Incertidumbres y Desafíos en Hogares de Ancianos

La crisis sanitaria y económica ha exacerbado la vulnerabilidad en América Latina y el Caribe, una región ya caracterizada por la profunda desigualdad, altos niveles de pobreza y la debilidad de los sistemas de salud y protección social. Esta situación ha evidenciado aún más las disparidades socioeconómicas y de acceso a servicios, especialmente entre las personas mayores.

Mapa de América Latina y el Caribe destacando países con diferente grado de envejecimiento poblacional

El Envejecimiento Poblacional en América Latina y el Caribe

Actualmente, las personas mayores (60 años y más) representan el 13% de los 654 millones de habitantes de la región. Sin embargo, para 2050, se proyecta que este grupo aumentará a casi el 25% de la población, mientras que los menores de 15 años disminuirán al 17%.

Aumento del Grupo de Personas Muy Mayores

Se observa un envejecimiento dentro del propio grupo de personas mayores, con un notable aumento en las edades más avanzadas. El grupo de personas muy mayores (80 años y más), que hoy representa el 1,9% del total de la población (aproximadamente 12,4 millones de personas), se espera que supere los 41 millones en los próximos 30 años (Naciones Unidas, 2019a). Esta tendencia es crucial, ya que este grupo tiene necesidades y capacidades muy diferentes.

Diferenciales de Género en el Envejecimiento

Las mujeres, con una esperanza de vida y sobrevida mayor que los hombres, están sobrerrepresentadas entre las personas mayores, especialmente en el grupo de 80 años y más. Actualmente, hay 81 hombres por cada 100 mujeres entre los mayores de 60 años en la región, y solo 64 hombres por cada 100 mujeres en el grupo de 80 años y más. Esta realidad tiene importantes consecuencias para las políticas y acciones de salud y cuidado.

Heterogeneidad Demográfica Regional

Existen países como Cuba, Uruguay, Chile y Argentina, donde los niveles de envejecimiento están muy avanzados, con una quinta parte de la población de 60 años o más y diferenciales por sexo significativos. En contraste, países como Guatemala, Honduras, Haití y Nicaragua se encuentran en una fase inicial del proceso de envejecimiento, por debajo del promedio regional, pero también registran grandes diferenciales por sexo con más mujeres entre las personas de edad avanzada.

Factores de Vulnerabilidad Acentuados por la Pandemia de COVID-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la pandemia por su rapidez de expansión, la gravedad de la enfermedad con alta letalidad, principalmente en personas mayores, y su poder de disrupción social y económica (OMS, 2020a). Esto resalta la importancia de la medida prioritaria 24 del Consenso de Montevideo, que llama a "otorgar la más alta prioridad a las personas mayores en los planes de prevención, mitigación y atención de desastres" (CEPAL, 2013, pág. 18).

Coronavirus y Adulto Mayor: impacto y características.

Enfermedades Crónicas y Morbilidades

Además de la edad, la existencia previa de enfermedades crónicas y múltiples morbilidades es un factor de riesgo clave. Los sistemas de salud en muchos países de la región presentaban debilidades significativas antes de la pandemia, siendo "subfinanciados, segmentados y fragmentados, con importantes barreras para el acceso" (CEPAL/OPS, 2020, pág. 4). Las personas mayores y muy mayores son las más afectadas por accidentes cerebrovasculares (ACV) y cardiopatías isquémicas.

Un estudio revela que entre un cuarto y un tercio de las personas de 60 años o más han sido diagnosticadas con un ACV o una cardiopatía isquémica, con mayores porcentajes en hombres, lo que implica un mayor riesgo de agravamiento por COVID-19. La prevalencia de diabetes en personas mayores varía del 11% al 45% entre países, y en algunos, las mujeres mayores son las más afectadas.

Otros factores de riesgo incluyen la obesidad, el tabaquismo y afecciones que aumentan la necesidad de oxígeno o reducen la capacidad del cuerpo para usarlo adecuadamente (OMS, 2020a).

Discapacidad y Vulnerabilidad al Contagio

Los diferentes tipos de discapacidad pueden aumentar la probabilidad de contagio y la gravedad de los síntomas en personas mayores. La OMS (2020d) señala que los obstáculos para la higiene básica inciden en un mayor riesgo de COVID-19 para personas mayores con discapacidad. Las comorbilidades en este grupo pueden exacerbar los problemas de salud existentes, especialmente los relacionados con la función respiratoria, el sistema inmunitario, cardiopatías o diabetes.

