La capacidad de comunicación mediante el lenguaje hablado es una característica distintiva del ser humano. La voz profesional se define como la "herramienta fundamental cuyo uso en el trabajo sin entrenamiento puede provocar dificultades y lesiones persistentes en etapas ulteriores de la vida, con síntomas que pueden afectar la habilidad para la realización del trabajo e impedir unas relaciones efectivas". Un profesional de la voz es "cualquier individuo que utilice la voz como herramienta y medio principal de su desempeño laboral".
Disfonía: Trastorno de la Voz
La disfonía se define como "el trastorno de la voz en cualquiera de sus tres cualidades acústicas (tono, intensidad y timbre)" que altera la comunicación. Se pueden distinguir dos tipos de disfonías:
- Disfonías orgánicas: Ocurren cuando se observa una lesión en la laringe, principalmente en las cuerdas vocales (como nódulos o pólipos).
- Disfonías funcionales: Son una alteración de la función vocal mantenida fundamentalmente por un trastorno en el acto vocal, donde las cuerdas vocales están anatómicamente íntegras pero funcionalmente deficientes.
En el ámbito de la salud, a menudo, los profesionales tienden a centrarse en los aspectos físicos de las disfonías sin valorar los aspectos emocionales, que pueden influir significativamente en la vida cotidiana de los trabajadores profesionales de la voz. Es importante destacar que el examen clínico de la laringe y los análisis de la voz no son suficientes para valorar el grado de incapacidad percibida por la persona.
El Índice de Incapacidad Vocal (VHI-30)
La Organización Mundial de la Salud define la incapacidad como "una disminución de la capacidad de realizar actividades en los términos considerados como normales para cualquier sujeto de sus características". Para medir esta percepción, el Índice de Incapacidad Vocal es una herramienta validada, traducida del VHI-30 (Voice Handicap Index-30) por la Comisión de Foniatría de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL).

El VHI-30 fue desarrollado por Jacobson para cuantificar el impacto percibido por un sujeto en los ámbitos de la función vocal, la capacidad física relacionada con ella y las emociones que provoca la disfonía. Contiene 30 ítems divididos en 3 subescalas:
- Subescala física (I-F): Valora la percepción del paciente sobre las molestias laríngeas o las características de su fonación.
- Subescala funcional (II-F): Describe el efecto del trastorno de la voz en las actividades cotidianas del individuo.
- Subescala emocional (III-E): Indica la respuesta afectiva del paciente al trastorno vocal.
Se ha demostrado que las puntuaciones de las 3 subescalas no tienen validez de manera aislada. A cada pregunta se le asigna una puntuación de 0 a 4 (0 = Nunca, 1 = Casi nunca, 2 = A veces, 3 = Casi siempre y 4 = siempre). La puntuación máxima posible es de 120 puntos y el grado de incapacidad se clasifica en:
- Leve: menos de 30 puntos
- Moderada: entre 31 y 60 puntos
- Severa: entre 61 y 90 puntos
- Grave: entre 91 y 120 puntos
El VHI-30 ha sido evaluado frente a otros cuestionarios, concluyéndose que es el más versátil y fácil de completar para la persona, y el que contiene la información más relevante acerca de la calidad de vida relacionada con la voz. Existe también una versión validada con 10 ítems seleccionados entre los 30 originales.
La Voz del Docente: Un Instrumento de Trabajo en Riesgo
El rol del profesor es fundamental en el proceso educativo, y su voz constituye la herramienta de trabajo indispensable. El uso intensivo de la voz durante las jornadas docentes expone a los profesores a un riesgo de sobrecarga o sobreesfuerzo vocal, lo que puede afectar su capacidad profesional.
Prevalencia y Reconocimiento como Enfermedad Profesional
La prevalencia de trastornos de la voz en docentes en nuestro entorno se sitúa entre el 34% y 57%. Diversos estudios indican que entre un 11% y un 64% de los profesores presentan síntomas de disfonía en algún momento de su carrera profesional.

Desde el año 2006, la patología por nódulos de las cuerdas vocales se considera una enfermedad profesional en España, según el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre. Este decreto, en su anexo 1, grupo 2, recoge las enfermedades producidas por agentes físicos, especificando los nódulos de las cuerdas vocales a causa de los esfuerzos sostenidos de la voz por motivos profesionales. Se refiere a actividades que requieren un uso mantenido y continuo de la voz, como las de profesores, cantantes, actores, teleoperadores y locutores (código 2L0101).
