Efectos Secundarios de la Furosemida en Ancianos

La furosemida, conocida por marcas como Lasix o Seguril, es un diurético de asa ampliamente recetado. Este medicamento ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de sal y agua a través de la orina, lo que lo hace eficaz para tratar la retención de líquidos (edema) y la hipertensión. Sin embargo, como todo fármaco, no está exento de generar efectos adversos, indeseables o, incluso, paradójicos, así como interacciones farmacológicas, siendo crucial comprender sus posibles efectos secundarios, especialmente en la población anciana.

Esquema de la nefrona y el sitio de acción de los diuréticos de asa

¿Cómo Actúa la Furosemida en el Organismo?

La furosemida pertenece a una clase de medicamentos llamados diuréticos, también conocidos como "píldoras que provocan la eliminación de agua a través de la orina". Su acción consiste en hacer que los riñones eliminen el agua y la sal que el cuerpo no necesita.

La furosemida actúa bloqueando la absorción de sal y líquido en los túbulos renales de la zona ascendente del asa de Henle. Esto provoca un aumento de la producción de orina, dando lugar a natriuresis y diuresis intensas, lo que ayuda a reducir la retención de líquidos y a bajar la presión arterial. Este potente mecanismo es lo que la hace tan eficaz, pero también la razón por la que es esencial vigilar de cerca la respuesta del cuerpo, especialmente en ancianos.

Usos Terapéuticos de la Furosemida

La furosemida se utiliza principalmente para:

  • Tratar el edema asociado con insuficiencia cardíaca congestiva, cirrosis hepática (ascitis) o enfermedad renal, incluyendo el síndrome nefrótico.
  • Controlar la presión arterial alta (hipertensión) leve y moderada.
  • Promover la excreción de líquidos en pacientes con afecciones que causan sobrecarga de líquidos.
  • Edema de pulmón (su administración se efectúa conjuntamente con otras medidas terapéuticas).
  • Oliguria derivada de complicaciones del embarazo (gestosis) tras compensación de la volemia.
  • Como medida coadyuvante en el edema cerebral.
  • Edemas subsiguientes a quemaduras.
  • Crisis hipertensivas, junto a otras medidas hipotensoras.

La furosemida controla la presión arterial alta y el edema, pero no cura estas afecciones. Está disponible en varias formas, incluidas tabletas (20 mg, 40 mg), jarabe e inyecciones.

Posibles Efectos Secundarios de la Furosemida

Aunque la furosemida es muy eficaz, su consumo puede causar una serie de síntomas adversos. La dosis de las tabletas de furosemida varía según la persona, y no todos los pacientes experimentarán estos efectos secundarios.

Efectos Secundarios Comunes (1 de cada 10 pacientes)

Algunos de los efectos secundarios frecuentes incluyen:

  • Aumento de la micción.
  • Mareos o aturdimiento, especialmente al empezar a tomar furosemida por primera vez. Para evitar este inconveniente, levántese de la cama despacio, apoyando los pies en el suelo por unos minutos antes de ponerse de pie.
  • Deshidratación e hipovolemia (descenso del volumen de sangre).
  • Desequilibrio electrolítico, como la disminución de los niveles de sodio (hiponatremia), cloro (hipocloremia) y, especialmente, potasio (hipopotasemia), que es el efecto secundario significativo de la furosemida.
  • Calambres musculares.
  • Dolor de cabeza.
  • Aumento del volumen de orina.
  • Elevación del nivel de creatinina en sangre.
  • Aumento de los niveles de colesterol sérico y triglicéridos.
  • Hiperuricemia (aumento del ácido úrico en sangre), que puede precipitar un ataque de gota.
  • Hipotensión, incluyendo hipotensión ortostática.

Efectos Secundarios Poco Frecuentes (1 de cada 100 pacientes)

Entre los síntomas poco frecuentes se encuentran:

  • Náuseas, vómitos y diarrea.
  • Alteración de la tolerancia a la glucosa o incluso desencadenamiento de diabetes mellitus, lo cual se asocia posiblemente con la hipocalemia inducida que inhibe la secreción de insulina.
  • Disminución del nivel de glóbulos blancos (leucopenia).
  • Trastornos auditivos de carácter transitorio (zumbido en los oídos o pérdida de audición), que pueden derivar en sordera irreversible, especialmente con dosis altas o inyección rápida.
  • Reacciones de fotosensibilidad (la piel puede volverse más sensible a la luz solar), por lo que se debe evitar la exposición innecesaria o prolongada y usar ropa protectora, gafas de sol y protector solar.

Efectos Secundarios Raros (1 de cada 1.000 pacientes)

Estos pueden aparecer en forma de:

  • Inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis).
  • Reacción renal de tipo alérgico.
  • Sensación de tintineo (parestesia).
  • Reacciones alérgicas graves que pueden derivar en shock anafiláctico (dificultad para respirar, hinchazón en la boca, lengua o rostro, urticaria, ampollas en la piel, ardor en los ojos o dolor de garganta). Se debe interrumpir el tratamiento y acudir a urgencias de inmediato.

