La lucha contra la pobreza ha sido uno de los principales desafíos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), con metas centradas en la reducción de la pobreza y el logro del empleo pleno, productivo y decente para todos. Sin embargo, algunos indicadores ausentes en estas metas apuntan a aspectos cruciales vinculados con la vulnerabilidad social. Es así como no se tienen en cuenta aspectos significativos de la situación social, relacionados fundamentalmente con la situación de riesgo en que vive una proporción alta de la población, la cual no solo comprende a los estratos que se encuentran bajo la línea de pobreza, sino también a aquellos en riesgo de caer en ella.
La Pandemia de COVID-19: Un Catalizador de Vulnerabilidad
Impactos Socioeconómicos Devastadores
La crisis económica ocasionada por la pandemia de la COVID-19 dejó cerca de 8,5 millones de hombres y mujeres latinoamericanos sin trabajo, provocó el cierre de más de dos millones de empresas en la región y un crecimiento significativo de la pobreza en los hogares. Además, la reducción del número de comidas diarias, la masiva deserción escolar de miles de niños, niñas y jóvenes, sumado a los 1,5 millones de fallecidos en América Latina y el Caribe, son parte de las evidencias que revelan los datos provenientes del Atlas de Vulnerabilidades.
Los problemas estructurales de los países se acentuaron gravemente con la crisis sanitaria, lo que ha llevado a un panorama general de incertidumbre hacia el futuro y a una notable falta de acciones concretas a largo plazo por parte de los gobiernos.

El #DiálogoCONNECTAS y el Atlas de Vulnerabilidades
En el marco del evento denominado #DiálogoCONNECTAS, realizado el pasado 9 de noviembre, se destacaron los impactos socioeconómicos que la pandemia ha dejado en América Latina y el Caribe en temas como protección social, acceso a educación, empleo, alimentos, nutrición, clima, género, pobreza, deuda y balance fiscal.
Como respuesta a esta crisis, Latindadd y Jubilee USA Network crearon y presentaron el Atlas de Vulnerabilidades, una herramienta digital innovadora. Este Atlas permite interpretar los datos relacionados con los efectos sociales y económicos después de la COVID-19 en América Latina y el Caribe, la región más golpeada por esta crisis que ya cumplía año y medio en el momento de su creación. Este diálogo, apoyado por la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (Latindadd), ha facilitado el análisis de las consecuencias de la crisis por COVID-19, evidenciando que los efectos para la sociedad latinoamericana fueron devastadores, incrementando la pobreza en todos los países de la región y amplificando las desigualdades preexistentes.
EVOLUCIÓN DE LOS MAPAS DE RIESGO DE LA CIUDAD DE LA PAZ 2004 - 2011 - ATLAS MUNICIPAL 2025
Dimensiones Clave de la Vulnerabilidad Social
Pobreza y Desigualdad Amplificadas
Patricia Miranda, Directora de Incidencia Global de Latindadd, invitada especial al #DiálogoCONNECTAS, manifestó: “El 30% de la población en América Latina y El Caribe vive en pobreza. En el año 2020, los cálculos muestran que alrededor de 22 millones de personas se encuentran viviendo en pobreza y más de 8 millones de personas en pobreza extrema, fundamentalmente en países denominados de ingreso medio”. Asimismo, Miranda enfatizó: “Las desigualdades en América Latina y El Caribe son más que evidentes, amplifican los impactos económicos y sanitarios que afectan a la pobreza de las personas con riesgo de profundizarse aún más en el futuro”.
En este sentido, la vulnerabilidad de las personas creció, afectando especialmente a la clase media. Según explicó la periodista colombiana Ana Lucía Duque, “esta aún no estaba consolidada y antes de la pandemia ya estaba viviendo retrocesos, lo que hizo que fuera especialmente vulnerable durante y después de la crisis sanitaria”.
