La Influencia del Entorno en la Vulnerabilidad: Concepto, Causas y Efectos

Cuando se aborda el término vulnerabilidad, se hace referencia a una cualidad derivada del latín ‘vulnerando’, que alude a la capacidad de una persona de ser herida. Este concepto posee múltiples significados, habiendo sido ampliamente utilizado en diversos campos del conocimiento, desde la psicología hasta la geografía humana y las ciencias sociales. La vulnerabilidad es una característica inherente al ser humano desde sus orígenes y se ha manifestado de distintas maneras a lo largo de la historia.

Esquema sobre los distintos tipos de vulnerabilidad social

¿Qué es la Vulnerabilidad?

En su sentido más amplio, la vulnerabilidad se define como la "susceptibilidad o fragilidad física, económica, social, ambiental o institucional que tiene una comunidad de ser afectada o de sufrir efectos adversos en caso de que un evento peligroso se presente". No se limita únicamente a la capacidad de ser herido físicamente, sino que abarca un espectro más amplio de situaciones que pueden comprometer el bienestar de individuos, grupos o comunidades.

Desde la perspectiva de Acción Contra el Hambre, la vulnerabilidad se entiende como la presencia de “múltiples factores de riesgo que impiden que una persona o grupo de personas mantenga o mejore su bienestar”. Esta definición subraya la complejidad del fenómeno, que va más allá de un simple estado, implicando una interacción de múltiples elementos.

La Vulnerabilidad Social

La vulnerabilidad social se refiere específicamente a la situación de aquellas personas, grupos o familias cuyas condiciones de vida social y personal se han deteriorado. En este contexto, las redes sociales suelen ser débiles y el acceso a los servicios públicos es irregular. Este concepto no solo está ligado a la situación social, sino también a las dimensiones cultural, política y económica de un colectivo. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la define como el “resultado de los impactos provocados por el patrón de desarrollo vigente” y de “la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos”, relacionándola con la pobreza, la inseguridad y la indefensión.

Perspectivas y Dimensiones de la Vulnerabilidad

El concepto de vulnerabilidad ha sido explorado desde campos de conocimiento muy diversos, como la antropología, la sociología, la ecología política, las geociencias y la ingeniería. Esta multidisciplinariedad ha llevado a que lo que se entiende por vulnerabilidad se defina de formas muy distintas, incluyendo elementos como riesgo, estrés, susceptibilidad, adaptación, resiliencia, sensibilidad o estrategias de afrontamiento.

El Enfoque Realista de la Vulnerabilidad

A pesar de la diversidad de definiciones, es posible encontrar algunos elementos comunes en la mayoría de ellas. La vulnerabilidad se define siempre en relación con algún tipo de amenaza, que puede ser de origen físico (sequías, terremotos, inundaciones, enfermedades) o antropogénico (contaminación, accidentes, hambrunas, pérdida del empleo). La unidad de análisis (individuo, hogar, grupo social) se considera vulnerable ante una amenaza específica o a una situación de pérdida (de salud, ingresos, capacidades básicas, etc.).

El análisis de la construcción de la vulnerabilidad se realiza en dos momentos: las condiciones que la unidad de análisis tiene antes de una situación de estrés (susceptibilidad) y las formas que desarrolla para enfrentar esa situación una vez que ha ocurrido (capacidad de ajuste).

En este trabajo, se propone partir de las perspectivas realistas de la vulnerabilidad, que enfatizan la dimensión 'real' tanto de las amenazas físicas y los riesgos objetivos, como de las condiciones sociales que subyacen a la desigualdad social, al acceso diferencial a recursos clave y a la valoración que cada grupo social hace de las amenazas. Un argumento central es que el parámetro adecuado para determinar si un determinado grupo social es vulnerable no es su resiliencia, sino sus posibilidades de cumplir un conjunto de condiciones sociales, económicas y espaciales (umbrales) que se asocian al bienestar. El modelo PAR (Pressure and Release) y el Modelo de Acceso, desarrollados por Wisner et al., son herramientas útiles para desagregar los componentes de un desastre y comprender cómo interactúan la amenaza y la vulnerabilidad.

Crítica a la Noción de Resiliencia y Propuesta Normativa

Es común que la vulnerabilidad ante amenazas ambientales se asocie al "enfoque de la resiliencia", que se refiere a la capacidad de un sistema de absorber perturbaciones y reorganizarse, manteniendo su función, estructura e identidad. Sin embargo, este enfoque ha sido criticado por su tendencia a extrapolar causalidades de sistemas ecológicos a sociales sin una reflexión teórica profunda sobre la parte 'social' de los sistemas socio-ecológicos.

Una limitación principal es que asume la existencia de dos subsistemas separados (social y ecológico) donde las funciones de uno pueden ser perturbaciones para el otro. En su lugar, se propone un enfoque normativo derivado de diversas perspectivas del bienestar objetivo, como plataforma para evaluar la intensidad de las pérdidas y los ajustes asociados a eventos críticos. Este enfoque busca refinar los conceptos y métodos para estudiar las causas y efectos de la vulnerabilidad, integrando los estudios del bienestar como una innovación en la investigación aplicada.

