La Psicomotricidad en la Discapacidad: Un Enfoque Integral para el Desarrollo y la Inclusión

Estimular al niño o niña de una forma integral y desde la mirada de la estimulación temprana nos lleva a una intervención educativa más respetuosa y personalizada. Esta visión se alinea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que aseguran una educación más inclusiva desde el plano conceptual.

La psicomotricidad, un término compuesto por "psico" (actividad mental) y "motricidad" (capacidad de controlar los movimientos), se ocupa de la comprensión del movimiento como factor de desarrollo y expresión de la persona en relación con su entorno. Esta disciplina tiene un impacto profundo en el desarrollo infantil, especialmente en niños y niñas con discapacidad motora, intelectual, sensorial o del neurodesarrollo.

Esquema de la relación entre mente, cuerpo y movimiento en psicomotricidad

Evolución Conceptual: De Retraso Mental a Discapacidad Intelectual

A lo largo del siglo XXI, diversos autores han abordado la problemática del desarrollo en la discapacidad. Un cambio crucial en la terminología y la comprensión de esta condición se dio en 2007, cuando la Asociación Americana de Retraso Mental (AAMR) pasó a denominarse Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD).

Cambio de Terminología y su Impacto

Este cambio eliminó definitivamente el término "Retraso Mental" por el de "Discapacidad Intelectual". La diferencia es fundamental: el término "retraso mental" hace referencia a una condición interna de la persona (lentitud de pensamiento), mientras que "discapacidad intelectual" se refiere a un estado de funcionamiento, no a una condición. Esto implica que la discapacidad debe concebirse hoy desde un enfoque que subraya en primer lugar a la persona.

La adopción del nuevo término en 2007 tuvo un enorme impacto sobre la forma en que la sociedad reacciona ante las personas con discapacidad intelectual. Implica una comprensión de la discapacidad consistente en una perspectiva ecológica y multidimensional, y requiere que la sociedad responda con intervenciones centradas en las fortalezas individuales y que enfaticen el papel de los apoyos para mejorar el funcionamiento humano.

La 10ma edición de la AAMR incorporó una 5ta dimensión: la participación, interacción y roles sociales, y avanzó en la planificación de los apoyos al incorporar investigaciones sobre su evaluación y determinación de intensidad. Se propuso una mayor precisión en la medición de la inteligencia y la conducta adaptativa, organizando las habilidades adaptativas en torno a tres tipos: conceptuales, sociales y prácticas.

Desarrollo Psicomotor en la Infancia y la Discapacidad

Desde el nacimiento y durante la infancia, la motricidad del niño evoluciona de forma rápida y dinámica, siguiendo las leyes céfalo-caudal (control de la musculatura de la cabeza a las extremidades inferiores) y próximo-distal (control de la musculatura cercana al tronco hacia las extremidades). A partir de estas leyes, los niños evolucionan a través de diferentes etapas, desde movimientos involuntarios e inconscientes hasta el control coordinado y dirigido.

Ilustración de las leyes de desarrollo céfalo-caudal y próximo-distal

La motricidad se relaciona con todos los movimientos coordinados y voluntarios que realiza el niño con pequeños y grandes grupos de músculos, constituyendo la base para el desarrollo de las áreas cognitivas y del lenguaje, e incluye la espontaneidad y la creatividad. Desde los dos años aproximadamente, las habilidades motrices fundamentales permiten al niño desplazarse de manera autónoma y controlar objetos con mayor eficacia. El juego es una de las primeras manifestaciones de la motricidad, haciéndose más complejo con estímulos y experiencias, lo que propicia movimientos cada vez más coordinados.

Características y Desafíos en Niños con Discapacidad Intelectual

Los escolares con Necesidades Educativas Especiales (NEE) pueden experimentar con el entorno que les rodea, lo que facilita una mejor adquisición de su capacidad intelectual. En estos niños, las habilidades y destrezas psicomotrices son factores que determinan la capacidad motriz y el nivel de habilidad, y pueden desarrollarse en la misma medida al margen de las condiciones genéticas (Ramírez, 2012).

