¿Qué es el Índice de Vulnerabilidad Espacial Eólico?

La expansión de la energía eólica como fuente de energía renovable y no contaminante es cada vez mayor. Sin embargo, el desarrollo de campos eólicos tiene diversos efectos adversos potenciales sobre las comunidades de aves y otras especies, lo que hace crucial una adecuada localización de los futuros parques para minimizar los posibles impactos ambientales.

Para abordar esta problemática, se han desarrollado herramientas metodológicas como el Índice de Vulnerabilidad Espacial Eólico (IVE), que permite identificar las zonas de mayor riesgo y las especies más sensibles a la instalación de infraestructuras eólicas. Este índice, junto con el Índice de Sensibilidad de Rapaces (RSI), es fundamental para una planificación ambiental efectiva.

El Concepto de Índice de Vulnerabilidad Espacial (IVE)

Los Índices de Sensibilidad y Vulnerabilidad Espacial permiten determinar el grado de sensibilidad de las especies de aves y otras faunas ante diferentes infraestructuras. Tienen en cuenta sus características biológicas y, con esta información, detectan áreas que son más vulnerables debido a la presencia de estas especies.

Para la confección de estos indicadores en el contexto de los proyectos renovables eólicos, se ha tomado como referencia el artículo propuesto por C. Noguera en el año 2010, titulado "Impact of terrestrial wind farms on diurnal raptors: Developing a spatial vulnerability index and potential vulnerability maps". En este estudio se adaptaron los índices inicialmente propuestos por Garthe y Hüppop (2004) para campos eólicos marinos a los terrestres, con el fin de identificar las especies más sensibles de rapaces y detectar zonas de alta vulnerabilidad frente a su instalación.

Mapa de vulnerabilidad espacial eólica para aves rapaces

Metodología: Índice de Sensibilidad de Rapaces (RSI)

La metodología comienza con el cálculo del Índice de Sensibilidad por Especie (RSI). Este índice incluyó siete factores derivados de los atributos de las especies y considerados importantes para evaluar el impacto de los campos eólicos sobre las aves.

Para realizar este cálculo, se tienen en cuenta diversos factores propios de cada especie:

  • Tipo de vuelo: Cómo se desplaza la especie en el aire.
  • Altura de vuelo: La altitud promedio a la que vuela habitualmente.
  • Maniobrabilidad: La capacidad de la especie para realizar giros o cambios bruscos en el vuelo.
  • Fenología: Los patrones estacionales de presencia y actividad.
  • Tamaño de población: El número de individuos de la especie en la zona.
  • Estado de conservación: Su clasificación en catálogos de especies amenazadas (ej. peligro de extinción, vulnerable).
  • Tamaño de puesta: El número de huevos que pone la especie en cada nidada.

Infografía: Factores de sensibilidad para aves rapaces en parques eólicos

El Índice de Vulnerabilidad Espacial (IVE)

Mediante el empleo del RSI y la estimación del uso relativo del hábitat, se calcula el Índice de Vulnerabilidad Espacial (IVE). Este índice permite generar una correlación entre el índice de sensibilidad de las especies dentro del contexto geográfico donde se desarrollan los proyectos, comparándolo con el número de observaciones de las especies en el ámbito de estudio. Su representación cartográfica muestra las zonas más vulnerables para las aves en el entorno del parque eólico, distinguiendo áreas donde la eliminación o el cambio de posición de las turbinas podrían reducir el impacto de los futuros parques eólicos.

Aplicación del IVE en Proyectos Eólicos

La aplicación del Índice de Vulnerabilidad Espacial es crucial en la evaluación ambiental de proyectos eólicos, como se observa en diversos estudios de impacto. Por ejemplo, en el caso del Anteproyecto del Parque Eólico San Jorge (Teruel), el estudio de avifauna calculó el índice de afección específica, que considera las características del parque eólico y las de cada especie. Según este análisis, el milano real (Milvus milvus), el alimoche común (Neophron percnopterus), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), la grulla común (Grus grus) y la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) resultaron ser muy sensibles al parque eólico.

La representación cartográfica del índice de vulnerabilidad espacial para este proyecto mostró que todos los aerogeneradores se encuentran en zonas de nivel de riesgo bajo, a excepción de los aerogeneradores M06, M07, M10 y M11, que se sitúan sobre zonas de nivel de riesgo medio. El estudio concluye que las rapaces son uno de los grupos más expuestos a la mortalidad por colisión con las palas de los aerogeneradores y líneas eléctricas, lo que las convierte en un grupo vulnerable frente a proyectos de construcción de parques eólicos.