Alrededor de 41 de cada 100 personas mayores en ocho países de la región tenían algún tipo de discapacidad a principios de la década de 2010. La prevalencia aumenta con la edad y muestra un leve predominio femenino. En Guatemala y Colombia, cerca del 14% de las personas de 60 años y más tienen alguna discapacidad, mientras que en Perú el porcentaje asciende al 35%. A los 80 años y más, la prevalencia se incrementa aún más: alrededor del 30% en Guatemala y Colombia, y el 58% en Perú.

Infografía sobre la prevalencia de discapacidad por grupo de edad y sexo en América Latina

Barreras Específicas para Personas Mayores con Discapacidad

  • Las restricciones de quedarse en casa a menudo no consideran sus necesidades, creando nuevos riesgos para su autonomía y salud (ACNUDH, 2020).
  • Aquellos que dependen de apoyos formales o informales no los reciben durante la pandemia debido a las restricciones de movimiento y el distanciamiento físico, lo que aumenta el riesgo de no tener acceso a alimentos, bienes esenciales y medicamentos.
  • El difícil acceso a información pública sobre COVID-19, ya que no se comunica en formatos accesibles.

La población de 80 años y más con discapacidad a menudo presenta una alta dependencia de cuidados y baja autonomía, requiriendo apoyo constante ya sea en sus hogares o en establecimientos de larga estadía.

Arreglos Familiares y Convivencia Intergeneracional

América Latina y el Caribe se sitúa en una posición intermedia en arreglos familiares intergeneracionales, entre Asia y África (donde más del 60% de las personas mayores residen con hijos) y Europa y América del Norte (donde no supera el 20%). Aunque la evidencia directa sobre el papel de la corresidencia familiar en la epidemia aún es limitada, algunos demógrafos europeos vinculan los altos niveles de corresidencia intergeneracional en el Sur de Europa con la magnitud y gravedad del COVID-19.

En la región, aproximadamente 1 de cada 3 hogares alberga al menos a una persona mayor, considerándose hogares de riesgo especial. El envejecimiento demográfico es más avanzado en Chile, duplicando a Guatemala, el país menos envejecido de los cinco examinados. La segmentación de hogares multigeneracionales que incluyen niños es relevante, dado que los niños pueden ser un vector importante y silencioso de transmisión del virus.

Riesgos para Personas Mayores que Viven Solas

Las personas mayores que viven solas constituyen un grupo de riesgo, enfrentando barreras para obtener información precisa, alimentos y medicamentos esenciales durante la cuarentena (Lloyd-Sherlock y otros, 2020). Los períodos prolongados de aislamiento pueden tener un grave efecto en la salud mental, aumentando los sentimientos de soledad no deseada (OPS, 2020). Sin embargo, pueden estar menos expuestas al contagio al no compartir el hogar con personas que tienen mayor probabilidad de exposición al salir a trabajar o realizar compras.

La Crisis en los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAM)

Durante la pandemia, los ELEAM se convirtieron en puntos críticos, concentrando esfuerzos de las autoridades para evitar brotes. En Chile, casi un cuarto de las muertes por COVID-19 en la Región Metropolitana correspondieron a residentes de estos establecimientos.

Fotografía de un ELEAM con personal usando equipo de protección personal

La gerontopsiquiatra Susana González, del Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento, señala que los más de 900 ELEAM con autorización sanitaria y los 250 sin autorización en Chile no estaban preparados para la "ola monstruosa y devastadora" de la pandemia. A pesar de la rápida publicación de protocolos de acción por SENAMA, la prevención total del contagio ha sido difícil.

Impacto en la Salud Mental de los Residentes

La pandemia generó un escenario de estrés generalizado. En los ELEAM, la rutina organizada de actividades grupales, salidas y visitas familiares fue desmantelada. Esto, junto con el temor al contagio y la suspensión de visitas, desestabilizó la estructura que contribuía al equilibrio emocional de los residentes. El uso de elementos de protección personal por parte del personal dificultó el reconocimiento y la comunicación gestual, elementos cruciales para los adultos mayores.

El saber que compañeros residentes se enfermaban y eran trasladados sin despedidas ni certeza de reencuentro, incrementó la ansiedad y el temor. Por ello, los ELEAM se han convertido en un escenario de alto riesgo para la salud mental, no solo de los residentes, sino de todo el colectivo.

Manejo del Aislamiento y la Comunicación

Para mitigar las consecuencias adversas del aislamiento, el CEVE de la Universidad Católica elaboró la "Guía para una comunicación efectiva en ELEAMs en contextos de pandemia". Esta guía promueve todas las formas posibles de comunicación entre los residentes, el personal y el medio externo, enfatizando que el aislamiento físico es necesario, pero no el social.

Las recomendaciones incluyen planificar instancias de comunicación según las necesidades, compartir información clara, veraz y completa, y no discriminar a los residentes ocultándoles información. Incluso aquellos con deterioro cognitivo tienen derecho a la comprensión. La guía reconoce que todos los actores (personal, residentes, familias) están estresados.

