Informe Pedagógico de un Alumno con Retraso Mental

La lectura es un proceso fundamental para la extracción de significado de los símbolos escritos y representa una tarea compleja en la escuela primaria. Dada la importancia de esta habilidad, en Estados Unidos se han realizado esfuerzos significativos para investigar los métodos óptimos de enseñanza de la lectura a los niños, lo que culminó en el informe del National Reading Panel de 2000. Este informe, titulado “Enseñar a leer a los niños: Evaluación basada en pruebas de la bibliografía de investigación científica sobre la lectura y sus consecuencias para la instrucción en la lectura”1, relacionó hallazgos de investigación con recomendaciones para abordajes específicos en la enseñanza de la lectura.

Esquema de las etapas del proceso de lectura

Discapacidades del Aprendizaje y Retraso Mental

Las discapacidades del aprendizaje son una preocupación significativa para niños, familias y el público en general. La incapacidad de leer y comprender representa un gran obstáculo con posibles consecuencias educacionales, sociales y económicas a largo plazo. Se estima que entre el 5% y el 17,5% de las personas en Estados Unidos tienen una discapacidad del aprendizaje, afectando a aproximadamente 2,6 millones de niños de 6 a 11 años de edad2. Estas discapacidades suelen impedir que los niños desarrollen todo su potencial, pudiendo provocar dificultades en diversas áreas como:

  • Escuchar y hablar
  • Leer, deletrear y escribir
  • Razonar y concentrarse
  • Resolver problemas matemáticos y organizar información
  • Dominar habilidades sociales y coordinación motora

Además, las dificultades del aprendizaje a menudo se asocian y complican con el trastorno de deficiencia de la atención con hiperactividad2. Sin un tratamiento adecuado, pueden derivar en frustración, escasa confianza en sí mismo, baja autoestima y un riesgo sustancialmente mayor de desarrollar problemas psicológicos y emocionales3.

Dislexia y su Distinción del Retraso Mental

Aproximadamente el 80% de las personas con discapacidades del aprendizaje presentan dislexia2,4-7. En la bibliografía, las expresiones “discapacidad para la lectura” y “dislexia” se utilizan a menudo como sinónimas8. La dislexia se define como un trastorno primario de la lectura, originado por una anomalía en el procesamiento cerebral de la palabra escrita2,4. Se caracteriza por dificultades en el reconocimiento visual exacto o fluido de las palabras, y por malas capacidades de deletreo y descodificación, sin que estas dificultades guarden relación con otras habilidades cognitivas del niño.

La dislexia tiene una potente base genética2,8,9, con estudios que han identificado loci genéticos relacionados. Cerca del 40% de los hermanos, hijos o padres de una persona afectada pueden presentar dislexia, aunque también puede manifestarse sin historia familiar. Puede ser leve o intensa, se observa en todo el mundo, parece afectar más a los chicos que a las chicas10, y puede persistir de por vida, implicando a niños de cualquier grado de inteligencia2,4,5,8,11,12. Aunque a veces se identifica temprano, en otras ocasiones se diagnostica más tarde, cuando se requieren habilidades de lectura y escritura más complejas. Las personas con dislexia pueden ser muy brillantes y talentosas en áreas como matemáticas, ciencias, artes o incluso escritura12.

Es crucial distinguir la dislexia de otras formas secundarias de dificultades de la lectura causadas por trastornos visuales o auditivos, retraso mental, y deficiencias experimentales o de la instrucción2,8. Las dificultades tempranas de la lectura pueden ser causadas por deficiencias experimentales o de la instrucción8, y es importante identificar y abordar estas causas de dificultades secundarias5,8.

Bases Neurobiológicas de la Dislexia

El desarrollo del lenguaje oral desempeña un papel crucial en el aprendizaje de la lectura1. A diferencia del habla, la lectura y la escritura no se desarrollan de forma natural y requieren un aprendizaje activo. Leer es más difícil que hablar, ya que los niños deben comprender la estructura sonora del lenguaje hablado y decodificar el código alfabético para establecer la conexión sonido/símbolo. La complejidad fonémica de un idioma alfabético se correlaciona con la prevalencia de dislexia, lo que sugiere un origen lingüístico de este trastorno8,14.

