En la vida de los pueblos indígenas, los mayores son valiosos y tienen roles importantes. Ellos practican y mantienen la sabiduría, la espiritualidad, y participan activamente en la socialización de los niños, así como en la vigilancia de la vida comunitaria y de los adultos. Todos los profesores, investigadores y activistas de las lenguas y culturas originarias, en su trabajo, han acudido a las conversaciones con los mayores, mujeres u hombres, para que ellos cuenten la historia, enseñen y aconsejen.
El Papel Central de los Ancianos en las Culturas Indígenas
Guardianes de la Sabiduría Ancestral y Tradiciones
Hay un relato antiguo en la cultura mapuche que dice que la tierra fue creada por Kajfuwenu kuse, ‘la anciana sagrada del cielo’, quien envió a su hija, Kajfuwenu vlca, ‘joven sagrada del cielo’, para dar vida en el nagmapu (la tierra que habitamos). Una vez que la niña ya había establecido su familia en la tierra junto a Kajfuwenu wece (Joven sagrado del cielo), la anciana les pidió: no olvidar su origen sagrado, respetarse entre ellos, hacer ceremonia a la tierra y hablar la lengua. Los mapuche hasta hoy, muy obedientes algunos, viven para cumplir este mandato.
Los sabios indígenas se forman en la comunidad, y sus maestros fueron sus antepasados, porque así funciona el sistema propio de conocimiento: la sabiduría va de generación en generación. Lamentablemente, los pueblos no cuentan con otra institución que no sea la comunidad indígena para formar este tipo de liderazgo u otros sabios.

La Doble Vulnerabilidad en Tiempos Modernos
Impacto de la Pandemia y la Discriminación en la Salud
En el contexto de pandemia que vivimos, preocupa el sitio asignado a los ancianos. En muchos países sus vidas han sido sacrificadas para salvar a los más jóvenes, lo que se entiende por protocolo ético, pero también la prensa en el caso de España e Italia acusa algunos casos de negligencia. Las veces que se ha consultado se ha respondido que “prevalecerán los criterios médicos y que no habrá discriminación”, una frase políticamente correcta y bien estudiada para tranquilizar la conciencia.
Sin embargo, hay cuestiones de contexto que muestran lo contrario: un anciano indígena ya llega al hospital racializado por la sociedad y en condiciones de pobreza o marginalidad, razones por las cuales no llegará en igualdad de condiciones con otros pacientes, u otros sabios, expertos académicos o científicos de la ciencia oficial. Es duro, pero hay que reconocer que vivimos en una sociedad donde importa la producción, el éxito y que las personas tienen un valor social, que ha abandonado toda la humanidad que representamos.
El modelo actual asigna más valor y prestigio a unos en desmedro de otros, haciendo inalcanzable el mandato ético de “no matarás a tu prójimo”, para favorecer intereses económicos que hoy se están aplicando como criterios políticos en la pandemia. A nivel internacional, los adultos mayores de más de 65 años han sido los más vulnerables frente al COVID-19, tanto por la edad como por las enfermedades preexistentes. En el mes de marzo, en Italia y España, los hospitales generaron protocolos éticos restringiendo los respiradores en la UCI a los pacientes adultos mayores.
Pueblos Indígenas: ¿Cómo enfrentar la pandemia del COVID-19?
Indiferencia Gubernamental y Violación de Derechos
En la prensa a diario vemos cómo el Presidente de Brasil muestra tal indiferencia al contagio de la gente más humilde, incluyendo a los indígenas. Recientemente el alcalde de Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas, Arthur Virgílio Neto, denunció estar frente a “un genocidio de indios en toda la Amazonía”, como consecuencia de un “crimen contra la humanidad” y responsabilizó directamente al presidente Jair Bolsonaro (www.infobae.com, 21 de mayo de 2020).
En este Estado brasileño viven 168.700 indígenas (censo de 2010) y es uno de los más golpeados por la pandemia: hasta el 19 de mayo registraba más de 22.130 casos y cerca de 1.500 muertes por COVID-19, según INFOBAE.COM. La indiferencia de los gobiernos hacia los pueblos indígenas parece naturalizada.
