La Incomprensibilidad Divina y el Conocimiento Humano

Las Escrituras enseñan que podemos tener un conocimiento verdadero y personal de Dios, pero esto no significa que llegaremos a entenderlo de manera exhaustiva. La Biblia es clara en que Dios es, en última instancia, incomprensible para nosotros; es decir, nunca podremos comprender por completo todo Su ser.

Ilustración abstracta de la mente humana intentando comprender un concepto infinito

La Naturaleza Incomprensible de Dios

La incomprensibilidad de Dios significa que, aunque las personas pueden conocer a Dios verdaderamente, no pueden conocerlo por completo. David reflejó esta realidad cuando declaró que sabe que Dios es digno de alabanza, pero que es incapaz de comprender la magnitud de Su grandeza. Escribe: "Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera, y Su grandeza es inescrutable" (Salmo 145:3).

A lo largo de la Biblia, varios escritores afirman la incomprensibilidad de Dios. Los seres humanos nunca podrán conocer a Dios plenamente porque Su sabiduría, Sus juicios y Sus planes están más allá de la comprensión humana. "Pero Su potente trueno, ¿quién lo puede comprender? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros" (Ro 8:33-34).

Estos versículos enseñan que todo el ser de Dios no solo es incomprensible, sino que cada uno de Sus atributos -Su grandeza, poder, pensamientos, caminos, sabiduría y juicios- están mucho más allá de la capacidad humana de comprenderlos por completo.

Atributos Divinos: Comunicables e Incomunicables

Los teólogos a veces clasifican los atributos de Dios como comunicables o incomunicables. Los atributos comunicables de Dios, como el amor, la sabiduría y la justicia, son características que las personas también pueden poseer de manera limitada. Los atributos incomunicables de Dios, como la eternidad, la inmutabilidad y la omnipresencia, son características que pertenecen solo a Dios. Ningún humano puede compartir los atributos incomunicables de Dios.

La incomprensibilidad de Dios es uno de Sus atributos incomunicables.

Limitaciones Humanas Frente a la Infinitud Divina

Dios es infinito y Sus criaturas son finitas. Por definición, las criaturas dependen de Su Creador para su propia existencia y están limitadas en todos los aspectos. Sin embargo, Dios no tiene limitaciones en cada una de las cualidades que posee. La perfecta unidad de los atributos de Dios está mucho más allá del ámbito de la experiencia humana.

En el libro de Job, Zofar alude a la incomprensibilidad de Dios cuando dice: "¿Podrás tú descubrir las profundidades de Dios? ¿Podrás descubrir los límites del Todopoderoso? Altos son como los cielos; ¿qué puedes tú hacer? Más profundos son que el Seol; ¿qué puedes tú saber?" (Job 11:7-8). El amigo de Job comprendió que los caminos y la grandeza de Dios están más allá del entendimiento humano.

Del mismo modo, Pablo se maravilló de la grandeza de la sabiduría y el conocimiento de Dios. Después de reflexionar sobre el plan de salvación de Dios, escribió: "¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!" (Romanos 11:33).

Infografía comparando un círculo finito (humanidad) con un universo infinito (Dios)

El Impacto del Pecado en la Comprensión de Dios

Los efectos del pecado en las mentes de los humanos caídos también inhiben en gran medida la capacidad de conocer a Dios. La tendencia de las criaturas caídas es a distorsionar, pervertir y confundir la verdad y, entonces, usarla -o más bien abusar de ella- para fines egoístas en lugar de para la gloria de Dios (Ro 1:18-26).

Dios reprende a los malvados en Salmos 50:21 porque asumieron que Dios era exactamente como ellos. Números 23:19 enseña: "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta".

La Revelación Divina: Secretos y Conocimiento

Dios ha decidido no revelar algunas cosas: "Las cosas secretas pertenecen al SEÑOR nuestro Dios, pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley" (Dt 29:29).

Muchos calificarían de falta de amor el hecho de que Dios decida retener cierta información a Su pueblo. Creen equivocadamente que Dios debería revelar todo lo que ellos quieran saber.

En el cielo, la incomprensibilidad de Dios sin duda se verá reducida cuando los efectos del pecado ya no asolen las mentes y cuando, muy probablemente, comparta algunos más de Sus secretos.

La Paradoja de un Dios Revelado y Velado

Todas las religiones entienden que Dios supera nuestra capacidad de comprensión y, por eso, dicen que es un misterio. Pero un Dios que fuera incomprensible del todo no sería un misterio, sino una realidad desconocida y, por tanto, no podría hablarse de ella. El cristianismo dice que Dios es un misterio. Pero se trata de un misterio que, al menos en parte, se ha desvelado, se ha dado a conocer.