La lectura implica la integración de numerosos factores relacionados con la experiencia, la capacidad y el funcionamiento neurológico. La mayoría de las personas con dislexia presentan una deficiencia neurobiológica en el procesamiento de la estructura sonora del lenguaje, conocida como deficiencia fonémica1,2,4-8,11,13,15. Esta deficiencia existe a pesar de la relativa integridad global de las habilidades del lenguaje2,4-7. En casos más intensos de dislexia, los niños pueden presentar una segunda deficiencia en la denominación de letras, números y figuras, creando una doble deficiencia8,16, o tener problemas de atención o memoria de trabajo8. Otros niños pueden tener dificultades para orientar, reconocer y recordar combinaciones de letras8,17, lo que podría constituir un retraso neuromadurativo que mejora con el desarrollo.

Es importante destacar que la definición de dislexia no incluye la inversión de letras o palabras, ni la lectura o escritura especular, que son conceptos erróneos habituales8,12,14.

Todo lo que debes saber sobre la dislexia

Anomalías Cerebrales en la Dislexia

La investigación ha demostrado que la mayoría de los niños y adultos con discapacidades de la lectura sufren una serie de problemas con el lenguaje1,2,4-8,11,13 que derivan de una alteración de la función cerebral2,4,8,18-29. Existen sólidas pruebas científicas que apoyan la base neurológica de la teoría de la deficiencia de la codificación fonológica de las discapacidades de la lectura2,4-8,18-29. Estudios con RM funcional y tomografía por emisión de positrones han revelado que en lectores típicos, la lectura se realiza principalmente en puntos del hemisferio izquierdo, como las circunvoluciones frontal inferior, temporal superior, parietotemporal y temporal media/occipital media.

En contraste, los niños con dislexia utilizan otras áreas del cerebro al leer2,4,18-29. Muestran una disfunción en los sistemas de lectura del hemisferio izquierdo posterior y un empleo compensador de las circunvoluciones frontales inferiores de ambos hemisferios y del área occipitotemporal derecha2,4,18-29. Estas personas presentan una anomalía en las vías de análisis de las palabras que interfiere con su capacidad de convertir las palabras escritas en habladas. Se ha demostrado que estas anomalías cerebrales específicas de la dislexia mejoran tras el éxito de una intervención fonológica19,28,29.

Papel del Sistema Visual y los Ojos en la Lectura

El procesamiento visual es una función cortical superior8,30. La descodificación e interpretación de las imágenes retinianas ocurre en el cerebro después de que las señales visuales son transmitidas desde los ojos. Aunque la visión es fundamental para la lectura, es el cerebro quien debe interpretar las imágenes captadas. Históricamente, muchas teorías han atribuido defectos en el sistema visual como causa de dislexia, pero estas teorías se han demostrado ser falsas. Los estudios sistemáticamente demuestran que las deficiencias de los procesos visuales (como visualización, secuenciación visual, memoria visual, percepción visual y capacidades perceptivomotoras) no son causas básicas de las dificultades de lectura8.

Las dificultades para mantener la dirección adecuada son un síntoma, no la causa, de los trastornos de lectura8,30,31. La inversión y el salto de palabras, observados en lectores con dislexia, resultan de deficiencias lingüísticas y no de trastornos visuales o de percepción8.

El Sistema Magnocelular y Sacadas Oculares

Algunos investigadores han atribuido la discapacidad específica de lectura en un pequeño subgrupo de pacientes con dislexia a una deficiencia en el sistema visual magnocelular32-35. El sistema visual consta de dos sistemas paralelos: el magnocelular, que responde a la alta frecuencia temporal y al movimiento de un objeto, y el parvocelular, sensible a la baja frecuencia y a los detalles espaciales finos32. Se ha propuesto que la deficiencia del sistema magnocelular produce un trazo visual de longevidad anormal que crea un efecto enmascarador, disminuyendo la agudeza visual de algunos niños con dislexia al leer texto seguido35. Aunque algunos estudios apoyan esta teoría32-35, otros la rechazan36-44, y muchos investigadores concluyen que estas deficiencias no son una causa significativa de discapacidad específica de la lectura8,36-43. Actualmente, no hay pruebas suficientes para basar un tratamiento en esta posible deficiencia.

En la lectura, se utilizan pequeños movimientos oculares rápidos y de corta duración llamados sacadas. Los lectores con dislexia presentan movimientos sacádicos y fijaciones similares a los de un lector principiante, pero sus movimientos oculares sacádicos son normales al corregir respecto a la capacidad30,31. Los patrones sacádicos en lectores con dislexia parecen ser una consecuencia, no la causa, de su discapacidad de lectura30,31,45,46. El fracaso de la decodificación y la comprensión, más que una anomalía primaria de los sistemas de control oculomotor, es responsable de la lectura lenta, la mayor duración de las fijaciones y las sacadas retrógradas reiteradas46. Los niños con dislexia a menudo se pierden durante la lectura debido a la dificultad para decodificar combinaciones de letras o palabras, por falta de comprensión, o por ambas, y no por una "anomalía de rastreo". La mejora de la lectura cambia los patrones sacádicos, pero no hay pruebas de que el entrenamiento sacádico mejore la lectura. Además, los niños con trastornos sacádicos no presentan mayor probabilidad de dislexia47.

