Trastornos del Equilibrio en Adultos Mayores: Causas, Síntomas y Prevención

La pérdida de equilibrio es una preocupación común y significativa en la población de adultos mayores, abarcando un amplio abanico de alteraciones que van desde procesos casi inocuos hasta enfermedades graves. Para las personas mayores de 65 años, los trastornos del equilibrio son uno de los problemas más frecuentes asociados al envejecimiento, y pueden tener un impacto considerable en su calidad de vida, aumentando el riesgo de caídas y las complicaciones derivadas.

Es fundamental comprender las causas y la sintomatología de estos trastornos para poder prevenirlos y gestionarlos eficazmente.

¿Qué son los Trastornos del Equilibrio?

Los trastornos del equilibrio se refieren a una condición que provoca en la persona mayor la sensación de que su entorno gira a su alrededor, o que experimenta movimientos de desplazamiento propio o del entorno, incluso cuando no están ocurriendo. Esta sensación puede manifestarse como:

  • Sensación de giro (vértigo).
  • Desplazamientos hacia los lados.
  • Movimientos de delante hacia atrás.
  • Movimientos hacia arriba o abajo.

Aunque la sensación de giro es la más común, los otros tipos de movimiento también pueden presentarse, aunque con menor frecuencia. Los síntomas son variados y pueden confundirse entre sí.

Esquema de las sensaciones de movimiento en el desequilibrio

Diferencia entre Vértigo, Mareo e Inestabilidad

Para entender mejor los trastornos del equilibrio, es crucial diferenciar entre los términos utilizados para describir los síntomas:

  • Vértigo: Se trata de una "alucinación del movimiento". El paciente experimenta una sensación de movimiento propio o del entorno cuando en realidad no ocurre. El vértigo activo (sensación de giro) casi siempre produce algún grado de desequilibrio porque el cerebro está recibiendo señales de movimiento contradictorias o incompletas.
  • Mareo: Es un síntoma que hace referencia al malestar general. Conlleva palidez, cambio del ritmo cardíaco, sensación de náuseas y sudoración fría, pero no una sensación de movimiento propio o del entorno (lo que se conoce como cortejo vegetativo).
  • Inestabilidad: Hace referencia a una inseguridad en la marcha, que puede presentarse como un síntoma de trastornos del equilibrio y tener un impacto significativo en la calidad de vida, especialmente si se prolonga en el tiempo.

El Proceso del Equilibrio: Fuentes de Información Corporal

Para comprender las causas de la pérdida de equilibrio, es esencial conocer la anatomía y los sistemas implicados en su mantenimiento. El cuerpo dispone de tres fuentes principales de información sobre su posición en el espacio, que trabajan en conjunto para crear estabilidad postural:

  1. El laberinto (oído interno): Situado en el oído interno, proporciona información sobre la postura de la cabeza, aceleraciones y movimientos. Es una estructura compleja de tubos y cámaras llenas de líquido, cuyas terminaciones nerviosas especializadas perciben la posición y el movimiento de la cabeza, detectando la dirección de la gravedad.
  2. La vista: Es la segunda fuente de información, permitiendo apreciar los elementos del entorno y obtener datos sobre nuestra ubicación.
  3. La sensibilidad propioceptiva profunda: Proviene de sensores ubicados en articulaciones, tendones y músculos, detectando la posición y el movimiento del cuerpo en el espacio.

Estas tres señales envían información de manera simultánea hacia el sistema nervioso central, específicamente al cerebelo, donde se analizan e integran. Para mantener correctamente el equilibrio, es necesario que al menos dos de estos tres sensores funcionen de forma adecuada. Si la información que envían no es coherente, pueden aparecer síntomas como el mareo.

Infografía: Tres sistemas sensoriales clave para el equilibrio

Causas de la Pérdida de Equilibrio en Adultos Mayores

Con el transcurso de los años, las fuentes implicadas en mantener el equilibrio van perdiendo su capacidad para obtener y procesar la información sobre nuestra ubicación y generar respuestas motoras adaptativas. Una disminución en el equilibrio es a menudo parte del envejecimiento normal. Hay una variedad de factores que aumentan el riesgo de desequilibrio más adelante en la vida.