Tipos de Vulnerabilidad según Gustavo Wilches-Chaux

Para entender la vulnerabilidad de manera integral, Gustavo Wilches-Chaux ha identificado once tipos interconectados, que configuran lo que él denomina la "vulnerabilidad global":

  • 1. Vulnerabilidad natural: Se refiere a la fragilidad intrínseca de todo ser vivo debido a sus límites ambientales y las exigencias de su propio organismo.
  • 2. Vulnerabilidad física: Asociada con los asentamientos humanos en zonas de riesgo y las deficiencias en las estructuras físicas para absorber el impacto de eventos adversos.
  • 3. Vulnerabilidad política: Relacionada con la capacidad de una comunidad para tomar decisiones sobre sus propios problemas y encontrar soluciones sin depender excesivamente de niveles de gobierno superiores.
  • 6. Vulnerabilidad técnica: Ligada a la vulnerabilidad física y económica, se manifiesta en la falta de conocimiento o tecnología para desarrollar actividades seguras, como técnicas constructivas sismorresistentes o sistemas de captación de agua.
  • 7. Vulnerabilidad ideológica: Depende de la concepción del mundo y la percepción del riesgo de una comunidad, que puede llevar a la inacción (visión fatalista) o a la acción (reconocimiento de la capacidad de transformación).
  • 8. Vulnerabilidad cultural: Influenciada por los valores sociales (cooperación vs. egoísmo) y el papel de los medios de comunicación en la formación de una cultura de prevención o de impotencia ante los desastres.
  • 9. Vulnerabilidad educativa: Relacionada con la capacidad del sistema educativo para validar las experiencias cotidianas y el conocimiento ancestral en la prevención de desastres.
  • 10. Vulnerabilidad ecológica: Incapacidad de la naturaleza para ajustarse a los efectos de la excesiva actividad humana, lo que puede aumentar la frecuencia e intensidad de eventos como incendios o deslizamientos.
  • 11. Vulnerabilidad institucional: Depende de la organización de las entidades y la comunidad, así como de la solidez de las estrategias de respuesta ante un desastre.

Vulnerabilidad Emocional

El término vulnerabilidad emocional se utiliza para describir aquel estado por el que puede pasar cualquier persona cuando se siente expuesta ante situaciones que le causan malestar y que pueden ser difíciles de superar. No obstante, la vulnerabilidad emocional no siempre es una cualidad negativa; al igual que otras características humanas, no es intrínsecamente ni todo negativo ni todo positivo.

Trabajar frente a la propia vulnerabilidad emocional implica un proceso. En primer lugar, se requiere un exhaustivo trabajo de introspección para detectar las inseguridades y las situaciones que las desencadenan, así como para identificar y analizar las propias fortalezas y aptitudes. Otro ejercicio útil es el entrenamiento para controlar los pensamientos, lo cual puede lograrse mediante la práctica de ejercicios de relajación, meditación o mindfulness, desarrollando una rutina que permita mantener el enfoque. También es recomendable analizar detallada y calmadamente las situaciones que generan vulnerabilidad emocional, imaginando qué hay de realista en el temor y construyendo escenarios en los que la persona tiene control sobre la situación. Además, es fundamental ser más tolerante con los propios miedos, límites, debilidades y acciones.

Persona meditando para gestionar el estrés y la vulnerabilidad emocional

Causas de la Vulnerabilidad Social

La principal causa de la vulnerabilidad social es el desempleo o la desigualdad de oportunidades. Sin embargo, existen múltiples factores que pueden llevar a una persona o colectivo a esta situación. Estos incluyen:

  • Desastres naturales: Eventos como sequías, terremotos, inundaciones o tormentas.
  • Enfermedades: Afectaciones de salud que limitan la capacidad de generar ingresos o acceder a servicios.
  • Cambio climático: Alteraciones ambientales que afectan los medios de vida, especialmente en comunidades dependientes de la agricultura, como el Corredor Seco centroamericano, donde la irregularidad de las lluvias agrava la inseguridad alimentaria.
  • Accidentes graves: Eventos imprevistos que generan pérdidas materiales o humanas.
  • Hambrunas: Escasez severa de alimentos que compromete la supervivencia.
  • Violencia y desplazamiento forzoso: Factores significativos en países como Colombia, donde impactan a millones de personas.

Estos factores pueden exacerbarse por el "patrón de desarrollo vigente" y la "incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos", lo que lleva a situaciones de pobreza, inseguridad e indefensión. La combinación de exposición a una catástrofe o amenaza externa y la indefensión o falta de capacidades determina el tipo y la intensidad de la vulnerabilidad.

Identificación de Personas y Colectivos Vulnerables

Una persona o familia se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente personal o familiar debilitado y tiene un riesgo alto de perder sus bienes, propiedades o su sistema de sustento. El deterioro que caracteriza la vulnerabilidad social se relaciona con la disminución o pérdida de recursos económicos, la dificultad para acceder a una vivienda, a los servicios de salud, a un empleo o a la participación social.