En Chile, la Ley 16.744 define la enfermedad profesional como aquella producida directamente por la actividad laboral. Para ser catalogada como tal, debe existir una patología, una incapacidad o muerte provocada por ella, y una relación de causalidad entre la patología y el ejercicio de la profesión.
Factores de Riesgo en Docentes
Los trastornos de voz en docentes son multifactoriales. Una de las causas más frecuentes es el trauma mecánico derivado de la alta repetitividad o intensidad de las colisiones vibratorias, conocido como carga vocal. Los factores de riesgo se pueden clasificar en:
- Físicos: cambios de temperatura, espacios con mala acústica, niveles de ruido.
- Químicos: presencia de polvo.
- Socioprofesionales: fonación prolongada, elevado número de estudiantes por clase, jornadas laborales largas, falta de formación en el uso y trastornos de la voz.
A pesar de la alta incidencia de problemas vocales, existe una baja conciencia por parte de los profesores sobre esta problemática, un escaso interés en consultar a especialistas y una baja adherencia a la terapia de voz. Muchos profesores solo consultan cuando la alteración es grave, temiendo recomendaciones médicas que impliquen reducir el uso de su voz, cambiar de profesión o dejar de dar clases.
Taller: Autocuidado de la Voz y Prevención de Disfonías para Docentes
Estudio en Docentes de Huelva, España
Un estudio observacional, descriptivo y transversal se realizó en la provincia de Huelva, España, con el objetivo de valorar el impacto de la incapacidad percibida por el trabajador mediante el Índice de Incapacidad Vocal y la frecuencia de síntomas relacionados con la disfonía. Se incluyeron 169 docentes de Educación Infantil, Primaria y Secundaria, quienes acudieron al Centro de Prevención de Riesgos Laborales para un examen de salud voluntario entre marzo y junio de 2009.
Los participantes cumplimentaron el VHI-30 y fueron interrogados sobre sus antecedentes personales, antigüedad laboral, hábitos tóxicos y la presencia de síntomas significativos de disfonía. La muestra incluyó 74 hombres (43,8%) y 95 mujeres (56,2%), con una edad media de 42,86 años y una media de 16,76 años trabajados.
Los resultados revelaron que un 50,9% de los trabajadores habían presentado síntomas de disfonía en algún momento de su vida laboral. La puntuación media del VHI-30 fue de 15,40. En cuanto a los grados de incapacidad vocal, la distribución fue la siguiente:
- 1,2% con incapacidad severa
- 16,6% con incapacidad moderada
- 69% con incapacidad leve
- 13% sin incapacidad
Los síntomas de disfonía más frecuentemente referidos por los docentes fueron la ronquera (34,9%), la tos (32,5%) y el carraspeo y la fatiga vocal (31,4%). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la incapacidad vocal según el diagnóstico de nódulos de cuerdas vocales, la presencia de síntomas y el número de síntomas de disfonía experimentados. La correlación entre la puntuación del VHI-30 y el número de síntomas de disfonía fue fuertemente positiva (0,733), lo que indica que un mayor número de síntomas se asocia a una mayor percepción de incapacidad vocal. Cabe señalar que, debido a las limitaciones del estudio, no es posible realizar la extrapolación de los resultados a la población general de docentes.
Estudio en Docentes de Colombia
En un estudio realizado en Soacha y Madrid, Colombia, se buscó determinar la sintomatología vocal de docentes de básica primaria y secundaria y su relación con la calidad de vida, con el fin de proponer medidas de promoción y prevención. Se aplicó el cuestionario Voice Handicap Index (VHI-30) y el Índice de Calidad de Vida (QLI) a una muestra de 103 docentes.
Los hallazgos revelaron que la mayoría de los docentes presentan una sintomatología vocal leve que no afecta significativamente su desempeño. Existe una correlación significativa entre el VHI y el QLI, mostrando una estrecha interacción entre la salud vocal y el bienestar general de los docentes.