San Pablo se refiere a un misterio escondido para todas las generaciones anteriores que ahora en Cristo se ha manifestado. Esto no significa que, a propósito de Dios, ya lo tengamos todo claro, porque si así fuera, Dios se habría convertido en una realidad limitada, finita, mundana. La total claridad hace desaparecer el misterio. Y Dios, incluso cuando se da a conocer en Jesucristo, no es manipulable, sigue siendo inalcanzable.

El Dios que en Jesucristo se revela resulta paradójico: es un Dios revelado y velado al mismo tiempo. Le conocemos, pero sigue siendo un desconocido. Es luz, pero una luz inaccesible, una luz que ciega.

Jesucristo: La Traducción Humana de lo Divino

En la humanidad de Jesús de Nazaret, Dios se nos ha dado a conocer, pero al modo humano. Jesús es la traducción humana del modo de ser, de pensar y de actuar de Dios. Precisamente porque se trata de un conocimiento humano, que está a nuestro nivel, no agota el misterio inaccesible de Dios. Dios es más grande que todas sus manifestaciones, incluida su manifestación en Jesús de Nazaret. Dios siempre es mayor.

Cuando Dios se revela en Jesús resulta sorprendente. Entendemos lo que allí se nos dice, pero esto que entendemos nos maravilla, nos sorprende, nos obliga a pensar, a plantearnos las cosas de otra manera. El encuentro con el misterio de Dios manifestado en Jesús nos obliga a cambiar, nos abre a dimensiones inesperadas, a maravillas siempre nuevas. Allí descubrimos una tierra virgen e inexplorada que nunca hubiéramos imaginado sin este encuentro con Jesús.

Lo que en Jesús se manifiesta es un misterio de misericordia, amor y gratuidad. Que siempre va más allá de nuestra manera de entender y vivir el amor y la misericordia. Por ejemplo, en la parábola del samaritano misericordioso se revela no sólo la bondad y la compasión, sino un extraño modo de amar y de compadecerse. Porque el samaritano hace cosas inesperadas: no sólo atiende al herido, sino que lo monta en su propio coche, lo conduce al hospital, se queda para cuidar de él, paga los gastos de hospitalización y anuncia que pagará todo lo necesario para curarle. El samaritano se pasó de bueno, va más allá no sólo de lo que se puede exigir, sino también de lo que se puede esperar.

Parábola de El Buen Samaritano - Valivan

La Búsqueda de Dios: Humildad y Convicción

Dado que Dios nunca puede ser conocido en Su totalidad, quienes buscan conocerlo deben sentirse profundamente humillados en el proceso, al darse cuenta de que siempre tendrán más que aprender. La incomprensibilidad de Dios también significa que las creencias pueden ser sostenidas con firme convicción, aunque puedan estar llenas de un misterio inexplicable.

La incomprensibilidad de Dios podría llevar a la desesperación o a la apatía en la búsqueda de conocer a Dios, pero la Biblia también enseña que Dios es conocible. Si bien Dios nunca puede ser comprendido exhaustivamente, puede ser conocido verdadera, personal y suficientemente. Dios es personal, tiene características definidas y se ha revelado personalmente para que pueda ser verdaderamente conocido.

El conocimiento de Dios en Cristo debe ser nuestro mayor deleite (Jr 9:23-24; 1 Co 2:2; Gá 6:14). Dios nunca será conocido de manera absoluta, pero podemos saber cosas acerca de Él que son absolutamente ciertas, tanto que podemos estar dispuestos a vivir y morir por esas creencias. Dios ha provisto un conocimiento de Sí mismo que es personal, relacional y suficiente para una vida fructífera, fiel y piadosa. La revelación personal y suficiente que Dios hace de Sí mismo debe fomentar una convicción sólida entre los creyentes.

La Incomprensibilidad Divina Frente a Perspectivas Modernas

La creciente influencia de las religiones orientales en Occidente, ciertas visiones posmodernas de la verdad y el pluralismo religioso enfatizan tanto la incomprensibilidad de Dios que, con el tiempo, se lo hace parecer incognoscible. Al contrario, debido a Su revelación e iluminación misericordiosas, Dios puede ser conocido.

Comprender la doctrina de la incomprensibilidad de Dios promueve el crecimiento espiritual y la semejanza con Cristo en la vida de los cristianos. Evita que intentemos encajar a Dios en categorías humanas o imaginarlo como una versión mejorada de nosotros mismos.

La doctrina de la incomprensibilidad de Dios destaca los límites del conocimiento humano, y el resultado debe ser la alabanza. Dios es infinitamente más grande que Su creación y es digno de nuestra alabanza. Como dice Dios en Isaías 55:8-9: "Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son Mis caminos, declara el Señor.

Comprender la incomprensibilidad de Dios aumenta la adoración que las personas le profesan y les lleva a tener una conciencia precisa de sí mismas. Como dice Eclesiastés 3:11: "el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin". Y como declara Salmos 147:5: "Grande es nuestro Señor, y muy poderoso; Su entendimiento es infinito".

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