Sin embargo, los niveles de alteración de las conductas motrices son directamente proporcionales a los niveles cognitivos de cada individuo, los apoyos que se le den y las condiciones de su entorno. Si el déficit es leve, el niño puede llegar a alcanzar niveles normales; sin embargo, en casos de deficiencias severas y profundas se pueden presentar:

  • Falta de coordinación en los movimientos.
  • Torpeza.
  • Mala configuración del esquema corporal y de la autoimagen.
  • Mala orientación y estructuración del espacio.
  • Problemas para ejercitar el equilibrio de forma estática.
  • Déficit de coordinación óculo-manual, de lateralidad y de control visual motor.
  • Escaso tono muscular.
  • Problemas para la socialización y trastornos del lenguaje.

Es característico en estos niños el gusto por el trabajo y las actividades manuales, lo que contribuye al desarrollo de su motricidad fina y al desarrollo del proceso psíquico.

La Intervención Psicomotriz en la Discapacidad

En el contexto educativo formal o no formal, es necesario desarrollar un programa de psicomotricidad con objetivos dirigidos a que las personas con discapacidad intelectual sean capaces de controlar y conocer mejor su propio cuerpo con respecto al movimiento, y así conseguir el mayor desarrollo psicomotor. La atención a personas con un desarrollo bajo de sus capacidades, o NEE, requiere prestar especial atención a la adaptación de actividades que satisfagan las necesidades de cada individuo en particular.

Infografía sobre los objetivos de la psicomotricidad en niños con discapacidad

Investigaciones y Propuestas

Numerosas investigaciones respaldan la importancia de la psicomotricidad en la discapacidad:

  • Jara & Rodas (2010): Propuesta curricular basada en habilidades adaptativas para la estimulación temprana de niños de 0 a 3 años con discapacidad cognitiva en Costa Rica, buscando mejorar la coherencia, pertinencia y efectividad de la Educación Especial.
  • Chachapoya (2019): Propone un plan de intervención para niños de 3 a 5 años con discapacidad para el desarrollo de la motricidad fina, autonomía e independencia.
  • Sandoval (2019): Estudio descriptivo para determinar el nivel de desarrollo psicomotriz en niños de 5 a 6 años con discapacidad intelectual leve, con el fin de definir acciones de estimulación temprana a través de Programas de Desarrollo Individual (P.D.I.) y capacitar a educadores y padres.
  • Simón (2015): Aporta actividades para la estimulación de la motricidad fina en niños de dos a cuatro años con factores de riesgo de retraso mental.
  • Olivera (2018): Propuesta de actividades manuales para el desarrollo de la motricidad fina en escolares con discapacidad intelectual asociada al síndrome de Down en Cienfuegos.

Estos hallazgos reafirman que los primeros años de vida son el espacio ideal para la formación de hábitos y destrezas motrices que contribuyen positivamente a la autonomía e independencia. A pesar de estos estudios, se considera necesario profundizar en el desarrollo de estrategias de estimulación del área motriz.

El Rol del Psicomotricista

El psicomotricista inserto en una institución que brinda atención terapéutica a niños y jóvenes con discapacidades severas o profundas tiene múltiples posibilidades de abordaje. El trabajo en psicomotricidad privilegia el cuerpo del sujeto, dándole la posibilidad de manifestarse tal cual es, con sus posibilidades y limitaciones.

El psicomotricista, con su cuerpo, contiene, sostiene e incentiva al sujeto a desplegar todas sus posibilidades de acción. Propone, incentiva, provoca, alienta, estimula, incita, anima y hace nacer el deseo de ser y hacer con su cuerpo, que, aunque imposibilitado, tiene múltiples posibilidades de acción. La intervención se basa en el deseo de hacer, no para "mejorar" la limitación, sino para ubicar al sujeto del lado de la "posibilidad" y el "deseo" de hacer. Facilita el descubrimiento de las posibilidades de acción del niño/joven, olvidándose de la imposibilidad.