Discapacidad Vocal en Niños: Evaluación y Medición
La prevalencia de trastornos de la voz en la población pediátrica oscila entre el 6% y el 23% de todos los niños, con una incidencia máxima entre los 8 y 10 años (43%-44%). La patología vocal benigna es una causa frecuente de consulta, siendo las lesiones benignas de los pliegues vocales, como los nódulos vocales, la etiología más frecuente de disfonía en esta franja de edad (17%-30%), con el fonotrauma como factor fisiopatológico predominante. Como segunda causa más frecuente se encuentran las lesiones congénitas de las cuerdas vocales (27%-41%). La evaluación de la voz en niños abarca aspectos perceptuales, análisis acústico, métodos de diagnóstico visual y cuestionarios que orientan sobre el impacto en la calidad de vida.
El Pediatric Voice Handicap Index (pVHI)
Para evaluar la repercusión de la patología vocal en la calidad de vida de los niños, se utiliza el cuestionario Pediatric Voice Handicap Index (pVHI). Este instrumento valora el impacto en la locuacidad y en las subescalas física, emocional y funcional del menor. La subescala física valora la percepción del paciente sobre las molestias laríngeas o las características de su fonación. La subescala emocional indica la respuesta afectiva del paciente al trastorno vocal. La subescala funcional describe el efecto del trastorno de la voz en las actividades cotidianas del niño.
Estudio Descriptivo en Pacientes Pediátricos en Chile
Un estudio descriptivo fue diseñado en pacientes con patología vocal benigna, con edades comprendidas entre 3 y 15 años, atendidos en la Unidad de Voz del Hospital de Niños Dr. Luis Calvo Mackenna entre octubre de 2016 y febrero de 2020. Se incluyeron 49 pacientes (35 varones, 71,4%; 14 mujeres, 28,6%), con una edad media de 9,27 años. El hallazgo más frecuente en el examen laringoscópico fueron los nódulos vocales.
En este estudio, la puntuación media total en el pVHI fue de 38,77, desglosada en 11,67 en la subescala funcional, 18,59 en la física y 8,42 en la emocional. La patología vocal benigna en la edad pediátrica ocasiona un impacto negativo en la calidad de vida relacionada con la voz. La categoría física fue la más afectada en promedio, mientras que la emocional fue la menos afectada. En cuanto a patologías específicas, la masa fibrosa subepitelial y el quiste de cuerdas vocales obtuvieron los promedios más elevados en la puntuación total del pVHI. Estos resultados son consistentes con investigaciones previas que demuestran una mayor presentación de disfonía en niños (71,4%) en comparación con niñas (28,6%).
Validación del Children's Voice Handicap Index (CVHI) para Latinoamérica
La evaluación de la voz en pediatría ha evolucionado. Si bien el pVHI es una herramienta fiable, su evaluación a menudo depende de padres o cuidadores. Para abordar esta limitación, se desarrolló el Children's Voice Handicap Index (CVHI), un cuestionario de autoevaluación de 10 ítems para que los propios niños reflejen su percepción sobre el trastorno vocal. Este cuestionario es rápido de administrar y está redactado de forma comprensible para los niños.
Se realizó un estudio prospectivo para traducir, transculturalizar y validar el CVHI al español para la población hispanohablante de Latinoamérica. Este estudio se llevó a cabo entre octubre de 2021 y octubre de 2022 en el Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina, y el Hospital de Niños Dr. Luis Calvo Mackenna de Santiago de Chile, incluyendo a 134 niños de entre 8 y 15 años.
La consistencia interna del CVHI en español latinoamericano demostró ser excelente (Coeficiente Alfa de Cronbach = 0,98), lo que indica una alta fiabilidad. Se encontró una diferencia significativa en la puntuación total del CVHI entre un grupo de niños con antecedentes de disfonías (n = 48) y un grupo de control sin patología de la voz (n = 86) (p < 0,05), con una alta fiabilidad test-retest (correlación de Pearson = 0,96). Esto evidencia que la disfonía tiene un impacto notable en el bienestar de los niños desde su propia perspectiva.
El CVHI se administra de manera autónoma y no requiere más de 10 minutos para completarse, siendo una herramienta útil para la evaluación inicial y el seguimiento de resultados terapéuticos en niños con disfonía. Se recomienda su inclusión como protocolo estándar para la evaluación de la voz infantil.