Impacto en la Avifauna

La presencia de aerogeneradores aumenta el riesgo de colisión de las aves de forma proporcional a su número. Este incremento en la presencia de aerogeneradores aumentaría la probabilidad de accidentes de aves, en particular de aves residentes, al elevar las tasas de riesgo por un mayor número de cruces y vuelos de riesgo. El estudio destaca que el número de aves rapaces presentes, especialmente de aguiluchos y buitre leonado, así como la existencia de territorios cercanos de águila real y presencia de otras especies de aves vulnerables a estas instalaciones, hace que el riesgo de mortalidad de avifauna por colisión con los aerogeneradores del parque sea alto.

Varias de las especies citadas, como el alimoche y el buitre leonado (Gyps fulvus), forman parte de los objetivos de conservación de la muy próxima ZEPA (ES0000303) «Desfiladeros del río Martín». El INAGA y la Dirección General de Medio Natural, Caza y Pesca del Gobierno de Aragón informan que las afecciones más significativas sobre la avifauna serán la muerte de ejemplares por colisión contra los aerogeneradores y líneas eléctricas aéreas, además de la pérdida y fragmentación de los hábitats naturales necesarios para su desarrollo. La documentación complementaria sobre trayectorias de vuelo, presentada por los promotores, también pone de manifiesto que buena parte de las trayectorias de varias especies amenazadas o protegidas coinciden con la ubicación de los aerogeneradores, en particular para el milano real (en peligro de extinción), alimoche, aguilucho cenizo y chova piquirroja (vulnerables en el CEAA), así como para varias de las especies que son objeto de conservación de la ZEPA «Desfiladeros del río Martín»: alimoche, buitre leonado, águila real, halcón peregrino y chova. Especies como el águila real (Aquila chrysaetos), la culebrera europea (Circaetus gallicus) y el aguililla calzada (Hieraaetus pennatus), junto con otras como el buitre leonado, fueron identificadas como las más sensibles frente a la futura instalación de campos eólicos.

El Impacto de Parques eólicos en las aves

Impacto en Quirópteros (Murciélagos)

El impacto de los aerogeneradores sobre los murciélagos es igualmente importante, tanto por las colisiones con las aspas como por barotrauma, siendo esta mortalidad especialmente alta en la época de verano. Especies como Pipistrellus kuhlii, la más abundante en algunas zonas, es una víctima frecuente en los parques eólicos del valle del Ebro debido a su vuelo bajo y errático. El estudio de impacto ambiental valora el impacto potencial sobre los quirópteros como moderado, y se señala un riesgo alto y medio por colisión y barotrauma para especies como los murciélagos enanos (Pipistrellus pipistrellus), de borde claro (Pipistrellus kuhlii), murciélago de Cabrera (Pipistrellus pygmaeus), murciélago de montaña (Hypsugo savii) y nóctulos como Nyctalus noctula.

Murciélagos volando cerca de un aerogenerador

Implicaciones para la Planificación y Conservación

La información proporcionada por el Índice de Vulnerabilidad Espacial es fundamental para la toma de decisiones en la fase de planificación de los proyectos eólicos. Permite a las autoridades ambientales, como el INAGA y la Dirección General de Medio Natural, Caza y Pesca, solicitar información adicional sobre las trayectorias de vuelo y el uso del espacio por parte de las especies de aves, así como proponer medidas correctoras y compensatorias específicas.

Por ejemplo, si los aerogeneradores se sitúan a menos de 1.000 m del límite de una ZEPA, como los del M1 al M7 en el caso del proyecto de San Jorge, se considera un riesgo de muerte por colisión para poblaciones de águila real, halcón peregrino, chova piquirroja y alondra ricotí, que desarrollan parte de su ciclo vital fuera del espacio protegido. La evaluación también revela la posible afección a especies catalogadas como en peligro de extinción o vulnerables, así como la fragmentación del hábitat y el efecto barrera que pueden generar las largas alineaciones de aerogeneradores en las rutas de vuelo.

En proyectos como los Parques Eólicos Marfik y Lacerta, las modificaciones en la posición de algunos aerogeneradores se justificaron para minimizar los impactos sobre la avifauna y los Hábitats de Interés Comunitario (HIC). Esto demuestra cómo el IVE y los estudios asociados orientan ajustes de diseño para evitar impactos innecesarios sobre la vegetación natural y garantizar la viabilidad de las poblaciones de avifauna esteparia y quirópteros. En última instancia, el cumplimiento de las medidas mitigadoras y compensatorias propuestas es imprescindible para la compatibilidad del proyecto con los objetivos de conservación.

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