Recientemente la prensa publicó un desafortunado relato del ministro del interior de Colombia insultando groseramente a los hermanos indígenas del Cauca (libertaddigital.news, 22 de mayo de 2020), lo cual no vale la pena reproducir. Con estos dichos se niegan los derechos constitucionales de los pueblos en Colombia y su condición de persona. El insulto es muy grave para toda la humanidad, sobre todo cuando un día antes Naciones Unidas conmemoraba el Día Internacional de la Diversidad Cultural (21 de mayo).
La Situación de los Ancianos Indígenas en Chile
Derechos Reconocidos vs. Realidad Asistencial
Los pueblos indígenas en Chile cuentan con instrumentos de derechos reconocidos por el Estado y que el gobierno debiera considerar en las políticas de la pandemia; tienen derechos a la salud intercultural, según la Ley 19.253 o Ley Indígena y el Convenio 169 de la OIT. También, hay instrumentos que exigen, entre otros aspectos, desagregar la información sobre los pueblos indígenas (Norma 280 sobre estándares de Información en la Salud, aprobada por el Decreto 643 del 2016) y la Ley sobre Derechos y Deberes de las personas en Atención de Salud, La Ley 20.584.
Gobiernos anteriores construyeron hospitales interculturales, uno en Nueva Imperial (IX Región) y otro en Cañete (VIII Región), pero estos hospitales están clasificados como de “hospital de baja complejidad”, categoría que impide una implementación adecuada como lo es un hospital verdadero. Aquí no hay ni van a llegar camas UCI, ni ventiladores para los mapuche contagiados con el COVID-19, pues para la política de salud importa más la categoría “baja complejidad” que los derechos conquistados de los indígenas.

Barreras Geográficas y Falta de Representación
Chile también es un país envejecido. Según los datos del INE, 2.260.222 (11,9% de la población) tiene 65 años y más, tendencia que va en aumento. A la dificultad de acceder a una cama UCI por parte de los indígenas, campesinos pobres en general, se agrega otro problema, que es el acceso a las comunidades. Aunque ya hay caminos principales donde las empresas extractivistas no paran de sacar los recursos naturales, hay familias indígenas que viven retiradas de la ruta principal, por ejemplo, los pewenche de Pedregoso de Lonquimay.
Esta comuna hoy es duramente golpeada por la pandemia, como lo indica el último informe epidemiológico (19°) y, según la prensa, cuenta con 55 casos totales acumulados de COVID-19, 33 casos activos y un fallecido. Y su tasa de incidencia acumulada (contagios por cada 100 mil habitantes) es de 497,8 (emol.com, 23 de mayo de 2020). Como se puede ver, es preocupante la falta de política indígena para atacar la pandemia.
En Chile sabemos que existe una mesa social, sin embargo, allí no hay ningún hermano indígena que ponga en el debate los derechos de los pueblos. El Colegio Médico tiene en su agenda el tema indígena según lo expuso su vicepresidente, Patricio Meza, en el «Encuentro en el Fogón» (espacio virtual interdisciplinario e internacional para conversar sobre pandemia) el 22 de mayo. Sin duda, ello es importante y requiere ser difundido y conocido en la sociedad, pero además es necesario sensibilizar a los médicos, enfermeras y personal de la salud sobre las implicancias que tiene para los pueblos indígenas la vida de los adultos mayores, porque finalmente son los profesionales quienes decidirán, in situ, el acceso a las camas UCI y quienes después de la decisión experimentarán el silencio producido por sus actos en sus conciencias.
Valor del Conocimiento Ancestral y Reconocimiento Internacional
Principios de la ONU y Diversidad Cultural
Lo paradigmático hoy es más que preocupante: en la mayoría de los estados, el modelo que siguen los gobiernos en el contexto de la pandemia es vulnerar los derechos indígenas, aplicar políticas para salvaguardar intereses económicos y despojar los recursos naturales de los territorios indígenas. En este paradigma no importa el principio ético “no matarás”. Aunque todavía puede ser distinto. Felepe may!