Reorganización de Rutinas y Bienestar

La pandemia desarmó las rutinas en los ELEAM, y la escasez de personal sobrecargado, junto con el distanciamiento físico, obligó a reorganizar las actividades. Es crucial que cada residencia establezca nuevas rutinas que creen espacios para lo individual y colectivo, para el trabajo y el descanso, la conversación y la escucha, el compartir y la reflexión, la creación y recreación, así como la expresión de emociones como la risa y el llanto.

Crisis Crónica del Sector de Residencias

A pesar del envejecimiento poblacional en los países occidentales, el sector de residencias de ancianos enfrenta una crisis crónica, con problemas de falta de financiación pública y escasez de personal. El aumento de precios por la guerra en Ucrania agrava la situación, llevando a muchos centros al borde de la insolvencia. Esto crea un círculo vicioso: la disminución de ingresos y el aumento de gastos impiden contratar personal suficiente, lo que aumenta la carga de trabajo, provoca el agotamiento y abandono de cuidadores, y finalmente reduce la calidad del servicio y la demanda.

Escasez y Condiciones Laborales del Personal

Nueve de cada diez residencias en Estados Unidos tienen dificultades para encontrar personal, y un 60% ha limitado la admisión de nuevos residentes por falta de cuidadores y enfermeros. El perfil típico del cuidador es una mujer de mediana edad sin cualificación médica, y aproximadamente uno de cada cinco es extranjero.

Gráfico comparativo de salarios de cuidadores en residencias vs. hospitales

A pesar de los incentivos salariales, los cuidadores de residencias siguen en desventaja salarial y de condiciones laborales respecto a quienes realizan tareas similares en hospitales. Un 45% trabaja a jornada partida y un 20% tiene contratos temporales, con una precariedad especialmente evidente en países como Reino Unido.

Financiación Insuficiente y Privatización

La falta de ingresos y personal afecta tanto a centros públicos como privados. En muchos países, la financiación estatal es insuficiente, lo que lleva a cobrar un plus a pacientes o familias. En EE. UU., Medicare solo cubre el 85% del costo real por residente, y en Reino Unido, las aportaciones locales apenas equivalen al 80% de las facturas. La entrada de fondos de capital riesgo en el sector privado, especialmente en Reino Unido y España, genera preocupación sobre la viabilidad a largo plazo y la calidad de los cuidados, como evidenció el escándalo de Orpea en Francia.

Respuestas Gubernamentales y Necesidad de Reformas

Los gobiernos han reaccionado con ayudas puntuales, como el "escudo tarifario" en Francia, aunque su efectividad es cuestionada. Se han pospuesto leyes sobre cuidados a mayores en Francia y Reino Unido. En Chile, el Decreto 20 para regular los ELEAM ha generado críticas por sus exigencias poco realistas (como ascensores en residencias pequeñas) y su potencial impacto negativo en pequeños operadores y la vulnerabilidad de los residentes. La decisión del presidente Boric de pausar la implementación del Decreto 20 y convocar a una mesa de expertos es un paso importante, pero la mesa de trabajo resultó apresurada y limitada.

Es urgente modificar el Decreto 20 introduciendo una visión desde la experiencia e incentivos, ya que la actividad no cubre las necesidades de una población que envejece. En Chile, solo hay 24.178 plazas disponibles para 288.346 personas mayores con dependencia severa. La falta de fiscalización en el trato a los residentes y la ausencia de requisitos para profesionales capacitados y personal con preparación adecuada, junto con sueldos dignos, perpetúan una situación de maltrato e injusticia.

Señales de Alerta de Abuso y Negligencia en Residencias de Ancianos

El abuso y la negligencia no siempre son evidentes con moretones o lesiones físicas. Un estudio de los Institutos Nacionales de la Salud reveló que el 44% de los residentes denunciaron abuso, y el 95% afirmó haber sido desatendido o presenciado abandono. Lamentablemente, solo 1 de cada 24 casos de abuso de ancianos llega a las autoridades (Departamento de Justicia de EE. UU.).

Retraimiento o Silencio Inusual

Cambios en el comportamiento, como hablar menos, evitar el contacto visual o parecer emocionalmente apagado, pueden atribuirse a la edad, pero también pueden ser señales de abuso emocional, intimidación verbal o miedo a represalias. Un residente puede guardar silencio por miedo a ser regañado, avergonzado o por pensar que nadie le creerá. Si un ser querido evita la conversación o parece ansioso cerca de ciertos cuidadores, es necesario investigar.