Empleo, Género y el Sector Informal
El desempleo, especialmente en mujeres y jóvenes, es un reflejo de que en la región un 54% de la población trabaja informalmente. Esto se traduce en personas sin pensión, sin cesantías o seguros de desempleo. Daniela Berdeja, analista responsable del Atlas de Vulnerabilidades de Latindadd, acotó: “El desempleo impacta en mayor medida en las mujeres. En América Latina, llega a 4 puntos porcentuales por encima de la tasa de desempleo de varones, lo cual refleja una desigualdad de género en empleabilidad, parte de los problemas que la pandemia acarreó en nuestros países”. Para los jóvenes, es cada vez más difícil conseguir trabajo. Adicionalmente, Berdeja concluyó que las mujeres “tuvieron que encargarse principalmente del cuidado de los hijos y el hogar, un trabajo que no hace parte de la economía formal o informal”.
Educación y Mortalidad
Daniela Berdeja también mencionó: “La tasa de exceso de mortalidad está encabezada por países de América Latina y El Caribe. En educación, por ejemplo, tenemos la región con más tiempo de escuelas cerradas y las dificultades de acceso a internet ahondan aún más el problema, y peor aún en hogares que no tienen las posibilidades económicas para sobrellevar la pandemia y sus efectos”. La masiva deserción escolar de miles de niños, niñas y jóvenes es una de las trágicas consecuencias de esta situación.
Medición Multidimensional de la Pobreza y Vulnerabilidad
Evolución de los Enfoques de Medición
En las últimas décadas, la comunidad internacional ha reconocido la necesidad de medir la pobreza de manera más integral, incorporando diversas dimensiones del bienestar. Más de la mitad de los países de América Latina han desarrollado índices oficiales de pobreza multidimensional, fundamentales para evaluar y diseñar políticas de reducción de la pobreza a nivel nacional. Sin embargo, estas mediciones no son comparables entre sí.
Siguiendo la tradición de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que en los años ochenta impulsó el método de las necesidades básicas insatisfechas para la medición de la pobreza, esta publicación presenta un índice de pobreza multidimensional para América Latina. Basado en los enfoques de capacidades y derechos, este índice complementa la medición de la pobreza por ingresos y ofrece una visión más completa para el diseño de políticas públicas efectivas.
La Perspectiva del PNUD sobre la Población Vulnerable
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) llama la atención sobre la proporción “demasiado alta” de latinoamericanos en riesgo de ver severamente afectado su bienestar en caso de enfrentar algún tipo de crisis. Esta población vulnerable es actualmente el grupo de mayor tamaño en la región (38%), más de un tercio de la población regional. Este grupo está conformado por aquellos que ni se encuentran viviendo en la pobreza (25%) ni han logrado aún ingresar a la clase media (34%).
Según el análisis del PNUD basado en los datos del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS), la clase media (con ingresos entre $10 y $50 dólares al día) en América Latina y el Caribe creció en 82 millones de personas, pasando del 21% de la población en el año 2000 al 34% en 2012. Mientras tanto, la población vulnerable (con ingresos entre $4 y $10 dólares al día) también ha aumentado ligeramente: del 35% de la población latinoamericana en el 2000 al 38% en el 2012. La falta de protección social podría revertir el progreso en reducción de pobreza, según los cálculos del PNUD.

Avances, Retrocesos y el Desarrollo Humano Resiliente
Informe Regional sobre Desarrollo Humano del PNUD
Los avances históricos de América Latina y el Caribe en materia de desarrollo humano enfrentan hoy presiones sin precedentes. Una combinación de crisis superpuestas, transformaciones aceleradas y vulnerabilidades estructurales amenazan con revertir logros que han tomado décadas en consolidarse. Así lo informó el PNUD durante la presentación, desde Quito, Ecuador, de su Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025, titulado “Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe”.
Aunque la región ha logrado importantes progresos en las últimas décadas, estos avances han sido desiguales, se han desacelerado en los últimos años y son altamente vulnerables a retrocesos. El informe señala que, desde mediados de la década de 2010, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) regional ha perdido dinamismo y más de la mitad de la población sigue sin mecanismos adecuados para enfrentar eventos adversos sin sufrir impactos duraderos en su bienestar.
