El bienestar de los adultos mayores es un desafío creciente que requiere atención especializada y condiciones de vida dignas. Los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAM) son el pilar fundamental para brindar protección y cuidados a quienes, debido a su grado de dependencia o situación sociofamiliar, no pueden permanecer en sus hogares. Sin embargo, la gestión de estas instituciones enfrenta obstáculos normativos, financieros y de infraestructura que afectan su operatividad y la calidad de vida de sus residentes.

El panorama actual de los ELEAM y la crisis de atención
Actualmente, existe un sector de ELEAM -incorrectamente denominados «hogares» o «asilos de ancianos»- cuyas múltiples crisis afectan de manera directa a cerca de medio millón de personas mayores. A pesar de los esfuerzos del Estado por ampliar la capacidad instalada, el trabajo resulta insuficiente para cubrir una demanda que no deja de crecer.
En el caso de Chile, por ejemplo, solo hay 24.178 plazas disponibles para atender al total de 288.346 personas mayores que sufren de dependencia severa. Esta brecha genera listas de espera y una presión constante sobre los operadores, quienes deben lidiar con una realidad donde:
- Las pensiones son insuficientes frente al alto costo de la vida.
- La demanda supera ampliamente la oferta de plazas.
- La informalidad crece ante la dificultad de cumplir con regulaciones desfasadas.
Desafíos en la infraestructura y normativa
Uno de los puntos de mayor fricción es la rigidez de las normativas. Los decretos que regulan estos establecimientos suelen enfocarse en aspectos técnicos, como la exigencia de ascensores en recintos pequeños o ratios de habitabilidad que, si bien buscan mejorar el estándar, pueden poner en riesgo la continuidad del servicio si se aplican sin considerar la realidad financiera de los operadores.
Requisitos técnicos y de seguridad
El funcionamiento de un ELEAM no es solo asistencial, sino también técnico. Según los estándares internacionales y locales, se requiere:
| Categoría | Requerimientos operativos clave |
|---|---|
| Personal | Enfermeros, auxiliares, asistentes sociales y terapeutas disponibles según la escala de camas. |
| Seguridad | Cámaras en áreas estratégicas, protocolos de evacuación y sistemas de identificación para residentes con riesgo de desorientación. |
| Accesibilidad | Aplicación de la Accesibilidad Universal, lavamanos en áreas de pacientes postrados y espacios de recreación adaptados. |
Protocolo de seguridad en residencias de personas mayores de Macrosad en Al Rojo Vivo
El enfoque en la atención centrada en la persona
Más allá de la infraestructura física, el debate ha girado recientemente hacia el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP). Este enfoque sugiere que los esfuerzos no deben limitarse a la construcción o mejora de edificios, sino a la dignidad del trato y el respeto por la historia de cada residente.
La fiscalización actual, sin embargo, tiende a ser superficial. Muchas veces se supervisan elementos físicos -la "infraestructura"- ignorando la calidad del cuidado humano o la preparación profesional del personal. Es urgente que el sistema evolucione hacia:
- Profesionales capacitados con sueldos acordes a su labor.
- Modelos que eviten el aislamiento, promoviendo el contacto con familiares mediante módulos de "visita segura".
- Programas de actividades recreativas, nutrición y estimulación cognitiva constantes.
La gestión de riesgos: El caso del deterioro cognitivo
Uno de los riesgos críticos en la infraestructura de los ELEAM es la prevención de extravíos de personas con demencia. La presencia de residentes con deterioro cognitivo obliga a mantener una vigilancia constante y a diseñar espacios que permitan la autonomía sin comprometer la seguridad. "La demencia no se puede seguir abordando como un problema individual o familiar", señalan los expertos, destacando que el sistema requiere un cambio de enfoque integral que incluya redes de apoyo y dispositivos comunitarios.

En última instancia, el éxito de un ELEAM reside en el equilibrio entre el cumplimiento normativo -que garantice la seguridad- y la creación de un entorno que fomente el bienestar, la participación social y la dignidad de cada persona que reside en ellos.