Sobremedicación o Sedación

El uso de medicamentos recetados para mantener a los residentes sometidos, conocido como restricción química, es una forma de abuso. Si un ser querido parece excesivamente somnoliento, tiene dificultad para mantenerse despierto o está inusualmente confundido, podría ser una señal. El personal con exceso de trabajo o negligente puede recurrir a la sobremedicación para facilitar el manejo de residentes agitados. Este abuso puede llevar a caídas, asfixia e incluso muerte prematura.

Personal Evasivo o que Apresura Conversaciones

Si el personal de la residencia parece vago, a la defensiva, o demasiado ocupado para responder preguntas sobre el cuidado de su ser querido, es una señal de alerta. Evitar preguntas, apresurar las llamadas o proporcionar información imprecisa puede indicar que están ocultando algo. El personal debe ser abierto, transparente y comunicativo.

Mala Higiene o Pérdida de Peso Inexplicable

La suciedad constante, el mal olor o la falta de higiene personal, así como la pérdida de peso rápida e inexplicable, no son solo problemas médicos. Pueden indicar que se han omitido comidas, descuidado necesidades dietéticas o que hay negligencia general. Algunas residencias carecen de personal suficiente o de interés. Cuando se descuidan las condiciones básicas de higiene y nutrición, pueden surgir infecciones, desnutrición, deshidratación y graves problemas de salud. No se deben aceptar excusas si la atención no parece correcta.

Ilustración de una persona mayor en una residencia, recibiendo atención de calidad

Acciones ante la Sospecha de Abuso

Si se sospecha de abuso, es fundamental confiar en los instintos y actuar. Los pasos a seguir incluyen:

  • Documentar todo: Anotar fechas, horas, incidentes específicos y comportamientos.
  • Tomar fotografías: Evidencia visual de moretones, condiciones insalubres o mala higiene.
  • Hacer seguimiento de las conversaciones: Registrar con quién se habló, qué se dijo y cualquier inconsistencia.
  • No aceptar la versión del asilo de ancianos: Evitar respuestas vagas o despectivas.
  • Limitar la confrontación directa con el personal: Enfocarse en recopilar datos y hablar con un abogado.
  • Tomar acción legal: Un abogado especializado en abuso de ancianos puede ayudar a revisar historiales médicos, identificar irregularidades en recetas y construir un caso sólido.

Alternativas y Modelos Innovadores de Cuidado

Ante la crisis en las residencias tradicionales, se exploran nuevas alternativas de cuidado para personas mayores.

Coliving Senior

Los complejos residenciales de "coliving senior" combinan espacios individuales con zonas comunes, ofreciendo un modelo que prolifera, aunque generalmente no está pensado para personas con alto grado de dependencia.

Asistencia Domiciliaria

La asistencia a domicilio tradicional permite a los mayores vivir en sus casas y recibir atención médica o de cuidados de forma periódica o según necesidad. El modelo Buurtzorg, desarrollado en Países Bajos en 2006, es un ejemplo innovador. Equipos de enfermeros autónomos se ocupan de una zona concreta, coordinando la atención con una red de apoyo comunitaria (amigos, vecinos, proveedores de servicios). Este modelo ha sido premiado por su alta satisfacción del cliente y retención de personal, y se presenta como una solución para el "cuello de botella" de las residencias tradicionales.

Confrontando la Incertidumbre en la Vejez

La incertidumbre sobre los últimos años de vida genera sentimientos de vulnerabilidad y dependencia en la tercera edad. Tras la pandemia de COVID-19, esta incertidumbre ha aumentado debido al desconocimiento sobre el virus y la persistencia del contagio, incluso con pautas de vacunación. Vivir en una sociedad cambiante naturalmente genera preocupación por el futuro.

Estrategias para Afrontar la Incertidumbre

  • Cultivar relaciones sociales: Fortalecer lazos familiares y amistades, participar en actividades comunitarias o unirse a grupos de interés común.
  • Planificación financiera: Planificar las finanzas brinda tranquilidad.
  • Mantener un estilo de vida saludable: Una dieta equilibrada y ejercicio adaptado a las capacidades del anciano son cruciales para afrontar el futuro con confianza.
  • Actualización continua: Mantenerse informado sobre los cambios en el mundo.
  • Centrarse en el presente: Reducir la ansiedad concentrándose en el día a día.
  • Explorar nuevas oportunidades: La jubilación puede ser una etapa para nuevos retos, pasiones, hobbies o proyectos.

Es fundamental que la sociedad reconozca y aborde estas preocupaciones para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, permitiéndoles afrontar esta etapa con dignidad y serenidad. Empresas como ESIM CUIDADORES se dedican a acompañar a las personas mayores en su día a día, ofreciendo apoyo en la gestión de la incertidumbre familiar.

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