Factores Relacionados con la Edad y el Sistema Vestibular

Los estudios anatómicos han demostrado que la cantidad de células nerviosas en el sistema vestibular disminuye después de los 55 años, y el flujo de sangre al oído interno también se reduce con la edad. Cuando el sistema vestibular está dañado, una persona puede experimentar mareos y problemas de equilibrio. Sin embargo, la pérdida gradual de las terminaciones nerviosas vestibulares relacionada con la edad puede provocar problemas de equilibrio sin mareos asociados.

Los trastornos vestibulares son más comunes con la edad, ocurriendo en aproximadamente el 30% de las personas mayores de 50 años y el 75% de las personas mayores de 70.

Trastornos Específicos del Oído Interno:

  • Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB): Es el trastorno vestibular más común en adultos mayores. Causa una sensación de vértigo giratorio desencadenado por un cambio de posición de la cabeza o el cuerpo, como inclinar la cabeza hacia arriba o hacia abajo, rotar rápidamente la cabeza, agacharse, darse la vuelta en la cama o entrar y salir de la cama. El VPPB es un trastorno mecánico donde los desechos, llamados otoconias, se aflojan y caen en los canales semicirculares del oído interno, provocando señales falsas en el cerebro que desencadenan una breve sensación de vértigo que dura menos de un minuto y puede provocar náuseas, vómitos y desequilibrio.
  • Laberintitis: Es una infección o inflamación del oído interno que causa vértigo severo de 1-2 días de duración, pérdida auditiva y desequilibrio severo que puede afectar al caminar.
  • Neuronitis Vestibular: Es un desorden similar que causa vértigo, pero no afecta la audición.
  • Enfermedad de Ménière: Causa síntomas similares, incluyendo episodios periódicos de vértigo, mareos y pérdida de la audición, así como tinnitus y una sensación de plenitud en el oído afectado. Los episodios de vértigo pueden durar desde unos 20 minutos hasta muchas horas.

Otros Factores y Enfermedades

Además de los trastornos del oído interno, existen otras causas que pueden llevar a la pérdida de equilibrio en personas mayores de 65 años:

  • Enfermedades vasculares: Afectan al sistema nervioso central, como las isquemias y las hemorragias. En estos pacientes, el vértigo rotatorio es menos frecuente, presentándose más como una inestabilidad o inseguridad en la marcha.
  • Enfermedades neurológicas: Como el accidente cerebrovascular, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la conmoción cerebral y la demencia, interfieren con la función cerebral, provocando reacciones de equilibrio más lentas e imprecisas.
  • Efectos secundarios de la medicación: Algunos fármacos pueden causar daño al oído interno o afectar la función cerebral, lo que conduce a problemas de equilibrio.
  • Neuropatía: Cuando las fibras nerviosas pequeñas se ven afectadas, se produce pérdida sensorial y malestar, como no sentir el suelo bajo los pies. La neuropatía que afecta a las fibras nerviosas gruesas puede causar problemas para determinar la ubicación de los pies o articulaciones en el espacio, o debilidad muscular. El riesgo de caídas empeora en condiciones de poca luz o al cargar objetos.
  • Presión arterial baja.
  • Artritis.
  • Desequilibrios en los músculos del ojo.
  • Lesiones en los nervios de las piernas.

Cómo tratar los mareos en la tercera edad

Síntomas del Trastorno del Equilibrio en Personas Mayores

Identificar los síntomas asociados a los trastornos del equilibrio es crucial para una intervención temprana. La sintomatología más común incluye:

  • Desorientación.
  • Mareos frecuentes.
  • Visión borrosa.
  • Vértigo (sensación de giro).
  • Inestabilidad al caminar.
  • Sensación de caída inminente.
  • Desmayos o sensación de aturdimiento.

Muchos de estos síntomas pueden ser consecuencia de otros factores o problemas de salud. Si se presentan varios de ellos, es primordial consultar con un médico de cabecera para realizar las pruebas pertinentes y tomar medidas preventivas.

Diagnóstico de los Problemas de Equilibrio

Cuando se presentan uno o varios síntomas de los mencionados, es necesario descartar que se deban a una pérdida de equilibrio. Para ello, se realizan diversas pruebas que permiten determinar si la sintomatología está relacionada con este trastorno:

  • Pruebas de audición.
  • Prueba de posturografía: Mide la capacidad de una persona para mantener el equilibrio en diferentes condiciones.
  • Electronistagmografía (ENG) y Videonistagmografía (VNG): Evalúan la función del sistema vestibular.
  • Maniobra de Dix-Hallpike: Utilizada para diagnosticar el VPPB.
  • Pruebas por imágenes: Como resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, para descartar problemas neurológicos o estructurales.
  • Pruebas de la presión arterial y la frecuencia cardíaca: Para identificar problemas cardiovasculares que puedan influir en el equilibrio.