Interviniendo desde las resonancias tónico-emocionales entre terapeuta y niño, el psicomotricista instala, crea y reconstituye experiencias que han faltado en este sujeto. El niño con "multi-impedimentos" posee fallas en la estructuración psicoafectiva, lo que dificulta la constitución de su personalidad y la construcción de su integridad corporal. Como exponen A. Lapierre y B. Acouturier, se trata de conseguir o crear en el niño/joven una vivencia emocional que conserve en sí y por sí su dimensión afectiva, buscando todas las posibilidades de acceder al placer de vivenciar su cuerpo en relación con el mundo, el espacio, los objetos y los demás.

Según Henri Wallon, la emoción juega un papel crucial en el proceso psicológico y madurativo del niño, siendo el primer sistema de expresión y comunicación. El psicomotricista tiene las herramientas para que, a través de su inclusión en equipos interdisciplinarios, este niño/joven pueda salir de un lugar de objeto y emerger como un sujeto que puede y desea.

Estimulación temprana para niños y niñas con discapacidad visual

Psicomotricidad en el Autismo

Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, es importantísimo tanto trabajar el sistema sensorial como producir experiencias que nutran el repertorio psicomotor. Así, la psicomotricidad juega un papel fundamental puesto que aumenta las experiencias motoras de las personas con espectro autista. Una de las herramientas más utilizadas es el circuito psicomotriz, que debe estar estructurado y evolucionar con mayores desafíos a medida que avanzan las sesiones.

Un Ejemplo de Intervención: Caso de Retardo en el Desarrollo Psicomotor (RDP)

Un caso estudiado involucró a un niño con Retardo en el Desarrollo Psicomotor (RDP), cuya madre presentaba retardo mental moderado y el padre retardo mental leve. El embarazo de la madre había transcurrido con dificultades (mala alimentación, tabaquismo, ingesta de alcohol por el padre, vaginosis bacteriana). El niño nació a las 38 semanas y estuvo ingresado en neonatología por ingerir líquido amniótico. Comenzó a caminar y hablar a los 2 años, pero con un vocabulario limitado a "mamá, papá, vamos y no". Su diagnóstico logopédico indicaba NEE en comunicación y lenguaje, con trastorno del lenguaje y afectaciones en los planos fónico, léxico y gramatical, además de deficiente adquisición de fonemas.

La observación y las entrevistas con la madre y el abuelo revelaron un entorno familiar atento a sus necesidades básicas, pero con un desarrollo de movimientos limitado y una gran dependencia para cualquier acción, lo que se corroboraba al no mostrar interés por caminar o correr debido a que su madre siempre lo tenía cargado.

En una primera evaluación, el menor no poseía ninguna habilidad motriz, siendo evaluadas como no logradas. Tras diseñar e implementar actividades motrices dirigidas al desarrollo de la motricidad fina y gruesa, y basadas en ciencias filosóficas, sociológicas, psicológicas y la pedagogía, se observó una mejoría. En la evaluación posterior a las actividades, se mostró un avance en 3 de los logros motrices, considerándose "en proceso". Solo un logro, "saltar con dos piernas desde una altura hacia diferentes direcciones", se mantuvo como no logrado. El niño se mostró cooperativo y motivado durante las actividades, evidenciando una mejoría en su desarrollo motriz según su edad.

Importancia de la Psicomotricidad Adaptada en la Educación Especial

La importancia de la psicomotricidad en la educación especial es incuestionable, especialmente para alumnos con NEE. El psicomotricista desempeña un papel fundamental en su apoyo. La evaluación inicial y el seguimiento continuo son esenciales para comprender el desarrollo motor y emocional de estos alumnos. La psicomotricidad debe integrarse en el Plan de Educación Individualizado (PEI) para abordar las necesidades específicas, y la selección adecuada de recursos y materiales es crucial para su desarrollo.

En resumen, la psicomotricidad adaptada desempeña un papel crucial en la educación especial al proporcionar a los alumnos con NEE herramientas y oportunidades para mejorar su desarrollo físico, emocional y cognitivo, promoviendo su autonomía, independencia e inclusión social.

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