Otros Efectos Secundarios Adicionales

Aunque no es habitual, algunos pacientes han experimentado:

  • Trombosis.
  • Retención urinaria, pudiendo llegar hasta el fallo renal.
  • Boca seca, sed intensa, cansancio extremo, confusión, retortijones.
  • Visión borrosa y estreñimiento.
  • Incontinencia urinaria, que puede precipitar o incrementar las fugas de orina, favoreciendo las infecciones urinarias y ocasionando incomodidad, mal olor y, en adultos mayores, riesgo de caídas y fracturas.
  • Impotencia o disminución de la libido.

DIURÉTICOS TIAZÍDICOS, DE ASA Y AHORRADORES DE POTASIO (FARMACOS ANTIHIPERTENSIVOS) | GuiaMed

Consideraciones Específicas en Ancianos

Los adultos mayores presentan una capacidad disminuida para concentrar la orina. La administración de diuréticos de asa en este grupo reduce la reabsorción de cloruro de sodio, disminuyendo el gradiente osmótico necesario para la reabsorción de agua. En presencia de hipocalemia e hipocalcemia, la respuesta a la hormona antidiurética disminuye aún más.

Con frecuencia, los pacientes adultos mayores tienen comorbilidades que conllevan polifarmacia. La existencia de cualquier trastorno que dañe la capacidad cognitiva del adulto mayor (demencia, delirio o secuelas de evento vascular cerebral) afecta la capacidad de beber agua, ya sea porque dificulta el acceso al líquido, altera el reflejo de la sed o por la incapacidad para detectar deshidratación, precipitando o agravando los trastornos electrolíticos, como la hipernatremia, y originando deshidratación que puede manifestarse con acidosis metabólica y todas las complicaciones derivadas.

Es fundamental controlar los niveles séricos de sodio, potasio y creatinina durante el tratamiento en pacientes que presenten un alto riesgo de desarrollar desequilibrio electrolítico o en casos de pérdida adicional de fluidos significativa (p. ej., debida a vómitos, diarrea o sudoración intensa).

Cómo Reducir el Riesgo de Efectos Secundarios

Para minimizar los efectos secundarios, se recomienda:

  • Mantenerse hidratado, pero evitar la ingesta excesiva de líquidos.
  • Comer alimentos ricos en potasio (p. ej., bananas, ciruelas, pasas y jugo de naranja) si su médico lo indica.
  • Realizarse análisis de sangre periódicos para controlar la función renal y los niveles de electrolitos.
  • Tomar la medicación exactamente como se lo indicaron: no tome una cantidad mayor ni menor del medicamento ni lo tome con más frecuencia de lo que indica la receta.
  • Evitar el alcohol, ya que puede empeorar algunos efectos secundarios como los mareos.
  • No empezar a tomar otros medicamentos sin consultarlo antes con su médico.

Interacciones Medicamentosas Importantes

La furosemida puede interactuar con otros medicamentos, lo que podría aumentar los efectos secundarios o reducir su eficacia. Se debe tener precaución si se toman concomitantemente:

  • Aspirina y antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno y naproxeno, ya que pueden disminuir el efecto de la furosemida e incrementar la hiponatremia, además de aumentar el riesgo de ototoxicidad y nefrotoxicidad.
  • Sucralfato (Carafate®): se debe tomar 2 horas antes o después de la furosemida.
  • Medicamentos para la presión arterial, ya que puede potenciar el efecto hipotensor.
  • Litio, debido a que la furosemida puede aumentar sus niveles en sangre, incrementando el riesgo de toxicidad.
  • Antibióticos aminoglucósidos, ya que aumenta el riesgo de ototoxicidad (daño en el oído).
  • La administración concomitante de furosemida intravenosa en las 24 horas siguientes a la administración de hidrato de cloral podría dar lugar a rubores, ataques de sudoración, intranquilidad, náuseas, hipertensión y taquicardia.

Informe a su médico y farmacéutico sobre todos los medicamentos con y sin receta médica, vitaminas, suplementos nutricionales y productos a base de plantas que toma o tiene planeado tomar.

Contraindicaciones y Advertencias

Debe evitar o tener precaución con la furosemida si:

  • Es hipersensible a furosemida o sulfonamidas.
  • Tiene hipovolemia o deshidratación.
  • Padece insuficiencia renal anúrica que no responda a furosemida.
  • Presenta hipopotasemia grave o hiponatremia grave.
  • Está en un estado precomatoso y comatoso asociado a encefalopatía hepática.
  • Tiene enfermedad hepática grave o cualquier afección que impida que su vejiga se vacíe por completo.
  • Está embarazada o planea quedar embarazada (la furosemida atraviesa la barrera placentaria y ha provocado abortos y muertes en animales de experimentación). Llame a su médico si queda embarazada mientras toma furosemida.
  • Está amamantando, ya que pasa a la leche materna y puede inhibir la lactancia.
  • Tiene diabetes o gota.

Si se someterá a una cirugía, informe a su médico o dentista que está usando furosemida. Asista a todas las citas con su médico y a las de laboratorio.

tags: #efectos #secundarios #de #la #furosemida #en