucionalización
Desde la perspectiva de los familiares, los motivos para optar por la institucionalización obedecieron principalmente a razones de salud que afectaban las facultades físicas y mentales del adulto mayor, como enfermedades que restringían la movilidad ("El muchacho dejaba de trabajar, dejaba de hacer cosas por atenderlo a él, ya vio que no podía, entonces él acudió habló y lo ayudaron para que lo internaran") o condiciones mentales incapacitantes como el Alzheimer o la demencia senil ("Estaba haciendo muchos desastres en la casa y entonces había que meterlo aquí y fue una determinación de todos los hermanos"). Otro motivo relevante fue la recomposición familiar, especialmente en hombres, que afectaba la intrincación afectiva entre padres e hijos, donde estos no contemplaban la posibilidad de reestablecer un lugar para el padre que se separó de ellos en el pasado y acordaban institucionalizarlo antes que asumir la reconstrucción de lazos afectivos.
Tipos de Recursos Asistenciales para Personas Mayores
Los cuidados sociosanitarios para las personas mayores trascienden lo estrictamente sanitario, si bien en la práctica es difícil diferenciarlos. La elección del recurso asistencial más adecuado se decide a partir de una evaluación de las necesidades de cada caso.
Opciones de Cuidado y Vivienda
- Acogida Familiar: Situación en la que un anciano que precisa ayuda permanente o continuada es amparado por una familia o persona más joven e independiente, mediante un contrato que compromete su cuidado a cambio de contraprestaciones económicas (o inmobiliarias) a la extinción del contrato o al fallecimiento del acogido.
- Centros Residenciales No Asistidos: Acogen a personas ancianas que no pueden vivir solas pero no presentan necesidades sanitarias importantes. Están dirigidos a quienes tienen dificultades para actividades instrumentales (cocinar, comprar, higiene del hogar) y cuentan con soporte para actividades básicas de la vida diaria (higiene personal, continencia, ingesta de alimentos). Una actividad principal es el fomento y mantenimiento de actividades sociales y el apoyo a la red social externa del anciano.
- Residencias Asistidas o Centros de Larga Estancia: Diseñados para ancianos con problemas mayores de salud, que requieren necesidades asistenciales especiales y/o continuadas. Suelen estar integrados en la red sanitaria.

Factores de Riesgo de Institucionalización: Estudio en Andalucía
Un estudio en Andalucía, España, analizó los factores de riesgo de institucionalización de personas mayores en situación de dependencia, basándose en datos de 200.039 personas registradas en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia entre 2007 y 2012. El objetivo fue identificar las preferencias sobre los recursos asistenciales y los factores de riesgo de institucionalización, con análisis separados para hombres y mujeres.
Preferencias y Factores Clave
Los resultados mostraron que el 87,4% de las mujeres y el 85,9% de los hombres manifestaron su deseo de recibir los cuidados en su domicilio particular, lo que subraya que el cuidado en el hogar es la alternativa preferida para las personas mayores en situación de dependencia. No obstante, los hombres tienen tres veces más riesgo de institucionalización que las mujeres.
Factores de Riesgo Específicos por Género:
- En mujeres:
- El nivel de dependencia.
- El deseo de vivir en una residencia.
- Una consistencia y fragilidad medias de la red de apoyo.
- Tener un diagnóstico de demencia.
- En hombres:
- El deseo de vivir en una residencia.
- Una consistencia baja o media de la red de apoyo.
El riesgo de institucionalización está más condicionado por las preferencias de la persona y su familia, así como por las características de la red de apoyo, que por las condiciones clínicas del individuo. Este estudio destaca que la mayor fortaleza es su base poblacional y a gran escala, utilizando datos de sistemas de información institucionales sobre salud y dependencia, lo que aporta validez a los resultados.
Consideraciones Adicionales del Estudio de Andalucía
Aunque la preferencia por los cuidados domiciliarios es clara, la población que recibe este tipo de cuidado en Andalucía no llega al 60%, con un aumento en la cobertura de servicios profesionales como la ayuda a domicilio y las unidades de estancia diurna. La baja preferencia por estas unidades (5% en mujeres y 8,8% en hombres) y la moderada preferencia por los servicios de ayuda a domicilio (36,7% en mujeres y 37,6% en hombres) en comparación con los cuidados familiares, sugiere la necesidad de explorar las causas, como la financiación o la disponibilidad.
En cuanto a los factores predictores, el nivel de dependencia en las actividades básicas de la vida diaria en las mujeres incrementa el riesgo de institucionalización, un efecto no observado en los hombres. Esto podría relacionarse con que el 83% del total de personas cuidadoras son mujeres. La importancia del seguimiento a las personas mayores en sus domicilios para la identificación temprana de situaciones de fragilidad de la red es crucial para una intervención preventiva que retrase o elimine el riesgo de institucionalización. Además, aunque los problemas emocionales de los cuidadores suelen asociarse con el cuidado de personas con demencia, parecen estar más relacionados con las propias habilidades y recursos del cuidador. La evaluación de la fragilidad del adulto mayor también es vital, ya que no en todos los casos el recurso domiciliario es el más adecuado, y la fragilidad, siendo un concepto multidimensional, requiere una valoración interdisciplinar y una intervención integrada.
Conclusiones sobre los Motivos de Institucionalización
Los motivos que llevan a los cuidadores a la institucionalización de las personas mayores son múltiples y pueden clasificarse en cuatro grupos principales, según revisiones de literatura:
- Alteraciones neuropsiquiátricas y conductuales: Deterioro de la independencia, confusión, depresión, diagnósticos psiquiátricos, demencia, incontinencia, abstinencia, o síntomas como dificultad para hablar o escuchar.
- Dependencia para las actividades de la vida diaria: La necesidad de ayuda continua para las tareas cotidianas.
- Síntomas físicos y psicológicos del cuidador: La angustia y el agotamiento del cuidador, que pueden llevar a la situación a ser insostenible.
- Incapacidad del cuidador: La imposibilidad de continuar con el cuidado debido a las demandas, especialmente en casos de enfermedades como Alzheimer o Parkinson.
Estudios sistemáticos confirman que una cognición más deteriorada y los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia se asocian consistentemente con un mayor riesgo de institucionalización.
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