La dislexia no está relacionada con anomalías del ojo o del movimiento ocular8,30,31,45-59. Otras alteraciones, como la insuficiencia de convergencia y la mala acomodación, aunque poco frecuentes en niños, pueden interferir con el acto físico de la lectura, pero no con la decodificación14. Por lo tanto, tratar estos trastornos puede hacer la lectura más cómoda y prolongada, pero no mejora directamente la decodificación ni la comprensión14.

Numerosos estudios han demostrado que los niños con dislexia o discapacidades de aprendizaje relacionadas tienen la misma función visual y salud ocular que los niños sin tales alteraciones8,30,31,45,46,48-59. Problemas oculares o visuales sutiles (trastornos de la percepción visual, errores de refracción, anomalías de enfoque, movimientos oculares bruscos, disfunción binocular, ojos desalineados o bizcos) no causan dislexia8,30,31,45,46,48-59. La investigación concluye que la mayoría de las discapacidades de la lectura no tienen como causa una alteración de la función visual8,30,31,45,46,48-59. Como prueba, muchos niños con estas discapacidades pueden jugar videojuegos (incluyendo los de plataforma de bolsillo), que requieren concentración, percepción visual, procesamiento visual, movimientos oculares y coordinación ojo-mano, sin problemas, lo que indica que las deficiencias visuales no son la causa principal.

Detección Temprana e Intervención Educativa

La historia familiar de discapacidades del aprendizaje debería alertar a padres, maestros y médicos sobre esta posibilidad. Un antecedente de retraso o dificultad en el desarrollo del habla y del lenguaje, aprender rimas o reconocer letras o las relaciones sonido-símbolo puede ser un indicador temprano de dislexia2,4,5,8. Los padres o maestros pueden detectar signos tempranos de dificultades de aprendizaje en niños preescolares, aunque en la mayoría de los casos no se descubren hasta que los niños muestran dificultades académicas en la escuela primaria2,4. El niño puede presentar dificultades con la lectura, el deletreo, la escritura manual, el recuerdo de palabras o la realización de cálculos matemáticos. El diagnóstico precoz es importante porque el tratamiento es más eficaz durante los primeros años de vida1,2,4-8,13,15,60. El impacto de la dislexia varía en cada persona y depende de la eficacia y oportunidad de la educación y el tratamiento.

Gráfico de progreso de intervención temprana en el aprendizaje

Rol del Sistema Educativo

El sistema educativo tiene la triple responsabilidad de la detección, evaluación y tratamiento tempranos de los niños con discapacidades del aprendizaje. Los maestros de enseñanza primaria son a menudo los primeros en detectar estas dificultades. Las evaluaciones de las dificultades en el reconocimiento del alfabeto en el jardín de infancia y las dificultades del conocimiento fonético y el rápido avance de las palabras en el jardín de infancia y en los primeros cursos pueden predecir a muchos de quienes tendrán dificultades para leer1,2,5-8,13,15.

Dado que las dificultades tempranas de lectura pueden ser causadas principalmente por deficiencias experimentales y educativas, se pueden aplicar dos abordajes en el niño pequeño con dificultades en su progresión8:

  1. Abordaje Tradicional: El niño debe mostrar una dificultad importante en su progresión antes de ser derivado, evaluado y tratado.
  2. Método de Respuesta a la Intervención: El niño se coloca inmediatamente en un programa educativo de intervención al presentar por primera vez dificultades académicas. Solo los niños sin mejoría significativa tanto con el programa de intervención en grupo de primer escalón como en la intervención individualizada intensiva pasarán a una evaluación más profunda.

Caso Específico: Mariano

Mariano cursa el 5º grado en la escuela José Muñoz M. El informe psicopedagógico revela lo siguiente:

Escala C.I. (Coeficiente Intelectual) Diagnóstico
Escala Verbal 59 Retraso Mental (R. M.)
Escala de Ejecución 52 Retraso Mental (R. M.)
Escala Total 52 Retraso Mental (R. M.)

El informe sugiere intervenciones específicas para Mariano, incluyendo:

  • Mejorar la caligrafía y transcripción.

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