El médico de confianza indicará las pruebas necesarias para un diagnóstico preciso.

Medidas para Prevenir y Tratar la Pérdida de Equilibrio en Personas Mayores

Aunque la pérdida del equilibrio en personas mayores suele ser una consecuencia natural del envejecimiento, se pueden tomar acciones para ralentizar su evolución y reducir el riesgo de caídas y lesiones.

Evaluación Médica y Manejo Profesional

Es fundamental comenzar con una evaluación completa por parte del médico de cabecera al menos una vez al año. Se debe informar al médico sobre cualquier experiencia de mareos, aturdimiento, vértigo, desequilibrio o caídas. Puede haber múltiples problemas de salud e interacciones con medicamentos que contribuyan a estos síntomas.

  • Detección de VPPB: Si se experimentan mareos con movimientos específicos de la cabeza o al sentarse en la cama, se debe realizar una prueba de detección de VPPB.
  • Derivación a Terapia de Rehabilitación Vestibular (VRT): Si el médico concluye que el sistema vestibular, visual o sensorial están creando un riesgo de caída, derivará a un terapeuta vestibular certificado. Los estudios han demostrado que la VRT puede mejorar el equilibrio, disminuir los mareos y reducir el riesgo de caídas.

Terapia de Rehabilitación Vestibular (VRT)

Un terapeuta vestibular es un fisioterapeuta con formación específica en la evaluación de los déficits de equilibrio y los trastornos del oído interno. Los ejercicios proporcionados se basan en las deficiencias funcionales medidas y están diseñados para:

  • Reducir los mareos asociados con el movimiento.
  • Mejorar la claridad visual.
  • Mejorar las reacciones de equilibrio.
  • Aumentar la movilidad articular y la fuerza para disminuir el riesgo de caídas.

Con la rehabilitación vestibular se consigue no solo rehabilitar la función vestibular, sino que también se mejora la respuesta motora del paciente, se aumenta su fuerza y se refuerza su confianza, mejorando así su desempeño independiente en la vida normal.

Persona mayor realizando ejercicios de rehabilitación vestibular

Modificaciones en el Estilo de Vida y Hábitos Saludables

  • Nutrición adecuada: Una dieta equilibrada de frutas, verduras, proteínas y alimentos bajos en azúcar es esencial.
  • Actividad física y ejercicio: Mantenerse activo y hacer ejercicio reduce el riesgo de caídas en los ancianos. Un programa de ejercicio progresivo con un nivel moderado a alto de ejercicios de equilibrio y acondicionamiento cardiovascular es eficaz para reducir las caídas. Estos programas pueden incluir sentadillas de pie, pararse con una sola pierna, levantamientos de dedos y talones, postura o caminar en tándem, fortalecimiento de la cadera y la rodilla, tareas para caminar y tareas de equilibrio de alto nivel como alcanzar, girar y subir escaleras.
  • Tai Chi: Es una forma de ejercicio que involucra movimientos dinámicos de bajo impacto de los brazos y las piernas con alcance y giro, y movimiento del torso en patrones repetitivos, demostrando ser beneficioso para el equilibrio.
  • Caminar despacio y levantarse lentamente: Para prevenir mareos y caídas.
  • Mejorar la postura.
  • Caminar en línea recta hacia adelante y hacia atrás.

Cuidado de la Visión

Visitar al oftalmólogo para asegurarse de que los anteojos tengan la graduación correcta es esencial. Si se usan lentes bifocales o progresivos, se puede considerar tener un par de anteojos solo con la receta de distancia para actividades al aire libre, como caminar, ya que los bifocales pueden distorsionar la percepción de profundidad.

Manejo de Condiciones Subyacentes

Es importante corregir ciertos excesos o deficiencias de vitaminas que pueden mejorar la neuropatía, así como tratar la inflamación. Los factores de riesgo de un derrame cerebral silencioso, que son los mismos que para cualquier otro tipo de derrame cerebral (presión arterial alta, colesterol elevado, falta de ejercicio, sueño deficiente, dieta y tabaquismo), deben ser abordados con el médico, especialmente en personas mayores de 50 años.

Persona mayor realizando ejercicios de Tai Chi para mejorar el equilibrio

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