El 1.° de octubre de 1991, fecha en la que se aprobó la Resolución 46/91 de la ONU, se adoptaron los Principios de las Naciones Unidas en defensa de los derechos humanos de las personas mayores, que incluyen la independencia, la participación, el cuidado, la realización personal y la dignidad.
La rica diversidad cultural indígena, manifestada en la lengua, en la vestimenta, en las tradiciones y en la gastronomía, con centenas de formas diferentes de comprender e interactuar con la vida, el medio ambiente y lo sagrado, proviene de las distintas maneras en que los pueblos originarios se organizan entre sí en las diferentes comunidades.

Transmisión de Saberes y Revitalización Lingüística
Yumelis Tovar, joven del pueblo Warao, nos trajo a todos la reflexión, en este día, que «…ellos son los verdaderos practicantes de la cultura y de la tradición ancestral». Yumelis Tovar relató que aprendió mucho de su cacique en la comunidad warao, donde vivía antes de trasladarse a Brasil, sobre el respeto y el cuidado de las personas mayores y la importancia de escuchar los consejos que ofrecen a los más jóvenes.
Ella envía un mensaje a los jóvenes, diciendo: «Nosotros, los jóvenes, tomemos los consejos de los mayores para nuestras vidas, para mejorar nuestro futuro. Si ponemos en práctica los conocimientos ancestrales que nos transmiten los ancianos, creo que no perderemos las enseñanzas culturales en el futuro».
El proyecto «Espacio para la Expresión Cultural», del que es autor el profesor migrante Alberto Conejero, del pueblo eñepa, tiene como objetivo transmitir los conocimientos ancestrales de su cultura, la alfabetización y la lectoescritura en panare, la lengua originaria de ese pueblo, así como en español y portugués. Según la ONU, cada quince días deja de existir una lengua y con ella el patrimonio cultural e intelectual local. Las lenguas nativas son las más amenazadas de extinción.
De la familia lingüística tupí-guaraní, el warázu es solo una de las decenas de lenguas en peligro de extinción. Actualmente hay 515 indígenas, según la Secretaría Especial de Salud Indígena, que hablan predominantemente portugués e intentan recuperar su lengua con la ayuda de ancianos indígenas y estudiantes universitarios.
En el contexto del intercambio de saberes y aprendizajes, Aajhmaná (Tissianie Cardoso), coordinadora de la Misión RoraimaHumanitaria, señaló que «cuando organizamos estos talleres, a partir de la oferta de un artesano o anciano que tiene algún conocimiento para compartir, surge una condición y un contexto perfectos para que las personas que tienen conocimientos tradicionales los compartan en la práctica, y cuando se da esta relación de conocimientos, especialmente con los jóvenes, podemos ver que ellos se maravillan con ese conocimiento que nunca antes habían experimentado».
«Me siento muy respetada por la valoración que la comunidad me tiene al hacer estos talleres… tenemos que vivir lo que vivimos con nuestros ancestros. Aprendí de los conocimientos de mis abuelos, de mis padres… y estos conocimientos los he ido transmitiendo a los jóvenes. Me siento muy respetada por ellos, valorada porque ellos también van aprendiendo a valorar», dice la Sra.
La Importancia de su Inclusión
«La toma de consciencia y la valoración del Día Internacional de los Ancianos es muy significativa, sobre todo en un contexto humanitario, donde hay grupos con un mayor grado de vulnerabilidad, y los adultos mayores son siempre un nicho de este grupo. Y cuando hablamos de ancianos indígenas, ellos sufren una doble vulnerabilidad. Es muy importante incorporarlos al proceso. Ellos son los que detentan la cultura, el conocimiento ancestral de su pueblo, y nadie mejor que los ancianos para compartir lo que han vivido, su conocimiento, lengua, cultura, danza y comida con los más jóvenes».