Grupos específicos en situación de vulnerabilidad

Existen colectivos particularmente propensos a la vulnerabilidad:

  • Niños, mujeres y ancianos: Frecuentemente considerados los grupos más vulnerables debido a su dependencia o roles sociales.
  • Migrantes: Se enfrentan a dificultades con el idioma, la incorporación laboral y la carencia de redes de apoyo en países de acogida.
  • Personas con diversidad funcional: Pueden enfrentar barreras de acceso y discriminación.

Los profesionales de servicios sociales trabajan con estos colectivos, encargándose de evitar que este estatus se cronifique y provoque situaciones de exclusión social o pobreza. En esta labor, es fundamental mantener la discreción y el respeto, así como la confidencialidad de la información sensible.

Fotografía de un trabajador social atendiendo a una persona mayor en situación de vulnerabilidad

Consecuencias y Efectos de la Vulnerabilidad

La persistencia de la vulnerabilidad puede llevar a la cronificación de la precariedad y conducir directamente a la pobreza o la exclusión social. En muchos países, la vulnerabilidad se manifiesta en cifras alarmantes; por ejemplo, en la Unión Europea, más de 95 millones de personas (un 22% de la población) están en riesgo de pobreza o exclusión social. En España, el informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) de 2022, reflejó que el país ocupa el cuarto puesto en la UE con mayor tasa de población en riesgo de pobreza, con un 26%.

Los efectos de la vulnerabilidad también se observan en el impacto de los desastres. La combinación de amenazas con condiciones de vulnerabilidad puede desencadenar desastres con graves pérdidas humanas y materiales. Por ejemplo, la vulnerabilidad económica de una región puede traducirse en daños significativos equivalentes a un porcentaje considerable del Producto Interno Bruto (PIB) tras un evento extremo, como se ha registrado en países con alta susceptibilidad a fenómenos hidrometeorológicos.

Además, el cambio climático genera problemas que afectan desproporcionadamente a los sectores más vulnerables, ya que tienen menor capacidad de adaptación. Todos somos vulnerables ante el cambio climático, pero con niveles de vulnerabilidad muy diferentes.

Medición y Abordaje de la Vulnerabilidad

Indicadores de Vulnerabilidad

La vulnerabilidad social se mide analizando y basándose en diversos indicadores de vulnerabilidad. Cada variable establece los criterios para evaluar la situación de personas o familias:

  • Índice de vulnerabilidad de paro: Mide la situación laboral.
  • Índice de vulnerabilidad de estudios: Evalúa el nivel educativo.
  • Índice de vulnerabilidad de vivienda: Analiza el tipo de hogar en el que viven.
  • Indicador de pobreza: Mide los ingresos per cápita y la situación económica.
  • Indicador de salud: Pone el foco en el acceso a los servicios de salud.
  • Indicadores de identificación: Reflejan rasgos personales como la edad, el género o la nacionalidad.

Estrategias y Políticas de Intervención

La intervención social ejerce un papel fundamental para abordar la vulnerabilidad. Los profesionales del Trabajo Social trabajan para interpretar los problemas, detectar necesidades y diseñar proyectos que mejoren la situación y calidad de vida de los colectivos vulnerables.

A nivel estatal, se implementan planes de ayudas destinados a solucionar la situación de las personas vulnerables, para lo cual a menudo es necesario solicitar un certificado de vulnerabilidad que ratifique la situación económica precaria. Normativas como el Real Decreto-ley 16/2021 en España, que recoge medidas en materia de vivienda, pobreza y salud, buscan hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social y económica, incorporando, por ejemplo, el bono social y la garantización de suministros básicos.

Para disminuir la vulnerabilidad global de las comunidades, es crucial desarrollar estrategias a nivel nacional, clasificando los distintos colectivos vulnerables y aplicando medidas precisas para cada uno de ellos. El pleno empleo es considerado un paso fundamental para reducir las desventajas de las personas. La mitigación del riesgo y la implementación de acciones para la adaptación al cambio climático son también esenciales, encaminadas a garantizar la reducción de las condiciones de vulnerabilidad en las comunidades, asegurando el respeto a la dignidad física y moral.

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Diferencia entre Vulnerabilidad y Exclusión Social

Es importante distinguir entre vulnerabilidad y exclusión social, aunque son fenómenos relacionados. La exclusión social se define como la situación que “afecta a individuos o grupos, impidiéndoles acceder a un nivel de calidad de vida decente, y/o de participar plenamente, según sus propias capacidades, en los procesos de desarrollo”.

Así, la exclusión social es una consecuencia del agravamiento de la vulnerabilidad social. Por ejemplo, una persona vulnerable debido al desempleo de larga duración puede agotar sus recursos económicos y prestaciones, llegando a una situación de exclusión social al no poder hacer frente a gastos básicos como la alimentación, lo que representa un aislamiento completo del sistema social. En resumen, la vulnerabilidad social incluye múltiples factores de riesgo que pueden conducir a las personas a situaciones de exclusión social.

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