Michelle Muschett, directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, aseguró: "El desarrollo en América Latina y el Caribe se encuentra bajo una presión sin precedentes. Una creciente incertidumbre, crisis superpuestas y transformaciones aceleradas se entrelazan y retroalimentan con vulnerabilidades estructurales y desafíos persistentes de desigualdad y gobernanza, poniendo en riesgo avances que han tomado décadas en consolidarse". El informe propone el concepto de desarrollo humano resiliente, que busca expandir las libertades de las personas y permitir que prosperen inclusive frente a adversidades y shocks sobrevenidos en un contexto caracterizado por la incertidumbre. Para prevenir y responder a las amenazas, y recuperarse de acontecimientos adversos, el informe identifica tres mecanismos de política pública:
- Instrumentos que permitan navegar la incertidumbre.
- Instituciones que se adapten a la complejidad.
- Infraestructura que potencie el poder transformador de las comunidades locales.
Durante el lanzamiento del informe, se destacó la urgencia de recalibrar el modelo de desarrollo en la región, con políticas que respondan a la complejidad actual e impulsen la resiliencia, la equidad y la sostenibilidad a largo plazo.
Casos Específicos de Países
Los cálculos del PNUD revelan que, entre 2000 y 2012, Perú fue el país en donde la mayoría del descenso en la pobreza se trasladó hacia la clase media, ubicándose como el del mayor aumento en el tamaño relativo de este grupo (19.1 puntos porcentuales). Chile y Argentina redujeron tanto la pobreza como la vulnerabilidad, un cambio que se correspondió casi en su totalidad con el aumento de la clase media. El caso opuesto lo constituye República Dominicana, país donde la clase media disminuyó en casi cuatro puntos, resultado de un aumento tanto en la pobreza como en la vulnerabilidad.
Para un total de nueve países para los que se dispone de información, entre la población joven (15 a 24 años de edad) el 20.2% no estudia ni trabaja. La proporción más alta en este rubro se encuentra en Guatemala (25.1%), mientras que la más baja en Uruguay y Perú (15.3%). Visto por grupos sociales, entre los jóvenes de 15 a 24 años de edad en situación de vulnerabilidad, el mayor porcentaje de los que no estudian ni trabajan se encuentra en Chile (26.7%). Por su parte, entre los jóvenes en pobreza, la mayor proporción de los que no estudian ni trabajan está en Uruguay (40.3%).
A pesar de las dificultades, el informe también destaca progresos relevantes. En el caso de Ecuador, conforme a los datos nacionales, su IDH alcanzó 0.777 en 2023, ubicándolo en el puesto 88 de 193 países y dentro del grupo de alto desarrollo humano. Desde 1990, el país ha mejorado en esperanza de vida, escolaridad y nivel de ingresos, con un crecimiento del 20,3 % en su IDH. En los cinco años previos a la pandemia, el IDH de Ecuador crecía a una tasa promedio del 0,13% anual, mientras que actualmente lo hace a un 0,42% anual, en parte gracias a la fuerte recuperación tras la contracción provocada por la pandemia.

Herramientas y Propuestas para el Futuro
Herramientas como el Atlas de Vulnerabilidades recogen información valiosa que funciona para proponer soluciones socioeconómicas a largo plazo. Para hacerlo de manera efectiva, esta información debe ser utilizada y navegada correctamente. Los datos, coincidieron las panelistas del #DiálogoCONNECTAS, le darán solidez a las propuestas a largo plazo y ayudarán a construir una narrativa real sobre la situación en los países.
Igualmente, este Atlas funcionará para que desde el periodismo se pueda explicar la situación post-pandemia con cifras reales y no únicamente anécdotas o datos sin sentido. Así mismo, servirá de insumo para investigadores y académicos en sus pesquisas. En resumen, la recolección de datos del Atlas muestra la multidimensionalidad de la vulnerabilidad que tiene la región. Este funcionará para poner sobre la mesa el tema de la desigualdad con cifras que, finalmente, permitirán ver de manera general las realidades de las personas latinoamericanas y, por último, esta información libre para cualquier ciudadano facilitará la demanda de argumentos políticos distintos y más inclusivos para todas las personas.
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